sábado, 1 de octubre de 2011

Crabioules por el Valle de Lliterola 3116 mts PD


Una vez más habíamos hecho grupo para ir a pirineos, esta vez el mismo era variopinto; teníamos desde primerizos en la Cordillera, hasta otros preparándose para una inminente expedición, pasando por deportistas y meros disfrutones de la naturaleza.
Nos dirigimos al Valle de Lliterola por varias razones, era desconocido para todos, tenía algunos picos que no habíamos ascendido ninguno y además tenía un ibón alto a 2800 metros lugar donde podíamos dormir y así portear buenas cargas como las que teníamos que cargar en la próxima expedición.
 Nos dirigimos el Viernes a nuestra “discoteca personal” en el piri, llamada la Senarta. Picamos entrada a las 12:00 de la noche y salimos a las 08:00 de la mañana del sábado como buen after, una vez más. Pero sin copa en la mano y más bien con un buen tazón de leche con cereales en el estómago.



Justo desde la carretera que sube a llanos parte la senda junto a un cartel indicativo de la ruta., durante el inicio se adentra en un pinar bastante bonito para caminar, pero pronto y a escasos 10 minutos del inicio los pinos desaparecen y todo el sol del Octubre más cálido de mi vida, ¡qué Octubre! nos cogió de lleno.
 Los 7 en fila de a uno fuimos ganando altura por la senda muy lentamente y por un camino siempre paralelo al cauce del barranco sin trazar apenas zetas.




 Tras una hora de marcha el camino parece que se alegra un poco, junto al barranco aparece la Cabaña de Ubago unos metros más abajo y la senda comienza a ganar altura con más alegría, comienza a trazar alguna que otra zeta mientras el mundo pétreo va ganando terreno a la vegetación con las agujas del Perdigueret de fondo.
Algún pequeño remanso de agua nos alegra la vista y paramos a descansar para remontar la primera de las pedreras con zetas y zetas y salir a un hombro herboso.





Poco más adelante el camino se bifurca, el de la izquierda desciende hacia el Ibonet de LLiterola y hacia la Collada Ubaga y el de la derecha va ganando altura entre bloques en busca del Ibón Superior de Lliterola. Tomamos la segunda opción hacia nuestro destino y por la ladera derecha del Barranco de Lliterola vamos ascendiendo por prados siguiendo hitos hiendo a morir en una zona de bloques y rocas que parece infranqueable.

Como siempre nos adentramos por donde parece que no hay senda y los hitos nos fueron guiando por pedreras, canales, terrazas, placas de granito y demás formaciones rocasas para poder avistar por fin parte de los picos del circo de Lliterola y posteriormente cuando estábamos más cerca el ibón donde íbamos a pasar la noche.



Por unas terrazas bordeamos la morrena rocosa que protege el ibon y descendimos al mismo llegando justo a la altura del desagüe por donde cruzamos a la parte derecha del ibón. Por allí continuaba el itinerario, pero continua siendo un tortuoso camino indicado por hitos pero lleno de pedreras laterales con el ibón de fondo. Ya un poco hartos de tanta piedra decidimos bajar al mismo borde del ibón y recorrer su filo para llegar al fondo donde no encontramos vivac de piedra circulares pero si una playa de arena que muchos ríos de la península ya quisieran.




Allí realizamos  lo que denominamos “el desembarco de Normandía” y vaciamos las mochilas por toda la playa para reorganizarnos, comer y decidir lo que íbamos a hacer por la tarde. Pronto se decidió: 4 para el Perdiguero, 2 para los Crabioules y 1 se queda de vigilante en la playa.




“PA LOS CRABIOULES”
Tras el pertinente descanso y comida, Javi y yo partimos rumbo a los Crabioules., Nos dirigimos en línea recta hacia la base de la pared Sur pasando por unas zonas bastante peculiares con trazos blanquecinos de riachuelos secos, quizás del agua de las lagunas de más arriba.

                                      

Después fuimos superando una primera morrena de piedra que albergaba los Ibones blancos de Lliterola, unos ibones cada uno más blanquecino que su vecino de menos altura y dejándolos a la derecha tomamos una senda bien indicada con hitos y trazada por la ladera, por donde fuimos llegando al mini Glaciar de Lliterola, del que realmente no se aprecian sus dimensiones ya que está parcialmente tapado por piedras.

