Tras comprarme el libro de Iñaki para leer estas vacaciones en el Pirineo francés, encuentro este reportaje realizado por CANAL+ HD, no tiene desperdicio. Rescate de Iñaki Ochoa de Olza en el Annapurna.
http://www.youtube.com/watch?v=dfi07sqBg28
http://www.youtube.com/watch?v=llbqNHBN7Q0
http://www.youtube.com/watch?v=2qdLnmMmY0U&feature=related
que disfruteis.
miércoles, 2 de febrero de 2011
domingo, 23 de enero de 2011
Almanzor desde la Plataforma
En breve la crónica de la salida que este finde nos llevó al Almanzor, fuimos la única cordada en hacer cumbre por la vía normal este día,, mucho frío -17º en la Plataforma, mucho viento de Norte de la Portilla hacia arriba y todo adherezado con una fina y deslizante capa de hielo.
Aquí os dejo un pequeño vídeo dedicado a mis compis que por primera vez en invierno subieron al Almanzor. Congratulations!!
Aquí os dejo un pequeño vídeo dedicado a mis compis que por primera vez en invierno subieron al Almanzor. Congratulations!!
Crónica:
Aprovechando el buen tiempo que reinaba en la Península en el mes de Enero, decidimos a toda mecha y a últimos de semana organizar una salida para el Domingo, buscábamos un lugar cercano al que nos diera tiempo a aproximarnos en pocas horas y donde pudiéramos hacer actividad en una sola jornada para volver, un lugar como…Gredos, en ese momento se me ocurrió que tenía varios compañeros del club deseando subir a dicha montaña y me puse manos a la obra llamando a varios de ellos. Finalmente y como número idóneo Jacobo y Javi se unieron al plan y decidimos ir para Gredos el propio sábado para dormir por la zona a sabiendas de que el aemet daba alerta amarilla en cuanto a bajas temperaturas en la zona de la actividad.
El sábado partimos pasadas las 8 de Parla y cuando entraba un poco de hambre paramos a comer un bocadillo que llevábamos de casa, la parada fue en Ramacastañas, y allí junto a la Hoguera de San Sebastián, fiesta patronal matamos el frío y el hambre a la luz del fuego. Tras la ingesta continuamos el camino cruzando el Puerto del Pico, desde donde el termómetro fue descendiendo vertiginosamente hasta llegar a la cabaña de Navacepeda a -11º. Había dos coches en la puerta de la cabaña, pensamos que estaría llena pero no, tan solo la habitaban 3 onubenses y tenían preparado hasta fuego en la chimenea. Entramos, nos presentamos y gentilmente nos ofrecieron hasta un hueco para dormir tras algunos minutos de charla al calor de una hoguera esta vez algo más pequeña.
A las 6 nos levantamos, hacía un frío que pelaba, sin salir de los sacos calentamos los infernillos e hicimos el desayuno, para después recoger y hacer la mochila para partir hacia la Plataforma de Gredos. En el termómetro del coche -14º, con una helada de espanto partimos los 4 o 5 kilómetros que nos separaban de la Plataforma llegando allí con -17º, esto es alucinante!.
El sábado partimos pasadas las 8 de Parla y cuando entraba un poco de hambre paramos a comer un bocadillo que llevábamos de casa, la parada fue en Ramacastañas, y allí junto a la Hoguera de San Sebastián, fiesta patronal matamos el frío y el hambre a la luz del fuego. Tras la ingesta continuamos el camino cruzando el Puerto del Pico, desde donde el termómetro fue descendiendo vertiginosamente hasta llegar a la cabaña de Navacepeda a -11º. Había dos coches en la puerta de la cabaña, pensamos que estaría llena pero no, tan solo la habitaban 3 onubenses y tenían preparado hasta fuego en la chimenea. Entramos, nos presentamos y gentilmente nos ofrecieron hasta un hueco para dormir tras algunos minutos de charla al calor de una hoguera esta vez algo más pequeña.
A las 6 nos levantamos, hacía un frío que pelaba, sin salir de los sacos calentamos los infernillos e hicimos el desayuno, para después recoger y hacer la mochila para partir hacia la Plataforma de Gredos. En el termómetro del coche -14º, con una helada de espanto partimos los 4 o 5 kilómetros que nos separaban de la Plataforma llegando allí con -17º, esto es alucinante!.
Ya había otros coches allí aparcados, a decir verdad más de 10 y de 20, unos 30 vehículos, incluso había algunos locos más como nosotros cambiándose para iniciar la marcha sobre las 7 y poco de la mañana. Partimos por el típico camino empedrado, sorprendentemente y a pesar de las bajas temperaturas el hielo no cubría las primeras piedras, pero tras la curva a izquierdas y la posterior de derechas, éste ya aparecía cubriendo de brillo todas las piedras, esto nos obligó a continuar caminando por la hierba lateral del camino en algunas ocasiones y en otras por encima de las piedras tan criticadas y colocadas a los lados del camino pero que tan bien vienen en estos casos y también en los que hay barro por la zona del Prado de las Pozas. Con cuidado y mucho frío continuamos el ascenso hasta llegar al lugar donde abandonamos el camino que se dirige al Puerto de Candeleda para girar 90º a la derecha y ascender hacia el Prado de las Pozas, teniéndonos que salir del camino ahora sí debido al hielo, “brillante idea la de adoquinar el itinerario al refugio”.Por el Prado de las Pozas nos comenzó a amanecer, apagamos los frontales y continuamos ahora por el llano y por el camino, dejando a la derecha el Refugio del Reguero Llano con su curioso habitante a la derecha y el Morezón en la lejanía a la izquierda. De charla atravesamos todos los prados y pisábamos los primeros neveros que comenzaban a aparecer justo antes del puente que casi nos pasamos. Cruzamos el arroyo del Prado de las Pozas observando que todos sus meandros estaban helados y continuamos por el camino saltando entre piedras para evitar la primera nieve helada., que unos 100 metros más adelante era de obligado paso. La huella estaba bastante hecha por lo que la tratamos de seguir e incluso nos ahorramos alguna curva del camino atrochando y siguiendo las marcas de los crampones. Algo más arriba y subiendo hacia los Barrerones, ya dejamos definitivamente el camino empedrado, la nieve dura y estable nos llevaba a dirigirnos hacia nuestro primer objetivo en línea recta, dejando de lado la roca y los malditos piornos. La progresión era rápida y el viento un poco de Norte comenzaba a soplarnos dejándonos el lado derecho de la cara como el propio hielo. Así de charla fuimos recorriendo toda la subida que en otras ocasiones se hace pesada pero que en esta concretamente se hizo bastante rápida, es más tardamos 1 hora y 15 minutos en llegar a la parte alta, -“igualito que hace un mes que invertimos 3 horas”.
