viernes, 10 de febrero de 2017

Diedro Esteras al Almanzor (IV/3+, 200mts.)

Viernes 10 de Febrero
Había nevado días atrás pero las temperaturas eran altas en la sierra, durante dos días la lluvia llegó al Sistema Central y amenazaba con retirar todo el manto blanco que había caído. Pero los caprichos meteorológicos se pusieron de nuestro lado y una bajada brusca de temperaturas dejó todo helado, las temperaturas habían bajado más de 10ºC en menos de 12 horas y todo lugar por donde un día corría agua el siguiente era puro hielo.

La sierra madrileña estaba preciosa y se formaron cosas interesantes, además según las previsiones a finales de semana iba a ocurrir otro episodio de similares características en toda la zona centro, así que era el momento ideal para acudir al Circo de Gredos, lugar al que hacía un año que no iba y al que suelo frecuentar más a menudo. Objetivo?, el que llevaba un par de años planificando; el Diedro Esteras al Almanzor.

Llamé a Gayu para estos menesteres y ahuecó la agenda para salir el viernes al medio día y volver el sábado tardecito. Además estaba de refugiero Irra, así que un acicate más para ir a verle al Refugio de la Laguna de Gredos, que por cierto estrenaba nombre.

Planificadas las intenciones partimos de Parla el viernes, durante el camino nos dimos un repaso a lo acontecido las semanas pasadas y llegamos a la Plataforma sobre las 17:00 horas. La temperatura era baja unos -3º y además corría un viento de Este que prometía traer para el domingo algún episodio de nieve.



Partimos con las mochilas y bien abrigados por el camino empedrado, el hielo afloraba por todos lados y aunque sin crampones tratábamos de ir buscando la roca para evitar un posible resbalón, mientras nos cruzábamos con algún turista haciendo virguerías para esquivar los tramos helados.

Subimos al llano del Prado de las Pozas, la cantidad de nieve era notable y en el propio circo un gran nubarrón que amenazaba con dejar algo esta misma noche, mientras la temperatura descendía algunos grados, cosa buena para la próxima jornada.



Atravesamos el Arroyo por el puente y comenzamos el ascenso a los Barrerones, normalmente se hace ardua la subida, pero en este caso con nieve las zetas del camino se ocultan bajo el manto y recortas unas cuantas decenas de metros.



Como en otras ocasiones y siempre que pasamos por aquí recordamos aquella vez que nos perdimos "el trio lalalá" por los Barrerones y estuvimos un par de horas caminando entre la niebla con el rumbo equivocado y con los gps en casa.

Al fin llegamos a la parte alta, el viento había esculpido la nieve convirtiéndola en puro hielo y decidimos parar a ponernos los crampones, con éste viento y frío la sierra estaba un tanto peligrosa.



Continuamos por el llano de Barrerones y empezamos a perder altura progresivamente, la senda y los piornos se ocultaban bajo la nieve y el circo nos mostraba sus colores más cálidos coincidiendo con los últimos rayos de sol tapados parcialmente por una oscura y amenazante nubosidad.

Perdimos altura con rapidez, observamos las primeras formaciones de hielo en las laderas del Morezón y supimos que mañana si la nevada de esta noche nos respetaba podía ser un día perfecto para nuestro objetivo.

Llegamos al borde de la laguna y no dudamos en atravesarla, la cantidad de nieve era bastante gruesa y la temperatura baja como para asegurarnos pasar e incluso a un tractor diría yo.
Subimos las escalerillas del refugio y entramos al mismo, allí estaba Irra bastante tranquilo, sólo un trío y nosotros dormíamos esa noche.
Así que la sobremesa se alargó charlando de nuestras cosas, y es que ya se sabe; el vino es el mejor conversador para la noche y el mejor anfitrión para un centro de mesa.

