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sábado, 10 de junio de 2017

Diedro Sur al Balaitous D+ (Vº+, 240 mts.).

El inicio de la primavera nos había tenido atareados, necesitábamos de una actividad completa que nos llenara y la planificamos para inicios de Junio. Los días fueron pasando y el fin de semana comenzaba a dilucidar que las temperaturas del Pirineo iban a ser cálidas, así que todo iba sobre ruedas para el fin de semana con el objetivo de escalar la Cresta del Diablo, conocida como la cresta más difícil del Pirineo y además portada de mi blog desde varios años atrás.

A Gayu le apetecía también subir al Balaitous y sí la enlazábamos con la Costerillou sería un plan ideal, pero.......... escalar ambos con la mochila llena y con vistas de vivaquear en plena Cresta del Diablo?
Yo era partidario de dividir las jornadas sobre todo para disfrutar más de ambas jornadas sin necesidad de ir extremadamente pesados así que le propuse hacer el domingo la del Diablo y el sábado subir al Balaitous por la vía normal desde abajo dejando las cosas en el Refugio de Respomuso, le pareció buen plan y con esas vino a buscarme a casa para salir el viernes.

Bajé con la guía de Roca, nieve y hielo en Pirineos de Desnivel y tenía ojeados varios itinerarios de roca para subir al Balaitous, en cuanto se lo dije a Gayu me dijo que subiera a casa a por la segunda cuerda de escalada clásica que le parecía una idea fenomenal, Así que tomé el ascensor de nuevo y con las 2 cuerdas de 60 pusimos rumbo al Pirineo Aragonés.

Entre esos itinerarios había uno lógico y bastante marcado no muy alejado de la vía normal de la Brecha Latour, se trataba del Diedro Sur, Vº+ y 5 largos de escalada, perfecto aunque la duda que nos perseguía en los debates de la furgui era si el domingo íbamos a estar en condiciones para hacer la del Diablo, con 1700 metros de desnivel, 14 kilómetros y unos cuantos largos de cuerda en el cuerpo del día anterior. Pero la única manera de saberlo era probando.


Entre episodios de montaña llegamos al Valle de Tena, más concretamente a Escarrilla, allí tomamos un bocadillo y una cerveza y partimos arriba al Aparcamiento de la Sarra pasando previamente por Sallent de Gállego.

El aparcamiento estaba lleno de coches, se notaba la previsión de buen tiempo para el Pirineo y bajo el cielo estrellado de los albores del verano nos aposentamos en la parte trasera de la furgui.

Sábado 10

Nos levantamos a las 6:30 junto a la salida del sol, el día era frío en La Sarra para ser Junio y es que la humedad del embalse hacía más estragos que la temperatura. Desayunamos un buen cazo con leche y cereales y con lo imprescindible en las mochilas nos pusimos rumbo a Respomuso cerca de las 7:30 de la mañana y con una buena jornada por delante.

Caminamos paralelos al Barranco de Aguas Limpias en todo momento, los saltos de agua de los barrancos adyacentes nos hacían parar cada poco para tomar alguna foto, para beber agua o simplemente para disfrutar de la libertad con la que estas aguas caen montaña abajo.


En poco más de 30 minutos nos adentramos en la umbría de los primeros hayedos, senderos de silencio en estos bosques de cuento. 



Llegamos al desvío hacia los Ibones de Arriel en la primera hora de camino y realizamos una parada para no cargar mucho el organismo.

Tras tomar una barrita energética iniciamos de nuevo el camino, "los pinos uncinata" y los rododendros eran la vegetación principal que veíamos al caminar a la vez que el sol comenzaba a salir por encima del Circo de Piedrafita y a calentarnos de sobremanera.


Ya podíamos ver la presa, pero hasta llegar a ella aún nos quedaban unos 200 metros de desnivel, que intentábamos recorrer a ritmo lento por un sendero por el que el agua discurría, dificultándonos la progresión. 



Asomar a la parte alta de la presa, te lleva a otra dimensión, allí los bosques de árboles desaparecen y las zonas escavadas por la cantera de roca se contrapone en sobremanera al paisaje de fondo que nos rodea, el magnífico a la par que famoso y fotografiado Circo de Piedrafita. 


Los Picos "acolmillados" del fondo del paisaje crean líneas demasiado perfectas para un lugar tan natural en el que la nieve residual que puebla las laderas y el azulado del embalse se mezclan en una proporción idea.
Aunque el sol no estuviera en el lugar ideal, tomamos varias fotos, el Refugio de Respomuso ya lo tenemos a tiro y hasta aquí hemos tardado 1 hora y 45 minutos pero nos hemos quitado un desnivel gordo, ni mas ni menos que de 650 metros.

Por la senda que sale de la presa caminamos al refugio, en lugar de tomar la superior, cogemos la inferior y nos lleva a caminar por unas terrazas herbosas por las que no había pasado antes y no muy aptas para desequilibrados físicos, claro.


Al poco llegamos al camino principal, el refugio que parecía pequeño desde lejos, se va agigantando y parece que nunca llega, hasta que al fin, ese tejado grana de chapa lo tenemos a tiro. Accedemos hacia la terraza "enrejillada" subiendo las escaleras y nos quitamos las mochilas con ansia de descansar las lumbares. El refugio está cerrado, llamamos y allí nadie abre, decidimos darle la vuelta en busca de algún resquicio por donde acceder o avisar que estamos allí, y "zasca" la afilada visera del tejado metálico me hace un corte en la cabeza, sangro algo y me duele bastante el golpe, se me está hinchando a modo de chichón y pienso que no comenzamos muy bien la aventura.


Entre el golpe fortuito ha salido una mujer de rasgos nepalies y nos dice que nos va a abrir en breve, así que esperamos en la puerta, yo relamiéndome la herida cual "perrico chico"


No tarda mucho la mujer en aparecer y también su marido, otra persona de raza nepalí bastante simpático, nos toman los datos, dejamos todo el peso extra a buen recaudo en la taquilla y tras una cerveza nos disponemos a continuar la marcha hacia el Balaitous, que ya son las 11:00 de la mañana y "no hemos vendido ni una escoba".


