sábado, 4 de julio de 2015

Arista de Salenques, (tramo 1: Forca Estasen - Tempestades).

INTRODUCCIÓN:
Hace más de 10 años, vi en la revista desnivel un reportaje que me dejó perplejo. Se trataba de una afilada arista rocosa que terminaba en el pico más alto del Pirineo, el Aneto.


Acto seguido me interesé por el artículo y observé que tenía varios tramos de escalada de IVº. Yo por aquel entonces no practicaba escalada clásica y evidentemente tal proyecto lo abandoné de igual manera que lo abarqué, es decir en una sola tarde.

A los pocos meses, la misma revista desnivel anunciaba que en dicha cresta se habían producido muchos rescates últimamente y que parecía ser que accedían a ella personas no muy aptas, atraídas por ese IVº de dificultad de escalada. Fácil aparentemente pero que escondía detrás un largo itinerario de alta exposición, múltiples pasos de escalada y difícil escape en caso de problemas, además de una lejana aproximación de 4 horas y un descenso con crampones.

Este suceso, en mi escala de valores, no hizo más que encumbrar una arista que por entonces no tenía ni idea que podría algún día afrontar. La GRAN SALENQUES.

Pasaron los años y debido a varias circunstancias comencé a escalar en roca, bueno más bien sobre plafón, el reluciente rocódromo recién construido en mi localidad, no permitía ser montañero y no subirte a su granulado y adherente plafón.
Con menos de 30 años, la práctica habitual de la escalada te pone fuerte, te hace crecer, te hace soñar. Y mi sueño era escalar el formidable Naranjo de Bulnes.


Durante el último año todo el entrenamiento de plafón iba dirigido a escalar el monolito calizo, además de alguna que otra clase teórica y práctica de escalada clásica.
Aquello funcionó, después vinieron otras escaladas, muchas en la Cabrera, Pedriza y también en macizos más lejanos; Galayos, Pirineos, Picos y Sierra Nevada. Cuando quise despertar ya me había metido en muchos fregados en forma de escaladas por toda la Península Ibérica.

Además había cruzado por medio otros proyectos simultáneamente que iba realizando.

Uno de ellos se trataba de ascender todos los tresmiles del Pirineo, -”sí, Juan Buyse, ha hecho mucho daño en la sociedad montañera”-. Si quería acometer dicho proyecto no tenía más remedio que realizar varias crestas pirenaicas para subir a ciertas agujas sólo accesibles mediante sus cordales y la guinda de todas las crestas era la SALENQUES. Otras vez me topaba con aquel viejo sueño inaccesible.


Así desde 2010 fueron cayendo crestas de dificultad creciente: la Pavots-Posets, Cregüeña, Llosars, Costerillou y por fin tenía delante la mítica cresta.

Si hablamos de compañero es otra historia. Más bien historia irregular, ya que es muy difícil encontrar a un compañero de cordada para ciertas cosas. Las personas normalmente tenemos motivaciones, obligaciones y una vida que manda sobre nuestra pasión montañera.

Las cosas habían surgido así y casi nadie estaba, o bien preparado, o bien disponible para la gran cita y puedo asegurar que pensé en todos aquellos que me acompañaron en las anteriores crestas y actividades similares.

Ahora entraba en escena Gayu. “Un nuevo amigo” con el que llevaba poco practicando montaña a buen nivel pero en el que por circunstancias desconocidas tenía una fe ciega. Sí, dicen los manuales que alguien que se mete en la Salenques tiene que tener una cierta trayectoria y experiencia...... Creo que mis carencias las cubría con creces y yo las suyas.

Tampoco anda el Gayu cojo, que los 7a los conoce, no como yo. Cuando se lo propuse no titubeó para nada, (creo que su jefe es un tal Leónidas).


HISTORIA DE NUESTRA SALENQUES:
Mis vacaciones veraniegas llegaban pronto y antes tenía unos días libres, me encontraba bien, estaba en forma, estaba escalando mejor que nunca de coco y andaba fino de fondo, era el momento ideal.

Quedamos con anterioridad y cerramos un plan bien definido; la cresta la íbamos a dividir en dos y dormiríamos en su mitad. Sí un plan más pesado, pero más eficaz para completarla que jugártela toda a una carta. La idea era dormir en el tramo entre el Margalida y el Tempestades (zona que ya conocía y donde sabía de la existencia de varios vivacs).

