miércoles, 21 de septiembre de 2016

Asedio a la Vela, ( Francisco-Prieto (Vº+, A1) y Espolón Sur (6a, A1).

Hay montañas y montañas.
He visto paredones de 2000 metros caer a pico, agujas de formas abruptas, macizos inmensos, domos graníticos y conos volcánicos de enormes proporciones.

Todas son montañas, de diferente morfología pero todas al fin y al cabo montañas.
Quizás una de las partes de este juego que mas me apasiona y por extensión al ser humano desde los comienzos del "montañismo/alpinismo" fue el llegar arriba. ¿Por qué?, pues no sabría muy bien explicarlo, pero quizás podría responder como Mallory: -"Porque están ahí.."-.

Personalmente mi motor de vida es simple: proponerme retos y superarlos, esa dinámica es la que me hace coger aire para llegar a otro punto, y así sucesivamente. -"La vida es constante movimiento"-

Parece simple pero no lo es, desde el punto 1, que es proponerte un objetivo al punto 10 que es superarlo, hay todo un viaje que forma parte del juego y que quizás es verdaderamente lo que te enriquece, enseña, atrae y retro-alimenta.

Pues bien este microciclo de vida a veces puede durar años (como las expediciones), o a veces puede durar días (como en este caso).

El caso es que unos días atrás escalando en el Pajarito de la Pedriza, (situado entre Collado Cabrón y las Milaneras), observé un monolito de granito de forma afilada que me nubló la visión, se trataba de la Vela.
Su esbelta silueta me hacía imaginar subiendo por sus paredes hasta el punto más alto, pero claro no sabía de vías, ni de grados de dificultad.
Juanjo desde el Pajarito me explicó que en su cara Oeste había una vía "muy guapa", la Francisco Prieto, una vía de escalada artificial que albergaba en sus dos tercios superiores una fisura superestrecha para proteger. Y además me indicó que la había hecho nuestro amigo Rambo hace un tiempo.

Me quedé impactado por tal monumento natural y en cuanto llegué a casa lo primero que hice fue tomar información sobre tal aguja.
Efectivamente toda la información recibida por la mañana era cierta y esa vía la Francisco-Prieto era la manera más elegante de llegar arriba, además había otras dos vías: la normal de IVº+, y el Espolón Sur, otra vía que combinaba el artificial inicial (A1) con la escalada libre más arriba (6a).

La semana siguió su cauce y los acontecimientos quisieron que 4 días más tarde y de rebote surgiera la posibilidad de ir a la Pedriza con Rambo. Así que no tenía ni la mayor de las dudas: -¿Rambo y si vamos a la Vela?-. Aceptó.

Madrugamos, a las 8:15 estábamos en Canto Cochino ataviados con todo lo necesario para realizar una escalada de este tipo, bueno todo lo necesario más un tercio de material extra, como suele llevar Rambo. Finalmente dejamos en el coche clavos, maza, express y algún que otro friend de sobra.


Tras cruzar el Manzanares tomamos el itinerario del PR1, siguiendo las marcas amarillas y blancas hasta el Collado del Cabrón desde allí y ya avistando la zona del Pajarito continuamos por la mencionada senda ya por terreno más abrupto hasta llegar al callejón que forman; el Pajarito, La Vela, El Gallisol y la Campana. Lugar de fin de trayecto y hasta el que invertimos 1, 5 horas hiendo bastante tranquilos (2,5 kilómetros y 500 metros de desnivel).
Desde el Callejón sólo nos faltaba una pequeña trepada para subir a los pies de la vela y situar el "campamento" entre la vela y el Pajarito.


Allí desplegamos todo nuestro arsenal, ya se sabe con el Rambo nunca falta de nada. Pensé en tirar yo primero a la fisura, como es un sólo largo, el protocolo será subir abriendo y bajar desmontando y así ambos, para luego si da tiempo intentar una vía que progresa por el espolón sur y que se inicia con unos pasos en artificial. Trato hecho.

Croquis extraído de vía Clásica. Web de referencia
Me preparé con todo, más bien poblaban en mi arnés los friends pequeños, entre ellos C3 y X4 de Camalot, ball nuts de Camp y fisureros de media talla. Además hasta el inicio de la fisura que da acceso a la plataforma me subí el portamaterial de Rambo con varios C4 grandes para asegurarla.