Sábado 11 de Febrero.
Habíamos pasado la mejor noche en el Refugio de Gredos que recuerdo, solos en la habitación dormimos a pierna suelta y el despertador nos levanto de nuestro letargo, aún era de noche y lo primero que hicimos fue cerciorarnos de la nevada que había caído.
No había gran cosa, hacía viento y posiblemente la había venteado a los valles, aunque a decir verdad la cosa había sido muy débil, en el termómetro exterior del refugio -8ºC. Perfecto.

Desayunamos en la cocina libre y pronto estábamos con el material preparado para partir hacia arriba.
Subimos ligeros; una mochila con agua, unas barritas y un par de plumas, todo el material colgado y la cuerda en la otra espalda disponible. Así iniciamos la marcha por el "archiconocido" camino rumbo a la base del Almanzor.



El día estaba cerrado, todo el circo estaba cubierto por una densa niebla que no nos dejaba ver el segundo escalón, aunque tan sólo ver todas las cascadas formadas del primero ya era un regalo para nuestros ojos legañosos.



Una tras otra fuimos mencionando todas las cascadas posibles, las más clásicas, las menos habituales y otros hilillos helados que surcaban los diedros. Así nos fuimos acercando a la Hoya Antón, para después variar levemente el rumbo hacia la Portilla Bermeja, aunque con la niebla y con la gran cantidad de nieve, a veces no era capaz de reconocer los lugares.

Ascendimos el tramo más empinado hacia la mencionada portilla y después con piolet en mano comenzamos a subir hacia la Portilla del Crampón. La nieve estaba helada y los crampones mordían a la perfección, eso si, no se podía tener ningún despiste.

Antes de encajonarnos en el tramo final observamos en algunos momentos el azul del cielo sobre el Almanzor, parecía que podía abrir pero cuanto más ilusiones más nubosidad se metía.
Realizamos la travesía bajo la cara Este, también helada por completo y bastante peligrosa, son 30º laterales que no agradecen mucho los tobillos.



Observamos la Canal Este y después el siguiente era el nuestro, allí lo intuimos entre la niebla. Por unos momentos nos mostró toda su longitud helada y de nuevo se tapó, así que nos dirigimos a su base junto a unas rocas con la idea de hacer una pequeña plataforma para organizarnos con las cuerdas y material. También aprovechamos para echar a suertes quien comenzaba a tirar largos, programamos dos largos, uno hasta el bloque y otro posterior para salir del diedro,,, y a mi me toco la guapa del baile.

TRAMO INICIAL:
El primer tramo lo ascendimos sin cuerda, se trataban de unos 50º de inclinación con la nieve dura, estábamos muy lejos del bloque empotrado y la R0 nos convenía montarla en la roca donde la canal ya se estrecha, así que progresamos unos 40 - 50 metros hasta llegar a la altura de un clavo situado en una fisura a la derecha, allí triangulamos con otro clavo y un micro y montamos la primera triangulación.



LARGO 1:
Comenzó Gayu tirando, el corredor se estrechaba a un metro escaso, la inclinación ascendía levemente y el hielo comenzaba a aparecer en el itinerario, lo mejor que nos podía pasar ya que los tornillos entraban perfectamente.



Tras unos 30 metros llegó al lugar donde comienza el diedro, era el lugar indicado para montar la siguiente reunión y allí a la derecha de nuevo aprovechándose de un clavo montó la segunda reunión.



LARGO 2:
Ascendí con paciencia hasta la posición de Gayu, sabía que me tocaba el siguiente, así que fui tranquilo para no acumular gasto energético.
Allí nos cambiamos material y observé hacia arriba. Todo el diedro estaba repleto de "verglace", había nieve acumulada en la parte baja y el bloque se podía pasar tanto por arriba como por abajo.

Partí por la nieve del fondo del diedro los escasos 8 metros hasta situarme bajo el bloque y allí lo vi claro, con estas condiciones de hielo no podía meterme bajo el bloque, había que disfrutar por fuera.