Así que arrancamos con la aventura!!

VIERNES
Partimos hacia el Pirineo, un viaje tranquilo donde terminamos de afinar todo el plan y definir los últimos flecos.

Llegamos a Benasque a eso de las 22:00, algo rápido para cenar en “Venta Llibrada” y marchando carretera arriba hacia el fondo del valle. Otras veces optamos por dormir en la Senarta, pero esta vez nos beneficiaba hacerlo en el Hospital de Benasque por el tema de aclimatación; cuanto más alto mejor, más glóbulos rojos iremos generando para la dura jornada del sábado donde pasaremos muchas horas por encima de los 3.000 metros.

SÁBADO
Amanecemos con la alarma del móvil, la noche ha sido plácida, la dura semana laboral la han notado nuestros cuerpos que no han echado de menos los colchones de casa. Hacemos el desayuno cargado de cereales y casi 500 ml de leche para el cuerpo. También nos afanamos en ir montando la mochila para tenerla preparada, el bus que se dirige a la Besurta pasa a las 8:00 y tenemos que estar preparados. En el aparcamiento vemos el ajetreo propio del verano.

Terminamos las tareas preparatorias y nos ponemos en la parada, ya hay algunas personas con pinta de hacer senderismo, aunque no tardan en llegar dos o tres cordadas, con la cuerda en bandolera, nos preguntamos si es que suben primero al bus los que portan las cuerdas de colores complementarios a su camiseta de fibra o es mero postureo. Va a ser lo segundo.

Llega el bus puntual a su cita y nos montamos una horda de montañeros variados que lo llenamos, hasta va gente de pie.
Poco después nos deposita en la Besurta, ya estamos a 1860 metros y desde aquí parte nuestro itinerario. Nos recolocamos el “refajo” e iniciamos la andadura por la senda que se dirige hacia la ruta normal del Aneto o Refugio de Renclusa, no sin antes habernos quitado casi toda la ropa ya que la temperatura ronda los 20ºC a las 8:30 de la mañana, hoy promete ser un día caluroso.

La senda se va abriendo camino entre pinos negros de caprichosas formas y rododendros en flor. Perdemos altura por momentos para volver a ganarla y situarnos frente del Barranco de Renclusa. Allí arriba podemos ver las antenas y parte del tejado del refugio, pero nosotros hoy no subiremos hacia esa dirección, y tras pasar la valla de madera continuamos nuestro camino hacia el este rumbo al Forau de Aigualluts, la siguiente meta.

una mirada hacia atrás
La senda ya no es tan concurrida y eso se nota en la erosión del camino. Camino que ahora gana altura bruscamente trazando varios zeteos por la ladera que nos llevan a un pequeño alto, desde donde vemos el gigante orificio del forau a lo lejos.

El camino hacia allí es tan fácil como lineal, mantiene altura y la propia inercia nos deja junto al Forau de Aigualluts en pocos minutos. (35 min.)


Trato de explicar a Gayu, la curiosidad del Forau, (una surgencia caliza por la que se cuelan las aguas del Glaciar del Aneto, para salir por el Valle de Aran, más concretamente con un salto de agua llamado Los Ojos del Judío en Artiga de Lín, la curiosidad no se queda ahí, sino que esas mismas aguas van a parar al Río Garona que desemboca en el Oceano Atlántico).

Datos geológico/geográficos aparte, continuamos con la marcha dejando a la derecha el mencionado agujero y llegamos a la bonita cascada de Aiguallut, además vemos el Aneto arriba. Son poco más de 1.000 metros de desnivel, lo tenemos a 3 horas de marcha desde nuestra posición, pero vaya tres horas.


Atravesamos por la parte izquierda todo el Plan de Aigualluts y cruzamos el puente que nos lleva a................., ¡ahi va tú!, que por aquí no es.
Vamos de "palique" y hemos dejado a la derecha el desvío del Valle de Barrancs, casi empezamos a ascender el Barranco de Escaleta. Así que rectificamos campo a través la ruta, para llegar a la estrecha entrada del valle pocos minutos después. (1h 05min.) 