IVº le dan en los croquis pero debe ser por una pequeña plataforma de arriba que accede a la terraza porque por aquí..., hay un paso durete. Protegí con el Nº2 de camalot y empotré la mano izquierda.
El paso estaba claro tirar de esa mano empotrada pero los cristales de cuarzo de la fisura me reventaban la mano, así que me bajé y Rambo me proporcionó unos guantes de fisura.
Ahora si!!!!,, el pasete no tiene complicación técnica pero si apretar ese puño con todas tus ganas y subir pies, (para mí Vº+) de salida.


Una vez arriba, recorrí la terraza primero inclinada hasta llegar a un clavo que se mueve a la izquierda y tras chaparlo me subí al pie de la pared de la vela y bajo la primera chapa, allí me quité los gatos y los guantes de fisura y los tiré al "mercadillo hippy" de abajo.

Y a comenzar la escalada artificial,
Los primeros tres seguros son chapas así que en Ae, y metódicamente cogiéndole el ritmo y el protocolo; estirarse, express, cuerda, estribo, cabo, subir y así con el siguiente.
La primera chapa está cerca, la segunda te tienes que estirar bien y la tercera es más benévola.

visión de la estrecha fisura
Un vez en la última chapa comienza el A1, "fino filipino".
Esta vez como es autoprotección los seguros los pondré cerca para no tener que estirarme mucho, la fisura es muy fina y primero un fisurero y luego un X4 de Black diamond van entrando y ayudando a progresar.


Otro fisurero y un C3 de BD, parece que la cosa marcha. El que todo se quede en su sitio te indica que la introducción es la buena y eso te va dando confianza a ir separando los seguros, cada vez más altos y además la fisura cada vez más ancha.


Ahora un par de fisureros seguidos, uno de ellos grandecito en un ensanchamiento y otro micro, ¡¡vamos que estamos arriba casi!!.


Voy disfrutando de la escalada y eso que nunca pensé que la artificial podía dar de sí de esta manera y es que después de la Clavel Rojo y el Puente de los Poyos tenía aún tatuadas en las caderas las hebillas del arnés de sus "paraboladas".

La fisura se va abriendo, además hay un pequeño apoyo de pies y un clavo después, meto otro X4, del clavo paso porque está muy metido y si aprovecho un cordino que hay un poco más arriba, después de éste incluso un alien rojo y para finalizar un fisurero mediano.


Dí el último estirón para llegar a la argolla de la reunión, era bastante incómoda, pero lo principal es organizarse y montar algo seguro para bajar e incluso para subir a la parte alta de la Vela, anudando con una cinta plana su perímetro.


Me subí arriba y desde allí el Rambo ser hartó a hacerme fotos, eso sí ponerse de pies ya es otra cosa.
Bajé de la manera inversa que subí arriba y me situé colgado de la R pero esta vez de una triangulación. Desde allí Rambo me bajó hasta el suelo, desmontando todo lo que había metido, saliendo todo de una manera bastante fácil, (claro con el tirón hacia arriba), eso indicaba que no había metido nada demasiado cerrado y estaba todo en condiciones.

Llegué abajo y le di el relevo a Rambo, mientras echaba un trago de agua y es que estaba haciendo calor, las horas centrales del día se aproximaban.


Rambo ya tiene muchas horas echadas en Artificial y subió más rápido que yo, aunque metiendo más seguros, el doble cabo de anclaje de petzl "dual adjust", le ahorra bastante tiempo en reajustar la longitud no como a mí con la placa "slide".


En algo menos de una hora estaba arriba ya, asido a la propia reunión que marca el final. Desde allí desmontó la reunión que había triangulado yo y le bajé mientras quitaba todos los seguros puestos.


Eran casi las 14 horas, con tranquilidad comimos algunos dulces que teníamos y nos bajamos con el material y las cuerdas, unos pocos metros más abajo donde pasa el PR y además parte la vía del Espolón Sur.

Croquis de Vía Clásica, la web por excelencia de la escalada

La verdad que no teníamos muchas referencias de dicha vía, tan sólo una captura de pantalla de un croquis colgado en vía clásica, (6a/A1) un sólo largo de unos 30-35 metros.