 Protegí en un cordino que encontré bajo el bloque y salí por la plancha helada hasta situarme sobre el bloque, más fácil de lo que pensaba resultó.

Desde allí la salida del diedro estaba cerca, la nieve pegada sobre el propio hielo era perfecta, además había roca a la derecha para proteger con friend, así que fabuloso todo.

Otro tramo disfrutando con buen hielo hasta llegar a montarme en otro bloque empotrado, hice ademán de meter un tornillo pero las condiciones eran tan buenas que tampoco lo pensé mucho más y tiré los dos metros que me faltaban a unos 70º para salir del diedro.

No quería subir mucho para no perder de vista a Gayu y en cuanto salí a derechas observé "mi fisura", una fisura de libro para triangular perfectamente y además poder divisar todo el ascenso de mi compañero de cordada. -¡Cuando quieras Gayu!-.





SALIDA A CUMBRE:
La subida de Gayu fue algo menos rápida de lo esperado, la mochila incomodaba para salir del bloque empotrado, pero una vez tuvo espacio para moverse, fue subiendo como una salamanquesa e incluso posando cuando así se lo pedía.

En lugar de parar conmigo en la reunión me dobló y continuó la subida hasta una estrecha arista que nos daba la posibilidad de mirar hacia la Vía Norte del Almanzor, unos 45º de nieve dura perfecta para progresar. Allí paramos y guardamos la cuerda el resto lo íbamos a subir sin ella.

Entre la niebla que volvía a cubrirnos nos dirigimos por lo más lógico; primero tiramos hacia la izquierda en diagonal y salimos a una especie de arista,



que nos sonaba de otra internada estival que hicimos por el Espolón de los López. Allí nos liamos por el mismo filo en busca de algún resalte, alguna plaquita de "verglace" y un poquito de patio hacia la cara Este.




Un leve claro nos mostró el vértice a escasos 20 metros, -¡andá si ya estamos aquí!-. Ascendimos los protocolarios metros hasta el punto más alto y nos sentamos junto al mismo cubierto enteramente por grandes trozos de hielo. Ver la verdad que no vimos mucho, tan sólo oíamos algún berrido procedente de la Portilla del Crampón de alguna cordada.

No estuvimos mucho tiempo arriba, éramos conscientes de que hoy teníamos que volver al coche, así que tras hacernos una foto y recuperar el aliento procedimos a descender por la vía normal, bastante tapizada de manto blanco endurecido.



Descendimos hasta la argolla situada bajo la cumbre y desde allí rapelamos los 30 metros de cuerda "doblada" para llegar justo a la entrada de la trepada final de la Cara Sur.



Allí la guardamos y en travesía fuimos escrupulosamente dirigiéndonos hacia la Portilla del Crampón.
Esta zona de las Canales Oscuras es "un criadero" de accidentes y por ello con tranquilidad fuimos clavando herramientas y acercándonos al punto seguro de la portilla. A cobijo del viento decidimos hacer una parada y comer una barrita energética, habíamos superado lo peor.

En ese trayecto nos cruzamos con los compañeros que iban en ascenso a largos y que nos preguntaron por la instalación de rápel para bajar. Nos despedimos y comenzamos a bajar por la portilla que aunque con nieve dura te permitía bajar rápido primero cara a la pared y luego de espaldas a la misma.

Una bajada rápida que nos llevó entre la niebla nuevamente a llegar al refugio una hora después de salir de cumbre. A las 15:00 horas.



 Allí nos encontramos a algunos amigos, hecho que nos hizo apenarnos por tener que bajar hasta el coche y no poder pasar allí la tarde. Aunque aprovechamos una larga hora para echarnos unas risas y contarnos nuestro último mes vital con cerveza en mano.



A las 17 salimos del Refugio de la Laguna de Gredos rumbo al coche, al final no fue una hora lo que nos liamos, si no dos, y atravesamos la laguna por su mitad a buen ritmo con el objetivo de llegar con luz al coche, cosa que conseguimos.



