viernes, 24 de febrero de 2017

Norte de la Maza, ( IVº+/A1+ )

Hay días en los que no vas a ningún lado y otros en los que te comes el mundo. Así son los estados de ánimo. En la escalada la psicología tiene una parte muy importante de ese juego bipolar.

El día de invierno amaneció soleado, la luz entraba por las ventanas de la casa muy pronto y la energía me llenaba el depósito hasta los topes. A pesar de ser Invierno las temperaturas en la sierra eran e iban a ser cálidas, por lo que me acordé frente al ordenador de una actividad que llevaba un tiempo detrás de hacer, no era otra que la Norte de la Maza.

croquis de los amigos de vía clásica, para ampliar: http://www.viaclasica.com/web/via-norte-clasica-la-maza-pedriza/

Se trata de una mítica de la Pedriza, ya me había contado Rambo su historia con esta vía, donde se le congelaron los pies y tardó días en volverlos a sentir, (a quien se le ocurre meterse en plena ola de frío y con nieve en cotas bajas, pero eso son otras cuestiones "rambonianas").

Me puse en contacto con él y le lancé la sonda a ver si la cogía, y cual portero de futbol la atrapó al vuelo y sin miramientos. -Mañana, temprano-, -ok-.

Como un clavo de los que teníamos que pender horas después, allí estaba Rambo con su camiseta "heavy" en la puerta de su casa esperándome antes de las 7 de la mañana. Juntos partimos hacia la Pedriza madrileña no sin antes parar a tomar un café donde nuestro amigo "el fachita", no nos cae muy bien pero da gusto calentarle ya desde primera hora de la mañana por 1,40 euros.

A las 8:30 estábamos aparcados en Canto Cochino, eligiendo que material subirnos para arriba, como siempre yo le digo a Rambo que se deje trastos y tras echar un último vistazo al material; estos para repetir, estos los de la suerte, estos para la fisura, estos para........................-"echa lo que quieras, lo vas a cargar tú"-.

No era una mañana de las normales en la Pedriza, ni mucho menos de las de Febrero. Había nubosidad, nubosidad que cubría las cumbres de la cuerda larga y no permitía crear heladas en los prados tan típicas de esta época, la temperatura era de unos 8ºC y se preveía que ascendiera hasta los 12ºC con lo cual una temperatura apta para la escalada artificial.

Por la Gran Vía de la Pedriza fuimos charlando hasta el Refugo Giner, desde allí tomamos la senda hacia el Collado de la Dehesilla y cuando llegamos al Tolmo, giramos 90º la mirada hacia el SW, allí arriba se encontraba la Maza, menudo "rocazo".

Teníamos por encima 300 metros de desnivel a superar, sobre un camino balizado con marcas azules de spray bastante anti-ecológicas y que surcaba toda la Umbría de Calderón.


Nos pusimos en marcha y serpenteando por toda la ladera de roca suelta fuimos ganando altura primero entre jaras y más arriba entre brezos y gayuba, con la lentitud que nos dejaban las pesadas mochilas cargadas con cuerdas y el numeroso material de escalada artificial.


Casi en la base, algunos restos de nieve, nos obligaron a buscar la mejor manera de acceder para evitar mojar las zapatillas, zapatillas que íbamos a usar para realizar la escalada posteriormente.

Llegamos al pie de la vía. Un pequeño estrechamiento en altura y un paso precedente eran la mayor dificultad del primer largo y con la vista puesta en el mismo, fuimos desplegando y colocando cuidadosamente todo el material que nos íbamos a subir para arriba. Lo más destacado casi una veintena de cintas express.


Rambo tenía ganas de darse el segundo largo de primero, así que yo gustoso de ello y comencé yo con el primero donde la dificultad residía en el primer mencionado paso de IVº+.

Comienza la escalada.

En zapatillas, mi objetivo era introducirme por una especie de canalizo situado más arriba, para llegar allí, tenía que ascender un par de metros con buenos agarres. Primero en bavaresa por la izquierda y cuando se acaban las manos pasando el peso al lado derecho de la entrada donde una laja te va ayudando a continuar subiendo con agarres un tanto romos.
En cuanto llegué a la seguridad de la "cueva",  a proteger y salir por el otro lado, ya el resto es fácil y sin dificultad. Sólo salir por el agujero de la cueva con todo el material supondrá algún esfuerzo extra antes de llegar a la reunión situada al final de una terraza y casi en la vertical del los primeros párabolt de la vía. Allí se monta la R1 con un párabolt y un clavo naranja.

