domingo, 9 de marzo de 2014

Este del Pico Tronisco, la Cantábrica

Habló David, -"oye Pele nos hemos dormido"-, acto seguido me incorporé y miré el móvil, está apagado totalmente. -"pufff"-.

Nuestra intención era madrugar bastante para subir al Peña Ten y poder estar para comer en Riaño, pero a estas horas, ésto va a ser imposible. Así que dejamos que fluyera la mañana para dirigirnos donde el destino nos llevara.

Con cierta resaca del día anterior, y no sólo por la gran escalada a la "Dama Blanca, del Pico del Mediodía",  desayunamos en el albergue de Maraña y comenzamos a meter toda la carga de mochilas al coche.
Había helado y el sol prometía salir en no mucho tiempo.

En ese momento la mirada se me perdió en la lejanía del valle y allí divisé un pico esbelto y no muy lejano. Sin mapa para saber su nombre, me fijé y tenía una bonita silueta y un corredor hacia cumbre con orientación Este apetecible.


Lo propuse a los compañeros y no les pareció mal pero priorizaron la buena comida que nos íbamos a pegar en Riaño y me pusieron hora de vuelta con o sin el premio de la cumbre. , -"La dama nos había dejado enormemente satisfechos"-.

Teníamos por delante cuatro horas totales para subir y bajar a aquel pico sin nombre. Nos montamos en el coche y fuimos a la plaza del pueblo a coger agua para posteriormente dirigirnos por la pista hacia el Oeste, que se adentra hacia los Valles de Espinaredo y Valverde, hasta donde las piedras del camino nos dejaron (justo en una bifurcación de la pista, en las cercanías de una nave de granado).


Con el pico a vista y los primeros rayos de sol, nos calzamos las botas y preparados partimos por la pista hacia el Oeste en dirección al pico que podíamos ver durante toda la aproximación.

Al poco de la marcha, observamos que la pista que llevábamos tomaba dirección Noroeste y se dirigía más bien hacia el Valle de Riosol y Puerto de Tarna, así que abandonamos la pista y descendimos por verdes prados encharcados hacia el Arroyo de Espinaredo. Ya en el fondo del valle, progresamos un poco cruzando varios prados y vadeamos el arroyo para subir a una pista que continuaba por el otro márgen del arroyo más directa a nuestros intereses, hacia el Pico Tronisco.

Pronto el manto de nieve cubrió la pista por completo, éste estaba duro en ocasiones y otras más blando hundiéndonos hasta la espinilla, continuamos ahora dejando el Arroyo de Espinaredo a mano derecha más abajo.


Visualmente analizábamos por donde subir hasta el corredor, presumíamos que la nieve iba a estar blanda por las zonas bajas y proponíamos varias alternativas de ascenso en busca del manto más duro.


Manteniendo altura, llegamos a la base del pico, allí cruzamos un pequeño arroyo y nos metimos en un mar de nieve blanda por encima de la rodilla. Se trataba de una zona soleada y la progresión fue realmente penosa hasta que superamos la pala de nieve y llegamos a las primeras zonas de roca y matorral.

Por una canal con bastante vegetación, ascendimos para superar la franja rocosa de la parte baja del pico y luego por unas terrazas agarrándonos a retamas logramos subir a la plataforma superior nevada donde la nieve estaba algo más dura.


Desde esta parte ya avistamos el corredor a cumbre, estaba más tendido de lo que parecía desde lejos y ascendimos hacia el mismo, trazando una diagonal ascendente bajo unas paredes de roca.


En la entrada del corredor nos pusimos los crampones y sacamos el piolet, éste tenía algunas rampas de 50º y algún tramo helado, donde no te podías caer. Aunque también contenía tramos en donde la nieve estaba bastante blanda.


Ascendimos el corredor hasta llegar a una pared bajo la cumbre, el ascenso lógico nos llevaba hacia la derecha continuando la nieve pero vimos la entrada a una cueva y nos metimos. Tenía salida hacia la otra vertiente y desde allí por una gran ventana pudimos ver los Picos del Mampodre. Una bonita curiosidad de este pico.


Tras algunas fotos, salimos de la cueva por la entrada y retomamos el ascenso, bordeando la zona rocosa por la nieve hasta llegar a un pequeño hombro. Nos quitamos los crampones y por un tramo algo helado de roca ascendimos para salir a la parte alta del pico.


Desde arriba, unas bonitas vistas hacia todas las vertientes, sobre todo destacando la de los cercanos Picos de Mampodre; de derecha a izquierda, La Polinosa, Valcerrao y Pico de la Cruz.


Nos tomamos unos minutos de relax mientras comíamos algo, la verdad que estábamos disfrutando del fin de semana como pocas veces. A veces no nos damos cuenta y ascendemos montañas a toda prisa, subimos, fotos y bajamos. Luego vuelta a Madrid y comenzamos la semana laboral, como si todo el fin de semana hubiera sido un sueño pasajero.
Esta vez no fue así, y tirados en la hierba de la zona de la cumbre, pasamos momentos relajados, escuchando el silencio con una visión diferente.

Tras esos momentos, el guiso de Riaño nos llamaba, así que tras una foto de cumbre iniciamos el descenso por donde habíamos ascendido.


Tomamos el mismo corredor de ascenso, que ahora con nieve blanda se descendía a toda velocidad y perdimos altura, buscando ahora otra alternativa para perder altura por la faja rocosa de la base del pico.


Lo que pensábamos iba a ser más fácil, aún nos costó un poco. Evitando fajas de roca, pendientes inclinadas y zonas boscosas. También nos dimos un par de culetazos por las laderas nevadas y arroyos con "verdín", pero ya habíamos iniciado una rápida vuelta que no tenía parada.

Marchábamos con la sensación de haber ascendido a un pico "raro", en una comarca "salvaje" y que desconocíamos el nombre por completo.

A veces apetece realizar este tipo de ascensiones de aventura, sin mapa, brújula, ni nombres que te marquen unas normas de ascenso o un itinerario predestinado. Por momentos comprendimos un poco a los pioneros, a Hillary, a Shackelton, a Reinhold, a Rabadá.

Ver, imaginar, intentar y llegar.

Quizás la esencia más pura de este deporte ande por aquí.




2 comentarios:

  1. La aventura es la aventura y no hay nada mejor que vewncer a lo desconocido, una experiencia mas, otra a la saca pero siempre recordada. "Enhorabuena"

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  2. Por si fuera interesante o de utilidad para ti o para los lectores de tu web, tengo publicado el siguiente blog:
    http://plantararboles.blogspot.com
    Se trata de una manual breve y sencillo para que los amantes del monte y del campo podamos reforestar, casi sobre la marcha, aprovechando las semillas que nos dan los árboles y arbustos autóctonos de nuestra propia región.

    Salud,
    José Luis Sáez Sáez

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