Desde los pies del largo intuimos la dirección y el recorrido, las ramas de una primera encina molestaban un poco para acceder a un primer diedro con un poco de techo que supuestamente en A1 se puede sacar.
Así que comenzó Rambo la vía.
El inicio alberga buenas fisuras para meter friends medianos y echar la primera pelea con las ramas de la encina.


Después y situados bajo un pequeño techo, se da acceso al diedro abierto de formas redondeadas, con un número 4 se protege bien, pero no apoyan las 4 levas, tan sólo 2 y es el seguro que te permite llegar a una primera chapa en condiciones a la derecha del diedro.


En cuanto se llega a la chapa es otro cantar. El diedro se tumba y ya comienza la escalada libre, con un par de seguros más medianos aseguraremos los pasos hasta llegar a una placa.
El propio diedro te saca al filo del espolón, más a la izquierda hay una chapa, pero salir hasta allí en adherencia (Vº) casi es peor que continuar hacia arriba, en este caso me tocó salir, ya que Rambo había chapado ese seguro. Así que no podré afirmar si es más fácil tirar recto o salirse a la izquierda a poner el seguro.

Los pasos de adherencia, me llevan a un diedro situado a la derecha, el objetivo es llegar a una nueva encina más pequeña que hay a la derecha del espolón. El diedro está sucio; vegetación y tierra es la tónica, en una vía poco repetida. Antes de llegar al árbol el diedro se estrecha y dificulta la progresión hasta el punto de echar las manos al seguro de origen vegetal.


Nos aprovechamos de la encina para subirnos al espolón, por arriba la vía tiene buena pinta: hay chapas, algo separadas y el itinerario toma inclinación.

La salida es fuerte, un paso de Vº+, nos va indicando que aquello no es fácil, después van apareciendo algunos pies y manos, no muy marcadas y justas para continuar por el estrecho y aéreo filo.


Desde aquí comienza el baile, una sucesión de pasos bonitos, que te obligan a moverte y a jugar con el equilibrio, buscando regletas, pequeños pies y agarres un tanto escondidos.


El paso más complicado se encuentra en su mitad, un 6a con un movimiento precioso que te lleva a una zona más cómoda con alguna seta de Vº. Tan sólo nos quedará subir a la "llama" de la vela, el punto más alto donde es conveniente lazarlo con un cintajo, para proteger el paso o simplemente para hacernos la foto en lo más alto.

En nuestro caso Rambo realizó una travesía a izquierdas acerando la reunión para evitar tener que subir al punto más alto.

llegando Rambo a la reunión

Para bajar, podemos tomar dos caminos; uno es descender hacia la reunión de la vía Francisco Prieto y que habíamos hecho antes, (está tan sólo a un metro de cumbre, pero descolgarte desde allí ese metro buscando pies buenos tiene lo suyo). La segunda opción es dirigirnos al otro lado, en busca de un párabolt y dos argollas para bajar por la vertiente Norte, (se puede hacer con un salto o un paso largo desde la propia cumbre).

Nosotros tomamos la opción A, y desde la R de la Francisco-Prieto rapelamos esos 20 metros hasta llegar a los pies del "campamento rumano" que teníamos montado.


Ahora si que ya eran las 16, así que vuelta por el mismo camino de ida, siguiendo el PR. y una buena hora para bajar a la civilización y volverse para casa con el trabajo bien realizado.






domingo, 3 de abril de 2016

"Lavín compae" Oeste de la Alcazaba. Posible apertura?

"El mayor éxito de un alpinista no es subir una montaña, sino hacer que su nombre quede ligado a ella para siempre".

Apuntar como primer dato, que no se exactamente si dicha ascensión por la Cara Oeste de la Alcazaba se trata de una nueva vía o no. Saber si alguien ha subido ya por allí o no lo ha hecho es algo tan relativo como desconocido.
Pero lo cierto es que no hay ningún dato escrito que así lo atestigüe.