 
Rambo llegó hasta mi posición y comenzamos a pensar en el segundo largo y principal que yo dividiría en tres partes diferenciadas: la primera (Ae) una serie de párabolt que ascienden por una placa vertical sin nada hasta llegar a una fisura horizontal, el segundo tramo (tramo estrella) (A1+/A2), que asciende por una preciosa fisura extraplomada durante unos cuantos metros y el tercero (Ae), tramo final donde con otra serie de párabolt se termina la escalada hasta llegar a la reunión.
Las partes más difíciles y los dos puntos más conflictivos son las partes que dividen esos tres tramos, es decir el paso del Ae a la fisura y la salida de la fisura al Ae del final. Ambos rozan el A2.

Sale Rambo hacia arriba, primero hay que darse un pasito en libre fácil pero con ambiente, desde una nueva terraza ya se llega a la primera chapa.


Sacamos los estribos y comenzamos a mecanizar la dinámica del artificial de chapa en chapa, parece que no están separadas en exceso pero la pared ya comienza a extraplomar cosa que no parecía así desde abajo.

 
Esperando mi turno en la R.1

Tras llegar a la 4ª chapa éstas se acaban y por encima sólo una fisura horizontal para proteger, está bastante ciega así que hay que afinar para meter algo muy muy pequeño, nosotros a sabiendas de esta dificultad nos pertrechamos con un juego de ball nuts de camp, el número 1 entra a cañón (estamos hablando de una fisura de menos de medio centímetro).


Tras colgarte del elemento una nueva fisura vertical sube abriéndose paso por mitad de la maza, está salpicada por clavos con historia, mucha gente habrá pendido de ellos, pero éstos empiezan más arriba y para llegar a ellos hay que ascender unos 3 metros limpios. Aquí ya entran cosas más grandes, la pared te tira y el patio te va acongojando aunque la verdad que en este tipo de escalada uno está bastante centrado en lo que hace y no le da mucho tiempo de pensar en negativo.


Mediante friends medianos/pequeños (alien) se va progresando hasta llegar a la primera joya metálica, un clavo doblado y oxidado con argolla.


Aquí vale todo, así que también se utiliza para progresar el clavo y se continúa en ascenso. Otro par de friends más grandes y se llega a otro clavo. Yo de segundo me lo encuentro sin chapar y sin express y es que vamos a tener problemas con las cintas.
Rambo está recuperando material en su propia escalada según sube y es que la fisura es tan larga que necesitaríamos triplicar un juego completo de friends y lo menos 30 cintas express, así que así nos vamos apañando, de vez en cuando quita alguna y la recupera para usar más arriba. Yo de segundo iré metiendo alguna cosa más para progresar.


Tras los primeros cuatro clavos intermedios, la fisura se ensancha un poquito y no se ven más clavos, (por ahora), entran un par de seguros medianos y algún fisurero para seguir con la escalada metódicamente, arriba se va viendo alguna seta y la fisura llega a su fin, así que hay que regular fuerzas.


La fisura se vuelve estrecha, unos micros nos ayudan a continuar y esta huele a su fin, pero antes de salir hay otra joya de museo, no se si es un clavo, un tornillo o una biela de camión con cabeza hexagonal, junto a este artilugio un clavo también oxidado, que nos hace comprender que en aquellos años de poca bonanza cualquier utensilio era bueno para emplearlo en desarrollar la escalada.


Después sólo nos quedan unos cuantos centímetros de fisura y bien estrecha, el primer párabolt de la última serie de salida aún está lejos y hay que afinar mucho para proteger la salida del artificial sin equipar y desde allí colgarse para tirar al primer párabolt. Es otro de los puntos críticos.