Los días son largos y las escobas baratas, así que en nuestros planes vamos en hora. (2 de subida, 3 de escalada y 3 de bajada laboriosa, a las 19 abajo, justo para la cena.)


Nos ponemos el arnés, nos colgamos el material, cogemos la cuerda y una mochila pequeña de escalada y salimos tras el refugio tomando el torrente de Respomuso, el camino pronto se pone vertical, el primer tramo es doloroso para los cuádriceps, vamos serpenteando por terrazas herbosas a veces embarradas pero lo importante es que vamos ganando altura poco a poco a ritmo constante.


Salimos del refugio a las 11:15 y una hora después estamos a 2500 metros, ya hemos atravesado algún nevero y la Cresta del Diablo la vamos divisando completamente al otro lado del valle, la vista se nos va allí, intentando encontrar el punto de acceso a la cresta para la jornada de mañana, pero eso será otra historia, vamos a centrarnos en hoy.


Los neveros ya son continuos y a pesar de las horas que son aún aguantan con dureza nuestro peso y nuestros pasos, marcando tan sólo algún centímetro de huella al caminar, lo justo para no caer ladera abajo.


Atravesamos alguna zona rocosa, alguna pedrera y nos metemos en alguna que otra rimaya antes de ya poder ver el final del Circo de Respomuso, su zona de Vuelta Barrada y toda la Cresta de Costerillou al completo. No nos queda mucho para poder ver el muro por donde transcurre la vía que queremos escalar.



Entre tanto nevero hemos seguido ganando altura con fluidez, estamos por encima de los 2800 y aunque estamos cruzando zonas con la nieve más dura la progresión es rápida.

Tras una loma comenzamos a ver la vía aunque muy difusamente, no avistamos el diedro exactamente que queremos escalar, aunque intuimos que pueden ser uno de las tres líneas verticales que salen desde la parte alta de la nieve del circo. 



No saldremos de dudas hasta que no nos aproximemos al pie de vía, así que sobre los 2850 descendemos a la vaguada que forma el glaciar y dejando la Brecha Latour del Balaitous a la izquierda.

Parece que sólo nos queda subir una última ladera de nieve, la ladera está dura y aunque llevamos los crampones no nos decidimos a ponerlos, se va inclinando y roza los 30º, por momentos lo pasamos mal intentando cantear y casi sin respirar llegamos al borde de la rimaya. El agujero es profundo, la roca ha calentado la nieve  y desciende unos 4 o 5 metros hacia el fondo oscuro, ahora habrá que pensar como saltar y llegar al pie de vía rocoso. Parece que por la izquierda se puede.


Nos encontramos a 2900 metros de altitud, observamos que parece ser el diedro que buscamos uno muy marcado y escalonado que sube por la parte izquierda de donde nos encontramos, sólo nos queda saltar la rimaya y vemos que mas o menos hay una zona accesible con un paso largo que nos ayuda a encaramarnos a la roca, ahora por la roca nos resulta más fácil llegar a una terraza situada al pie de vía, este será nuestro comienzo de la escalada. yeah!!



La vía la abrieron en 1994 U. Abajo, M. Aldeguer, F. Gómez y S. López, precisamente con el hijo del primero hemos estado hablando en el refugio antes de subir, actualmente es la persona que lo gestiona.


Son las 13:50 horas, vamos en tiempo y comienza la escalada, la pajita más larga manda y me toca a mi salir de primero así que me coloco todos los "archiperres" y miro hacia arriba.


LARGO 1.

Desde mi posición observo una serie de terrazas que me llevan al inicio de un diedro bastante fisurado pero no veo mas allá.
Comienzo a escalar, el granito es compacto y hay bastantes fisuras verticales tendidas, van apareciendo terrazas por las que voy progresando y más arriba veo unos techos anaranjados hacia los que me dirijo. Tras los primeros metros IVº, la dirección es clara y me adentro en un diedro bastante marcado.


Tras salir del diedro, éste se abre pero por encima hay uno bastante más continuo y perfecto, éste debe ser el itinerario lógico y comienzo a subir por él protegiendo en la fisura del interior del diedro y escalando por la placa de la derecha que va comenzando a ser interesante IVº+.
Por encima el diedro continúa y aprovecho una pequeña cueva con fisuras para montar la primera reunió con seguros flotantes y recuperar a mi compañero.


LARGO 2.

Este largo parece que continúa la tendencia del anterior. Por encima el diedro es mantenido y permite proteger a la perfección mientras se utiliza la placa para subir.
Pronto gana verticalidad y en X Gayu va ascendiendo por una zona un tanto negruzca por el paso del agua, un diedro bastante regular. 


Llega hasta debajo del techo, donde hay un descanso pero ahora tiene que salir del techo por la derecha, las manos son malas y sólo vale empotrar en la fisura para salir o aprovecharla para subir algo en bavaresa y salir del tramo más vertical, Vº+.


Tras el paso de la vía unas terrazas dejan a Gayu en una zona de bloques donde lazar alguno de ellos y recuperarme hasta su posición.


LARGO 3.
La reunión está situada en una plataforma herbosa muy cómoda. Nos comemos una barrita energética y observamos en el reloj que son las 15:00 horas, vamos bien y si todo sale bien en otra hora estaremos arriba en la ladera final del Balaitous.

Ahora el itinerario parece fácil, sale hacia arriba una estrecha canal con tramos de hierba bastante asequibles, así que me dirijo por allí hacia arriba. Parece que todo es evidente pero ésto es alta montaña y no hay nada sobado como para ver que por allí pasa gente, o quizás la vía no sea muy repetida que puede ser el caso también.
De cualquier manera voy ganando metros y la cosa se va complicando, la roca es buena y la canal finaliza en un murete, no se muy bien si tirar hacia la izquierda, hacia la derecha o de frente, así que opto por salir por la izquierda a en dirección a un hombro donde hay un bloque característico pero una vez metido en el fregado y tras algún pasito de Vº, observo que está este último tramo bastante suelto y roto, cosa que me da que pensar de que por allí no es.
El objetivo de salir al hombro era tener más visión de donde estamos y por lo menos ésto último lo he conseguido, puedo asegurar que ahora la vía tiraba de frente y no por donde yo he subido, por lo tanto, el siguiente largo hay que reedirigir hacia la derecha el itinerario de escalada.