El itinerario comenzó a descender levemente, no había rastro de los piornos tapados por la nieve y los agujerillos de los múltiples crampones de la gente nos marcaban el camino a seguir hasta el “mirador del circo”, lugar donde hicimos una parada para ponernos los crampones obligadamente ya que un patinazo nos iba a mandar a la Garganta de Gredos cientos de metros más abajo. Las vistas indescriptibles como siempre desde ese lugar, sin duda la postal más bella de todo el Sistema Central.
Continuamos la marcha hacia abajo, ahora más bruscamente mientras el Almanzor comenzaba a tomar tonos amarillentos, al igual que el Cerro de los Huertos y La Galana, los primeros en pintarse del circo. Dejamos la fuentecilla a la izquierda sin un decilitro de líquido, helado como todo con -14º en el reloj y descendimos sin trazar las famosas de los Barrerones ya que el itinerario hacia un recto siguiendo una línea evidente. Pronto llegamos a las canales que pasamos con cierta tranquilidad ya que la nieve estaba dura y perfecta, y así poco nos llevó llegar a la laguna con una nieve ideal y con los crampones anti-resbalones. Desde el borde de la misma observamos cómo la gente aún la bordeaba para dirigirse hacia el refugio, -“pero con esta temperatura como se va a derretir” y nos metimos en la pista de hielo cruzando sin problemas toda la laguna ante la locura de Javi, que había morado esta zona decenas de veces y que era la primera vez que la cruzaba, además tras nosotros grababa el trayecto en vídeo.
No tardamos ni dos horas en llegar al refugio, allí en la puerta el jaleo ya estaba montado, éste lleno y unas 10 tiendas en la puerta aseguraban un no hay billetes en el circo. Decenas de personas se ponían los crampones y se terminaban de ajustar las mochilas para iniciar sus variadas marchas, -“espero que no vayan al Almanzor, porque se puede liar gorda”- pensé. Paramos un par de minutos en la puerta del refugio, eché un vistazo para ver si veía a Juanjo que sabía que estaba por allí con gente del club y al no verle continuamos la marcha tras una cordada bien equipada que salía del refugio con material de guerrilla colgando de sus arneses.Al igual que el camino desde la Plataforma, con la nieve dura la progresión era rapidísima y saliendo en dirección al Cuchillar de Navajas, no tardamos mucho en superar los primeros resaltes de nieve dura y en cruzar varios arroyos helados para presentarnos en seguida por la ladera de la izquierda en la Hoya Antón (zona donde se bifurcan los caminos hacia la Galana y el Almanzor). Desde allí las rampas de subida ya toman una pendiente más acorde con la monumentalidad de la montaña y por tramos de 35º nos introdujimos en la gran canal que desciende desde la Portilla Bermeja, las numerosas huellas facilitaban el ascenso aunque había que elegir bien ya que algunas eran de bajada y eran demasiado largas para seguir. Tras unos 200 metros de longitud de ascenso y en un ensanchamiento de la gran canal (lugar donde habita en verano el nevero más viejo del circo) nos desviamos a la derecha en dirección a la Portilla del Crampón, ahora las rampas mantenidas de 35º de hielo duro nos lo ponían más duro y nos pusimos como meta llegar a la altura de las palas soleadas para realizar la parada.
En unos minutos llegamos a las mismas y tras intentar hacer un pequeño hueco en la nieve dura para plantar el culo, cosa que no pudimos, decidimos sacar los piolets, casco y arnés para continuar un poco en mitad de las rampas para reiniciar la marcha de nuevo.
Iniciamos el ascenso zeteando de lado a lado y observamos como descendían las primeras personas por la canal, se pararon a la izquierda del corredor y nos dirigimos hacia ellos para informarnos. Nos comentaron que soplaba mucho viento en la Portilla y además el hielo forraba toda la zona de las Canales Oscuras, se habían dado la vuelta tras intentar un pequeño tramo pero un muro de 70º de hielo les cerraba el camino.
Tras las informaciones continuamos hacia arriba sintiendo como el viento soplaba un poco más pero la sensación era buena ya que los rayos de sol nos daban y calentaban nuestro helado cuerpo. Continuando con el ascenso y evitando algunos trozos de hielo que caían de la canal, nos cruzamos con otro par de compañeros que bajaban y casi cuando estábamos llegando al final de la canal Juanjo me pegó una voz: -“Dani”-. Ya pensaba que no había ido al Gredos y allí estaba el compañero del Alpino, me dirigí hacia la pequeña repisa en la que estaba y nos saludamos, intenté convencerle que subiera con nosotros, pero me comentó que ya lo había intentado un par de veces por la misma Portilla primero y luego por un estrecho canal que sale a la derecha un poco más arriba y que las dos veces se había tenido que dar la vuelta en un muro helado. Así que lo dejé en sus manos y cuando nos disponíamos a seguir se animó y se unió al grupo.Subimos por la misma Portilla del Crampón, el acceso estaba fácil, no superaba los 45º y como nos decían hacía bastante viento, el problema no era tanto el fuerte viento sino lo frío que venía, era helador e intentando mirar hacia las Canales Oscuras esperé a mis compañeros mientras preparábamos la primera de las reuniones en la misma portilla. Con dos piolets montamos una reunión con la que me aseguraron para subir por un muro de hielo de unos 65º a un saliente rocoso, allí me pareció que el primer largo se iba a quedar muy corto y continué unos metros para salir a una pequeña arista de nieve que me llevó tras descender 3 metros a la salida del corredor de la derecha de la Portilla Bermeja (lugar por donde había intentado Juanjo el ascenso por 2ª vez), y donde había un cordino con un maillón utilizado para rapelar para bajar del corredor estrecho de la Portilla del Crampón y que me iba a venir genial como segundo largo para asegurar a mis compañeros que llegaron a mi posición en poco tiempo.