En nuestro caso Rambo protegió doblemente con un micro y otro ball nuts salvador y llegar a la primera chapa del Ae.
Una vez que metes el estribo en la chapa el cuerpo se relaja, la pared no extraploma y sólo nos quedan unos 7 párabolt para llegar a la reunión, aunque los primeros están un poco alejados, se va llevando bien con la sensación de terminar triunfante, además esta última parte la equipó Carlos Soria "and company", un último paso largo que se asciende casi en adherencia y por fin llegamos a la última reunión que curiosamente no está en la cumbre.
Si quieres llegar arriba, tendrás que subir un metro para hacerte la foto o si quieres observar de cerca todo el Yelmo y el Hueco de las Hoces, para hacer esto conviene alargar el cabo de cuerda unos metros y no salirse nunca de la reunión, que luego tocar hacer un pequeño descenso feo.

Hacia la Norte del Yelmo

Rambo en la reunión de cumbre
La preciosa escalada en su especialidad no está terminada, falta la guinda del pastel que no es otra que el rápel volado de 50 metros hasta el suelo por la magnífica pared norte. Un regalo que te pone los pelos de punta, mientras desciendes o mientras ves a alguien haciéndolo.


Tras la escalada, contentos descendimos rumbo al lejano Tolmo que avistábamos como pequeña piedra en el camino y poco antes de llegar a él, me di cuenta que había dejado olvidada la gopro en la base de la Maza, así que una serie de 200 de desnivel hasta arriba y nuevamente descenso para llegar al Tolmo. Lugar donde ya cogimos la "Autopista de la Pedriza" y cómodamente nos dirigimos filosofando sobre nuestro estilo de vida, con sus pros y sus contras.






viernes, 10 de febrero de 2017

Diedro Esteras al Almanzor (IV/3+, 200mts.)

Viernes 10 de Febrero
Había nevado días atrás pero las temperaturas eran altas en la sierra, durante dos días la lluvia llegó al Sistema Central y amenazaba con retirar todo el manto blanco que había caído. Pero los caprichos meteorológicos se pusieron de nuestro lado y una bajada brusca de temperaturas dejó todo helado, las temperaturas habían bajado más de 10ºC en menos de 12 horas y todo lugar por donde un día corría agua el siguiente era puro hielo.

La sierra madrileña estaba preciosa y se formaron cosas interesantes, además según las previsiones a finales de semana iba a ocurrir otro episodio de similares características en toda la zona centro, así que era el momento ideal para acudir al Circo de Gredos, lugar al que hacía un año que no iba y al que suelo frecuentar más a menudo. Objetivo?, el que llevaba un par de años planificando; el Diedro Esteras al Almanzor.

Llamé a Gayu para estos menesteres y ahuecó la agenda para salir el viernes al medio día y volver el sábado tardecito. Además estaba de refugiero Irra, así que un acicate más para ir a verle al Refugio de la Laguna de Gredos, que por cierto estrenaba nombre.

Planificadas las intenciones partimos de Parla el viernes, durante el camino nos dimos un repaso a lo acontecido las semanas pasadas y llegamos a la Plataforma sobre las 17:00 horas. La temperatura era baja unos -3º y además corría un viento de Este que prometía traer para el domingo algún episodio de nieve.



Partimos con las mochilas y bien abrigados por el camino empedrado, el hielo afloraba por todos lados y aunque sin crampones tratábamos de ir buscando la roca para evitar un posible resbalón, mientras nos cruzábamos con algún turista haciendo virguerías para esquivar los tramos helados.

Subimos al llano del Prado de las Pozas, la cantidad de nieve era notable y en el propio circo un gran nubarrón que amenazaba con dejar algo esta misma noche, mientras la temperatura descendía algunos grados, cosa buena para la próxima jornada.



Atravesamos el Arroyo por el puente y comenzamos el ascenso a los Barrerones, normalmente se hace ardua la subida, pero en este caso con nieve las zetas del camino se ocultan bajo el manto y recortas unas cuantas decenas de metros.



Como en otras ocasiones y siempre que pasamos por aquí recordamos aquella vez que nos perdimos "el trio lalalá" por los Barrerones y estuvimos un par de horas caminando entre la niebla con el rumbo equivocado y con los gps en casa.

Al fin llegamos a la parte alta, el viento había esculpido la nieve convirtiéndola en puro hielo y decidimos parar a ponernos los crampones, con éste viento y frío la sierra estaba un tanto peligrosa.