LARGO 4.
Tras subir Gayu confirmamos mi pensamiento y le paso los cacharros para escalar el siguiente largo.
La dirección es inequívoca y veremos si podemos salir a buen puerto, ya que la cosa coge ambiente. Sale sobre la reunión por un diedro irregular bastante sucio Vº/Vº+,


pero tras un par de metros afloja y continua por unas terrazas con bastante mejor roca y tendencia a derechas para salir a la entrada de un nuevo diedro más regular que le deposita en una terraza herbosa con dos diedros de salida. Allí monta reunión con flotantes y me asegura hasta juntarnos de nuevo.


LARGO 5.
Efectivamente parece que hemos retomado la vía original, dudamos cual diedro coger como quinto largo y aunque parece más regular el de la derecha, te lleva a un pequeño techo que no mola nada. Así que opto por el de la izquierda, a sabiendas de que no debe andar muy lejos la salida.
Gano altura unos 5 metros fáciles IVº y salgo a una zona de bloques desde donde puedo ver la cumbre del Balaitous, -¡estamos fuera!- le grito a Gayu y le aseguro con el cuerpo para unos escasos metros de cuerda. Pronto aparece tras los bloques y juntos observamos que sólo nos queda terreno nevado para llegar arriba.
Desde allí las vistas hacia la Cresta de Costerillou y Diablo son fantásticas.

Son ya las 16:00 horas pasadas, así que hay que aligerar, dejamos las cuerdas sobre una roca y continuamos con la mochila ligera hacia cumbre, este tramo parece corto, pero la cumbre aún está lejana y a más de 100 metros de desnivel, la ladera nevada ya a estas horas está un poco blanda para progresar así que aprovechamos al máximo la zona rocosa que asciende hasta la Cresta de Costerillou, pero ya arriba no nos quedan mas narices que mantener altura levemente por la loma cimera dejando el lado francés a la derecha y llegando a la pirámide metálica de la cumbre del Balaitous.



Nos alegramos de sobremanera, ha sido una cumbre especial, y es que nos ha llevado casi 10 horas llegar desde el aparcamiento de La Sarra a cumbre para superar los 1750 metros de desnivel y además escalar una vía de 5 largos, ¡Jornada de las guapas!

El descenso es lento por la Brecha Latour, intento trasmitírselo a Gayu desde el primer momento para mantenerlo en guardia, pero la verdad que el tiempo y el lugar es tan fantástico que no tenemos prisa por bajar de allí, ni nos preocupa lo más mínimo llegar antes o después al Refugio de Respomuso, hemos llegado a un punto que normalizamos actividades de cierta envergadura y ésto no se si tomármelo como una ventaja o desventaja.

A las 17:30 comenzamos a descender de cumbre, volvemos sobre nuestros pasos de la ida y llegamos al lugar donde teníamos nuestras cuerdas en poco tiempo. Allí las doblamos y guardamos en forma de mochila para acometer la bajada, el filo rocoso se hace abrupto así que nos obliga a bajar al nevero para seguir perdiendo altura hacia la Brecha Latour.
En un principio la nieve está blanda pero hay zonas en donde ésta está venteada y bastante dura, no llevamos los crampones así que descendemos con cuidado con la fe de que en caso de caída más abajo está mas blanda (ya que vemos huella de subida profunda), y así es, tras el tramo duro cogemos la huella de la vía normal de subida y ya más cómodamente llegamos a la zona rocosa de la brecha.

Ascendemos hasta el promontorio situado junto a la brecha en busca de instalaciones de párabolt y allí encontramos las primeras de color naranja, no las vamos a usar pero por lo menos nos guiaran por donde hacerlo siguiendo las zonas más sobadas por el paso de los montañeros, no es difícil poder seguir el camino, ni tampoco los pasos pero a éstas alturas de actividad un IIIº continuado y de bajada puede suponer un problema.
Nos lo tomamos con tranquilidad, primero un paso y luego otro, así vamos perdiendo altura hacia el fondo de la Brecha Latour, comenzamos a coger clavijas, clavijas alejadas diría yo, para gente flexible y bastante deportiva.


Éstas nos depositan en la pedrera descompuesta de la canal de la brecha, por allí en condiciones normales habría que tirar una cuerda por lo roto que está pero intentamos con cuidado no tirar nada hacia abajo y poco a poco perdemos altura hasta destrepar el bloque empotrado del inicio de la canal. Hemos llegado a nieve de nuevo, aquí tuve yo un susto hace muchos años y se lo cuento a Gayu, la ladera de acceso a la brecha se pone a 40º y tenemos fortuna de que hay huella abierta, la aprovechamos y con cuidado y despacito vamos descendiendo en forma de escalera los escasos 15 metros que nos llevan al nevero más tendido, ya estamos prácticamente en la zona desde donde nos habíamos dirigido al Diedro Sur del Balaitous y hemos perdido los últimos rayos de sol.


Con la relajación que nos da el final de toda dificultad técnica, tenemos por delante casi 1000 metros de desnivel de descenso son las 18 horas pasadas y llegaremos justo para la hora de la cena si todo transcurre bien. La nieve se está endureciendo por la bajada de temperatura y se progresa muy bien para descender, se pierde altura de manera rápida y pronto salimos de la cabecera del circo de Vuelta Barrada, frente a nosotros la Cresta del Diablo, sus dientes nos miran y mañana la intentaremos, parece que andamos bien de fuerzas, por lo menos de momento, ya veremos mañana.

Antes de salir del circo echamos la mirada atrás, intentamos divisar la línea que hemos trazado escalando en el murallón de la vertiente Sur, hay multitud de diedros que lo surcan y parece que intuimos el nuestro.