Desde allí observe la travesía típica horizontal hacia la canal principal de la cumbre del Almanzor y además había otra variante que era subir hacia arriba siguiendo evidentes terrazas repletas de hielo para salir casi a la cumbre, más corto pero más empinado y sobre todo desconocido., así que decidí asegurado por el cordino del puente de roca hacer la travesía hacia la canal principal con la idea de llegar a una argolla que hay en la base de la misma. Realicé la travesía y cuando me faltaban 3 o 4 metros para llegar a la argolla mis compañeros me gritaron que me quedaba sin cuerda, así que tuve que ascender un par de ellos para llegar a la roca y montar en una buena fisura vertical un seguro con un friend y un fisurero, desde donde al igual que anteriormente fui asegurando a mis compañeros hasta mi posición. 
Desde allí la cosa cambiaba, teníamos una argolla a 3 metros y toda la canal de subida al Almanzor hasta la otra argolla, sabía que los 30 metros de cuerda no nos iban a llegar para montar el último largo así que decidimos continuar en ensamble, pasando la cuerda primero por la argolla cercana, luego metiendo un tornillo de hielo en mitad del corredor y posteriormente otro más arriba cercano al murete de dos metros que da acceso a la brecha bajo la cumbre. Dicho murete tan solo se levantaba uno y medio y por ello clavando piolets arriba se podía pasar en condiciones para llegar a la última argolla donde terminar la progresión en ensamble y hasta donde fueron llegando mis compañeros sin quitar los seguros intermedios (los quitaríamos a la vuelta).
Desde allí contorneamos el peñote cimero y por su ala Sur llegamos al vértice con tanta alegría que nos pusimos a votar abrazados mientras lo inmortalizábamos con las cámaras. 
Fotos y más fotos de cumbre, ya no hacía frío, ni viento, ni nada, y cuando la adrenalina se nos bajó (en 10 minutos), descendimos al pasadizo entre rocas situado bajo la cumbre en donde el viento no soplaba y el sol nos calentaba, allí comimos y bebimos para tomar las energías que nos iban a hacer falta durante el descenso. Descenso que emprendimos de seguido montando un rápel desde la primera argolla en simple para llegar lo más abajo posible, cuando rapelaron mis compañeros, la pasé en doble y descendí hasta mitad del corredor para ir desmontando las reuniones y llegar junto a ellos destrepando con los piolos. Cuando llegué me encontré que Javi bajaba a por su cámara que había caído cientos de metros por una de las Canales Oscuras y cuando descendió 20 metros la dio por perdida viendo el esfuerzo que le suponía hacerlo y las posibilidades que tenía de recuperarla. Tras el primer rápel, subimos un par de metros a la roca donde habíamos montado la reunión con anterioridad y con un puente de roca aseguré a Juanjo para que este hiciera una travesía hasta la cinta fijada en el rápel de la Portilla del Crampón, allí fijó la cuerda y Jacobo y Javi con la línea de vida y a modo de pasamanos llegaron a la portilla.
, el último fui yo que asegurado por Juanjo me dirigí hacia la portilla donde estaban mis compañeros, en el momento de llegar había también unos portugueses que habían subido hasta allí y viendo las condiciones de hielo decidieron darse media vuelta y rapelar hacia el corredor principal de la Portilla del Crampón. Cosa que hicimos nosotros por el corredor estrecho y que como nuestra cuerda de 30 en doble nos obligaba a destrepar medio corredor, usamos la de los portugueses que habían tirado en simple y que la desmontamos nosotros desde arriba.
Así rapelé yo el último recuperando la cuerda y descendiendo por las palas del corredor de la portilla hasta llegar a un pequeño llano situado a la derecha bajando donde hicimos una parada, para guardar los cascos, arneses, cuerdas y cacharros. Desde allí el descenso fue llevadero con un poco de prisa debido a que a Juanjo le esperaban sus compañeros con los que había venido y también a que los guardas del refugio se marchaban a las 15:00 y el tenía en el interior el saco y algunas otras pertenencias.
No tardamos ni una hora en llegar al refugio, donde los guardas hacían maniobras de cerrado, y los últimos montañeros se preparaban para salir rumbo a los Barrerones. 
Allí en la puerta nos quitamos los crampones e iniciamos la marcha cruzando la laguna helada y ganando algunos grados en el cuerpo con los rayos de sol en el fondo del circo donde el viento no corría, incluso nos quitamos los gores y pantalones para continuar por unos Barrerones que esta vez no se hicieron tan duros como otras veces, será por el peso menor de la mochila. Ascendimos por los mismos despidiéndonos del circo e iniciando un descenso por la nieve dura para llegar al camino empedrado un poco antes del puente, y sin perderlo de vista volver hacia la Plataforma en donde el sol ya había caído al igual que el termómetro que ya marcaba -9ºC.Muy contentos tras cambiarnos nos dirigimos hacia el Bar la Galana para comer algo y donde Javi había quedado con sus padres, alojados en el camping de Hoyos, y donde los contaba con tremenda ilusión como había sido su primera ascensión en Invierno al Almanzor, además un día en el que habíamos sido la única cordada en hacer cumbre por la normal, ya que subió una pareja por la Norte también (aquellos que iban tan cargados de material saliendo del refugio), y con unas condiciones bastante difíciles.
sábado, 15 de enero de 2011
PEÑA TELERA "Vía Gran Diagonal" AD 600mts.
Llevaba tiempo con ganas de hacer esta vía, unos años por la mala meteorología, otros por la falta de tiempo y algunos por la falta de compañero me habían llevado a desear dicha escalada más de lo normal y quizás más de lo que realmente es y representa. En esta ocasión los planetas se alinearon para cumplir todos los factores; compañeros que no repetíamos desde hace más de 3 años, mega anticiclón peninsular en Enero de 15 días de duración y nieve más que estable en Enero sin riesgo de aludes.Con estas condiciones nos dirigimos volando en el nuevo vehículo de Luis hacia el Pirineo, a pesar de salir tarde de Madrid y tener algunos errores de coordinación (normales hace tanto tiempo que…), llegamos a Piedrafita de Jaca sobre las 12:30, como el pueblo es peatonal y bastante pequeño, dejamos el vehículo en el aparcamiento habilitado y junto al mismo y en una especie de parada de bus nos tiramos con los sacos de plumas y con -2º en el termómetro, eso sí con un cielo despejadísimo.