Continuamos por el llano de Barrerones y empezamos a perder altura progresivamente, la senda y los piornos se ocultaban bajo la nieve y el circo nos mostraba sus colores más cálidos coincidiendo con los últimos rayos de sol tapados parcialmente por una oscura y amenazante nubosidad.

Perdimos altura con rapidez, observamos las primeras formaciones de hielo en las laderas del Morezón y supimos que mañana si la nevada de esta noche nos respetaba podía ser un día perfecto para nuestro objetivo.

Llegamos al borde de la laguna y no dudamos en atravesarla, la cantidad de nieve era bastante gruesa y la temperatura baja como para asegurarnos pasar e incluso a un tractor diría yo.
Subimos las escalerillas del refugio y entramos al mismo, allí estaba Irra bastante tranquilo, sólo un trío y nosotros dormíamos esa noche.
Así que la sobremesa se alargó charlando de nuestras cosas, y es que ya se sabe; el vino es el mejor conversador para la noche y el mejor anfitrión para un centro de mesa.

Sábado 11 de Febrero.
Habíamos pasado la mejor noche en el Refugio de Gredos que recuerdo, solos en la habitación dormimos a pierna suelta y el despertador nos levanto de nuestro letargo, aún era de noche y lo primero que hicimos fue cerciorarnos de la nevada que había caído.
No había gran cosa, hacía viento y posiblemente la había venteado a los valles, aunque a decir verdad la cosa había sido muy débil, en el termómetro exterior del refugio -8ºC. Perfecto.

Desayunamos en la cocina libre y pronto estábamos con el material preparado para partir hacia arriba.
Subimos ligeros; una mochila con agua, unas barritas y un par de plumas, todo el material colgado y la cuerda en la otra espalda disponible. Así iniciamos la marcha por el "archiconocido" camino rumbo a la base del Almanzor.



El día estaba cerrado, todo el circo estaba cubierto por una densa niebla que no nos dejaba ver el segundo escalón, aunque tan sólo ver todas las cascadas formadas del primero ya era un regalo para nuestros ojos legañosos.



Una tras otra fuimos mencionando todas las cascadas posibles, las más clásicas, las menos habituales y otros hilillos helados que surcaban los diedros. Así nos fuimos acercando a la Hoya Antón, para después variar levemente el rumbo hacia la Portilla Bermeja, aunque con la niebla y con la gran cantidad de nieve, a veces no era capaz de reconocer los lugares.

Ascendimos el tramo más empinado hacia la mencionada portilla y después con piolet en mano comenzamos a subir hacia la Portilla del Crampón. La nieve estaba helada y los crampones mordían a la perfección, eso si, no se podía tener ningún despiste.

Antes de encajonarnos en el tramo final observamos en algunos momentos el azul del cielo sobre el Almanzor, parecía que podía abrir pero cuanto más ilusiones más nubosidad se metía.
Realizamos la travesía bajo la cara Este, también helada por completo y bastante peligrosa, son 30º laterales que no agradecen mucho los tobillos.



Observamos la Canal Este y después el siguiente era el nuestro, allí lo intuimos entre la niebla. Por unos momentos nos mostró toda su longitud helada y de nuevo se tapó, así que nos dirigimos a su base junto a unas rocas con la idea de hacer una pequeña plataforma para organizarnos con las cuerdas y material. También aprovechamos para echar a suertes quien comenzaba a tirar largos, programamos dos largos, uno hasta el bloque y otro posterior para salir del diedro,,, y a mi me toco la guapa del baile.

TRAMO INICIAL:
El primer tramo lo ascendimos sin cuerda, se trataban de unos 50º de inclinación con la nieve dura, estábamos muy lejos del bloque empotrado y la R0 nos convenía montarla en la roca donde la canal ya se estrecha, así que progresamos unos 40 - 50 metros hasta llegar a la altura de un clavo situado en una fisura a la derecha, allí triangulamos con otro clavo y un micro y montamos la primera triangulación.