Allí en el aparcamiento de la Plataforma pudimos observar que la temperatura había subido bastante respecto al día anterior y que los pronósticos de nieve para esta misma noche eran bastante elevados, así que con los primeros copos cayendo salimos del coche rumbo a Hoyos del Espino a por el premio gordo de la jornada en forma de bocadillo.
El premio y el café calmaron nuestras ansias energéticas y nos pusieron rumbo a Madrid en la furgui con la proyección de nuevos planes de montaña lanzados al aire.





martes, 24 de enero de 2017

Sur directa al Pájaro 6c ó 6a/A1, Pedriza



Escalada o Espeleología, esa era la cuestión.
Había intentado quedar varias veces con César para hacer alguna actividad guapa y ésta surgió a finales de Enero, los dos coincidimos en libranzas y ajustamos el plan.

Le llevé a mi terreno y le propuse dirigirnos a la Sur del Pájaro, el risco más emblemático de la Pedriza y al que había subido en tres ocasiones por diferentes vías, cada una en una cara. Tenía que echar cuentas con dicho monolito granítico y me quedaban dos largos por abrir tras mi primera escalada aquí con Juanjo, concretamente los impares los que le tocaron a él en aquella ocasión hace casi 4 años.

César aceptó y a pesar de que llevaba tiempo sin escalar no le importaba ir de segundo de cordada durante todos los largos, así que plan perfecto y redondo por mi parte. Y más si cuento que le gusta ir grabando con su gopro toda la actividad.

Madrugamos, la mañana era fría en Canto Cochino, la típica de Enero. Tomamos todos los bártulos y marchamos rumbo al Pájaro por el camino conocido como la Autopista. No cruzamos el Arroyo de la Majadilla hacia el Giner de los Ríos y sí comenzamos a ascender por el PR paralelos al Arroyo de los Poyos y en dirección norte.

Entre los pinos podíamos ver cuando éstos nos dejaban la inconfundible silueta del Risco del Pájaro y así llegamos a la bifurcación a derechas que nos llevaba a cruzar el arroyo y comenzar a subir cual jabalís por terreno empinado entre jaras, encinas y pinos. El camino está balizado con hitos, pero igual que los ves, los vuelves a perder en el transcurso de unos pocos minutos.

No ves el granito del Risco del Pájaro hasta que no estás debajo de él y hasta ese punto unos 25 minutos desde el arroyo de abajo.


La cuesta nos ha ascendido la temperatura del termostato corporal e intentamos coger el resuello mientras divisamos el itinerario a tomar, que en este caso es evidente. La adrenalina comienza a correr por el cuerpo.

Nos lo tomamos con tranquilidad, nos vamos poniendo todo el material mientras de reojo divisamos el inicio de la vía, intento explicar a César el protocolo de ascenso y aseguramiento. Estamos listos.

Largo 1, Vº+/6a:
Es uno de los mejores largos de la Pedriza, su dificultad no reside en un lugar en concreto y a pesar de que desde abajo parece más fácil, la longitud del largo te pone en tu sitio.
Comienza el itinerario con un pequeño escalón que hay que superar (ésto al gusto del consumidor, más a la izquierda o más a la derecha), después se llega a un estrechamiento donde han maceado un pequeño escalón que da acceso al nicho del "Paso del Golo".
Si uno escala rápido y con soltura el primer seguro no se pone hasta aquí. El paso no es difícil pero los pedriceros tienen ventaja, ya que no todo es tirar del agarre invertido alto y el equilibrio juega a favor de los locales.
Ahora comienza "la cremita", desde un bloque empotrado donde uno se monta hay que subir por la parte izquierda del canalizo, la protección es a placer por la fisura que nos acompaña y la ascensión ya requiere de diferentes técnicas de arrastre, de oposición de espalda y más arriba de adherencia hasta llegar a un pequeño estrechamiento donde incluso te puedes sentar para divisar el último tercio del largo.