En el descenso, aprovechamos los neveros al máximo, se baja muy bien y nos hemos quitado más de 300 metros en poco menos de media hora, cuando éstos terminan aprovechamos una serie de bloques que nos llevan al camino normal de subida. Sólo nos queda descender por terrazas de hierba con inclinación a la vez que vamos disfrutando con las vistas del Circo de Piedrafita, todo un lujo y aún iluminado por el sol.


Sobre los 2500 nos cruzamos con otra cordada que suben hacia arriba a estas horas, se trata de dos escaladores catalanes que van a dormir por allí cerca para subir a hacer mañana la cresta, así que coincidiremos con ellos, siempre está bien tener referencias con otra cordada, aunque ellos madrugarán una hora más, así que los llevaremos delante.

Tras intercambiar impresiones continuamos y ya podemos ver el refugio, nos quedan los últimos metros que nos tomamos con tranquilidad aunque sin parar, se nota que no llevamos mochila grande y tan sólo una cuerda y algo de material, las piernas lo agradecen.


Así a las 19:45 y tras más de 12 horas llegamos al refugio al fin tras una jornada intensa. Nos cambiamos, lavamos y cenamos al calor del gentío. Habrá que acostarse pronto ya que mañana toca jornada plena.







lunes, 26 de diciembre de 2016

Corredor Swam a los Astazous (D-, IVº, 80º máx, 500mts.)


Llegaron las festividades y por lo tanto los "free days", Yeyo me había propuesto hacía más de un mes salir a la montaña en la semana comprendida entre nochebuena y nochevieja, y yo acepté con prontitud a pesar de ni saber donde podría andar en dichas fechas.

El mes de Diciembre corrió como siempre en el calendario a toda prisa entre días de puente, días de compras, días de papa noeles y cenas pre navideñas, hasta llegar a la semana previa a la actividad donde Yeyo me preguntó en varias ocasiones, dónde?, cómo? y cuándo?
Finalmente surgieron dos propuestas atractivas; el Swam a los Astazous y la Norte del Perdido, dos rutas AD, (Aptas para Domingueros), que nos podían divertir y además también surgió la figura de Gayu como tercer espada e incluso estuvo a punto de aparecer un cuarto, sino fuera porque nos lo dijo horas antes de partir y con las maletas ya hechas.

LUNES 26 DE DICIEMBRE.

Tomamos la furgui de Gayu como base de operaciones y en un viaje de todo el día, y cuando digo todo el día es de 8 a 18 casi, nos plantamos en Gavarnie, el pueblo de los Pirineos franceses, debería ponerlo con mayúsculas.
Era la tercera vez que estaba allí pero como siempre me dejó anonadado, aunque ya iba yo un poco sedado con las curvas, glorietas y poblaciones francesas post-pirenaicas; Pau, Lourdes, Luz, etc...
Aunque a decir verdad prefiero 3 horas por este tipo de adversidades que no 3 horas de subida al Puerto de Bujaruelo sin anestesia alguna.

Aparcamos junto al río, íbamos a la contra del turista francés que salía de Gavarnie, nosotros acabábamos de llegar y nos hacíamos la mochila para estar por arriba tres días, mientras la luz del valle iba perdiendo intensidad. Al fondo las cascadas del primer muro parecían estar formadas y los Astazous divididos por el lineal Swam no se nos escapaba de la vista en ningún momento.


Cerca de las 18 partimos de la población por la carretera en dirección al Circo de Gavarnie, el suelo repleto de hielo nos hacía entrever que el peligro quizás no estaba por arriba sino aquí abajo.
El plan era claro; hacer la primera noche en el Refugio de Espuguetes, situado a 1,5 horas según reseñas.


Caminamos durante un kilómetro por la carretera y junto a una casa salía a la izquierda la pista que pronto perdía su nombre para convertirse en senda. Encendimos los frontales y con cuidado de no pisar el hielo entre las piedras comenzamos a ganar altura adentrándonos en un bonito bosque de abetos, pinos y hayas.

Fuimos abandonando el fondo del valle y con ello la humedad y frescor, para dar paso a una temperatura más cálida al abrigo del bosque, que nos servía como telón de fondo para charlas variadas de objetivos lejanos y chascarrillos obscenos de otros sueños más lejanos aún.

La nieve fue apareciendo y no de la manera que pensábamos concretamente. Justo al salir de la zona de vegetación (por cierto zona acotada para el cortejo del Urogallo, ¡flipa!) y sobre la cota 1700-1800 el manto blanco aparecía en forma de nieve blanda. Había bastante huella que nos indicaba la dirección del itinerario hasta el refugio pero en cuanto te salías de la misma los 30 centímetros de polvo te cubrían hasta la espinilla.
Esto nos generó las primeras dudas para la jornada siguiente, pero como ya se sabe; -mañana será otro día-.
Nos centramos en la jornada presente y continuamos por nieve ganando altura y zeteando por una ladera que nos hacía presagiar que el refugio no debía estar muy lejos y más cuando el primer dígito del altímetro marcaba un 2, estábamos a 2000. La silueta del refugio se intuía por encima y paramos en un pequeño arroyo de agua para aprovisionarnos para la jornada próxima, cena y desayuno incluidos.

A escasos metros dimos con la explanada del refugio, y nos dirigimos a la puerta principal, abrimos y descubrimos a una pareja de franceses allí sentada, -teníamos compañía-, muy amables los chicos nos saludaron, nos preguntaron, e incluso nos dejaron elegir cama, que por supuesto dejamos a su libre elección.

Las mantas que eran nuestra principal preocupación estaban libres y tocábamos a 3 por cabeza, así que el resto fue cenar y acostarnos que el día siguiente prometía ser un día duro.

Habíamos empleado 2 horas y 25 minutos para los 650 metros de desnivel, algo más de lo pensado y es que era una prueba clara de lo que nos esperaba para la jornada siguiente.

MARTES 27 DE DICIEMBRE

No madrugamos en exceso, la pareja iba a Pineta siguiendo la traza de la circular al Monte Perdido y se levantaron a las 5:30, nosotros aguantamos entre las mantas una hora más. Siendo nuestro abrir de ojos a las 6:30.
Pensamos que no había necesidad de caminar sin luz debido a que el Refugio de Tucarroya estaba situado a 5 kilómetros de distancia desde nuestra posición y el Corredor Swam no nos iba a suponer mucho problema con las 9 horas de luz disponibles.