Justo en la entrada nos encontramos con un grupo de tres franceses, dos de ellos son veteranos y van también a la Salenques, así que estamos destinados a entendernos durante las próximas horas. Nos comentan que uno de ellos la hizo hace poco más de una semana y que hubo varios grupos que se volvieron por el peso de las mochilas y el aglutinamiento de gente en los pasos. O por lo menos eso le creemos entender.

La entrada al Valle de Barrancs es estrecha. Por una canal encajonada repleta de vegetación ascendemos hasta salir de la zona de apretura y salir a un precioso paisaje alpino con el Aneto al fondo.


La senda asciende junto al torrente de Barrancs, los pinos se van quedando atrás y es terreno de prado y de algún que otro matorral bajo de rododendro. Los bloques también van haciendo acto de presencia a lo largo del torrente.

Ya hemos pasado los 2.100 metros y hacemos una parada para comer algo. Las mochilas son pesadas, la temperatura elevada y conviene descansar que la jornada es larga.
Nos vuelven a pasar los franceses y además llega desde abajo una cordada de catalanes que nos cuentan que también van a la Salenques, ¡Buenoooo, va a haber ejetreo en la cresta hoy!.

De momento mi mayor preocupación es la posible aglomeración, esto no es bueno, y no quisiera tener que quedarme a vivaquear en mitad de la cresta, en un lugar no planeado por atasco en los pasos clave. 

Continuamos por la senda, y sobre los 2.230 metros cruzamos el cauce, para ascender por la derecha hacia un pequeño collado y o más bien, antecollado, ya que en cuanto subimos vemos que el itinerario va directo al Cuello de Barrancs al final de un pedregoso y pequeño valle colgado.


La vegetación va desapareciendo, mientras nos adentramos en una pequeña hoya muy pedregosa desde donde vemos la depresión del collado, atravesarla no nos supone mucho esfuerzo, hay grandes bloques y el itinerario lo puedes elegir por cualquier lado hasta llegar a una corta pedrera con nevero que nos conduce al mismo collado. (2h 25min., 2490 mts.).

Hemos dejado atrás a franceses y catalanes con la intención de llegar los primeros al inicio de los largos de escalada. Somos conscientes que esto no es una carrera, pero a veces la rapidez es sinónimo de seguridad.

Desde el collado podemos ver casi la totalidad de la Cresta de Salenques, ver por primera vez sus monolitos en el tramo de la torre y los gendarmes nos acelera el pulso, tenemos ya ganas de llegar.


La vertiente opuesta del collado la defiende un nuevo nevero, está inclinado y por no sacar los crampones, intentamos descender con cuidado, son ya las 11 y el sol ha reblandecido la nieve, que nos permite llegar al inicio de las piedras sin mayores contratiempos. Desde ahí sólo nos queda un pequeño descenso por terrazas de hierba para llegar a una tremenda planicie tumbada de piedra, derivada de los desagües del Glaciar de Barrancs.

Desde allí observamos el Collado de Salenques y el Forca Estasen, primer tresmil de la cresta, como nuestra intención es dirigirnos al pico, dejamos de lado el collado y nos centramos en ascender a las laderas norte del pico. Una pared defiende dicha vertiente pero por la izquierda parece que se puede ascender, para llegar allí vemos factible subir por la parte alta de la morrena para ir ganando altura, pero aún nos queda un poco para llegar a ese punto.


Continuamos nuestra travesía por las rocas que escupe el glaciar y aprovechamos el último pequeño torrente de agua para llenar los camelbag con los dos litros que necesitaremos para toda la jornada, tenemos en cuenta que hace mucho calor y que ésto nos puede hacer beber en demasía.
Éste es un punto clave del itinerario ya que durante las próximas 6-7 horas no habrá agua y más allá sólo neveros para derretir nieve. (3h, 2530 mts.).

último punto de agua
Con la parada los catalanes se han acercado y reemprendemos el ascenso al Forca Estasen, al que nos separan unos 400 metros de desnivel, aún hay tela que cortar.


Nos montamos en la parte superior de la morrena, y vemos que hay restos de senda, buen indicador.


