jueves, 11 de mayo de 2017

Encuentros con Ueli Steck.

Nos habíamos dirigido a Alicante con el fin de escalar en el Puig Campana, cuando sentados para comer en un restaurante de Alfás del Pí, llamado Everest  de comida tibetana (y comienzan las casualidades) leímos la noticia:

Ueli Steck, "la máquina suiza", había muerto en las laderas del Nupse.

La noticia nos dejó helados, hubo un silencio en la mesa durante unos segundos, tragamos saliva, nunca te esperas que esto ocurra, estos alpinistas son inmortales y auténticas bestias de la naturaleza.

Lo primero que se te pasa por la cabeza tras un suceso así es que si quizás estamos exponiendo demasiado sin darnos cuenta cuando realizamos actividades que aparentemente están bajo nuestro control, pero en estos momentos esos pensamientos los intentas alejar cuanto más lejos mejor con la vista puesta en que mañana te toca ponerte el arnés y escalar mas de 10 horas.

EPISODIO 1, EL RECUERDO.
Para mi Ueli Steck había sido un referente, no en cuanto a las inalcanzables actividades que realizaba pero si en la manera de ver la montaña, era un tío diferente, muy entrenado, centrado en el objetivo y obsesionado con la ligereza, el estilo alpino y la ética en la montaña. Todos ellos pilares que me apasionan.

Mi "relación" con él comenzó allá por el 2008, en una revista desnivel leí que un gran alpinista suizo llamado Ueli Steck había batido todos los records de velocidad de las grandes paredes de los Alpes, por entonces Ueli contaba con poco más de 30 años y ya se presentaba al mundo del alpinismo como una persona innovadora en cuanto a la manera de ascender montañas.



EPISODIO 2, ZERMATT Y EL MATTERHORN. 2010
Mi actividad montañera comenzaba a ser numerosa, aunque nunca comparable a la suya y tras un par de años frenéticos de escaladas y sendas expediciones triunfantes al Elbrus y a la Cordillera Blanca peruana, organizábamos un viaje a los alpes suizos, país natal de Ueli, y más concretamente a una de "sus montañas" el Mattherhorn.
El año fue largo y el mes de Septiembre por fin llegó, montamos campamento en Tash y hacíamos incursiones de ida y vuelta hacia el acogedor pueblo de Zermatt con el fin de aclimatar e ir sumando montes satélites del valle.
Recuerdo como si fuera ayer, que repartido por los preciosos escaparates de las tiendas suizas y en un formato de word, un folio indicaba que unos días después en el hemeindehaus de Zermatt (ayuntamiento) se proyectaba una película con Ueli como protagonista, se titulaba SPEED. Entré a una librería y pregunté sobre la proyección, me indicaron que el precio era de 10 francos suizos y que iba a estar de manera presencial Ueli Steck, así que no dudamos en asistir, pero para ello quedaba una semana aún. Una semana cargada de hechos importantes para nosotros.

La semana transcurrió y el ascenso en solitario al Matterhorn me dejó grabada una vivencia tatuada a fuego y que me llevaré a la tumba. Después vino mal tiempo y las montañas se poblaron de nieve, hecho que nos obligó a descansar un par de días que aprovechamos para alquilar unas bicis por la mañana con la idea de ver por la tarde la proyección de Ueli.

La mañana transcurrió y mientras pensábamos comer un falafel en el único establecimiento de Zermatt que uno se puede alimentar por menos de 10 euros, ante nuestros ojos apareció él.
Llevaba unos vaqueros, unas zapatillas scarpa naranjas y una camiseta negra de mountain equipment, caminaba a toda prisa con sus extraños andares hacia la biblioteca, el lugar donde se celebraba el evento, pero salí tras él para batir mi propio record de ascenso y llegar a saludarle.

Ueli se giró y vi sus ojos azules brillantes, amablemente nos dio la mano, nos preguntó de donde éramos y a que habíamos venido a Suiza, cosa que le explicamos en un escueto inglés, no dudó en hacerse una foto con nosotros y le despedimos hasta luego ya que íbamos a asistir al evento posterior. 


Llegó la hora y accedimos al lugar, el ayuntamiento recuerdo que tenía unas escaleras de entrada a la pequeña puerta principal de madera, un edificio de color blanco con las contraventanas rojas como cualquier otro de Zermatt y nada pintoresco.
La gente iba vestida con atuendos más formales que los nuestros y como tampoco íbamos a entender mucho del audiovisual en suizo nos pusimos en las filas de la parte de atrás, eso sí junto a Simon Anthamatten, otro guía de montaña premiado con piolet de oro un par de años antes y que había llegado el primero a la cumbre del Matthernhorn guiando el mismo día de mi cima.