Salimos a la puerta, hacía más frío en el interior de la zona libre que en el exterior, unos 0º en el termómetro a las 7:30 de la mañana, algo inaudito para la época del año en la que nos encontramos.

Con los crampones, arnés y casco puesto salimos rumbo al corredor situado frente a nosotros, tratando de seguir la traza de raquetas de los compañeros más madrugadores. Pero sólo pudimos hacerlo los primeros 100 metros ya que nuestros destinos se separaban.

Comenzamos a abrir huella, sí 40 centímetros de nieve polvo caída hace un mes que no sabíamos como demonios no había transformado tanto tiempo después.

Con el destino claro, el cono de deyección del corredor, íbamos tratando de contornear toda la cabecera del Circo de Pailla para no perder un metro y no desgastar ni un gramo de energía extra.

Pronto vimos que la jornada se iba a alargar más de lo pensado, según las guías hasta el inicio de la escalada a 2500 se suele tardar 1,5 horas, nosotros llevábamos ese tiempo y no habíamos llegado ni a los 2200 metros.

Fuimos haciendo relevos en las tareas de abrir huella, hasta que Yeyo sintió los primeros achaques de la falta de costumbre en esta materia y preferimos que se reservara tras la huella.


Gayu y yo continuamos con la fatigosa tarea, aunque ya sobre las laderas del Glaciar de Pailla encontramos algún tramo más duro de nieve venteada, -una cosa deliciosa para nuestros abductores y psoas iliacos-.


Por fin nos situamos sobre los 2450 metros, estábamos en la vertical de la entrada, la cosa parecía tener buena pinta desde abajo y con una inclinación de unos 35º, realizamos una plataforma para sacar todo el material de escalada. Tres horas habíamos empleado hasta allí, el doble que indicaba en la reseña.

Eran las 10:30 de la mañana, echamos a suertes quien empezaba con los largos (me tocó a mí) y tras colgarnos el material comenzamos a ascender por el corredor a 45º en busca del primer resalte y lugar donde montar la R0.


Ascendimos unos 70 metros más de desnivel y pronto lo tuvimos claro, ya que más arriba el corredor se estrechaba y aumentaba en desnivel, así que a mano derecha y aprovechándonos de una fisura la montamos con friends.

L1: (60º, 25mts.):
No teníamos muy claro cuantos largos íbamos a desarrollar, según reseñas 2, pero con estas condiciones era todo una incógnita así que lo mejor ir viendo que nos encontrábamos.
Partí yo por la zona más estrecha, un pequeño resalte a 60º con algo de hielo y después otro más vertical con una reunión con dos clavos a la derecha (uno de ellos colgando), use el cordino como seguro de progresión y vi que la nieve sobre los pies era bastante inestable y blanda.


el resalte era vertical y posiblemente con hielo no supusiera nada, pero en estas condiciones y con roca por encima no había muchas posibilidades para meterle mano.
Al fin encontré algo de nieve más dura y roca para ganchear, salir del resalte y continuar por un tubo bastante estético con algo de hielo a 60º (protegí con tornillo de hielo) y me adentré en un pequeño nicho a la derecha, allí había un trozo de cuerda lazando un bloque de pequeño tamaño y por encima una placa bastante lisa de un par de metros.

Valoré; sólo había subido 25 metros y aunque posiblemente no era el mejor lugar para estar tres personas, decidí montar la R1 para comenzar el siguiente largo asegurado de cerca.


Subieron los compañeros hasta la incómoda reunión, los crampones rechinaban en la placa y los músculos se contraían en una posición un tanto rocambolesca.

L2: (80º, IVº, 45mts.):
Ya los tres en la R ,le tocaba a Gayu tirar. Por fuera estaba más inclinado a 90º y con nieve mala que quitábamos al "rascar" con el piolo y por dentro más seguro pero casi sin espacio para reptar entre la placa y el techo.
Ayudado por el bloque en el que estaba el peso de la R, ascendió un metro y buscó nieve dura para salir, cosa un tanto imposible. Le sujetamos los pies un tanto precarios en regletas de roca de 1ctms y encontró un pequeño canto para salir tirando de mano y guante.
Una vez con buena mano ya colocó los crampones sobre nieve y fue tirando por terreno de 60º de nieve algo más consistente.


La pendiente albergaba otro resalte inclinado a 80º, eran unos cuatro metros de hielo donde esta vez si metió dos tornillos pero hasta la mitad y alondrados en su cuello, debido al poco espesor de hielo.


Ya le perdimos de vista por el estrechamiento y por mejor terreno de nieve bastante blanda a 50º llegó hasta una cueva donde encontró dos clavos para montar reunión, la R2.

A todos nos había sorprendido el carácter de este corredor, al que catalogaban como AD, pero para nada nos estaba pareciendo así. Quizás fuera la poca cantidad de nieve y hielo encontrado.

L3: (70º, 55mts):
La cueva era el lugar más cómodo que habíamos encontrado en horas, pero teníamos que continuar y vimos que el manto estaba un tanto suelto, además había un pequeño resalte un poco más arriba, así que decidimos tirar otro largo y ver.


Tiré yo otra vez. Para salir de la cueva la nieve blanda se acumulada en forma de merengue, los piolets eran meros acompañantes y un poco en equilibrio iba abriendo trinchera asegurado desde la cueva. Tras unos 10 metros llegué a un corto resalte en hielo a 70º, perfecto en condiciones metí tornillo y superé los 2-3 metros para salir a un corredor cómodo de 45º de nieve blanda.

Continué hasta donde me dio la cuerda, vi una primera reunión a mi derecha, alta a 2 metros casi, y después otro cordino también muy alto, aquí comencé a entender que este corredor se debe hacer con un metro de nieve más acumulada ya que toda instalación que me encontraba estaba muy alta.

Noté un par de tirones de cuerda y me tiré a la derecha para montar reunión con friends y fisureros, una triangulación en pequeñas fisuras un tanto rotas, la R3.