Tras 4 horas y media de sueño nos levantamos, activados como una bomba de relojería, mentalizados y sin dar opción ni siquiera a pensar si estábamos cansados o no, desayunamos junto al coche mientras veíamos partir en varios vehículos a más gente que alojada en el pueblo se dirigía hacia el aparcamiento de Cuniacha (lugar de inicio de la aproximación a las paredes Norte de la Sierra de Partacua), - hoy va haber más gente en la Gran Diagonal- pensamos.
Tras hacer y cargar las mochilas abajo partimos hacia arriba por la carretera hasta llegar al citado aparcamiento, donde aún de noche y con más gente por allí cambiándose dejamos el coche para iniciar la marcha. Cargados como mulas y con la idea de dejar material en las cercanías del Ibón de Piedrafita para poder pasar la noche allí, partimos desde el aparcamiento caminando por una pista que asciende levemente hacia la base de las paredes y que con tramos de hielo fino suponía el primer peligro del día. Aunque con la luna casi completa y el cielo despejado podíamos ver ya la fantástica pared del Peña Telera, tras una hora de marcha comenzó a amanecer, habíamos seguido la pista demasiado y habíamos dejado atrás el desvío hacia el Ibón, no nos importaba mucho ya que desde cualquier punto nos podíamos dirigir hacia la base de la pared. Así en una pequeña curva, abandonamos la pista y caminando entre pinos y enebros rastreros paralelos a un arroyo divisamos una zona buena para dejar el depósito de material, se trataba de una acumulación de pinos, cercanos al ibón y a otras praderas bastante llanas y limpias de nieve, allí entre las ramas bajeras depositamos los sacos, tienda, comida, ropa de recambio e iniciamos la marcha hacia el evidente cono de deyección de entrada de la Gran Diagonal.
Mientras nos aproximábamos comenzábamos a ver los famosos tonos anaranjados de las paredes del Telera típicos de los amaneceres de invierno, mientras tratábamos de esquivar las zonas con hielo que eran bastantes en las praderas anteriores a la entrada de la canal. Cruzamos un pequeño arroyo y ya comenzamos definitivamente a ascender hacia la apertura en la canal, realmente era una gran cono de deyección repleto de sedimentos y cubiertos por encima de una nieve durísima que nos obligó a tener que ponernos los crampones antes incluso de llegar a entrar en la canal. Con los crampones puestos continuamos el ascenso, pronto pudimos divisar la Gran Diagonal en toda su totalidad, su primer tramo fácil y su segundo más empinado y técnico hacia donde se dirigían por delante de nosotros unas 15 personas.
Subieron hasta allí los dos compañeros y aunque el segundo resalte estaba cerca decidimos ascender hasta él sin cuerda por rampas de unos 55 grados. Había un escape más fácil por la derecha hacia el que se dirigía bastante huella, pero como la vía es la vía, nosotros nos ceñimos a la reseña intentando realizarla con la dificultad original y sin escapes y así nos plantamos bajo el segundo resalte., este se trataba de un corto muro de 2 -3 metros a 90º, además tenía una pequeña pared a la izquierda que servía de apoyo para parte del hombro y espalda, así que voy que pruebo, a ver si montamos reunión y cuando te quieres dar cuenta estaba ya arriba. Para proteger dicho paso como no había mucha roca decidí montar en mitad del corredor sobre nieve muy dura una reunión con los dos piolets y así aseguré a mis compañeros, segundo a Jose y primero a Luis, que ya se dirigió en el siguiente largo a montar la cuarta reunión por rampas de 50º.
Nos fue recuperando Luis hasta llegar a un buen punto asegurado con un bloque, a la izquierda en la roca y bajo unos 10 metros del tercer muro, zona en donde la cordada que iba delante tenía algunos problemas en pasar. Este punto también tenía un escape por la derecha de 60º, pero como es el muro que gradúa la vía, había que pasar por él, se trataba de un bloque empotrado en forma de cueva que había que pasar por la derecha, por un muro de roca limpia de 2 metros y para llegar a él había un par de metros de nieve-hielo a 70º, en teoría el paso en roca es un IV pero había instalado un cabo de cuerda con dos gazas para mosquetonear y ayudarse para su progresión.
Bíen!!!!!!!, estábamos felices, luego dicen que lo mejor es la vía no la cumbre, pues que quieres que te diga, a mi llegar a la cumbre me supone ponerle la guinda al pastel y allí junto a algunos compañeros maños de jornada y de vía estuvimos llenando el estómago de cara a lo que nos quedaba de jornada. Las vistas alucinantes,, no tendría pantalla para poner todos los picos que se divisaban desde allí, entre otros destacaban; Pala de Ip, Colladada, Midi d,Ossau, Arriel, Pallas, Balaitous, Infiernos, Garmo Negro, Astazous, Monte Perdido, Cilindro, Marbore,etc..ah y el Moncayo rodeado de brumas.
Tras salir de la canal, comenzamos a dirigirnos hacia derechas en dirección al Ibón, pasando bajo la entrada de la Gran Diagonal, ¡que corredor!, y a continuación aproximadamente por el mismo itinerario que la ida nos dirigimos por el hielo que ya estaba más blando y luego por praderas hasta los pinos donde habíamos escondido el material sobrante, hasta la cocina con los crampones puestos.
lunes, 10 de enero de 2011
Montón de Trigo
Tras los excesos de éstos días festivos organizamos una salida entre compañeros de Bajocero. Donde ir?, pues había un pequeño frente que iba a cruzar nuestra sierra y daban viento de Sur bastante fuerte. Elegimos la vertiente Norte y para inaugurar el casillero de cumbres elegimos ésta, Montón de Trigo a sabiendas que quizás nos llovería.