Tras una breve introducción de la que no entendimos nada nos puso su audiovisual de SPEED, subiendo la Ruta Smith a la Norte del Cervino en menos de dos horas. No se si alucinamos más viéndole realizar movimientos técnicos en los diversos resaltes de la pared o salir al filo de la arista cimera y sprintar sobre ella para parar el cronómetro en la cumbre.
En definitiva un hombre de otro planeta criado a las faldas de grandes montañas.

El resto del evento fueron preguntas y respuestas de no sabemos que, pero tras terminar llegó nuestro momento, había cogido el casco y lo llevaba en la mochila, le pedí que me lo firmara y sonriente accedió con un guiño especial ya que sabía que éramos los pesados de la puerta y posiblemente los únicos que no habíamos entendido nada del vídeo.


Tras las cumbres había sido un bonito colofón del viaje a Suiza.

EPISODIO 3, VACACIONES EN SUIZA, 2012
Curiosamente, tras conocer Suiza dos veranos antes, me prometí volver con mi pareja, esta vez algo más tranquilo y pausado. Para tal fin cogí un par de vuelos a Basilea y unos días en el trabajo con el fin de conocer algunos rincones más entre los que no podía faltar la Norte del Eiger, la tremenda tragedia de Rabadá y Navarro me llamaba tanto la atención como el documental grabado por "al filo de lo imposible" y recreado en esa misma pared. Yo tenía que subir a Kleine Scheidegg, auténtico mirador de la pared y lugar desde donde los curiosos, periodistas y demás personas observaban día a día la progresión de la cordada aragonesa.


Como todos sabemos la cordada falleció allí mismo en el Nevero de la Araña colgado uno del otro, ante la atenta mirada de todo el mundo del alpinismo.

Cuando me dispuse a buscar alojamiento en un lugar un tanto céntrico, encontré el acogedor pueblo de Interlaken, bueno mejor dicho una aldea anexa llamada Ringgenberg, curiosamente lugar de residencia de Ueli Steck en la actualidad. Allí alquilamos una habitación en el interior de una casa construída de madera oscura y balcones florecientes de geranios.
Sin saberlo estábamos en el pueblo de Ueli y con la idea de admirar "su norte" por excelencia donde había abierto vías y realizado records de velocidad.

Durante esas minivacaciones un suceso marcaría mi vida, allí en la base del Eiger, en Grindelwall, el pueblo del que parten todos los caminos y trenes hacia las montañas un evento se sucedía en la céntrica plaza del pueblo.
No era otro que una competición de escalada en bloque de niños, aquello me encandiló y me propuse crear mi propia escuela en mi localidad de Madrid, proyecto de escuela que aún perdura y crece día a día.


Toda mi vida montañera se desarrollaba por un itinerario en el que en los collados me encontraba con la sombra de "la maquina suiza", y todas ellas de una manera caprichosa.

EPISODIO 4, PUDO ACABAR EN TRAGEDIA. 2013
Un año después y ya embarcado en una frenética carrera por subir ochomiles en casi 24 horas y con la idea fija de enlazar las cumbres del Everest y Lhose estaba aclimatando en la ruta normal del Everest y tuvieron un grave percance con la comunidad sherpa que apunto les estuvo de costar la vida a él y a Simone Moro.

Acudí a una feria de la montaña en el Ifema donde sin saberlo reprodujeron el documental que grabaron del altercado y allí descubrí atónito en formato visual lo ocurrido;

Estando aclimatando entre los Campos 2 y 3 del Everest, hubo un pequeño roce por la dirección del ascenso de ambas cordadas y Ueli insultó gravemente a la comunidad sherpa estando la emisora abierta. Esto hizo que se propagara tal insulto y le esperaron en el Campo 2 a la vuelta.
Ueli se escondió en la tienda comedor, pero le empezaron a lapidar con grandes piedras que atravesaron la tela y apunto estuvieron de matarlo, incluso le provocaron una brecha.

Me chocó bastante que en el propio audiovisual dijera; -"es la vez que más miedo he pasado en la montaña"-

Esto le hizo tambalear su forma de pensar, juró que no volvería a las montañas de Nepal pero pronto la comunidad sherpa acusó a las personas concretas que reaccionaron de forma violenta y las castigó, evidentemente estaban jugando con su mala publicidad, y por extensión con el pan de todo un valle.