Ciertamente la teórica apertura fue de manera accidental ya que nosotros íbamos a la Oeste Directa, pero la noche y la densa nevada que caían esa mañana en toda la zona nos hicieron tomar como referencia por equivocación la travesía a izquierdas y la posterior cascada, (itinerario paralelo y similar al de la Oeste directa).
Además, para mas inri, no supimos del suceso hasta que no llegamos al coche y observamos la guía de escaladas de Antonio José Herrera, apodada "la biblia". Por donde habíamos subido no ascendía vía reseñada alguna y si un canalón con sus respectivos resaltes.

foto de A.J.Herrera, extraída de su guía de escaladas.

Ya durante la escalada sospechamos, pero estábamos tan metidos en el ascenso y con el tiempo justo que preferimos ascender y ascender, además ante tales condiciones de hielo, priorizamos el disfrutar y seguir.
La Oeste Directa está catalogada como AD, y tras superar la primera cascada algo me olió mal, un WI4 en hielo no me parecía dificultad para esa catalogación, luego más arriba y tras no estrecharse nunca la canal, volvimos a sospechar, pero continuamos, no había otra opción.
El resto fue ir superando resaltes helados y bonitas cascadas, de menor y mayor dificultad, hasta un total de 5 mientras el valle iba abriendo por momentos. (WI 4, 2, 2, 3+ y 3+, aprox.).
Llegamos a Madrid a las 3 de la madrugada de ese mismo domingo, habíamos realizado más de 14 horas de actividad y la vuelta en coche.

El lunes me picó la curiosidad y tras comentar el tema en el foro nevasport (lugar donde mayor información de la sierra puedes encontrar), me respondieron al hecho gente experimentada y conocedora de la sierra.
Además de que las condiciones de hielo eran excepcionales, ya tenían controlado ese itinerario como posible vía nueva, pero nadie se había adentrado al corazón de la sierra a intentarlo.


Lo primero que me instaron era a que la pusiéramos nombre y tras dialogar con mis compañeros decidimos apodarla "lavín compae", lo que se crea, nace y alberga en Granada, que se mencione en "granaíno".

De todas formas esta historia puede dar 1.000 vueltas y puede salir un "propietario" anterior. Pero como explico; si los más conocedores de ello no tienen noticias, A.J.Herrera al recopilar información para su guía no encontró itinerarios aparte de los descritos y nadie la ha reclamado hasta ahora, a 95% que se trate de una apertura.

Me han dicho hace unos días: ¿pero como va a haber una vía así sin abrir en una sierra tan conocida?. Sí es raro sí, y más itinerarios tan visuales, pero es que son casi 7 horas de aproximación, el alpinismo moderno, se escala mucho y se anda poco y eso es un punto a nuestro favor a la hora de llegar a lugares más lejanos. Son casi 15 kilómetros de caminata con 15 kilos para llegar a pie de vía. Busca algo así en el Pirineo.

Luego está el otro handicap: ponte debajo de 900 metros de paredón y escala si puedes a 3.000 metros para llegar en el día al coche,

LA VÍA EN SÍ.

Se encuentra entre la "Oeste directa" por la izquierda y "el amor de mi vida" por la derecha.

Se trata de una vía irregular, ¿Qué quiere decir esto?. Pues que el mismo itinerario, alberga tramos técnicos de dificultad y tramos bastante asequibles.
Por la morfología de la Cara Oeste de la Alcazaba, la cruzan tres grandes bandas rocosas denominadas vasares, atravesar dichos vasares representan las mayores dificultades del itinerario y normalmente están defendidos por sendas cascadas de hielo más o menos difíciles de encontrar en condiciones.

Entre los vasares descritos hay rampas de nieve que oscilan desde los 45º a los 30º y nutren a la pared de descansos naturales para poder coger aire y hacer la ascensión más aeróbica.

Nosotros nos encontramos por el camino con 5 dificultades en forma de cascadas de hielo.


Foto cedida por Fernando W, de foro nevasport

La primera de ellas es la de entrada.
Si bien ya hemos ascendido por el corredor oblicuo para llegar al hielo, considero el inicio de la vía esta cascada situada a 2740 metros de altitud.

LARGO 1º: 20mts. WI4.
Se trata de una cascada con un inicio vertical a 90º, tras unos 3 metros verticales, se continua otros 5 metros, menos inclinados cercanos a los 80º para salir por la parte derecha a las rampas de nieve. Nosotros montamos la reunión a la izquierda en roca con pitones y friends.

retratillo currado por Carlos de CHC.