Así con los ponchos en la mochila, pasamos el Puerto de Navacerrada amaneciendo, con 2ºC en el termómetro del "Dos Castillas". Como vimos en el mapa, tras el kilómetro 131 había una pista que salía a izquierdas y allí aparcamos los coches para iniciar el itinerario.
Tras cambiarnos partimos por una pista asfaltada que descendía levemente entre Pinos de Valsaín, para llegar pronto al cauce del Río Eresma, desde allí la pista ascendía paralelamente por el río hasta llegar a cruzar por un puente el Arroyo del Telégrafo, y así fuimos ganando altura charlando por el pinar mientras caía alguna que otra gota de agua, procedente más bien de la niebla que de la propia lluvia.
Tras pasar el Arroyo del Telégrafo continuamos dejando el Eresma a la derecha, la pendiente comenzaba a coger un porcentaje mayor y el tiempo nos respetaba hasta que por un puente pasamos al otro margen del Arroyo Minguete, principal afluente del Eresma. Dejamos a la derecha una pista que se dirigía a la Carretera de la República y continuamos por la que llevábamos que al poco cambió de firme, siendo ahora tierra lo que pisábamos. Tras el cruce mantuvimos un poco la altura para llegar de nuevo al Arroyo Minguete que por esta zona pasaba algo crecido, para cruzarlo no nos valían algunas piedras y troncos que había en el paso principal y unos por arriba y otros más abajo lo vadeamos metiendo alguna que otra bota en el arroyo.
Tras vadear el río había varias pistas que partían del mismo, nosotros elegimos la del medio, más empinada y pisada por las máquinas de recogida de madera seguro, continuamos un poco por ella, aunque no venía ni en el mapa, ni el gps y llegamos a una nueva bifurcación. Esta vez tomamos la que nos salía a la izquierda y que ganaba mucho desnivel bruscamente a sabiendas que el camino de Lumbralejos no transcurría muy lejos, metros más arriba. Tras unos minutos de aumento de frecuencia cardiaca, llegamos al Camino de Lumbralejos, más concretamente a la Fuente de la Fuenfría donde hicimos una parada para descansar unos minutos.
Nos pusimos en marcha al poco tiempo y llegamos al Puerto de la Fuenfría, mítico lugar de Guadarrama por el que hacía algunos años que no danzaba, allí bajo uno de los pinos centenarios que lo habitan sacamos algo de comida y mientras más llovía nos parapetamos y nos preparamos con los gores para acometer la subida a Cerro Minguete, cerro curioso sobre todo para unos amigos míos, donde sus vidas dieron un giro de 180º.
Cómo pensábamos, el viento fuerte del Sur comenzaba a hacerse notar en el puerto y sin mucha dilación nos pusimos a caminar, pisando por los primeros neveros y rumbo al Oeste al Cerro Minguete. La niebla no tardó en echarse sobre nosotros, por la senda ganábamos altura en fila de a uno, esquivando los enebros rastreros y los últimos pinos situados a casi 1900 metros.

Ahora la nieve blanda, nos hacía dudar si ponernos los güetres o continuar sin ellos y siguiendo las calvas de la senda llegamos a la parte más rocosa, a sabiendas que la cumbre estaba ya ahí mismo. Así fué y en escasos minutos llegamos al acumulamiento de piedras de la cumbre en donde tan sólo había una placa de límite de Coto de Caza y un pequeño vivac.
Por un momento pensamos en hacernos una foto, pero con el molesto viento de Sur, decidimos continuar por la senda rumbo al Norte, pasando junto a algunas trincheras líneas de frente de la Guerra Civil Española.
La niebla por unos momentos nos dejó ver la ladera de Montón de Trigo, parecía no tener mucha nieve y descendimos hasta el collado para acometer la última subida del día. Desde un inicio tomamos una senda que se dirigía un poco hacia la izquierda, pero pronto entre algunos pinos nos dimos cuenta que subía hasta la cumbre una línea de hitos de piedras, que nos propusimos a seguir, ahora sí entre nieve blanda, por la que nos hundíamos un poco.

Intentamos saltar de piedra en piedra para evitar la nieve, pero casi estaba peor por lo resbaladizo de las mismas, así que abriendo huella o por momentos intentando seguir unos restos de huellas sobre nieve dura, fuimos ganando altura hasta llegar a una pequeña canal en donde el viento soplaba de lo lindo y que practicamente nos subió hasta un pequeño vivac que hay cercano a la propia cumbre, desde el vivac tan sólo nos quedaba el último tramo de ascenso por roca para llegar al hito de piedras de la cumbre, del que pasamos un poco, continuando unos metros más alla para evitar el fuerte viento. El grupo un poco alargado llegó hasta el sitio, y allí comimos algo antes de hacernos la típica foto de cumbre con los 0ºC rondando el termómetro y un viento de 50 Km/h.
Tras la foto iniciamos un descenso que en un primer momento se convirtió en problemático, debido a que ahora el viento y la lluvia de Sur nos daba de lleno en la cara y picaba bastante, en un corto descenso nos mojamos más que durante todo el día y además las rocas resbaladizas nos hicieron que algunos de nosotros diéramos con los huesos en el suelo, antes de llegar al tramo de senda, que ya nos depositó más cómodamente en el Collado entre Cerro Minguete y el Montón de Trigo. Desde el Collado en lugar de ascender nuevamente a Cerro Minguete, tomamos la senda que lo bordea por su ladera Oriental y salimos directamente a la ladera del propio Minguete pero camino del Puerto de la Fuenfría donde nos encontramos con más gente haciendo senderismo. En el puerto nos pensamos por momentos por donde descender, y conociendo el camino de ida, repetimos para aunque sólo sea volver a cruzar el Arroyo Minguete por su desbocado mini cauce.
Así con los ponchos en la mochila, pasamos el Puerto de Navacerrada amaneciendo, con 2ºC en el termómetro del "Dos Castillas". Como vimos en el mapa, tras el kilómetro 131 había una pista que salía a izquierdas y allí aparcamos los coches para iniciar el itinerario.
