viernes, 22 de enero de 2016

En busca del hielo. Sierra de Gredos. Diedro Calé.

itinerario realizado
Hacía muchos años que en mi periodo vacacional invernal no estaba en casa. La verdad que había vuelto de Sierra Nevada el lunes de hacer una buena actividad y ya estaba acechando planes con Juanjo para compartir el fin de semana próximo.
Mí sueño por excelencia me volvía a dejar de lado, y es que en el Pirineo había estado nevando en abundancia hasta el mismo martes e ir para allá el Jueves me parecía muy precipitado, tanto por riesgo de aludes como por nieve blanda para progresar.

Pensé en un plan más cercano y entonces tras ver unas fotos de los amigos de facebook de Gredos alpino  de esa misma semana con todo tan helado, la motivación se renovó y salió por completo como flor de primavera.

Propuse plan a Juanjo y aceptó; marcharíamos el Viernes temprano con la idea de llegar pronto al circo y escalar algo por el escalón superior, el domingo lo dedicaríamos a una actividad más completa por la zona del Almanzor y volveríamos a Madrid. Trato cerrado.

La semana fue frenética y pronto llegó el Viernes. Salí del portal cargado con la mochila y........estaba lloviendo!! Esperé al "despistado" de Juanjo y juntos partimos hacia las estribaciones del Sistema Central más Occidental.

Los 7ºC y la lluvia de Talavera de la Reina no auguraban nada bueno y los 5ºC del Puerto del Pico menos aún. Llegamos a Hoyos del Espino a las 8:45 con la idea de informarnos sobre el estado de la nieve, paramos en el Bar de la Galana, pero aún estaba cerrado, así que volvimos a la Bodeguita. Nos tomamos un café mañanero para despertar el cuerpo y observamos que una densa niebla cubría toda la sierra. Un manto tan neblinoso como nuestro futuro en el circo con estas temperaturas tan altas.

Creo que pudo ser la cafeína del café la que nos indujo a salir del bar y montarnos en el coche rumbo a la Plataforma. Allí 7 coches aparcados a las 9:30 de la mañana, -"debemos ser los únicos tontos que no nos hemos enterado de la previsión meteorológica"-.

Con esa misma inercia nos disfrazamos de montañeros en el interior de la furgui, evitando el continuo "chirimiri" y repartimos el material de escalada como si fuera a estar formada "la Gredos Circus" (la más espectacular cascada del circo). A ésto de la motivación ficticia ya empezaba yo a acostumbrarme tras venir de Sierra Nevada hace escasos 4 días.

Comenzamos a caminar bajo densa niebla, suave chirimiri y ni gota de nieve y hielo por el empedrado camino inicial. De charleta fuimos tirando y llegamos al rellano del Prado de las Pozas donde también escaseaba el manto blanco.


Los Barrerones estaban cubiertos por la niebla y ya pensábamos tan sólo en llegar lo más secos posibles a la zona de la laguna y el refugio de Élola sin actividad en mente para la jornada de hoy.

Sobre los 2100 metros de altura y antes de llegar a la Fuente de los Cavadores el manto ya era continuo de nieve para consuelo nuestro, además se abrió un claro en el centro del cielo por donde pudimos ver azul y parte de la Garganta del Prao Puerto.

Avanzamos hasta los Barrerones, quizás sea es lugar más espectacular para los meros senderistas, desde allí se puede ver todo el circo en su amplitud, para mí el rincón más bello de todo el Sistema Central en sus casi 350 kilómetros de extensión.

A nosotros esta vez no se nos mostró, tan sólo la cuerda de la Galana a Cabeza Nevada y sólo fue un momento ya que el interior de todo el circo estaba poblado de densas nubes.


Continuamos el camino hacia el corazón del circo, el agua rebosaba por el camino de bajada de los Barrerones, la temperatura rondaría los 5ºC sino más, y tras perder altura comenzamos a pisar nieve algo más compacta y dura, -"el micro-clima del circo"-.

Llegamos a la Laguna Grande de Gredos, estaba helada sólo por una parte y fracturada casi en su totalidad, por lo que no íbamos a cruzar por encima.


La bordeamos por el lateral y llegamos al refugio que permanecía cerrado con la puerta libre de nieve, aunque estaba todo bastante mojado por las lluvias matinales.

Entre la densa niebla húmeda y la caída de agua constante de las canales del tejado, nos cobijamos en el voladizo metálico. Allí sacamos algo de comida y a la vez que barajábamos las posibilidades un gran claro nos mostró gran parte del Casquerazo, Hoyuelas y Hermanitos. Poco después sería el Cuchillar de Navajas y el Almanzor.


Como si de algo del más allá se tratase en escasos 5 minutos las nubes desaparecieron del circo y el cielo azul apareció como telón de fondo. Ésta era la nuestra.