Tras la primera cascada observamos por arriba otras dos de dimensiones considerables y continuamos por terreno nevado de fácil progresión mientras nevaba de manera irregular.

Podemos ver la 2ª y la 4ª

Un tramo helado dio paso al segundo resalte 40 metros más arriba, no sacamos la cuerda y lo hicimos uno a uno, un tramo de unos 5 metros con inclinación media a 60º-65º, escalonado y con tramos a 90º y a 40º de poco tamaño.


Continuamos unos metros más por nieve buena y llegamos al siguiente resalte, el 3º para nosotros. Si bien estos dos más pequeños se podían "escaquear" por la izquierda preferimos darle de frente con vistas al hielo situado más arriba, unos buenos metros de hielo para escalar.

Para el 3º tampoco utilizamos la cuerda, era corto aunque inclinado. Unos 3 metros a 70º para continuar con el juego de piolet tracción.


Con las vistas puestas en el 4º y más largo de la vía, continuamos hasta sus pies observando sus características. Aquí si tiramos un largo.

LARGO 2º: 35 metros, WI3+.
Dicho largo desde abajo no parece lo que luego es, parece más pequeño y una vez en el ajo la cosa cambia.



Montando la R.0 en una roca triangulando con pitones, el primer paso son 2 metros verticales a 90º, despues la vía da paso a una zona más cómoda de 4 metros a 50º, desde allí la cosa se vuelve a empinar con un corto tramo a 65º-70º hasta llegar a una pequeña cueva bajo la cortina principal.


Aquí comienza lo bueno; una travesía a derechas (70º) de un par de metros te depositan bajo la parte más vertical, casi 3 metros a 90º con hielo un tanto malo y una salida a izquierdas técnica y extraña.
Desde allí la cosa aminora y el hielo comienza a perder verticalidad progresivamente de 65º a 40º para llegar a unas nuevas rocas a la izquierda donde montar la reunión.
Quizás no se trate del largo de mayor grado (si tomamos los grados por sus definiciones pero si el más técnico, ya que no es sólo subir en la vertical).

Tras la salida de este resalte la cosa se abre, salen palas de nieve hacia ambos lados, probablemente debido al vasar que atraviesa las Caras Norte y Oeste de la montaña. Son escapes naturales que te llevan a la Laguna de la Mosca, pero preferimos tirar a cumbre a pesar de las horas, el día había abierto y la nieve había dejado de caer.

Tras subir en la vertical, llegamos a una nueva zona rocosa y un nuevo resalte. La pared había sido buena con nosotros y nos regalaba un último resalte, para alegría de Gayu, así habría un largo para cada uno. Éste el 5º resalte y 3er largo de cuerda.

LARGO 3º: 5 metros, WI3+.
Cogió los aperos Gayu y comenzó la escalada.
Son unos 5 metros a 80º de media, si bien los primeros dos metros son a 90º, los tres últimos pueden tener 75º. Algo mantenido para meter un par de protecciones y salir a una campa de nieve un tanto delicada por la piedra suelta.

La reunión la montamos también con buenos clavos y algún que otro friend.


Salimos de la vía a las 12:30, frente a nosotros la pala de nieve de bajada de la Alcazaba, ya no había más resaltes que picar, así que decidimos rápidamente si para arriba o para abajo. Se decidió para arriba, más bien porque Gayu no había subido jamás a la Alcazaba.

Así que otros 200 metros de desnivel hasta el collado y poco más a cumbre..



Una cumbre trabajada y sudada...

Sudada como el croquis que me pasa Gayu.



Y para terminar un time lapse grabado desde el Refugio de la Caldera hacia el Mulhacén, no os perdáis los últimos segundos del vídeo y el colorido que toma la Cara Norte.



Ahí queda todo el itinerario, que se la primera o no, nos hizo disfrutar de un buen día de alpinismo.




















domingo, 21 de febrero de 2016

Despoblados de Oliván

En el Prepirineo entre los cauces del Ara y el Gállego existe una comarca misteriosa., está regada por profundos barrancos y dividida por sierras de hasta 2000 metros de altitud.
Lo más atrayente de esta zona no es su orografía, que también, sino sus poblados. Sus poblados, despoblados.