Nuevamente el canalizo se abre y más arriba se bifurca, he visto ya en varias ocasiones quedarse a gente empotrada en la parte derecha e incluso pedir ayuda desde allí, así que siempre vi lo lógico ascender por la izquierda. Primero en X se va ascendiendo hasta que no te dan más las piernas, se abandona la parte derecha y se sube un corto tramo hasta una buena mano, la protección es perfecta.


Nos situamos en la vertical de la canal de la izquierda pero nuestro objetivo en forma de reunión está en la derecha, así que se proteje bajo la laja con seguro grande y en bavaresa se pasa uno a la derecha parar tirar un poco de triceps y en oposición terminar de rematar la faena en los párabolt y R.1.


La escalada ha ido bien, quizás un poco lenta, pero he preferido dosificar ya que voy a tirar todos los largos. A César le he oído sufrir desde bien abajo, la falta de costumbre y la verticalidad de estas paredes pasan factura cuando te tiras unos meses sin practicar.

Largo 2, Vº+:
Un largo sino 5 estrellas, 4 estrellas, tiene de todo bavaresa, offwidt y adherencia. Además éste si te deja descansar entre cada sector.


Desde la reunión se sale a izquierdas, primero en X y después nos pasamos a la fisura que se protege a cañón, además la usaremos para subir en bavaresa con los pies en adherencia, unos pasos chulos que nos llevan a un descansillo con una reunión intermedia, la chapamos "porsiaca" y continuamos para arriba.
El techo de la cola del pájaro está por encima y hacia allí tenemos que llegar, para ello tomamos una fisura ancha que sube, tiene vegetación pero el ascenso no está muy claro, empotramos pie, mano e intentamos reptar por ella, mejor subir mirando al Oeste, por fuera tiene algo de canto un metro más arriba. Por fin la fisura se cierra y ello nos posibilita poder ir subiendo mejor con los pies hasta llegar a una buena laja a la izquierda otro punto de toma de oxígeno.


Protegemos lo más alto posible en la parte izquierda y volvemos a ascender por la fisura del fondo de la canal, ésta se va cegando y llegamos a los pies de una placa, chapamos un clavo a izquierdas y sólo nos queda realizar una travesía de adherencia de Vº, la placa nos pedirá proteger arriba en la microfisura, pero mientras lo piensas y no, ya estás al otro lado, son escasos dos metros a derechas.


Lugar donde lucen otros dos párabolt que forman la R2.

Este largo fue más dinámico, su longitud y descansos así lo hicieron. César subió un tanto más relajado aunque la travesía del final hizo sacar todas las carencias en cuanto a técnica de adherencia.

Largo 3, Vº+/A1:
En principio no tenía muy claro si meterme por la directa, nos habíamos subido los estribos pero lo iba a decidir allí mismo según apetencia, en este caso fue que sí.

Desde la misma reunión se divisa la primera y última parte del arco que describe dicha fisura, un arco a izquierdas con protección exquisita. Así que para allá fuí.
No fui muy purista en cuanto a cuando ponerme los estribos y a las primeras de cambio los saqué sin ningún tipo de pudor, si es A1, es A1.

Con la escalada artificial ya se sabe la lentitud es la tónica habitual, pero intenté separar los seguros lo máximo posible entre ellos y la cosa no salió muy mal, 6 o 7 seguros flotantes para salir de la fisura por la izquierda a unas manos buenas y poder montarme a las estéticas setas que me llevaron a la R3 tras previa travesía. El escudo liquidado.


Aquí Cesar creció en toda su magnitud, sus conocimientos de espeleología y su manejo de los estribos le llevaron a estar junto a mi antes de que yo me fumara un cigarro. (soy anti-tabaco).