                                                

Dejándolo también a la derecha el camino se empinó para ganar el Collado Inferior de Lliterola, y la piedra suelta del último tramo fue el único inconveniente de esta parte de la subida. Tras llegar al collado alucinamos con las vistas, hacia el otro lado aparecía el Lac du Portillón y podíamos ver también decenas de tresmiles como el Pico del Portillón de Oo, Gourgs Blancs, Spijeoles, Lezat, etc. Pero sobre todo lo que nos llamó la atención fue el Glaciar colgado de Portillón, similar al del Perdido.
                                 

Desde allí para seguir la ruta a nuestros Crabioules realizamos una corta travesía horizontal por una senda de tierra de unos 40 metros para llegar a una gran chimenea, poco clara desde abajo, pero bien señalizada con hitos. Tras ascender hasta el primer hito, los siguientes van apareciendo, resultando bastante fácil la ascensión con pasos continuos de echar las manos.


Así nos introducimos en la amplia canal, por donde fuimos ascendiendo hasta llegar a la arista procedente del Collado Inferior de Lliterola. Desde allí y en lugar de lo normal que sería continuar por la arista, sale otra canal muy bien protegida por dos espolones y por donde continúan la línea de hitos. Así que ascendimos por ella para salir en pocos minutos al Pico Occidental de los Crabioules, eso sí, antes cruzándonos con una bonita y grande perdiz nival con pelaje estival que nos volvió a recordar lo maravilloso de la montaña.


Desde de la cumbre lo que me llamó la atención fue la espeluznante arista hacia el Pic Lézat, llena de agujas afiladas.
Tras la foto pertinente observamos el resto de arista hacia el pico Oriental, estaba juguetona, pensé que catalogada como PD iba a ser algo más fácil desde nuestra posición, aunque ya se sabe luego metidos en ella todo cambia.






Partimos desde la cumbre Occidental hacia su hermana, la arista era algo descendente y aunque con pasos fáciles de II+ tenía un patio de vértigo con una caída hacia el Norte hacia los mismísimos Glaciares de Crabioules



Por el filo fuimos superando los pasos hasta llegar al punto más bajo de la arista, desde allí y en bavaresa un paso con las piernas en una fisura de centímetros y las manos al filo de la arista nos aceleró las pulsaciones y posteriormente un III nos depositó en las cercanías de la cumbre Oriental.



Nos restaban unos pasos más sencillos para llegar al mayor de los Crabioules, ahora aparecieron en nuestra visión algunos picos más hacia el Este se trataban de los Remuñé y Malpás, y una aguda arista nos separaba de ellos, zona en donde se encuentra la Aguja Jean Garnier


Aunque en la guía ponía que había pasos de III, la cosa parecía estar algo más abrupta que un simple III y probamos a seguir por el filo. Nuevamente superamos dificultados por la vertiente siempre de Lliterola hasta llegar a una zona donde la arista caía a una brecha, allí unos montañeros aseguraban a otro que iba metiendo pitones en la roca pero que no podíamos ver, sólo oir el “tin, tineo” del golpeo de la maza.
Tras acercarnos un poco al filo, vimos algunos cintajos para rapelar y les preguntamos gritando si se podía descender bien, a lo que nos contestaron que no,, que ellos estaban tirando un largo. Así que como no había ningún interés especial en arriesgar mucho el pellejo, sin cuerda, ni casco, media vuelta y de nuevo a recorrer toda la arista.




De vuelta ya conocíamos la zona y más tranquilos fuimos superando metódicamente todo el filo para pasar nuevamente por las dos cumbres y descender la canal hacia el Collado Inferior de Lliterola mientras la luz se iba haciendo más tenue y el sol iba descendiendo casi como nosotros.
Tras el paso por el collado y una última visión de la parte de Arista de Lliterola, que nos esperaba para mañana, nos dirigimos nuevamente al Ibón de Lliterola perdiendo altura con rapidez y llegando al mismo un poco antes que nuestros compañeros del Perdiguero.  




2 comentarios:

  1. Inmensos Javi y Pele, "al filo de lo imposible" en esa cresta de los Crabioules.

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