Hasta alguno de ellos se puede ir en vehículo pero lo más recomendado es hacerlo a pie para sentir.....
Adentrarse por ellos te causa una doble sensación de libertad y paz y por otro lado de misterio y curiosidad.

Es una zona altamente recomendable para una actividad tranquila de un día y prepara la cámara de fotos porque estos pueblos dan para mucho.

DESDE NUESTRAS RETINAS.

Tras la buena actividad del sábado en el Anayet, descendimos a Biescas y allí pasamos la noche.
No madrugamos mucho, tampoco era necesario y dejamos que el propio día nos despertara,.........y lo hizo sobre las 8 de la mañana. Había helado esa madrugada y aún rezumaba la humedad de los prados antes los primeros rayos de sol de la jornada.

Desayunamos en un bar de Biescas, en el que nos suelen tratar bien y nos dirigimos en coche al cercano pueblo de Oliván, situado en la entrada del valle del mismo nombre. Tras atravesar el pueblo por una pista de tierra descendemos hasta el mismo cauce del río y antes de cruzar el puente aparcamos. Una señal reza; prohibido el paso a vehículos y es el lugar ideal para comenzar la pateada.


A las 9:15 y a 840 metros de desnivel tomamos la pista y cruzamos el cauce para continuar por la pista que ahora va ganando desnivel entre pinos, robles y arbustos de boj. La humedad se hace patente y los tramos helados en el suelo son la mayor demostración de que esta noche hizo frío de verdad.


La pista traza un giro acentuado y continua subiendo, justo en la curva dejamos una senda que asciende directamente a Susín (el primer pueblo abandonado), pero merece la pena hacerlo por la pista más cómodamente.


Poco tiempo después y a unos 20 minutos del inicio llegamos a una bifurcación de la pista, aquí tomamos a la derecha para subir a Susín y con rumbo SW vamos caminando observando robles de majestuosas dimensiones y una verja que debemos abrir y cerrar tras nuestro paso.


Pronto comenzamos a ver vallas de piedras, el hecho más claro de que la mano del hombre ha actuado y de que el primer pueblo se acerca. Desde la lejanía ya podemos apreciar la increíble iglesia románica de San Pedro de Susín que con el sol de Este toma unos colores ocres y marrones totalmente fotogénicos.


35 minutos sólo nos ha costado llegar el primer pueblo, damos una vuelta por el mismo y disfrutamos con cada uno de los rincones que nos ofrece el lugar deshabitado. Merece especial atención las vistas hacia el Valle de Tena desde las eras con la nevada Sierra de la Partacua de fondo.


Tras la pequeña vuelta salimos del pueblo por una senda que desciende levemente entre dos muros de piedra, ésta nos lleva a una zona bastante húmeda por donde corre el agua y nos tenemos que esmerar para no acabar de barro hasta arriba. Pronto vemos una nueva construcción moderna y damos a una pista principal que tomaremos a la izquierda esta vez, siguiendo las indicaciones de Berbusa y Anielle por el PR3.


La pista comienza a descender y tras varias zetas amplias llegamos a la pista que llevábamos inicialmente y que tomaremos a la derecha esta vez.


Cruzaremos un primer barranco (el de Puntasplanas) mas o menos manteniendo la altura y ya podremos ver al otro lado del valle la siguiente población (Berbusa).


Un poco más adelante en una bifurcación tomaremos la pista de la izquierda que tiene pinta que va al fondo del valle y 400 metros más allá, desde la misma saldrá una senda a la izquierda que se adentra en el bosque de boj, pedregosa y con inclinación descendente.

Nos llevará al fondo del barranco, allí hay veces que el cauce va crecido y es imposible el paso, esta vez quizás si se pueda pero preferimos quitarnos las zapatillas y evitar sobresaltos. Además así aprovechamos para mientras se nos secan los pies hacer la primera parada que ya llevamos casi 2 horas de marcha y el cuerpo pide "gasolina".


Al sol de Febrero nos secamos los pies y seguimos por las marcas de GR que ahora ascienden por una senda que gana altura con rapidez. En 10 minutos llegamos al despoblado, está bastante derruido y nos llaman la atención las grandes piedras ornamentales que tienen algunas casas para ser poblados tan pequeños.