El único pero fue un micro-fisurero que no quiso salir bien empotrado y que fue nuestra ofrenda al Pájaro por habernos dejado surcar su lomo.

Largo 4, IVº+:
Desde la reunión lo único que tenía claro es que tenía que salir del techo que forma la cola del pájaro por la derecha, por encima de nosotros un par de itinerarios "parabolizados" y bastante apetecibles que por la hora actual no podíamos emprender.

Una serie de buenos agarres y fisuras donde proteger me llevaron hasta situarme bajo el final del techo, desde allí el IVº+ parecía otra cosa, un paso de equilibrio en donde tienes que salir y sacar los pies con la confianza puesta en el granito, en ese granito que llevas confiando desde que despegaste de la tierra firme.


El paso no es difícil pero uno no sabe donde meter la cabeza, yo la empotré un poco entre dos rocas a modo de fisurero y me costó un poco sacarla para poder continuar.

Una vez realizado el paso se te abre una nueva dimensión, yo pensé que salía al itinerario de la Sur clásica, pero no es así, para llegar a él tenía que hacer una travesía ascendente de unos 5 o 6 metros, así que me gustó más la idea de montarme en ese punto sobre el pájaro y subir por una cresta de dragón rocosa, con canto y agarres cual escalera de bomberos.


Sólo paré de ascender cuando así lo vi preciso para dejarnos a tiro de un largo la cumbre. Tienes setas por todos lados para montar reunión. Y desde una de ellas aseguré a César que disfrutó de lo lindo del largo.

Largo 5, IVº:
Es un largo de mero trámite para llegar arriba, hay setas por todos lados aunque ni siquiera merecen la pena ser laceadas, en unos 20 metros laceé una y llegué al cuello del pájaro donde habitualmente se monta reunión, metí la segunda cinta express y continué hasta arriba con cuidado ya que hay que hacer el "cuartito" de adherencia fácil pero no te puedes caer.

Y así llegué a la parte alta del pájaro, lo primero que hice al llegar fue asomarme al callejón de bajada y observar la cantidad de nieve que había.. Todavía no estaba todo hecho y la bajada no iba a ser cosa fácil.

Protegí a César de segundo y llegó con prontitud junto a mí, allí disfrutamos de las vistas que uno obtiene desde este risco, nos tomamos un tiempo de respiro para bajar pulsaciones y realizamos algunas fotos. Muchas veces vamos con prisas a todas estas escaladas y no apreciamos la belleza del lugar, merece la pena tomarse unos segundos de calma y ver todo lo que nos rodea.


Descenso:
Tras esos minutos deseados de paz, iniciamos el descenso, era más tarde que pronto, ya las 16:30 y realizamos el rápel volado hasta el primer escalón y posteriormente hasta abajo, había nieve en el callejón y tras rapelar ambos nos dirigimos con cuidado hacia el NE en busca de la bajada habitual entre paredes.


Pronto entendimos que el verdadero peligro era escurrirse callejón abajo y tomamos las medidas pertinentes, en el pequeño destrepe de IVº, sacamos la cuerda y aprovechando otros tres cordinos abandonados realizamos un rápel hasta el final del callejón.



No había acabado todo aquí ni mucho menos, el siguiente tramo de terrazas estaba cubierto de nieve y tenía orientación norte total, tratamos de seguir algunas pisadas sobre la nieve e incluso echamos el culo al piso en un par de ocasiones, llegando a buen puerto pasando casi más miedo que en la propia escalada. 


Sólo nos quedaba bordear el risco por el Oeste y dirigirnos a la base de la sur, para comprobar que el zorro había almorzado de buena manera con nuestras mochilas.

Eran las 17:30, así que nos quedaba la hora justa de luz que necesitábamos. Sin prisa pero sin pausa rehicimos la mochila con el material repartido y emprendimos la bajada dejando a nuestras espaldas el risco más emblemático de la Pedriza del Manzanares.
Durante la bajada soñamos en otras escaladas, otras cuevas, otras aventuras y más peripecias que nos acerquen a esa línea imaginaria que separa la vida de la muerte y la cual nos sirve de barandilla para saborear la vida desde este lado.