LARGO 1:
Comenzó Gayu tirando, el corredor se estrechaba a un metro escaso, la inclinación ascendía levemente y el hielo comenzaba a aparecer en el itinerario, lo mejor que nos podía pasar ya que los tornillos entraban perfectamente.



Tras unos 30 metros llegó al lugar donde comienza el diedro, era el lugar indicado para montar la siguiente reunión y allí a la derecha de nuevo aprovechándose de un clavo montó la segunda reunión.



LARGO 2:
Ascendí con paciencia hasta la posición de Gayu, sabía que me tocaba el siguiente, así que fui tranquilo para no acumular gasto energético.
Allí nos cambiamos material y observé hacia arriba. Todo el diedro estaba repleto de "verglace", había nieve acumulada en la parte baja y el bloque se podía pasar tanto por arriba como por abajo.

Partí por la nieve del fondo del diedro los escasos 8 metros hasta situarme bajo el bloque y allí lo vi claro, con estas condiciones de hielo no podía meterme bajo el bloque, había que disfrutar por fuera.



 Protegí en un cordino que encontré bajo el bloque y salí por la plancha helada hasta situarme sobre el bloque, más fácil de lo que pensaba resultó.

Desde allí la salida del diedro estaba cerca, la nieve pegada sobre el propio hielo era perfecta, además había roca a la derecha para proteger con friend, así que fabuloso todo.

Otro tramo disfrutando con buen hielo hasta llegar a montarme en otro bloque empotrado, hice ademán de meter un tornillo pero las condiciones eran tan buenas que tampoco lo pensé mucho más y tiré los dos metros que me faltaban a unos 70º para salir del diedro.

No quería subir mucho para no perder de vista a Gayu y en cuanto salí a derechas observé "mi fisura", una fisura de libro para triangular perfectamente y además poder divisar todo el ascenso de mi compañero de cordada. -¡Cuando quieras Gayu!-.





SALIDA A CUMBRE:
La subida de Gayu fue algo menos rápida de lo esperado, la mochila incomodaba para salir del bloque empotrado, pero una vez tuvo espacio para moverse, fue subiendo como una salamanquesa e incluso posando cuando así se lo pedía.

En lugar de parar conmigo en la reunión me dobló y continuó la subida hasta una estrecha arista que nos daba la posibilidad de mirar hacia la Vía Norte del Almanzor, unos 45º de nieve dura perfecta para progresar. Allí paramos y guardamos la cuerda el resto lo íbamos a subir sin ella.

Entre la niebla que volvía a cubrirnos nos dirigimos por lo más lógico; primero tiramos hacia la izquierda en diagonal y salimos a una especie de arista,



que nos sonaba de otra internada estival que hicimos por el Espolón de los López. Allí nos liamos por el mismo filo en busca de algún resalte, alguna plaquita de "verglace" y un poquito de patio hacia la cara Este.




Un leve claro nos mostró el vértice a escasos 20 metros, -¡andá si ya estamos aquí!-. Ascendimos los protocolarios metros hasta el punto más alto y nos sentamos junto al mismo cubierto enteramente por grandes trozos de hielo. Ver la verdad que no vimos mucho, tan sólo oíamos algún berrido procedente de la Portilla del Crampón de alguna cordada.

No estuvimos mucho tiempo arriba, éramos conscientes de que hoy teníamos que volver al coche, así que tras hacernos una foto y recuperar el aliento procedimos a descender por la vía normal, bastante tapizada de manto blanco endurecido.



Descendimos hasta la argolla situada bajo la cumbre y desde allí rapelamos los 30 metros de cuerda "doblada" para llegar justo a la entrada de la trepada final de la Cara Sur.



Allí la guardamos y en travesía fuimos escrupulosamente dirigiéndonos hacia la Portilla del Crampón.
Esta zona de las Canales Oscuras es "un criadero" de accidentes y por ello con tranquilidad fuimos clavando herramientas y acercándonos al punto seguro de la portilla. A cobijo del viento decidimos hacer una parada y comer una barrita energética, habíamos superado lo peor.

En ese trayecto nos cruzamos con los compañeros que iban en ascenso a largos y que nos preguntaron por la instalación de rápel para bajar. Nos despedimos y comenzamos a bajar por la portilla que aunque con nieve dura te permitía bajar rápido primero cara a la pared y luego de espaldas a la misma.