EPISODIO 5, HIMALAYA, NUPSE. 2013
Estábamos haciendo las maletas para partir a Nepal cuando llegaron noticias de allí. Ueli se había posicionado en el top del alpinismo mundial, a parte de sus "carreras" en las nortes de los alpes, había subido el Annapurna en solitario en poco más de 24 horas. Algo inaudito que posteriormente le llevó a ser galardonado con el piolet de oro por segunda vez en su carrera.

Si increíble había sido su ascensión, más increíbles fueron sus palabras tras bajar:
-“Pienso que finalmente he encontrado mi límite, si escalo algo más duro que esto creo que me mataré”-. 

5 días después de su hazaña nos montábamos en el avión un grupo numeroso del club rumbo a Nepal en donde nos contentábamos con ascender un 6.000 clásico y conocer la gran cordillera.
Realizamos el típico trekk del Everest y posteriormente nos dividíamos en dos, unos al Kala Pattar otros al Imja Tse.
Durante los primeros días el grupo transcurría mas o menos homogéneo y llegamos a Tengboche el 4º día. Allí se encontraba unos de los monasterios budistas más espectaculares del planeta, donde muy temprano los monjes realizaban un rezo que no nos podíamos perder. Dicho rezo era a las 5 de la madrugada, aún en la oscura noche y la mayoría lo declinó para poder descansar para enfrentarse a las siguientes jornadas de aclimatación.
Casualmente Carlos, Juankar y yo decidimos madrugar para asistir al rezo, entro otras 7 u 8 personas, cosa que nos llenó de energía para el resto del viaje.

En este monasterio incineraron a Ueli Steck días después de su muerte.

video


Monasterio de Tengboche


Los días sucedieron en el trekking y tras dejar atrás el Ama Dablam, apareció frente a nosotros la gran pared Sur del Lhose y Nupse. Ambas forman un paredón de 3000 metros sobre el Valle del Chhukhung, 2000 de ellos totalmente verticales.

Tuvimos suerte y todo sucedió sobre lo establecido en el Island Peak, pero a la vuelta aun me veía con fuerzas de poder subir algún pico secundario utilizado normalmente para aclimatar, se lo propuse a los compañeros pero ninguno aceptó así que decidí tirar yo solo a superar los casi 1000 metros de desnivel del Chhukhung Ri desde el poblado homónimo. Me llevó unas tres horas llegar al pico, situado frente a la Sur del Nupse, me encontraba allí solo en el hito de cumbre junto a numerosas banderitas de oración y admiraba aquella pared, intentaba adivinar cual de sus numerosas puntas era la más alta pero la perspectiva no me lo facilitaba. Poco más a la derecha el Lhose, hacia el Este el Makalu y hacia el Oeste el Cho Oyu.

Allí arriba respiré y disfruté.

En la Sur del Lhose murió Jerzy Kukuzcka en la Norte del Nupse lo haría Ueli hace pocos días.

Sur del Nupse
EPISODIO 6, CIERRE
No soy partidario especialmente de funerales, premios póstumos, lutos, memorias o velatorios y más si se ven desde el punto de vista de la pena, tristeza y lloro. Mas bien soy de lo contrario, no hay mayor honor para una persona que dejar huella en los que se quedan y en ese apartado Ueli lo ha hecho, lo ha vuelto a hacer; sus vídeos escalando nortes con técnica depurada, sus carreras con esa manera tan arqueada de correr, su sonrisa de ojos azules y sus hazañas tan normalizadas para él, pasarán a la historia y serán recordadas para siempre. Y es que ahora con el 2.0 tu vida está en un disco duro que lleva tu rúbrica.

Su rúbrica permaneció en la parte alta de mi casco hasta que desapareció debido a la radiación solar producida por la blanca nieve, ese mismo manto que también transportó a la persona que la dibujó centenar de metros Nupse abajo.


De Simone Moro.
-"He perdido a muchos, muchísimos amigos en las montañas: en los Himalayas, los Andes y los Alpes. No es un precio a pagar o un tributo, ni un sacrificio para aquellos que amamos este mundo vertical. Es simplemente lo que ocurre a aquellos que eligen vivir en lugar de simplemente sobrevivir, a aquellos se rodean de gente que está intensamente viva, que dedica cada segundo de su vida amando la acción y teniendo sentimientos que florecen con cada uno de los instantes de esta completud.
No hay muerte noble o muerte miserable, sino que hay una vida vivida como un líder o bajo las órdenes de otros o influida por el miedo"-. 


Adiós Ueli, ¡nos vemos por ahí tarde o temprano!






3 comentarios:

  1. Como siempre la crónica muy buena Pelé,Cómo te conozco un poco sé que las crónicas te salen del corazón

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  2. Emocionante Pele, como siempre desde dentro.
    DEP.

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  3. No se hacerlo de otra manera amigos.

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