Vídeo elaborado por César de la actividad y colgado en youtube:




viernes, 13 de enero de 2017

Graduaciones de dificultad alpina.

Todas las variedades de escalada vienen determinados por un tipo de graduación según su modalidad: tenemos escalada deportiva y clásica (Vº, 6a, 8c o 9a+), escalada artificial (A1, A2e), escalada en hielo (WI4,WI5/III), o incluso mixta (M4, M5, etc..), pero el problema viene cuando hablamos de escalada alpina.



Y que entendemos por escalada alpina?
Escalada alpina es un tipo de escalada en la que nos encontramos diferentes tipo de progresión con diferentes condicionantes, itinerarios de envergadura donde la dificultad y el medio suelen ser cambiantes y los métodos utilizados suelen combinar las diferentes variedades de escalada. Aunque no por ello sea ésto obligatorio (podemos encontrar vías sólo de escalada clásica en roca con graduación alpina).



Este tipo de escaladas se gradúan globalmente en base al conjunto de dificultades encontradas; (grado, escape, aproximación, longitud, peligros objetivos, altitud, exposición, técnica, calidad de la roca o nieve, compromiso, etc...) y debido a que estos condicionantes a veces son difíciles de evaluar y en ocasiones subjetivos, no hay una clara línea que nos indique la división y unificación entre grados, más si tenemos en cuenta que el propio medio invernal (hielo, nieve, verglace) es cambiante incluso en una misma temporada.

Dichos grados en cuanto a nomenclatura están bien separados pero cuando nos ponemos a valorar nuestro itinerario surgen los problemas.
Según consultemos una fuente u otra la dificultad aumentará o disminuirá sin haber muy bien porque y sin haber una unanimidad clara en cuanto a condiciones para enmarcarlo dentro de un grado determinado.

Personalmente me ha ocurrido en numerosas ocasiones encontrarme itinerarios más difíciles de lo esperado por fiarme de graduaciones alpinas colgadas en webs o a la inversa, por el hecho de descargarme croquis con dificultades relativas, o directamente que se han graduado por una o por otra escala. Por lo tanto me parece interesante aglutinar todas las fuentes en una y por lo menos para mí graduar sobre un mismo criterio todas las vías que realizo independientemente que mire la escala por una web u otra.




Para realizar este trabajo recopilatorio, primeramente tendré que discernir entre los  diferentes tipos de escalada que nos podremos encontrar en esos itinerarios y sus graduaciones, aunque en éstos si hay una unificación común:

 Escalada en roca, Escalada artificial, Escalada en hielo y Escalada mixta.

Escalada en roca:

El grado de escalada en roca es el más usado y generalizado, debido a su expansión como actividad deportiva. Podemos encontrar diferentes graduaciones según nos movamos por los diferentes lugares del mundo, aquí en España, usamos el grado de la UIAA hasta el Vº y después comenzamos con la escala francesa hasta el 9º




Escalada artificial:
Para poder ascender por lugares donde las presas naturales no son suficientes, empleamos este tipo de escalada. Progresamos sobre agarres artificiales (clavos, chapas, friends, ganchos, uñas, empotradores, plomos, etc..) y su dificultad se divide en:


Escalada en hielo: 
Para el grado de escalada en hielo, actualmente en España se usa la escala canadiense, es la más usada a nivel mundial y la nomenglatura viene dada por dos parámetros: la dificultad técnica y el compromiso.
Para la dificultad técnica se utilizan los números del 1 al 7 y va ligada íntimamente a la técnica gestual empleada para superar la dificultad que normalmente es proporcional a la inclinación del hielo formado y a los metros con tal inclinación.
Para dicha graduación se anteponen las siglas WI (Water Ice) si se trata de una cascada de fusión invernal o AI (Alpine Ice) si se trata una cascada perenne glaciar.