Conforme ascendemos vamos diseccionando los tramos difíciles de la cresta; la torre y los dos gendarmes de la Salenques y la Aguja de la Brecha de Tempestades, ambos a vista y a los que hechamos fotos aclaratorias que nos podrán ayudar a posteriori.


Ganamos unos 200 metros de desnivel por la morrena y llegamos a un nevero, no tiene mucha inclinación y ya tenemos encima el murallón norte del pico. Para superarlo, trazamos una diagonal a izquierdas bordeándolas sobre un nevero y pronto llegamos a los pies de una pedrera inestable e inclinada. Intentamos ascender por el medio y en un primer momento vemos que está todo suelto, no debemos forzar mucho la máquina antes de iniciar todo el “bacalao” de la escalada y lo estamos haciendo ahora.
 
 
La pedrera se las trae y un corto tramo nos hace sudar antes de llegar a la parte alta de la cuerda, donde observamos la vertiente de Salenques. (3h 50min., 2870 mts.). 
 
 
Hay varios vivacs, bueno a decir verdad decenas de ellos, la gente usa esta zona como base para hacer la cresta del tirón en una sola jornada, buena idea también si se dispone sólo de una jornada y media.
 
Nosotros como tenemos mucho día por delante, dejamos atrás los vivacs y comenzamos a ascender por pedreras por la Vertiente de Barrancs rumbo al Forca Estasen.

Ascendemos siguiendo los hitos, la pendiente cada vez es mayor y pronto nos acercamos bajo la cumbre del Forca Estasen, el primer tresmil de la jornada. Los hitos nos han llevado hasta la base de una amplia canal, en un principio dudamos si ascender por la canal de roca suelta o por la derecha de la misma, por roca más sólida y zona con terrazas.


Elegimos esta última, aunque por ambas se puede llegar a la cima. Cima con la que nos topamos tras una corta trepada. Allí hay una roca que reza; “Forca Estasen 3.028” (4h 15min).

 
Celebramos el primer hito de la jornada y observamos la cresta hacia el oeste, estamos ansiosos por llegar ya a la base de la zona de escalada; a las famosas fisuras, la pajarita, la torre y restos de zonas reseñadas.


Continuamos por la cresta, el patio hacia la vertiente de Salenques es increíble, y pronto nos obliga el itinerario a continuar por la vertiente de Barrancs, a pesar que en ocasiones las ganas nos llevan a la parte alta de la cresta por donde contorsionamos algún bloque, pero pronto aparecen pasos raros que nos mandan a la Vertiente de Barrancs nuevamente.
Lo ideal sería haber realizado una progresión mantenida desde el inicio por dicha vertiente a pocos metros de la cresta, zona por la que vemos algún párabolt posiblemente de una especie de cable que colocaron y que no hemos visto por ningún lado pero si leído en las reseñas.


Guiándonos más facilmente por los hitos, que por nuestro instinto, nos aproximamos a las placas fisuradas, se ven espectaculares y son la “foto” de la cresta o por lo menos la más famosa. Antes unos pasitos de destrepe y trepada posterior nos hacen sacar el culo al aire (IIº+) y nos enseñan unas pinceladas de lo que puede ser el resto de la jornada.


Estamos en el inicio de la parte técnica y nos vamos a tomar un respiro para comer algo aprovechando que tenemos que parar igualmente para ponernos todo el material. Lo hacemos a cobijo del sur, desde donde sopla un fuerte viento que no sabemos si nos va dificultar la escalada.

Comemos algo, nos colocamos los arneses, casco y repartimos el escaso material que hemos traído, creemos que lo necesario; una cuerda de 60, el juego de fisureros, muchas cintas planas, mosquetones, 6 express y 6 piezas de friends (desde el nº 2 hasta el 0,2, que nos abarcan todas las medidas posibles).

Cuando vamos a comenzar a escalar llegan los compañeros catalanes, de los franceses ni idea, se han quedado bastante atrás.

ESCALADA

Largo 1º: (IIIº+, 20 metros)
Gayu ha sacado la pajita más larga, así que comienza escalando el primer largo de las placas fotogénicas, nos iremos turnando en las tareas de apertura. Comenzaremos calzando las botas.