Tras cambiarnos partimos por una pista asfaltada que descendía levemente entre Pinos de Valsaín, para llegar pronto al cauce del Río Eresma, desde allí la pista ascendía paralelamente por el río hasta llegar a cruzar por un puente el Arroyo del Telégrafo, y así fuimos ganando altura charlando por el pinar mientras caía alguna que otra gota de agua, procedente más bien de la niebla que de la propia lluvia.

Tras pasar el Arroyo del Telégrafo continuamos dejando el Eresma a la derecha, la pendiente comenzaba a coger un porcentaje mayor y el tiempo nos respetaba hasta que por un puente pasamos al otro margen del Arroyo Minguete, principal afluente del Eresma. Dejamos a la derecha una pista que se dirigía a la Carretera de la República y continuamos por la que llevábamos que al poco cambió de firme, siendo ahora tierra lo que pisábamos. Tras el cruce mantuvimos un poco la altura para llegar de nuevo al Arroyo Minguete que por esta zona pasaba algo crecido, para cruzarlo no nos valían algunas piedras y troncos que había en el paso principal y unos por arriba y otros más abajo lo vadeamos metiendo alguna que otra bota en el arroyo.

Tras vadear el río había varias pistas que partían del mismo, nosotros elegimos la del medio, más empinada y pisada por las máquinas de recogida de madera seguro, continuamos un poco por ella, aunque no venía ni en el mapa, ni el gps y llegamos a una nueva bifurcación. Esta vez tomamos la que nos salía a la izquierda y que ganaba mucho desnivel bruscamente a sabiendas que el camino de Lumbralejos no transcurría muy lejos, metros más arriba. Tras unos minutos de aumento de frecuencia cardiaca, llegamos al Camino de Lumbralejos, más concretamente a la Fuente de la Fuenfría donde hicimos una parada para descansar unos minutos.

Nos pusimos en marcha al poco tiempo y llegamos al Puerto de la Fuenfría, mítico lugar de Guadarrama por el que hacía algunos años que no danzaba, allí bajo uno de los pinos centenarios que lo habitan sacamos algo de comida y mientras más llovía nos parapetamos y nos preparamos con los gores para acometer la subida a Cerro Minguete, cerro curioso sobre todo para unos amigos míos, donde sus vidas dieron un giro de 180º.
Cómo pensábamos, el viento fuerte del Sur comenzaba a hacerse notar en el puerto y sin mucha dilación nos pusimos a caminar, pisando por los primeros neveros y rumbo al Oeste al Cerro Minguete. La niebla no tardó en echarse sobre nosotros, por la senda ganábamos altura en fila de a uno, esquivando los enebros rastreros y los últimos pinos situados a casi 1900 metros.

Ahora la nieve blanda, nos hacía dudar si ponernos los güetres o continuar sin ellos y siguiendo las calvas de la senda llegamos a la parte más rocosa, a sabiendas que la cumbre estaba ya ahí mismo. Así fué y en escasos minutos llegamos al acumulamiento de piedras de la cumbre en donde tan sólo había una placa de límite de Coto de Caza y un pequeño vivac.
Por un momento pensamos en hacernos una foto, pero con el molesto viento de Sur, decidimos continuar por la senda rumbo al Norte, pasando junto a algunas trincheras líneas de frente de la Guerra Civil Española.
La niebla por unos momentos nos dejó ver la ladera de Montón de Trigo, parecía no tener mucha nieve y descendimos hasta el collado para acometer la última subida del día. Desde un inicio tomamos una senda que se dirigía un poco hacia la izquierda, pero pronto entre algunos pinos nos dimos cuenta que subía hasta la cumbre una línea de hitos de piedras, que nos propusimos a seguir, ahora sí entre nieve blanda, por la que nos hundíamos un poco.

Intentamos saltar de piedra en piedra para evitar la nieve, pero casi estaba peor por lo resbaladizo de las mismas, así que abriendo huella o por momentos intentando seguir unos restos de huellas sobre nieve dura, fuimos ganando altura hasta llegar a una pequeña canal en donde el viento soplaba de lo lindo y que practicamente nos subió hasta un pequeño vivac que hay cercano a la propia cumbre, desde el vivac tan sólo nos quedaba el último tramo de ascenso por roca para llegar al hito de piedras de la cumbre, del que pasamos un poco, continuando unos metros más alla para evitar el fuerte viento. El grupo un poco alargado llegó hasta el sitio, y allí comimos algo antes de hacernos la típica foto de cumbre con los 0ºC rondando el termómetro y un viento de 50 Km/h.

Tras la foto iniciamos un descenso que en un primer momento se convirtió en problemático, debido a que ahora el viento y la lluvia de Sur nos daba de lleno en la cara y picaba bastante, en un corto descenso nos mojamos más que durante todo el día y además las rocas resbaladizas nos hicieron que algunos de nosotros diéramos con los huesos en el suelo, antes de llegar al tramo de senda, que ya nos depositó más cómodamente en el Collado entre Cerro Minguete y el Montón de Trigo. Desde el Collado en lugar de ascender nuevamente a Cerro Minguete, tomamos la senda que lo bordea por su ladera Oriental y salimos directamente a la ladera del propio Minguete pero camino del Puerto de la Fuenfría donde nos encontramos con más gente haciendo senderismo. En el puerto nos pensamos por momentos por donde descender, y conociendo el camino de ida, repetimos para aunque sólo sea volver a cruzar el Arroyo Minguete por su desbocado mini cauce.
sábado, 25 de diciembre de 2010
Nevadón en Gredos
Antes de empezar las típicas cenas y festividades de este invierno, necesitábamos aire libre para llegar a dichas cenas con déficit calórico y además aprovechar para realizar nuestra particular felicitación. El lugar no podía ser muy lejano ya que disponíamos del 23 por la tarde y el 24 por la mañana, observando el tiempo había una ventana de buen tiempo justo para esas fechas así que elegimos la Sierra de Gredos como escenario y el Pico Almanzor como objetivo, aunque sabíamos que nos iba a costar abrir huella ya que daban unos 20 centímetros de nieve la tarde anterior.
Éramos 4 los componentes del grupo, Ismael, Juanjo, Dani y yo, y en dos coches nos dirigimos a Gredos el día 23 por la tarde tras salir del trabajo.