Damos una vuelta por Berbusa, como siempre en estos casos la mayor arquitectura suele ser la iglesia y aunque sea domingo y cerca de las 12, por motivos no católicos entramos a visitarla. Todo está en ruinas y da cosa verla por dentro, así que ponemos de nuevo marcha hacia el siguiente pueblo, que esta vez está algo más alejado.


En la entrada del pueblo un cartel de madera lo indica; Ainielle a la izquierda y aunque hasta él nos separen 4 kilómetros vamos a ir a visitarlo. Tomamos la senda mencionada rumbo al Este, parece que mantiene altura a media ladera durante bastante tiempo, así que intuimos que va a ser cómoda.

Lejos de éste pensamiento, pronto observamos que la senda que se dirige hacia allí hace las veces de acequia y por la misma corre agua en cantidad. Así que nos esmeramos en continuar por los laterales, a veces piedras, otras hierba y las más barro.
Quien algo quiere algo le cuesta y a sabiendas de que estamos poniendo en peligro la grata comida en horario normal que nos íbamos  a pegar después, continuamos como circenses toda la senda/acequia/riachuelo.


Cruzamos un barranco y observamos que todos nuestros males en cuanto a progresión procedían desde allí, así que solucionado el problema del agua ahora sí, nos dirigimos a Ainielle a buen ritmo y con escasos desniveles de altitud.

Robledales y pinares son las principales especies boscosas y vamos ganando ahora levemente altitud, mientras nos adentramos en un pequeño barranco con una bonita cascada y después salimos nuevamente a la soleada terraza que llevamos en forma de camino.


Hacemos la 3ª hora de marcha y observamos que el camino va tomando rumbo al Norte rodeando una ladera, eso es bueno ya que ya estamos encarando el último tramo hacia la última población.

Lo podemos ver a lo lejos, al otro lado del Barranco de Ainielle pero hasta allí aún nos queda cerca de un kilómetros que se pasa rápido a buen ritmo.
Las especies arbóreas de ribera aparecen en la cabecera del barranco, barranco que tenemos que cruzar para subir a las primeras edificaciones de Ainielle. Esta vez las edificaciones están mas separadas, éste pueblo está situado en una especie de era con terrazas y tiene más amplitud, aunque el estado de conservación es el mismo que el anterior.
Nos adentramos ya casi por norma en la iglesia, observamos que sólo quedan las cuatro paredes y la pila bautismal y salimos de nuevo a terminar la ruta por el último de nuestra "trilogía despoblada".


El sol y el buen lugar nos hacen sentarnos en plena era y comer unos frutos secos. Son ya las 12:30 y va habiendo "gusa". Aunque nada comparable a la que podemos tener en un par de horas, así que tras la parada ponemos rumbo al coche de momento por el mismo itinerario que hemos traído.

Hacia el Sur nos dirigimos, tenemos el fondo del Valle de Oliván ahora de cara y tras el primer kilómetro de vuelta llegamos a la primera bifurcación de la senda. En lugar de tirar hacia Berbusa por el itinerario de la ida, decidimos bajar hacia el fondo del valle por una senda zigzagueante que pierde altura bruscamente entre matorrales de boj por una especie de loma o espolón y con buenas vistas al valle.


No tardamos mucho en llegar a una pista forestal ancha, estamos ya cerca del fondo del valle por donde transcurre el río y la tomamos a la derecha en dirección a Oliván. Nos lleva por el margen derecho del valle en leve descenso y en unos 15 minutos desde que tomamos la pista llegamos al Puente de la Molina, lugar por donde cruzamos el cauce y tomamos la pista ahora por el otro lado del barranco.

Esta pista es la misma que llevábamos antes de descender a Berbusa, y ya no la abandonaremos hasta la misma furgui. Durante el primer trayecto mantiene la altura y cómodamente entre pinos nos lleva al desvío que tomamos hace un par de horas para bajar al cauce. Nosotros seguimos por ella y ahora la pista va perdiendo altura lentamente entre pinares y algunos robledales residuales, que en una hora desde que la tomamos nos lleva al puente donde teníamos apracada la furgui. Final de Trayecto.

Recorrido: 19 kms.
Desnivel: 750 mts.
Tiempo: 5 horas 10 min.

Track:
http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=15410450