 
Se asciende por una placa totalmente fisurada, se puede proteger por todos lados, pero el ascenso es fácil, a unos tres metros hay un friend empotrado abandonado y se prosigue con tendencia a derechas en travesía, hasta salir a una pequeña canal con piedra suelta. Se ponen no más de 4 seguros y la reunión la forman al final de la canal en la parte izquierda dos clavos. Es interesante salirse a la derecha cuanto antes y tras los primeros 10 metros, sino te tocará hacer una plaquita interesante con las botas, como me pasó a mí (IVº).


Largo 2º: (Vº- o Ivº, 15 metros):
Me toca a mí, el lugar me descoloca un poco, hay un agujero en la roca hacia la vertiente opuesta y hacia un vivac que tiene varios aislantes, en esos momentos no caemos pero se trata de la famosa “pajarita”, (un gran bloque empotrado en la brecha con forma de la misma), aunque como digo nos damos cuenta que ya estamos ahí, supuestamente en el paso de Vº-.

Inicio el largo con botas, asciendo en bavaresa por una fisura ancha ascendente, hasta una pequeña terraza. Desde la terraza tengo por encima de mi cabeza el paso de Vº- protegido con dos clavos, pero no tengo ni idea que estoy en ese paso, por lo que me asomo a la terraza y en travesía a derechas veo un destrepe un poco feo de un par de metros, puedo proteger arriba con un friend, así que tras asegurar, desciendo esos metros hasta una buena repisa con una buena mano (IVº).


Desde allí ya puedo ver la siguiente brecha y en lugar de continuar por la canal hacia ella, voy contorneando la Torre de Salenques ascendiendo un par de metros por una chimenea hasta un bloque donde monto la reunión. Más arriba puedo ver dos bloques con cintas y la canal de subida a la torre, lo que será el siguiente largo.
 
Largo 3º: (IIIº, 15 metros):
Ante nuestro afán de subir todos los picos de 3.000 metros, en lugar de continuar por la cresta, nos vamos a entretener a subir a esta torre, posiblemente uno de los tresmiles más inaccesibles del pirineo junto a aquel de la Cresta de Costerillou.

He montado la reunión con la idea de tirar hacia la torre, de ahí su ubicación.

Gayu continua ascendiendo por terreno fácil hasta la base de una fisura-chimenea en la cara SW, es bastante visible. Va protegiendo la misma con bastante facilidad pero hay que tener cuidado ya que tiene algún bloque suelto por el camino.


La chimenea en sí, son unos 6-8 metros y te depositan en una pequeña terraza con un bloque con cordinos, es mejor no mirar donde están esos cordinos, ni asomarte a la vertiente de Salenques, la aguja está levemente tumbada y después desde el primer gendarme agradecerás no ver donde te has subido.

 

Desde dicha reunión formada con cordinos, se accede un par de metros más hasta la propia cumbre, donde hay unos cordinos más nuevos con maillón y a pesar de ser pequeña e incómoda, nos servirá para poder rapelar perfectamente unos 16 metros a la brecha limpiamente.
Segunda cumbre de la jornada. Torre de Salenques 3.111 metros (6h 10 min).


Curiosamente desde la cumbre de la Torre de Salenques nos damos cuenta que tenemos en frente los dos largos de la fisura y la placa de Vº del primer Gendarme de Salenques, por lo tanto ya hemos superado la pajarita con su paso de Vº y caemos extrañados que nos hemos “fumado” el paso de ascenso a la torre destrepando a la terraza por el Oeste en mi largo anterior. -¡Bueno pues uno menos!-.

Largo 4º: (IVº, 12 metros):
Tras rapelar de la torre nos situamos en la brecha. Desde allí voy a iniciar el siguiente largo, y para ello nos pondremos los pies de gato, ya que son de los más difíciles, sobre todo el siguiente que va de seguido.

Al mismo tiempo llegan los catalanes por abajo aún del segundo largo y al final deciden tirar también a la torre, ya que nos ven más rápidos.

los catalanes subiendo a la torre
Comienzo la escalada por el mismo filo y divisoria de vertientes, hay una gran fisura muy protegible y por ella voy ascendiendo, a unos 5 metros veo dos clavos, los chapo por supuesto y continúo, sacando el cuerpo hacia la vertiente de Salenques , el paso es bastante aéreo y con patio, pero las manos son muy buenas y aún hay otro clavo más por encima.
Está sobre equipado, 3 clavos en metro y medio.