L4; (70º, 50mts.):
Ya todos juntos en la reunión por encima observamos un nuevo resalte, estaba asegurado con un cordino alto también y decidimos tirar un 4º largo a pesar de que el corredor ya abría e intuíamos que podía ser el último.

Salió Gayu, progresó algunos metros de nieve blanda a 45º y llegó al resalte, se podía pasar tanto por la derecha como por la izquierda pero para que la cuerda no rozara lo intentó por la derecha. La roca estaba recubierta por una fina capa de hielo que rompió en parte al subir. Las extremidades derechas podían asegurarse en nieve dura o hielo pero las izquierdas a la roca de nuevo, mientras las coladas de nieve polvo caían por el otro lado del corredor sopladas por el viento del sur.


Gayu terminó de ascender los primeros metros más verticales y continuó por otros 3 metros a 50º de terreno más helado para salir a una pala de nieve blanda esta vez, continuando por ella hasta encontrar un buen emplazamiento para la R4, última del corredor.

Habíamos superado la parte más difícil del corredor, estábamos situados a 2700 metros y aún nos quedaban casi 300 para salir del mismo, Eran las 15 horas pasadas y hasta el Refugio de Tucarroya aún nos quedaba un largo trecho. La noche estaba echada.

El resto del corredor oscilaba entre 40 y 50º pero Yeyo nos pidió ir encordados al menos en ensamble, así que el equipo somos todos y proseguimos con 30 metros de cuerda desplegada metiendo seguros intermedios.


La nieve blanda era la tónica general en el resto del corredor, la altitud sumada al abrir huella hizo que con lentitud termináramos de llegar a situarnos bajo las cornisas de salida.


Por la derecha se podía salir bien pero optamos por disfrutar un poco mas de la situación y salir por la parte central donde la nieve se ponía casi a 70º en un corto tramo.


El momento era especial; hacia el otro lado el Balcón de Pineta cargado de nieve, la Cara Norte del Perdido vigilante y el sol escondiéndose tras los Picos de Marboré. Le seguían hacia derechas, Casco de Marboré, Brecha y Taillón. Y más lejos Garmo Negro, Infiernos, Balaitus y Vignemale con su Glaciar de Ossau.


Disfrutamos unos minutos de los que nos rodeaba, intenté explicar a mis compañeros donde se encontraba el Refugio de Tucarroya y nos pusimos camino de la cima del Gran Astazou. El itinerario era fácil pero mixto en todo momento; por el filo nieve y por la vertiente del Balcón de Pineta roca.

En 15 minutos estábamos arriba a 3071 metros. Aprovechamos para tomar un powergel de rodillas y con las visión puesta hacia el norte descansamos dos minutos escasos, antes de poner la mente en el descenso.


Emprendimos la vuelta por el mismo itinerario y pronto llegamos al Collado de los Astazous a casi 3000 metros, allí guardamos las cuerdas, el material y sacamos el frontal. Desde allí fuimos perdiendo altura rumbo al Ibón de Marboré, no sabíamos muy bien el itinerario pero las laderas nos iban llevando mediante variadas pendientes al lugar idóneo, laderas que nutren de agua en verano al ibón.


El altímetro bajó hasta casi los 2600 metros, estábamos encajonados en un barranco que nos llevó a las mismas aguas del ibón. Cuando nos quisimos dar cuenta estábamos cruzando la superficie del ibón por un manto de 40 centímetros de nieve blanda sobre el hielo grueso de agua congelada que podíamos tocar con los bastones.

Con la noche total, caminamos con atención especial a mano izquierda, allí y con nuestros frontales buscábamos un corredor que nos diera acceso a la Brecha de Tucarroya y su refugio. Pronto descubrimos el corredor e incluso huellas que ascendían por él, -"restos de civilización unas cuantas horas después"-.

La pendiente de unos 30º nos sirvió para notar de nuevo los gemelos como piedras y sentir el viento de sur en nuestras espaldas con fuerza. Por fin divisamos la valla que protege al refugio y poco después pudimos asirnos a ella. Estábamos en casa.

La puerta accesible, el interior bien, mantas por doquier, colchones, estufa con leña e incluso algún que otro accesorio de agradecer.

Eran las 19:10 horas, noche cerrada en el Pirineo y nosotros situados justo en la linde que separa España y Francia posiblemente los que más altos dormirán en el Pirineo el día de hoy. No en vano Tucarroya es el refugio más alto construido del Pirineo y el más antiguo.


El resto de la jornada ya se sabe; deshaciendo nieve, intentando encender la estufa sin éxito (ya que rebocaba debido al viento), comiendo y repasando la jornada de más de 11 horas.
Todo ello antes de acostarnos sin sacos, bajo la estrategia de las "milhojas". Treinta mantas con ácaros para tres personas con frío, por lo menos descansamos.

MIERCOLES 28 DE DICIEMBRE

Amaneció en la brecha. La idea de hacer la Norte del Perdido finalmente no era muy factible, entre otras cosas porque con el estado de la nieve en las caras norte sin transformar no podíamos bajar en el día a Gavarnie si nos metíamos en la pared. Así que nos contentamos con abrir la puerta del refugio y ver los primeros rayos de sol golpeando en el Cilindro de Marboré. -¡Toma regalo de navidad!-


Con toda la tranquilidad del mundo desayunamos y fuimos recogiendo el refugio para llenar las mochilas de todo lo subido hasta allí.

La vuelta a Gavarnie nos constaba que no iba a ser pan comido, había que bajar al Valle de Estaube y retomar en subida 200 metros hasta la Hourquette de Alans para volver a descender hasta el Refugio de Espuguettes primero y después a Gavarnie. Así que nos pusimos manos a la obra.

A las 9 partimos del refugio por el corredor de la Cara Norte que salía desde el mismo refugio, ante la atenta mirada de la virgen que lo corona.
Un corredor de unos 40º de inclinación con orientación norte así de primeras, nos metimos en él con cuidado extremo, pero resultó estar blando, como todo lo que daba al norte. Los primeros metros los descendimos cara a la pared pero pronto pudimos ir talonando y perdiendo altura con rapidez con las vistas puestas al final del Valle de Estaube, allí donde la gente se tira en los prados para disfrutar en la montaña.