Estaba claro que había que subir lo más alto posible a hacer actividad, actividad por otro lado que tan sólo nos ocupara unas pocas horas ya que el reloj marcaba ya las 14 y la luz no estaba presente más allá de las 19.


Con los ojos puestos en el Cuchillar de Navajas y conscientes de que no había hielo, partimos rumbo al segundo escalón con la intención de hacer alguna de las canales de nieve que esconde el cuchillar.

Nos dirigimos en principio rumbo a la Hoya Antón, para tras ganar algo de altura girar 90º nuestro rumbo y comenzar a ascender en dirección a la base de la Cascada de la Araña, tristemente formada por hielo de "flash". Desde allí por un corredor de unos 45º de media y nieve dura, ascendimos diagonalmente a derechas para montarnos en el segundo escalón. Lugar desde donde se accede a los corredores y vías más altas del cuchillar.


De las tres canales existentes, (corredor oculto, canal de los diedros y canal fácil), optamos por subir por la central de ellas, así de paso podíamos ver como se encontraban los diedros gallego y calé, para hacernos una idea del hielo que podía presentar la zona del Almanzor al día siguiente.

Vistas desde el segundo escalón de Galana, Ameal, Risco Moreno y Cerro de los Huertos.

Y.......bingo!!!, tras adentrarnos en la canal, observamos que el Diedro Gallego se mantenía en buenas condiciones, incluso mejores que las del año pasado cuando lo ascendimos, así que por inercia ascendimos unos metros más hasta llegar a la entrada del Diedro Calé.



Se presentaba en buenas condiciones, la segunda parte que forma el diedro perfecto, lo cubría una capa de hielo con poco espesor pero había que probarlo. Juanjo tenía sus dudas, pero ante aquella visión del corredor, yo no me podía ir para casa sin subir por allí, o por lo menos probarlo. -Con protección en roca, por todos lados se sube "seguro"-.


Montamos la R.0 con friends a los pies de la estrecha entrada y tiró Juanjo de primero, recorriendo unos 20 metros a 50º hasta situarse antes justo del bloque empotrado, lugar donde se forma el diedro perfecto y presenta sus mayores dificultades.

























Para el segundo largo tiré yo; primero recorriendo 3 o 4 metros hasta situarme en el bloque 
empotrado. Allí para continuar por la plancha con hielo fino de la derecha, protegí en el mismo bloque con dos seguros en roca a prueba de toda bombas y probé a clavar en el hielo.
Éste era de un grosor mínimo, 5 centímetros a lo mucho pero perfecto para clavar y ascender por la plancha a unos 70º de inclinación. Después el diedro continuaba con bastante nieve y estrecho a unos 55º hasta salir otros 10 metros a la arista. 

























Una vez en la arista, ésta se presenta con bastantes bloques, hay que ir ascendiendo por ellos, se puede ir en ensamble o con un último largo. En principio pensamos continuar en ensamble pero la dificultad era tal que cuando Juanjo llegó arriba decidió montar algo.


La dificultad como tal no reside en un paso en concreto, pero los bloques recubiertos de nieve semi-dura forman huecos entre sí peligrosos. Y para seguir el mejor itinerario hay que bordear muchos de ellos por terreno expuesto en general, por ello la mejor solución es tirar un último largo de cuerda aunque esta roce mucho.


Por la parte izquierda de la arista salimos a la parte alta del Cuchillar de Navajas, allí la meseta Sur nos mostró un paisaje alucinante; un mar de nubes que recubría todo el llano y el sol visible entre tinieblas procedentes de más nubes altas.


Con una temperatura cercana a los 8º y estas vistas no había otra opción que apurar el tiempo de luz aquí arriba, así que paramos, nos sentamos, comimos y disfrutamos simplemente..

Sobre las 17 horas, decidimos comenzar a bajar, avistábamos la Portilla de los Machos y para llegar a ella nos quitamos los crampones y tratamos de ir saltando de piedra en piedra.


Una vez en la portilla la vimos algo helada y nos pusimos de nuevo los crampones para descender por la parte izquierda de toda la amplia canal e ir perdiendo altura por tramos de nieve dura.


Tan sólo hicimos una parada en el descenso y fue para echar un vistazo a la Cara Norte del Caquerazo, nada formado, ni tan siquiera la Vía Nacho, la más asequible y formable.

Después, para el refugio por la zona lógica, tratando de evitar los riachuelos de agua y llegando a las 18 horas a la vez que los "refugieros", procedentes de la Plataforma.


La tarde-noche fue apacible: conocimos a gente y compartimos aventuras con amigos, antes de posar los huesos sobre los colchones del refugio. Yo como siempre litera de arriba.

Fotos:
Juan José Felipe
Daniel Pelegrina




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