En la carretera no había mucho tráfico y pasando Talavera comenzamos a ver que el buen tiempo tardaría en llegar un poco más, ya que observábamos toda la sierra con nubarrones blancos, posados sobre los picos. A partir de Monbeltrán el termómetro del coche cayó en picado y durante la subida al Puerto del Pico comenzó a nevar, la verdad que en la vertiente Sur no había nieve, pero en la Norte la cosa cambiaba, el viento de Norte movía a su antojo los copos de nieve y en forma de oleadas iba depositando en toda la Meseta Norte una capa de nieve bastante reciente. En la Vega del Tormes ya la carretera en los sitios venteados presentaba zonas peligrosillas y con los coches fuímos con cuidado hasta llegar a Hoyos del Espino. Junto al Bar la Galana dejamos uno de los vehículos y tras informarnos de que la parte libre del refugio estaba abierta partimos con el todo terreno de Dani hacia la Plataforma. Muy despacio y con cuidado circulando por zonas en donde el manto de nieve era continuo llegamos al final de la plataforma, donde dejamos el coche en medio ya que nos podíamos maniobrar mucho.
En la carretera no había mucho tráfico y pasando Talavera comenzamos a ver que el buen tiempo tardaría en llegar un poco más, ya que observábamos toda la sierra con nubarrones blancos, posados sobre los picos. A partir de Monbeltrán el termómetro del coche cayó en picado y durante la subida al Puerto del Pico comenzó a nevar, la verdad que en la vertiente Sur no había nieve, pero en la Norte la cosa cambiaba, el viento de Norte movía a su antojo los copos de nieve y en forma de oleadas iba depositando en toda la Meseta Norte una capa de nieve bastante reciente. En la Vega del Tormes ya la carretera en los sitios venteados presentaba zonas peligrosillas y con los coches fuímos con cuidado hasta llegar a Hoyos del Espino. Junto al Bar la Galana dejamos uno de los vehículos y tras informarnos de que la parte libre del refugio estaba abierta partimos con el todo terreno de Dani hacia la Plataforma. Muy despacio y con cuidado circulando por zonas en donde el manto de nieve era continuo llegamos al final de la plataforma, donde dejamos el coche en medio ya que nos podíamos maniobrar mucho.

Con los petates nos metimos en la nueva parada de autobuses de la Plataforma para cobijarnos del viento y la nieve y nos fuimos cambiando de ropa mirando de reojo el cielo, observando que el buen tiempo esperado no llegaba. Así ataviados con toda la ropa de invierno, cargados con las mochilas, con el frontal y con grados negativos comenzamos la ruta
Pronto y cuando no llevábamos más de 10 minutos abriendo huella por el camino empedrado nos dimos cuenta que el objetivo no iba a ser el Almanzor sino que podíamos estar contentos con llegar al refugio para pasar la noche. Habían caído unos 30 centímetros ya de nieve, continuaba nevando con fuerte viento y nos quedaba toda la subida, iba a ser un día interesante. Continuamos turnándonos para abrir huella y siguiendo el track del gps fuimos por el camino empedrado que no se veía por ningún lado, pero que intuíamos por las depresiones del terreno. Para echar más leña al asunto la niebla se apoderó de nosotros en el Prado de las Pozas y a ciegas siguiendo el aparato electrónico nos dirigimos hacia la nada para llegar en una hora al puente del prado. Habíamos tardado el doble de lo normal hasta el puente, así que ya supimos que hasta el refugio nos iba a suponer unas 5 horas y con tranquilidad relativa iniciamos el ascenso de los Barrerones.

Continuaba nevando, el viento como es normal en esta zona soplaba más fuerte y tan solo mirar el gps ya era una odisea, ya que se había llenado de hielo la funda, para ello tenía que descolgarlo de la mochila, abrir el velcro, sacarlo y echarle un vistazo para seguir el track y todo esto con las manoplas, ya no me acordaba de las típicas duras condiciones invernales, pero en esos momentos comencé a recordarlas. Poco a poco fuimos ganando altura por la ladera de los Barrerones, aunque no veíamos por ningún lado la senda, intentábamos ascender por las zonas más accesibles trazando zetas cercanas al itinerario normal, aunque la nieve ya nos llegaba por encima de las rodillas y la progresión era bastante penosa, llegando a turnarnos cada 10 minutos aproximadamente.
Durante unos 5 minutos no mirarmos el gps y nos desvíamos unos 50 metros hacia la izquierda metiéndonos en una pequeña depresión en donde el viento no azotaba, allí paramos por primera vez tras 2 horas y media de camino y comimos algo con la nieve por la rodilla, tras ver el track de nuevo observamos que el itinerario iba un poco más a la derecha y fuimos en su búsqueda por una zona que los piornos estaban tapados de nieve y en donde poco más teníamos que nadar por encima de ellos más que caminar. Al fin llegamos al camino normal, se notaba porque la nieve estaba algo más dura y menos acumulada eso si nunca menos de 30 centímetros, pasamos junto a la fuente de los Barrerones que dejamos de lado y continuamos en busca de la parte alta que se situaba a 2200 metros y a la que no nos quedaba mucho por llegar tras 3 horas de "caminata".
Así por fin la pendiente suavizó y seguidamente comenzamos a caminar por llano, estábamos atravesando los barrerones, en cuanto nos salíamos 1 metro del supuesto camino los piornos nos cubrían por la cintura así que era mejor andar con cuidado y llevar el gps en la mano de continuo para no irnos ni un pelo. Llegamos al cartel del mirador, allí comimos una barrita y continuamos el descenso a sabiendas que el tramo de zetas y el posterior de las canales procedentes del Morezón nos podía crear alguna complicación si nos salíamos del camino.No paraba de nevar (nos cagamos en piqueras y en San Meteored), y con la nieve por encima de las rodillas descendimos hasta la Fuentecilla posterior, en la que tan solo se veía el pequeño caño y donde si corría agua, que dashacía la nieve fresca, cogimos agua y llenamos las botellas por si en la zona del refugio no podíamos hacerlo y continuamos hacia abajo, notando que por lo menos el manto era menor. Las zetas que pensamos que nos podían deparar alguna complicación por su inclinación no lo supusieron ya que las acortamos directamente y en la zona de las canales, siguiendo el gps al dedillo, metimos la pierna entre las rocas alguna que otra vez observando el agua que corría por debajo. Por fin pasamos las canales por la siguiente zona rocosa podíamos progresar mejor y sabíamos que nos quedaba poco para llegar a la laguna, hasta la que tardamos 4 horas y media en llegar.