La fisura termina y llego a una terraza donde monto la reunión sobre un clavo y una fisurilla protegible con material pequeño. Aseguro a Gayu que sube.
 
foto desde la terraza de reunión.
Desde ahí hay dos posibilidades; una estrecha terraza por la vertiente de Salenques a mano izquierda o una placa sobre nuestras cabezas, más difícil y vertical. Tiraremos por ésta última.

Largo 5º: (Vº-, 20metros):
Se sale sobre nuestras cabezas, unas buenas presas nos aúpan lo suficiente como para llegar al primer clavo, un par de palmos más arriba hay otro (nuevamente sobreequipado). Por la placa no hay manos pero por la parte derecha hay alguna fisura que se deja coger para subir los pies y progresar. El ambiente es insuperable, detrás la Torre de Salenques y a ambos lados cortados de un centenar de metros.


En los dos metros críticos tiene tres clavos, y placa, placa como tal tampoco es, o por lo menos para los que estamos acostumbrados a escalar en la madrileña Pedriza.

placa desde arriba
Tras superar la mayor dificultad se progresa por terreno sencillo de IIº+ en busca de un corto diedro que te lleva al filo y por ahí se llega a la parte alta del primer resalte de Salenques, aunque no es la propia cumbre, ésta queda pocos metros más allá. Hay varios bloques para montar la reunión.


Continuamos con las cuerdas recogidas un corto tramo, hasta llegar al bloque cimero del Primer resalte de Salenques, bloque desde donde se hace el segundo de los rápeles.


Tiene numerosos cintajos y cordinos, así que nos fiamos de los mismos para montar el rápel que nos deja en una terraza en la vertiente de Salenques tras 22 metros de descenso.


Esta vez paramos a comer algo y aprovechamos para ponernos nuevamente las zapatillas, mientras observamos todos los Picos del Conde Russel y las tierras catalanas. También observamos que hay una instalación de rápel con dos párabolt nuevos hacia la vertiente de Salenques, esta puede ser buena escapatoria por un lugar que desconocíamos. (7h 30min.)

Tras el breve descanso, vemos que nuestros compañeros catalanes han llegado al rápel y continuamos el recorrido. Ésta vez trepamos unas terrazas hacia el filo de la arista y llegamos a una pequeña canal-chimenea que ascendemos y que nos lleva nuevamente a la parte alta divisoria de pendientes y muy cerca de unas placas fisuradas bastante características.

ascendiendo por las placas fisuradas
Es terreno expuesto, no se puede tener un fallo, y más cuando la progresión es sin cuerda. Ascendemos por las fisuras IIIº y llegamos a la parte alta del Segundo Gendarme de Salenques, el 4º tresmil de la jornada. Esta vez para llegar al punto más alto destrepamos a una pequeña brecha y desde allí ascendemos un par de metros que nos llevan al bloque cimero.
Expuesto también y de uno en uno para llegar al punto más alto, (IIIº). ( 3.148 metros, 8 horas).

 

Destrepamos a la brecha de nuevo y continuamos el recorrido bordeando el bloque por la derecha, llegamos al borde de un afilado rocoso, tiene un paso de destrepe curioso, perfectamente rapelable, e incluso recomendable diría yo (IIIº+).

Nosotros lo destrepamos y continuamos por el filo, ahora van apareciendo grandes bloques laminados como piezas gigantes de dominó, se van sorteando casi siempre por el lado de Barrancs y nuevamente llegan algunos pasos bastante aéreos antes de llegar a la zona del derrumbe blanco.


Llegamos al derrumbe característico, que llevamos viendo desde hace unas horas. Es el que nos señala que debemos abandonar la vertiente de Barrancs definitivamente.

Antes de llegar a él y cuando se termina la zona de bloques comenzamos a ascender por una pedrera de rocas inestables rumbo a la arista. El terreno es fácil pero hay que tener cuidado porque todo está muy suelto.

La pedrera nos lleva a una canal final donde para salir de la misma una laja empotrada nos cierra el camino. Unos pasos en oposición en la chimenea y estamos fuera IIIº.