Una bajada rápida que nos llevó entre la niebla nuevamente a llegar al refugio una hora después de salir de cumbre. A las 15:00 horas.



 Allí nos encontramos a algunos amigos, hecho que nos hizo apenarnos por tener que bajar hasta el coche y no poder pasar allí la tarde. Aunque aprovechamos una larga hora para echarnos unas risas y contarnos nuestro último mes vital con cerveza en mano.



A las 17 salimos del Refugio de la Laguna de Gredos rumbo al coche, al final no fue una hora lo que nos liamos, si no dos, y atravesamos la laguna por su mitad a buen ritmo con el objetivo de llegar con luz al coche, cosa que conseguimos.



Allí en el aparcamiento de la Plataforma pudimos observar que la temperatura había subido bastante respecto al día anterior y que los pronósticos de nieve para esta misma noche eran bastante elevados, así que con los primeros copos cayendo salimos del coche rumbo a Hoyos del Espino a por el premio gordo de la jornada en forma de bocadillo.
El premio y el café calmaron nuestras ansias energéticas y nos pusieron rumbo a Madrid en la furgui con la proyección de nuevos planes de montaña lanzados al aire.





martes, 24 de enero de 2017

Sur directa al Pájaro 6c ó 6a/A1, Pedriza



Escalada o Espeleología, esa era la cuestión.
Había intentado quedar varias veces con César para hacer alguna actividad guapa y ésta surgió a finales de Enero, los dos coincidimos en libranzas y ajustamos el plan.

Le llevé a mi terreno y le propuse dirigirnos a la Sur del Pájaro, el risco más emblemático de la Pedriza y al que había subido en tres ocasiones por diferentes vías, cada una en una cara. Tenía que echar cuentas con dicho monolito granítico y me quedaban dos largos por abrir tras mi primera escalada aquí con Juanjo, concretamente los impares los que le tocaron a él en aquella ocasión hace casi 4 años.

César aceptó y a pesar de que llevaba tiempo sin escalar no le importaba ir de segundo de cordada durante todos los largos, así que plan perfecto y redondo por mi parte. Y más si cuento que le gusta ir grabando con su gopro toda la actividad.

Madrugamos, la mañana era fría en Canto Cochino, la típica de Enero. Tomamos todos los bártulos y marchamos rumbo al Pájaro por el camino conocido como la Autopista. No cruzamos el Arroyo de la Majadilla hacia el Giner de los Ríos y sí comenzamos a ascender por el PR paralelos al Arroyo de los Poyos y en dirección norte.

Entre los pinos podíamos ver cuando éstos nos dejaban la inconfundible silueta del Risco del Pájaro y así llegamos a la bifurcación a derechas que nos llevaba a cruzar el arroyo y comenzar a subir cual jabalís por terreno empinado entre jaras, encinas y pinos. El camino está balizado con hitos, pero igual que los ves, los vuelves a perder en el transcurso de unos pocos minutos.

No ves el granito del Risco del Pájaro hasta que no estás debajo de él y hasta ese punto unos 25 minutos desde el arroyo de abajo.


La cuesta nos ha ascendido la temperatura del termostato corporal e intentamos coger el resuello mientras divisamos el itinerario a tomar, que en este caso es evidente. La adrenalina comienza a correr por el cuerpo.

Nos lo tomamos con tranquilidad, nos vamos poniendo todo el material mientras de reojo divisamos el inicio de la vía, intento explicar a César el protocolo de ascenso y aseguramiento. Estamos listos.

Largo 1, Vº+/6a:
Es uno de los mejores largos de la Pedriza, su dificultad no reside en un lugar en concreto y a pesar de que desde abajo parece más fácil, la longitud del largo te pone en tu sitio.
Comienza el itinerario con un pequeño escalón que hay que superar (ésto al gusto del consumidor, más a la izquierda o más a la derecha), después se llega a un estrechamiento donde han maceado un pequeño escalón que da acceso al nicho del "Paso del Golo".
Si uno escala rápido y con soltura el primer seguro no se pone hasta aquí. El paso no es difícil pero los pedriceros tienen ventaja, ya que no todo es tirar del agarre invertido alto y el equilibrio juega a favor de los locales.
Ahora comienza "la cremita", desde un bloque empotrado donde uno se monta hay que subir por la parte izquierda del canalizo, la protección es a placer por la fisura que nos acompaña y la ascensión ya requiere de diferentes técnicas de arrastre, de oposición de espalda y más arriba de adherencia hasta llegar a un pequeño estrechamiento donde incluso te puedes sentar para divisar el último tercio del largo.