El compromiso se escribe con con números romanos y se refiere a la dificultad no inherente en el individuo y sí en esos factores externos como pueden ser (la aproximación, la escapatoria, el descenso, la calidad del hielo y otros peligros objetivos). 
Para esta otra graduación se utilizan los números romanos del I al VII.





Escalada mixta:
Como escalada mixta se conoce la escalada que progresa por terreno rocoso, recubierto a menudo por nieve o hielo pero que no forman una unidad compacta y que por lo tanto cada agarre es diferente al anterior. En este tipo de escalada se progresa con material de hielo, es decir crampones y piolet y los agarres suelen ser sobre roca escondida bajo un manto de nieve.

Para su nomenglatura se utiliza la M (de mixto), seguida del dígito del 1 al 12 según dificultad.   Se usa el símbolo (+) para indicar medios grados.





EL PADRE DE LA GRADUACIÓN ALPINA:



Willy Welzenbach se trató de un formidable alpinista/escalador aleman nacido en 1900 en Munich. Muy pronto destacó por sus escaladas en las calizas de los Alpes Bávaros y después con veinte años  descubrió los Alpes Franceses y el Valais donde desarrolló la època dorada de sus grandes escaladas alpinas (1923-1933).
Dichas escaladas; caras norte, glaciares, aristas, le llevaron a la conclusión de crear una escala de grados que separara sus escaladas y creo la actual escala alpina de 6 grados de dificultad.




Posteriormente y en el seno de la fatídica expedición alemana al Nanga Parbat del 34, falleció en medio de una fuerte tormenta con otros 8 expedicionarios.

Tras su muerte los grados se fueron asentando en la comunidad escaladora y alpinística como método de graduación y actualmente son los establecidos para graduar ese tipos de itinerarios alpinos.

F         fácil
PD      poco difícil
AD      algo difícil
D         difícil
MD      muy difícil
ED       extremadamente difícil

Y además se le añaden una serie de siglas para definir el carácter de la vía; un (+) ó (-) para referirse a grados intermedios.

Aunque con el auge de la escalada en el  mundo los grados fueron ascendiendo y la graduación comenzó a crecer hacia arriba añadiendo primeramente tras el grado ED, el grado ED+ y más tarde (como siempre desarrollado en Francia) el grado ABO (Abominable).

Esta nomenglatura pareció encontrar un tope en cuanto a escala de graduación en los últimos años con la nomeglatura ABO y se acordó en (2009) el cambiar el sistema superior de graduación por EDx, (es decir extremadamente dificil extendido), excluyendo la x por un valor numérico hasta el número 7, (ED-, ED, ED+, ED4, ED5, ED6 y ED7).



Tabla descriptiva de los grados de dificultad alpina:


Tras realizar un trabajo de compilación a partir de diferentes fuentes importantes y fiables de la comunidad escaladora y con la idea de tener el máximo de información para cotejar esos grados, unifiqué las informaciones de una fuente y otra y salió este cuadro en el que se diferencian los grados con sus subdivisiones.


A partir de este cuadro, nuestro itinerario se catalogará dependiendo de la mayor dificultad encontrada en tal escalada, p.ej. Si nuestro itinerario pirenaico tiene pasos de IIº y corredores de nieve a 50º, pero alberga una cascada de WI3+, estaremos ante un grado D-.  Dando esta última dificultad la cotación a dicha vía.
(Para encontrar la dificultad máxima a la vía nos guiaremos por las escalas de roca, hielo o mixto y no por la de pendiente en nieve ya que ésta graduación no será correcta).


Fuentes y bibliografía consultada:

wikipedia
desnivel
camptocamp
Pirineos, ascensiones en mixto, nieve y hielo
Escaladas en el Circo de Gredos.
Maldealtura.net
barrabés