Sobre la cota 2300 la canal terminó con dos grandes paredones a ambos lados y salimos a coger la traza del camino que va de Pineta a Gavarnie y que forma parte de la Circular al Perdido. Ya conocía el camino y manteniendo la cota 2250 fuimos contorneando el circo hacia el NW en busca del valle que desciende de la Hourquette de Alans.


Este tramo nos costó más de la cuenta, la nieve blanda nos hacía sufrir demasiado y ni las trazas de esquís de días anteriores ni los de las raquetas eran capaces de endurecer el manto de los coj...........

Con lentitud nos aproximamos al barranco y le fuimos ganando metro a metro, trazando zetas a veces, otras directos, otras por roca, e incluso sin crampones para evitar el peso extra de los mismos.

Por fin y tras 3 horas y 20 minutos de actividad llegamos a la Hourquette, bonito collado desde donde se ve el valle contiguo de Gavarnie y el refugio donde habíamos pasado la noche dos días antes. Habíamos empleado más del doble del tiempo habitual en realizar este recorrido. Habíamos acertado descartando la Norte del Perdido.


En la Hourquette comimos algunos frutos secos y nos pusimos de nuevo los crampones, unas laderas de 40º laterales así lo establecían.
Tomamos rumbo al norte laderando y pronto llegamos a una huella de subida, pensábamos que esto iba a ser de gran ayuda a la hora de abrir huella, pero muy lejos de esa opinión, nos hundíamos de igual manera, así que decidimos cortar por lo sano y tirar linealmente al refugio sin hacer mucho caso a las trazas externas.


En una hora descendimos desde la Hourquette al refugio, por allí franceses de ruta pasando el día que nos preguntaron sobre el estado de la nieve y collados, -"trés mauvaise neige"-

Nos hicimos una foto con el Swam de fondo y continuamos el descenso sin parar en el refugio, retomamos la huella de dos días atrás pero pronto la abandonamos ya que se progresaba mejor abriendo tu propia huella en la nieve polvo, algo más papa pero muy seca y por lo tanto poco pesada.

Llegamos a los 1800, al Barranco de Pailla, la zona de pino y abeto, la senda por tramos perdía la nieve y la progresión era bastante mejor aunque a veces el hielo se empeñara en ponernos las últimas trabas de la aventura.

Hablamos de animales, de plantas, de mujeres, de hombres y de nombres, de comida, de material, de montañas y de estados físicos y de ánimo. Ánimo que fue creciendo inversamente proporcional a la distancia que nos separaba de Gavarnie.


Finalmente cerca de las 15 horas llegamos al aparcamiento, justo a la hora de comer, -"ahh, no, que estamos en Francia"-, hicimos un intento de almuerzo, pero fue en vano y nos contentamos con unos crepes con nutella de merienda y unos vinos calientes de sabor amargo. Algo mínimo para nuestros cuerpos faltos de calorías.

Tras un pequeño baño en el Gave de Gavarnie pusimos rumbo a España, más concretamente a Jaca, la sabiduría vinícola de Yeyo pronto nos puso rumbo al final de la jornada, pero antes paramos en Lourdes a pedir "unos milagros": -a mí dos bigmac con queso, y a mi dos wrap de pollo, "si vu ple".

fotos:
Gayu Moyanus
Daniel Pelegrina

domingo, 21 de febrero de 2016

Despoblados de Oliván

En el Prepirineo entre los cauces del Ara y el Gállego existe una comarca misteriosa., está regada por profundos barrancos y dividida por sierras de hasta 2000 metros de altitud.
Lo más atrayente de esta zona no es su orografía, que también, sino sus poblados. Sus poblados, despoblados.


Hasta alguno de ellos se puede ir en vehículo pero lo más recomendado es hacerlo a pie para sentir.....
Adentrarse por ellos te causa una doble sensación de libertad y paz y por otro lado de misterio y curiosidad.

Es una zona altamente recomendable para una actividad tranquila de un día y prepara la cámara de fotos porque estos pueblos dan para mucho.

DESDE NUESTRAS RETINAS.

Tras la buena actividad del sábado en el Anayet, descendimos a Biescas y allí pasamos la noche.
No madrugamos mucho, tampoco era necesario y dejamos que el propio día nos despertara,.........y lo hizo sobre las 8 de la mañana. Había helado esa madrugada y aún rezumaba la humedad de los prados antes los primeros rayos de sol de la jornada.

Desayunamos en un bar de Biescas, en el que nos suelen tratar bien y nos dirigimos en coche al cercano pueblo de Oliván, situado en la entrada del valle del mismo nombre. Tras atravesar el pueblo por una pista de tierra descendemos hasta el mismo cauce del río y antes de cruzar el puente aparcamos. Una señal reza; prohibido el paso a vehículos y es el lugar ideal para comenzar la pateada.


A las 9:15 y a 840 metros de desnivel tomamos la pista y cruzamos el cauce para continuar por la pista que ahora va ganando desnivel entre pinos, robles y arbustos de boj. La humedad se hace patente y los tramos helados en el suelo son la mayor demostración de que esta noche hizo frío de verdad.


La pista traza un giro acentuado y continua subiendo, justo en la curva dejamos una senda que asciende directamente a Susín (el primer pueblo abandonado), pero merece la pena hacerlo por la pista más cómodamente.


Poco tiempo después y a unos 20 minutos del inicio llegamos a una bifurcación de la pista, aquí tomamos a la derecha para subir a Susín y con rumbo SW vamos caminando observando robles de majestuosas dimensiones y una verja que debemos abrir y cerrar tras nuestro paso.


Pronto comenzamos a ver vallas de piedras, el hecho más claro de que la mano del hombre ha actuado y de que el primer pueblo se acerca. Desde la lejanía ya podemos apreciar la increíble iglesia románica de San Pedro de Susín que con el sol de Este toma unos colores ocres y marrones totalmente fotogénicos.