Nuevamente el canalizo se abre y más arriba se bifurca, he visto ya en varias ocasiones quedarse a gente empotrada en la parte derecha e incluso pedir ayuda desde allí, así que siempre vi lo lógico ascender por la izquierda. Primero en X se va ascendiendo hasta que no te dan más las piernas, se abandona la parte derecha y se sube un corto tramo hasta una buena mano, la protección es perfecta.


Nos situamos en la vertical de la canal de la izquierda pero nuestro objetivo en forma de reunión está en la derecha, así que se proteje bajo la laja con seguro grande y en bavaresa se pasa uno a la derecha parar tirar un poco de triceps y en oposición terminar de rematar la faena en los párabolt y R.1.


La escalada ha ido bien, quizás un poco lenta, pero he preferido dosificar ya que voy a tirar todos los largos. A César le he oído sufrir desde bien abajo, la falta de costumbre y la verticalidad de estas paredes pasan factura cuando te tiras unos meses sin practicar.

Largo 2, Vº+:
Un largo sino 5 estrellas, 4 estrellas, tiene de todo bavaresa, offwidt y adherencia. Además éste si te deja descansar entre cada sector.


Desde la reunión se sale a izquierdas, primero en X y después nos pasamos a la fisura que se protege a cañón, además la usaremos para subir en bavaresa con los pies en adherencia, unos pasos chulos que nos llevan a un descansillo con una reunión intermedia, la chapamos "porsiaca" y continuamos para arriba.
El techo de la cola del pájaro está por encima y hacia allí tenemos que llegar, para ello tomamos una fisura ancha que sube, tiene vegetación pero el ascenso no está muy claro, empotramos pie, mano e intentamos reptar por ella, mejor subir mirando al Oeste, por fuera tiene algo de canto un metro más arriba. Por fin la fisura se cierra y ello nos posibilita poder ir subiendo mejor con los pies hasta llegar a una buena laja a la izquierda otro punto de toma de oxígeno.


Protegemos lo más alto posible en la parte izquierda y volvemos a ascender por la fisura del fondo de la canal, ésta se va cegando y llegamos a los pies de una placa, chapamos un clavo a izquierdas y sólo nos queda realizar una travesía de adherencia de Vº, la placa nos pedirá proteger arriba en la microfisura, pero mientras lo piensas y no, ya estás al otro lado, son escasos dos metros a derechas.


Lugar donde lucen otros dos párabolt que forman la R2.

Este largo fue más dinámico, su longitud y descansos así lo hicieron. César subió un tanto más relajado aunque la travesía del final hizo sacar todas las carencias en cuanto a técnica de adherencia.

Largo 3, Vº+/A1:
En principio no tenía muy claro si meterme por la directa, nos habíamos subido los estribos pero lo iba a decidir allí mismo según apetencia, en este caso fue que sí.

Desde la misma reunión se divisa la primera y última parte del arco que describe dicha fisura, un arco a izquierdas con protección exquisita. Así que para allá fuí.
No fui muy purista en cuanto a cuando ponerme los estribos y a las primeras de cambio los saqué sin ningún tipo de pudor, si es A1, es A1.

Con la escalada artificial ya se sabe la lentitud es la tónica habitual, pero intenté separar los seguros lo máximo posible entre ellos y la cosa no salió muy mal, 6 o 7 seguros flotantes para salir de la fisura por la izquierda a unas manos buenas y poder montarme a las estéticas setas que me llevaron a la R3 tras previa travesía. El escudo liquidado.


Aquí Cesar creció en toda su magnitud, sus conocimientos de espeleología y su manejo de los estribos le llevaron a estar junto a mi antes de que yo me fumara un cigarro. (soy anti-tabaco).