Junto al borde de la laguna, se nos quitó la idea de pasarla por encima y por el itinerario lateral, en donde tuvimos que ascender leves remontes de nieve acumulada y volver a descender en varias ocasiones llegamos hasta el final de la misma, bueno o eso pensaba yo. Por el gps, era aproximadamente el lugar donde descendía el arroyo que viene de la Charca Esmeralda, podía reconocer la zona de pasar más de 10 veces antes, las mismas rocas y sin contar con la crecida de la laguna por las lluvias, pensé en cortar el arroyo para dirigirnos hacia el refugio, primeramente la nieve estaba algo dura incluso, tan solo me hundía 10 centímetros, que fueron en el siguiente paso 20 y el otro 30, 40,... Así me introducí hasta casi la cintura comenzando a sentir el agua por las botas, dándome la vuelta a toda prisa e intentando volver por donde había venido, con rápidez mis compañeros me tiraron del cuerpo hacia fuera y pude salir de la laguna. A los pocos segundos de salir, todo lo que se me había mojado de agua, se congeló y realmente en ese momento notaba humedad pero no suponía nada para poder seguir. Ahora sí por el lugar correcto bordeamos la laguna y entre la niebla apareció una visión que nunca antes había visto, !había un puente! antes de llegar al refugio,,,¿cómo?,, habían construído un puente de madera justo para atravesar el arroyo de antes de llegar al refugio, primeramente no entendí por que estaba allí, pero cuando nos volvimos a meter en el agua por los tobillos los 4 descubrimos porque estaba. No encontrábamos el lugar por donde llegar a los primeros escalones del puente, todo estaba inundado y tras dar varias vuelta el agua comenzaba a subir cuanto pisabas en la nieve, así que ya mojados nos dió un poco igual y nos volvimos a meter por los tobillos para llegar al refugio de las narices tras 5 horas y media.
Mojados y cansados como si bajáramos de hacer un 3.000 intentamos abrir la puerta de la parte libre, no había manera de hacerlo y justo antes de intentar apalancar con los piolets, descubrimos que la parte libre era la siguiente puerta, 5 metros más allá,-"si no nos damos cuenta antes tiramos el refugio abajo". Eran las 12:30 de la noche y por fin habíamos llegado al refugio de Élola, parte libre que en verano parece un cuchitril, ahora nos parecía el mejor chalet, además la temperatura no bajaba de 0º en el interior por lo que se estaba hasta cómodo. Tras cenar algo, pusimos las cosas a secar por allí colgadas y nos metimos en las mullidas plumas para pasar lanoche, sin hora en el despertador para madrugar.
Día 24 de Diciembre,,, casi fun, fun, fun.
Día 24 de Diciembre,,, casi fun, fun, fun.
Nos levantamos a las 9 de la mañana, no apetecía nada salir del saco pero había que hacerlo, abrimos la puerta, el día estaba despejado, había llegado por fin el añorado mini-anticiclón, con un tomo increible de nieve en el circo, tan sólo podíamos abrir la hoja de arriba de la puerta del refugio, la de abajo estaba cubierta por la nieve, hacía 8º bajo cero en la calle y sorprendentemente en el interior hacía 6 sobre cero, era algo fabuloso, incluso se habían secado las ropas, eso sí las botas no. Antes de cambiarnos de ropa nos hicimos alguna fotillo comprometida entre risas y posteriormente tranquilamente tras desayunar rehicimos las mochilas para iniciar la vuelta, ya que como nos demorásemos mucho no íbamos a llegar ni para la cena de Nochebuena.


Partimos cerca de las 11 de la mañana, por nuestra huella se caminaba fenomenal, además con la bajada de temperatura se había helado algo la nieve y no nos hundíamos tanto, además podíamos ver todo el itinerario que más se podía pedir.


Volvimos con rapidez observando donde me había metido en la laguna hasta la cintura,,vaya fallo,, y continuamos divinamente por el lateral de la laguna, al final de la misma, nos encontramos con dos compañeros que venían de la Plataforma, habían tardado 3 horas hasta allí, una y media menos que nosotros y nos comentaron que habían seguido nuestras huellas durante casi todo el itinerario.
Continuamos por los Barrerones donde comenzó a salir el sol por encima de las montañas, realizamos las travesías de las canales y disfrutamos de la soledad del circo, aunque nos tocara abrir un poco de huella tapada en ocasiones en la zona de las zetas.
Pasamos la fuente y llegamos al mirador, desde allí las vistas eran increibles, no había visto el circo tan lleno de nieve nunca antes, más que por la cantidad por lo reciente de la misma, no había casi rocas visibles y nos hicimos decenas de fotos por allí subidos en la peña junto al cartelón antes de terminar de subir el tramo final de los Barrerones e iniciar el descenso en donde nos encontramos con un par de parejas más que se dirigían tan solo hasta el mirador. Desde allí ya cansados pero con el itinerario practicamente a vista, fuímos perdiendo altura cómodamente zeteando toda la ladera para llegar al puente del Prado de las Pozas donde comimos algo y continuamos el último tramo hasta la Plataforma, tramo que siempre se hace largo.
Allí en la Plataforma, había unos 10 vehículos, algunos habían subido con cadenas, otros no, y nosotros tras cambiarnos de ropa de nuevo en la marquesina iniciamos lentamente un descenso hasta Hoyos del Espino con cuidado ya que la helada había dejado tramos peligroso durante el camino. El Bar de la Galana estaba cerrado, así que nos dirigimos al de en frente, para comer unos bocatas abulenses de esos de 30 centímetros y de barra que no abarcas con las dos manos. Tras la ingestión volvimos hacia Madrid con el tema habitual en estas fechas de fondo: "La mejor manera de celebrar la navidad es ir al monte y no al bar".Feliz salida y entrada de año.
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