Llegamos a un hombro situado en el filo de la cresta, hay un hito que señaliza el cambio de vertiente y el terreno cambia drásticamente; las pedreras dan paso a unas terrazas herbosas bastante cómodas para la progresión.

Continuamos en la vertiente de Salenques, vertiente que no dejaremos hasta la misma cumbre del Margalida. Los restos de senda son numerosos entre las terrazas de hierba y otras veces la roca sobada nos lleva a acercarnos a la propia cumbre.


Las posibilidades son infinitas y el objetivo es alcanzar la brecha situada bajo la cumbre del Margalida, también hay gente que sale a la cresta antes o como nosotros que nos pasamos la brecha y salimos más allá de la cumbre a la arista que desciende hacia la Brecha de Russel, no pasa nada, ya que el terreno ya no excede de IIº y todos los caminos llevan a la 5ª cumbre de la jornada. El nudo de cordales formado por el Pico Margalida. (8h 30min.)

Hacía los Picos de Russel y Vallibierna

Continuación hacia Tempestades y Aneto
El terreno de terrazas desde los gendarmes anteriores nos parecía más perdedor y difuso, pero una vez allí es fácil seguir cualquier itinerario a cumbre.
Celebramos la cumbre del Margalida más que el resto, a sabiendas de que la mitad del trabajo esta hecho o más bien casi hecho.

Son las 6 de la tarde y tenemos que iniciar las operaciones de pernocta. En el tramo desde aquí hasta el Tempestades tenemos que encontrar una repisa llana de 2 metros cuadrados al menos.

Descendemos del Margalida por las cercanías de la cresta que lo une con el Tempestades, unos destrepes no fáciles y una posterior arista tampoco para ir relajado (IIº+). Todo ello más bien por la vertiente de Llosás hasta que llegamos a un lugar peculiar; se trata de unos bloques donde hay encajada una bombona de oxígeno amarilla. Ya lo habíamos leído con anterioridad pero las posibilidades de encontrarla nos parecían remotas y allí la teníamos delante.


Perdemos unos metros hacia el Sur para fotografiarla y moverla pero nada, encajada perfectamente. La procedencia? A saber. Pero tiene pinta de algún rescate.

Tras la parada continuamos manteniendo altura por las terrazas a media ladera entre ambas cumbres, vemos los primeros vivacs, pero el nevero residual aún es tan grande que los vivacs buenos de la zona mas terrosa están inundados de nieve. No tenemos más remedio que apostar por los emplazamientos superiores, por la zona de bloques grandes, donde las repisas entre tanto bloque son menores y las que hay son ínfimas.

Ya en la propia ladera del Tempestades encontramos un par de zonas con posibilidades, se trata de dos terrazas, se podría decir que semi llanas y en donde tendremos que hacer acoplamiento para dormir.


Pues este va a ser nuestra morada. Además tenemos un buen nevero a escasos 3 metros para poder coger nieve y hacer agua. Así que montamos el campamento base y tras comer algo nos punemos a derretir nieve para beber, la noche, y la jornada siguiente. 6 litros del líquido elemento. (9h 15min).

A poco más de una hora de nuestra llegada pasan los catalanes por la arista rumbo a la cumbre del Tempestades, nos habían dicho que su idea era llegar al Aneto, pero con las horas que son nos parece totalmente inviable su propuesta. Nos dijeron que si lo tenían que hacer con frontales lo harían.


 
El sol se esconde tras la arista Sur del Tempestades y nosotros para cenar nos tenemos que meter en los sacos, ya que el reloj marca 10ºC, pero la sensación es menor debido al fuerte viento racheado de Sur.

Desde aquí, desde nuestra terraza disfrutamos de los pliegues del Vallibierna, trazamos la ruta con el dedo que hicimos el año pasado, avistamos el Turbón, los Russell y como no el Margalida, que con las últimas luces vimos aproximarse a su parte final de cresta unas luces (de los franceses debían ser) que se quedaron allí a pasar la noche.


 
Mañana más y mejor.

Tramo hasta el Aneto y descenso.
http://pelegrinajes.blogspot.com.es/2015/07/arista-de-salenques-tramo-2-tempestades.html
 


 































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