35 minutos sólo nos ha costado llegar el primer pueblo, damos una vuelta por el mismo y disfrutamos con cada uno de los rincones que nos ofrece el lugar deshabitado. Merece especial atención las vistas hacia el Valle de Tena desde las eras con la nevada Sierra de la Partacua de fondo.


Tras la pequeña vuelta salimos del pueblo por una senda que desciende levemente entre dos muros de piedra, ésta nos lleva a una zona bastante húmeda por donde corre el agua y nos tenemos que esmerar para no acabar de barro hasta arriba. Pronto vemos una nueva construcción moderna y damos a una pista principal que tomaremos a la izquierda esta vez, siguiendo las indicaciones de Berbusa y Anielle por el PR3.


La pista comienza a descender y tras varias zetas amplias llegamos a la pista que llevábamos inicialmente y que tomaremos a la derecha esta vez.


Cruzaremos un primer barranco (el de Puntasplanas) mas o menos manteniendo la altura y ya podremos ver al otro lado del valle la siguiente población (Berbusa).


Un poco más adelante en una bifurcación tomaremos la pista de la izquierda que tiene pinta que va al fondo del valle y 400 metros más allá, desde la misma saldrá una senda a la izquierda que se adentra en el bosque de boj, pedregosa y con inclinación descendente.

Nos llevará al fondo del barranco, allí hay veces que el cauce va crecido y es imposible el paso, esta vez quizás si se pueda pero preferimos quitarnos las zapatillas y evitar sobresaltos. Además así aprovechamos para mientras se nos secan los pies hacer la primera parada que ya llevamos casi 2 horas de marcha y el cuerpo pide "gasolina".


Al sol de Febrero nos secamos los pies y seguimos por las marcas de GR que ahora ascienden por una senda que gana altura con rapidez. En 10 minutos llegamos al despoblado, está bastante derruido y nos llaman la atención las grandes piedras ornamentales que tienen algunas casas para ser poblados tan pequeños.


Damos una vuelta por Berbusa, como siempre en estos casos la mayor arquitectura suele ser la iglesia y aunque sea domingo y cerca de las 12, por motivos no católicos entramos a visitarla. Todo está en ruinas y da cosa verla por dentro, así que ponemos de nuevo marcha hacia el siguiente pueblo, que esta vez está algo más alejado.


En la entrada del pueblo un cartel de madera lo indica; Ainielle a la izquierda y aunque hasta él nos separen 4 kilómetros vamos a ir a visitarlo. Tomamos la senda mencionada rumbo al Este, parece que mantiene altura a media ladera durante bastante tiempo, así que intuimos que va a ser cómoda.

Lejos de éste pensamiento, pronto observamos que la senda que se dirige hacia allí hace las veces de acequia y por la misma corre agua en cantidad. Así que nos esmeramos en continuar por los laterales, a veces piedras, otras hierba y las más barro.
Quien algo quiere algo le cuesta y a sabiendas de que estamos poniendo en peligro la grata comida en horario normal que nos íbamos  a pegar después, continuamos como circenses toda la senda/acequia/riachuelo.


Cruzamos un barranco y observamos que todos nuestros males en cuanto a progresión procedían desde allí, así que solucionado el problema del agua ahora sí, nos dirigimos a Ainielle a buen ritmo y con escasos desniveles de altitud.

Robledales y pinares son las principales especies boscosas y vamos ganando ahora levemente altitud, mientras nos adentramos en un pequeño barranco con una bonita cascada y después salimos nuevamente a la soleada terraza que llevamos en forma de camino.


Hacemos la 3ª hora de marcha y observamos que el camino va tomando rumbo al Norte rodeando una ladera, eso es bueno ya que ya estamos encarando el último tramo hacia la última población.

Lo podemos ver a lo lejos, al otro lado del Barranco de Ainielle pero hasta allí aún nos queda cerca de un kilómetros que se pasa rápido a buen ritmo.
Las especies arbóreas de ribera aparecen en la cabecera del barranco, barranco que tenemos que cruzar para subir a las primeras edificaciones de Ainielle. Esta vez las edificaciones están mas separadas, éste pueblo está situado en una especie de era con terrazas y tiene más amplitud, aunque el estado de conservación es el mismo que el anterior.
Nos adentramos ya casi por norma en la iglesia, observamos que sólo quedan las cuatro paredes y la pila bautismal y salimos de nuevo a terminar la ruta por el último de nuestra "trilogía despoblada".


El sol y el buen lugar nos hacen sentarnos en plena era y comer unos frutos secos. Son ya las 12:30 y va habiendo "gusa". Aunque nada comparable a la que podemos tener en un par de horas, así que tras la parada ponemos rumbo al coche de momento por el mismo itinerario que hemos traído.

Hacia el Sur nos dirigimos, tenemos el fondo del Valle de Oliván ahora de cara y tras el primer kilómetro de vuelta llegamos a la primera bifurcación de la senda. En lugar de tirar hacia Berbusa por el itinerario de la ida, decidimos bajar hacia el fondo del valle por una senda zigzagueante que pierde altura bruscamente entre matorrales de boj por una especie de loma o espolón y con buenas vistas al valle.


No tardamos mucho en llegar a una pista forestal ancha, estamos ya cerca del fondo del valle por donde transcurre el río y la tomamos a la derecha en dirección a Oliván. Nos lleva por el margen derecho del valle en leve descenso y en unos 15 minutos desde que tomamos la pista llegamos al Puente de la Molina, lugar por donde cruzamos el cauce y tomamos la pista ahora por el otro lado del barranco.

Esta pista es la misma que llevábamos antes de descender a Berbusa, y ya no la abandonaremos hasta la misma furgui. Durante el primer trayecto mantiene la altura y cómodamente entre pinos nos lleva al desvío que tomamos hace un par de horas para bajar al cauce. Nosotros seguimos por ella y ahora la pista va perdiendo altura lentamente entre pinares y algunos robledales residuales, que en una hora desde que la tomamos nos lleva al puente donde teníamos apracada la furgui. Final de Trayecto.

Recorrido: 19 kms.
Desnivel: 750 mts.
Tiempo: 5 horas 10 min.

Track:
http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=15410450