El único pero fue un micro-fisurero que no quiso salir bien empotrado y que fue nuestra ofrenda al Pájaro por habernos dejado surcar su lomo.

Largo 4, IVº+:
Desde la reunión lo único que tenía claro es que tenía que salir del techo que forma la cola del pájaro por la derecha, por encima de nosotros un par de itinerarios "parabolizados" y bastante apetecibles que por la hora actual no podíamos emprender.

Una serie de buenos agarres y fisuras donde proteger me llevaron hasta situarme bajo el final del techo, desde allí el IVº+ parecía otra cosa, un paso de equilibrio en donde tienes que salir y sacar los pies con la confianza puesta en el granito, en ese granito que llevas confiando desde que despegaste de la tierra firme.


El paso no es difícil pero uno no sabe donde meter la cabeza, yo la empotré un poco entre dos rocas a modo de fisurero y me costó un poco sacarla para poder continuar.

Una vez realizado el paso se te abre una nueva dimensión, yo pensé que salía al itinerario de la Sur clásica, pero no es así, para llegar a él tenía que hacer una travesía ascendente de unos 5 o 6 metros, así que me gustó más la idea de montarme en ese punto sobre el pájaro y subir por una cresta de dragón rocosa, con canto y agarres cual escalera de bomberos.


Sólo paré de ascender cuando así lo vi preciso para dejarnos a tiro de un largo la cumbre. Tienes setas por todos lados para montar reunión. Y desde una de ellas aseguré a César que disfrutó de lo lindo del largo.

Largo 5, IVº:
Es un largo de mero trámite para llegar arriba, hay setas por todos lados aunque ni siquiera merecen la pena ser laceadas, en unos 20 metros laceé una y llegué al cuello del pájaro donde habitualmente se monta reunión, metí la segunda cinta express y continué hasta arriba con cuidado ya que hay que hacer el "cuartito" de adherencia fácil pero no te puedes caer.

Y así llegué a la parte alta del pájaro, lo primero que hice al llegar fue asomarme al callejón de bajada y observar la cantidad de nieve que había.. Todavía no estaba todo hecho y la bajada no iba a ser cosa fácil.

Protegí a César de segundo y llegó con prontitud junto a mí, allí disfrutamos de las vistas que uno obtiene desde este risco, nos tomamos un tiempo de respiro para bajar pulsaciones y realizamos algunas fotos. Muchas veces vamos con prisas a todas estas escaladas y no apreciamos la belleza del lugar, merece la pena tomarse unos segundos de calma y ver todo lo que nos rodea.


Descenso:
Tras esos minutos deseados de paz, iniciamos el descenso, era más tarde que pronto, ya las 16:30 y realizamos el rápel volado hasta el primer escalón y posteriormente hasta abajo, había nieve en el callejón y tras rapelar ambos nos dirigimos con cuidado hacia el NE en busca de la bajada habitual entre paredes.


Pronto entendimos que el verdadero peligro era escurrirse callejón abajo y tomamos las medidas pertinentes, en el pequeño destrepe de IVº, sacamos la cuerda y aprovechando otros tres cordinos abandonados realizamos un rápel hasta el final del callejón.



No había acabado todo aquí ni mucho menos, el siguiente tramo de terrazas estaba cubierto de nieve y tenía orientación norte total, tratamos de seguir algunas pisadas sobre la nieve e incluso echamos el culo al piso en un par de ocasiones, llegando a buen puerto pasando casi más miedo que en la propia escalada. 


Sólo nos quedaba bordear el risco por el Oeste y dirigirnos a la base de la sur, para comprobar que el zorro había almorzado de buena manera con nuestras mochilas.

Eran las 17:30, así que nos quedaba la hora justa de luz que necesitábamos. Sin prisa pero sin pausa rehicimos la mochila con el material repartido y emprendimos la bajada dejando a nuestras espaldas el risco más emblemático de la Pedriza del Manzanares.
Durante la bajada soñamos en otras escaladas, otras cuevas, otras aventuras y más peripecias que nos acerquen a esa línea imaginaria que separa la vida de la muerte y la cual nos sirve de barandilla para saborear la vida desde este lado.


Vídeo elaborado por César de la actividad y colgado en youtube: