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domingo, 21 de febrero de 2016

Despoblados de Oliván

En el Prepirineo entre los cauces del Ara y el Gállego existe una comarca misteriosa., está regada por profundos barrancos y dividida por sierras de hasta 2000 metros de altitud.
Lo más atrayente de esta zona no es su orografía, que también, sino sus poblados. Sus poblados, despoblados.


Hasta alguno de ellos se puede ir en vehículo pero lo más recomendado es hacerlo a pie para sentir.....
Adentrarse por ellos te causa una doble sensación de libertad y paz y por otro lado de misterio y curiosidad.

Es una zona altamente recomendable para una actividad tranquila de un día y prepara la cámara de fotos porque estos pueblos dan para mucho.

DESDE NUESTRAS RETINAS.

Tras la buena actividad del sábado en el Anayet, descendimos a Biescas y allí pasamos la noche.
No madrugamos mucho, tampoco era necesario y dejamos que el propio día nos despertara,.........y lo hizo sobre las 8 de la mañana. Había helado esa madrugada y aún rezumaba la humedad de los prados antes los primeros rayos de sol de la jornada.

Desayunamos en un bar de Biescas, en el que nos suelen tratar bien y nos dirigimos en coche al cercano pueblo de Oliván, situado en la entrada del valle del mismo nombre. Tras atravesar el pueblo por una pista de tierra descendemos hasta el mismo cauce del río y antes de cruzar el puente aparcamos. Una señal reza; prohibido el paso a vehículos y es el lugar ideal para comenzar la pateada.


A las 9:15 y a 840 metros de desnivel tomamos la pista y cruzamos el cauce para continuar por la pista que ahora va ganando desnivel entre pinos, robles y arbustos de boj. La humedad se hace patente y los tramos helados en el suelo son la mayor demostración de que esta noche hizo frío de verdad.


La pista traza un giro acentuado y continua subiendo, justo en la curva dejamos una senda que asciende directamente a Susín (el primer pueblo abandonado), pero merece la pena hacerlo por la pista más cómodamente.


Poco tiempo después y a unos 20 minutos del inicio llegamos a una bifurcación de la pista, aquí tomamos a la derecha para subir a Susín y con rumbo SW vamos caminando observando robles de majestuosas dimensiones y una verja que debemos abrir y cerrar tras nuestro paso.


Pronto comenzamos a ver vallas de piedras, el hecho más claro de que la mano del hombre ha actuado y de que el primer pueblo se acerca. Desde la lejanía ya podemos apreciar la increíble iglesia románica de San Pedro de Susín que con el sol de Este toma unos colores ocres y marrones totalmente fotogénicos.


35 minutos sólo nos ha costado llegar el primer pueblo, damos una vuelta por el mismo y disfrutamos con cada uno de los rincones que nos ofrece el lugar deshabitado. Merece especial atención las vistas hacia el Valle de Tena desde las eras con la nevada Sierra de la Partacua de fondo.


Tras la pequeña vuelta salimos del pueblo por una senda que desciende levemente entre dos muros de piedra, ésta nos lleva a una zona bastante húmeda por donde corre el agua y nos tenemos que esmerar para no acabar de barro hasta arriba. Pronto vemos una nueva construcción moderna y damos a una pista principal que tomaremos a la izquierda esta vez, siguiendo las indicaciones de Berbusa y Anielle por el PR3.


La pista comienza a descender y tras varias zetas amplias llegamos a la pista que llevábamos inicialmente y que tomaremos a la derecha esta vez.


Cruzaremos un primer barranco (el de Puntasplanas) mas o menos manteniendo la altura y ya podremos ver al otro lado del valle la siguiente población (Berbusa).


Un poco más adelante en una bifurcación tomaremos la pista de la izquierda que tiene pinta que va al fondo del valle y 400 metros más allá, desde la misma saldrá una senda a la izquierda que se adentra en el bosque de boj, pedregosa y con inclinación descendente.

Nos llevará al fondo del barranco, allí hay veces que el cauce va crecido y es imposible el paso, esta vez quizás si se pueda pero preferimos quitarnos las zapatillas y evitar sobresaltos. Además así aprovechamos para mientras se nos secan los pies hacer la primera parada que ya llevamos casi 2 horas de marcha y el cuerpo pide "gasolina".


Al sol de Febrero nos secamos los pies y seguimos por las marcas de GR que ahora ascienden por una senda que gana altura con rapidez. En 10 minutos llegamos al despoblado, está bastante derruido y nos llaman la atención las grandes piedras ornamentales que tienen algunas casas para ser poblados tan pequeños.


Damos una vuelta por Berbusa, como siempre en estos casos la mayor arquitectura suele ser la iglesia y aunque sea domingo y cerca de las 12, por motivos no católicos entramos a visitarla. Todo está en ruinas y da cosa verla por dentro, así que ponemos de nuevo marcha hacia el siguiente pueblo, que esta vez está algo más alejado.


En la entrada del pueblo un cartel de madera lo indica; Ainielle a la izquierda y aunque hasta él nos separen 4 kilómetros vamos a ir a visitarlo. Tomamos la senda mencionada rumbo al Este, parece que mantiene altura a media ladera durante bastante tiempo, así que intuimos que va a ser cómoda.

Lejos de éste pensamiento, pronto observamos que la senda que se dirige hacia allí hace las veces de acequia y por la misma corre agua en cantidad. Así que nos esmeramos en continuar por los laterales, a veces piedras, otras hierba y las más barro.
Quien algo quiere algo le cuesta y a sabiendas de que estamos poniendo en peligro la grata comida en horario normal que nos íbamos  a pegar después, continuamos como circenses toda la senda/acequia/riachuelo.


Cruzamos un barranco y observamos que todos nuestros males en cuanto a progresión procedían desde allí, así que solucionado el problema del agua ahora sí, nos dirigimos a Ainielle a buen ritmo y con escasos desniveles de altitud.

Robledales y pinares son las principales especies boscosas y vamos ganando ahora levemente altitud, mientras nos adentramos en un pequeño barranco con una bonita cascada y después salimos nuevamente a la soleada terraza que llevamos en forma de camino.


Hacemos la 3ª hora de marcha y observamos que el camino va tomando rumbo al Norte rodeando una ladera, eso es bueno ya que ya estamos encarando el último tramo hacia la última población.

Lo podemos ver a lo lejos, al otro lado del Barranco de Ainielle pero hasta allí aún nos queda cerca de un kilómetros que se pasa rápido a buen ritmo.
Las especies arbóreas de ribera aparecen en la cabecera del barranco, barranco que tenemos que cruzar para subir a las primeras edificaciones de Ainielle. Esta vez las edificaciones están mas separadas, éste pueblo está situado en una especie de era con terrazas y tiene más amplitud, aunque el estado de conservación es el mismo que el anterior.
Nos adentramos ya casi por norma en la iglesia, observamos que sólo quedan las cuatro paredes y la pila bautismal y salimos de nuevo a terminar la ruta por el último de nuestra "trilogía despoblada".


El sol y el buen lugar nos hacen sentarnos en plena era y comer unos frutos secos. Son ya las 12:30 y va habiendo "gusa". Aunque nada comparable a la que podemos tener en un par de horas, así que tras la parada ponemos rumbo al coche de momento por el mismo itinerario que hemos traído.

Hacia el Sur nos dirigimos, tenemos el fondo del Valle de Oliván ahora de cara y tras el primer kilómetro de vuelta llegamos a la primera bifurcación de la senda. En lugar de tirar hacia Berbusa por el itinerario de la ida, decidimos bajar hacia el fondo del valle por una senda zigzagueante que pierde altura bruscamente entre matorrales de boj por una especie de loma o espolón y con buenas vistas al valle.


No tardamos mucho en llegar a una pista forestal ancha, estamos ya cerca del fondo del valle por donde transcurre el río y la tomamos a la derecha en dirección a Oliván. Nos lleva por el margen derecho del valle en leve descenso y en unos 15 minutos desde que tomamos la pista llegamos al Puente de la Molina, lugar por donde cruzamos el cauce y tomamos la pista ahora por el otro lado del barranco.

Esta pista es la misma que llevábamos antes de descender a Berbusa, y ya no la abandonaremos hasta la misma furgui. Durante el primer trayecto mantiene la altura y cómodamente entre pinos nos lleva al desvío que tomamos hace un par de horas para bajar al cauce. Nosotros seguimos por ella y ahora la pista va perdiendo altura lentamente entre pinares y algunos robledales residuales, que en una hora desde que la tomamos nos lleva al puente donde teníamos apracada la furgui. Final de Trayecto.

Recorrido: 19 kms.
Desnivel: 750 mts.
Tiempo: 5 horas 10 min.

Track:
http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=15410450



sábado, 3 de octubre de 2015

Circular al Pico Zapatero, Sierra Paramera

Llegó el Otoño a nuestras tierras, los días comenzaban a ser más oscuros, las hojas a caer y la lluvia hacía acto de presencia.

La verdad sea dicha; septiembre había sido un tanto inestable con borrascas constantes, incidentes sobre todo durante los fines de semana, pero aún no había caído nada de nieve.
El primer fin de semana de octubre pensamos en realizar uno de esos proyectos pendientes; La Tiro Llago - Madejuno, arista del Macizo central de Picos de Europa y me acordé de Javi con el que la intenté cuatro años antes, corriendo mala suerte al tener que bajarnos por la nieve caída. Esta vez parecía que el fin de semana estaría estable. Perfecto.

En teoría éramos los tres los que formábamos el grupo pero a mediados de semana Gayu se borró por motivos laborales, así que nos quedamos Javi y yo, como aquel intento del 2011, además en fechas aproximadas.

Con la mochila hecha, el mismo Jueves veo que ha caído algo de nevada por arriba, rápido busco el facebook de Cabaña Verónica y confirmo lo inexplicable; a pesar de hacer buen fin de semana, parece que dos días antes ha caído algo por arriba... puff!!! plan chafado. Así que el viernes re dirigimos el destino y nos vamos a Gredos a pasar el sábado.
Echamos un vistazo al mapa y nada nos motiva en exceso,.,.. y por apetencias hay un pico que no hemos subido ninguno de los dos, se trata del Zapatero, situado en la Sierra Paramera, -puede ser buen destino para echar el sábado y quitarnos el mono-.

Bien madrugados, cogemos la denominada de toda la vida: Carretera de los Pantanos, dejamos atrás San Martín de Valdeiglesias y continuamos por toda la Vega del Alberche en dirección a Barco de Ávila. Parando antes en la comarca de la Nava, digo yo que se llamará así porque todos los pueblos comienzan por Nava; Navalacruz, Navaquesera, Navarredondilla, Navatalgordo, Navalosa, Navalmoral y nuestro destino; Navandrinal.


Entramos al pequeño pueblo y observamos que está en cuesta, cruzamos cuatro calles siempre hacia arriba y junto a la iglesia aparcamos el coche desde allí sale una pista forestal entre dos naves, que puede ser la buena.

Nos equipamos para lo que parece un día cubierto de nubes y con alguna probabilidad de precipitación. Partimos por la pista a las 8:20 rumbo al Norte ascendiendo hasta un pequeño collado desde donde divisamos por completo toda la sierra de la Paramera, el Pico Zapatero y su valle interior denominado la Garganta del Zapatero.


Como nuestra intención es realizar una ruta para toda la jornada pensamos en dirigirnos hacia la parte derecha de la sierra en busca de alguno de sus collados y recorrerla integralmente hasta el Pico Zapatero, para ver después desde arriba por donde volver. Así que perdemos altura rumbo al fondo del valle, primero por una pista y después atrochando algún tramo por matorral bajo y restos de sendas. Que nos llevan finalmente al fondo del barranco a introducirnos en un pequeño bosque de árboles de ribera; chopos, alisos y fresnos.

El GPS nos ayuda a salir de la garganta y decidimos tomar un camino indicado que pronto desaparece del mapa, pasa por fincas valladas y termina ascendiendo por la ladera entre helechos amarillentos y piornos de poco tamaño.


La dirección que llevamos es la idónea para acceder al Collado de Piedracanal que divisamos a la derecha de la cumbre de Peña Cabrera (1.998 mts.) que en su ladera sur presenta unas placas de granito bastante importantes.


La senda se va escondiendo entre los matorrales que van creciendo en tamaño y a la derecha podemos ver que asciende el Arroyo de Piedracanal, quizás un mejor lugar por donde ascender hasta el collado al que nos dirigimos.


Dejamos a la izquierda las paredes oscuras de Peña Cabrera y por una rampas más inclinadas llegamos al Portacho de Pedracanal, collado donde hacemos una parada en el camino con las vistas hacia la meseta norte. (1750 mts., 1h 40m.).

El cielo continúa cubierto, pero las nubes son altas y no tendremos problemas de niebla con ellas. Nos ponemos en marcha de nuevo, en lugar de continuar por la vertiente norte donde el itinerario es más regular, decidimos ir por arriba, por donde no tardan en aparecer las dificultades en forma de bloques de granito.


Buscamos la dificultad, vamos cogiendo un par de chimeneas y algunas terrazas que dan acceso a otras con la idea de llegar a la cumbre de Peña Cabrera. Poco a poco vamos saliendo a la parte superior del risco con una buena caída hacia la vertiente sur. (1998 mts., 2h 30m., 5km.).


Tras llegar al punto más alto, observamos que la cuerda se ve bastante irregular, todo lo contrario a lo que podíamos prever desde abajo.



En lugar de continuar por la zona rocosa, mediante una canal destrepamos a la vertiente norte y caminamos en busca de una pista que hemos observado desde arriba.

A mitad del descenso Javi, se acuerda que se ha dejado los bastones en la cumbre, así que le espero sentado entre piornos a que el vuelva a por los bastones. En 10 minutos está nuevamente allí y continuamos dirección norte de nuevo.
No nos interesa coger la pista que da más rodeo y marchamos por la línea de vertientes girando hasta salir al Collado del Cuchillo (1830 mts., 3h.). En estos momentos desconocemos el nombre del collado pero vemos hacia la vertiente sur una aguja muy estética unos metros más abajo.
Nos dirigimos hacia allí descendiendo y comprobamos que se trata de una aguja en la que Gayu, un amigo nuestro se había hecho una foto muy guapa, el año anterior. El famoso Cuchillo de Navandrinal.


Ante tal forma granítica, no tuvimos más remedio que bajar a su base, echamos de menos las cuerdas y los gatos, pero nos prometimos el volver para tal propósito y tras unas fotos volvimos a coger la cuerda hacia el Oeste, ahora por terreno más tranquilo.

El siguiente objetivo es llegar al Risco del Sol y en cuanto vemos tramo rocoso nos dirigimos a a la parte alta en busca de trepar y segregar algo de adrenalina. Resulta ser tan solo un pequeño promontorio, pero en frente tenemos el verdadero risco.



En pocos minutos estamos en su base y comenzamos a coger unas canales hacia arriba. Una de ellas nos corta el paso y tomamos una serie de estrechamientos rocosos con algún paso delicado IIIº, vamos enlazando viras y trepando hacia la parte alta.


Una vez en la parte alta observamos que unos grandes bloques nos imposibilitan continuar, así que destrepamos hacia el norte por terreno complicado IIIº. Desde esa vertiente intentamos observar el punto débil, ascendemos unos metros por unas lisas placas y nos volvemos a bajar para continuar y buscar más las debilidades.
Mas adelante aparecen unas nuevas placas más fisuradas y lo intentamos.


Ganamos metros por las mismas y por terrazas de hierba, son pasos un tanto atléticos pero cortos, IIIº para llegar por fin al punto más alto del Risco del Sol, risco que nos ha costado lo suyo. (2098 mts., 4h 20m.).

Para descender no tiene muy buena pinta tampoco, continuamos hacia el Oeste, allí la arista se afila por momentos y pensamos perder altura hacia el norte, pero no lo vemos claro, así que continuamos hacia una cumbre secundaria formada por diversos bloques.


Por arriba está difícil pasar así que bordeamos por terrazas de granito por el norte los bloques cimeros para continuar por una serie de escalones y comenzar a descender.


El destrepe tiene patio, pero te va dejando bajar, algunos pasos son de estar concentrado y aunque Javi de un inicio es reticente poco a poco va destrepando hasta llegar a terreno de piorno tras algún paso de IIIº+. -¿Quién dijo que sería fácil?-


Por delante sólo nos quedan dos picos; Cancha Morena y el Pico Zapatero, son los dos últimos escollos de la jornada y desde nuestra posición se ven factibles, bueno el Cancha Morena no tanto.


Tomamos rumbo noroeste caminando, la vegetación está más crecida pero se puede caminar entre ella, además el cielo parece que ha levantado algo, y la claridad es mayor que hace un rato.
Pronto llegamos al collado que nos separaba de Cancha Morena, está situado a unos 2020 metros y allí pastan tranquilamente unas vacas que aunque están al otro lado del vallado de vertientes se incomodan al vernos (-No serán muchos los senderistas de otoño que caminen por aquí-).


Desde nuestra posición el Cancha Moreno se ve altivo, un tanto afilado, así que no sabemos muy bien si podremos ascenderlo. Como no vamos muy bien de hora y tampoco tenemos ya muchas ganas de andar trepando por rocas, decidimos ir bordeándolo por su ladera sur. La cosa se va dando bien y en el momento que estamos a su altura por la mencionada vertiente vemos que es posible acceder a su cumbre. Vamos a ascender por sus numerosos bloques de grueso granito serrano.


Por trepadas de IIº-IIº+ llegamos arriba, las vistas son espectaculares y aún nos queda un último bloque para trepar, lo intento pero desisto, ya que es un tanto aéreo y el descenso será peor, tiene arriba unos restos de banderitas de oración por lo que es factible su ascenso pero es menos de 1 metro más alto que donde estamos y no merece la pena en estos momentos.
Cancha Morena (2021 mts., 5h, 9kms.).


Aprovechamos para comer algo ya que hay un poco de hambre y observamos desde allí que la jornada de cumbres se pondrá fin con el siguiente pico, el Zapatero.

Descendemos por donde hemos subido hasta llegar a una senda que continuamos hacia el oeste, ésta transcurre por el límite de vertientes y cómodamente nos permite progresar para ir acercándonos al Zapatero, el objetivo inicial de la jornada.

Ahora el terreno es fácil, la progresión rápida y sin tan siquiera tener que echar las manos a la roca llegamos al punto más alto de toda la Sierra Paramera, el Pico Zapatero, situado a 2155mts. y tras 6 horas de trayecto.


El itinerario hasta aquí nos ha dejado satisfechos, el cielo nos ha respetado y tan sólo un poco de viento frío de norte nos ha molestado en ciertos momentos. Podemos divisar decenas de pueblos hacia ambas vertientes, entre ellos Navandrinal, desde donde hemos salido y a donde vamos.





Aprovechamos los últimos momentos para tomar unas fotos y observar que más hacia el Oeste existe un amplio collado, denominado el Portacho del Zapatero hasta donde se aproximan sendas pistas desde las poblaciones de ambas vertientes. Ésto es una buena señal ya que probablemente la de la vertiente sur nos lleve al pueblo directamente.

Iniciamos el descenso final en dirección suroeste por la cuerda, se trata de una senda bastante más marcada y con hitos, de hecho se trata de la vía normal y más utilizada. Sin dejarla vamos perdiendo altura por la divisoria de vertientes y nos acercamos a un último risco, se trata del Risco Redondo, un bonito risco que vamos a bordear por el norte, tenemos la vista puesta ya en la vuelta y no vamos a subir al casi insignificante aunque bonito Risco Redondo.

Tras el bordeo, la senda llega entre matorrales al Portacho del Zapatero, está situado a una altitud de 1950 mts. y hasta aquí hemos empleado 6h 40m.

El itinerario a seguir está claro, desde el Portacho desciende una pista ancha, casi ciclable hacia Navandrinal y la tomamos sin dudarlo. Vamos perdiendo altura cómodamente y aunque la pista traza varios zig-zags, nosotros atrochamos en varias ocasiones para acortar camino, dejando siempre la Garganta del Zapatero con sus prados a la izquierda.



Llega un momento que la pista nos lleva a la parte alta de la cuerda que cierra el valle por el sur, la zona está bastante deforestada por el ganado pensamos, además hay alguna edificación y está bastante poblado todo de grandes hitos casi decorativos.
Ahora dejamos la parte alta de la cuerda a la izquierda y la pista comienza a perder altura más bruscamente, mientras podemos observar ya los tejados de las casas de Navandrinal.


Ya no pararemos hasta llegar al coche, la pista comienza a trazar zetas, algunas de las cuales podemos atrochar de nuevo, por los canales que ha creado el agua en la ladera terrosa.

Finalmente observamos que la pista nos lleva al collado por el que esta mañana habíamos pasado, cercano al pueblo pero antes de llegar al mismo, tomamos la tangente y realizamos los últimos metros en línea recta a las primeras casas del pueblo. Sólo nos queda callejear para llegar a nuestro coche y poder sentarnos junto a él para cambiarnos de ropa y descansar.

Un lugareño se paró a charlar con nosotros, nos recordó que antes la sierra se usaba para el aprovechamiento y no para el ocio, a la vez que la lluvia comenzaba a hacer acto de presencia, sin ninguna duda habíamos bajado justo a tiempo y disfrutado de una mañana serrana por una zona desconocida.

Tiempo: 7h. 57m.
Desnivel positivo: 1280 mts.
Distancia: 17,6 kms.

Ruta en wikiloc:
http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=11832984



sábado, 12 de septiembre de 2015

Circular por la Sierra de Aitana (Alicante).

 Al pasar la hoja de agosto en el calendario, una fecha estaba subrayada en fluorescente, pero la inestabilidad del inicio del otoño nos volvía a poner "patas arriba" la agenda montañera.

El objetivo no era otro que la Norte Clásica del Vignemale, un reto con mayúsculas, pero somos gente paciente y esperamos con las maletas hechas hasta mediados de semana, comprobando a final de esta fecha que lo que parecía una posibilidad estaba siendo un hecho. Borrasca en mitad del continente europeo con coletazos para el Pirineo.

Abel, tipo de Barakaldo quería partir para tierras francófonas fuera como fuese, pero el brazo cibernauta del equipo no lo veía claro y propuso plan B. Por si fuera poco Abel se había dañado la mano en el trabajo y no lo veía muy claro para escalar.

Y si nos vamos a Alicante?, el Peñón de Ifach nos espera con los brazos abiertos y aquella zona siempre es agradable meteorológicamente hablando o casi siempre para patear incluso.

Con las mismas partimos los tres rumbo al levante para todo el fin de semana con un doble plan; el sábado hacer una ruta por la sierra de Aitana y el domingo escalar el Peñón de Ifach.

Tras el viaje llegamos a la AP7, con algo de hambre, así que a la altura de nuestro desvío y en las cercanías de Benidorm paramos a cenar en un muy poco mediterráneo buffet wok chino.

Con el estómago lleno cogimos carretera arriba rumbo al interior rumbo a Guadalest, encontrando un pequeño apartadero apto para nuestros somnolientos cuerpos, y lo suficientemente llano para nuestra amplia transit. Allí pasamos la noche.

Amanecímos con los primeros tonos anaranjados en el horizonte sobre la Sierra de Bernia, la noche había sido calurosa y llena de mosquitos, es normal, dormimos con los portones abiertos del habitáculo.


Y tras un desayuno rápido nos dirigimos a la cercana población de Benifató, donde aparcamos en una de sus estrechas calles. Lugar idóneo para realizar una ruta circular a la Sierra de Aitana situada justo en frente. No sabíamos ni los kilómetros ni el desnivel que íbamos a realizar pero pretendíamos echar el día pateando por la zona, así que nos pusimos en marcha tras coger agua en una pequeña fuente.

Partimos por una calle asfaltada rumbo a la sierra y dejamos a mano derecha una pista de fútbol y un depósito de agua. Pronto los almendros nos fueron dando cobijo, plantados en perfectas terrazas que pueblan toda la ladera de la serranía.

Nosotros mientras tanto ganábamos altura por la sinuosa carretera, atajando de vez en cuando y viendo más arriba fabulosas formaciones calizas por las que trazábamos posibles vías de escalada; largos espolones, oscuros techos y placas rojizas.


En unos 45 minutos llegamos a la Font del Partegat, un bonito lugar para pasar el día, con mesas, agua corriente y sombra.


Allí cogimos agua de nuevo y continuamos por una senda que se dirigía entre árboles frutales rumbo al Sur.
Caminamos 10 minutos y salimos de la vegetación, encontrándonos algunos tramos de pedrera caliza a la vez que girábamos al Este hacia un pequeño collado y dejando a la derecha las grandes paredes de la Peña del Partegat.


El camino hasta el collado era bastante bonito, algunos pinos entre espinos majuelos y matorrales de suelos ácidos.

Desde el collado observamos la cuerda de la Sierra de Aitana, donde había un coche quemado, en un principio pensamos que el camino se iba a dirigir hacia allí, pero sólo fue una falsa señal, porque tras pasar por un bonito estanque de una casa de campo llegamos a una bifurcación que cogimos a la izquierda para ir bordeando toda la sierra bajo unas grandes paredes y siguiendo la senda botánica del Passet de la Rabosa.

Desde la senda divisamos un curioso agujero situado más arriba en una arista descendente de la parte alta de la sierra y "nos faltó tiempo" para continuar y en el momento justo salirnos de la senda rumbo a la caprichosa formación.


Fueron pocos metros los recorridos hasta el lugar. Allí unas pocas fotos y en lugar de descender de nuevo a la senda, continuamos manteniendo altura improvisando.
La verdad que la liamos un poco, por no querer perder altura, acabamos destrepando tramos de roca caliza y llegando a un curioso paso que superamos ayudados por el tronco de una planta trepadora.


Desde allí bajamos a una brecha y llegamos al camino principal balizado como PR con marcas amarillas y blancas. Nos apetecía bajar a ver el Trinquet un bonito pasaje rocoso de estrechas paredes y curioso agujero por donde pasar, y descendimos perdiendo algunos metros de desnivel hasta llegar  a la entrada del mismo a escasos 10 minutos.


Realizamos el pasaje y alucinamos con lo que la roca caliza puede formar, un pequeño laberinto por donde salimos por otro lugar diferente al que habíamos entrado.


Nuevamente tomamos el camino balizado y ascendimos por donde habíamos bajado con la idea de subir a la parte alta de la sierra. Tras ascender por la pedrera llegamos a un par de pasos entretenidos, algunos aéreos y otros con forma de brecha, el denominado Pass de la Rabosa, castellanizado el Paso de la Zorra.


Dicho paso nos depositó en un lugar mágico, una serie de grietas en el terreno, como si fueran grietas de glaciar y cortadas por altas paredes, las Simas del Partegat. Dichas paredes albergaban curiosas formaciones con formas de órganos y bordeándolas por la izquierda salimos a una depresión de la parte alta de la serranía.

Tomamos rumbo al Oeste, el tiempo estaba cambiando y alguna nubosidad oscura comenzaba a cerrar el cielo.


Allí arriba nos juntamos con otros grupos que ascendían por otras vertientes y en unos 15-20 minutos llegamos a las instalaciones con radares que forman la cumbre de Aitana.
No es una cumbre muy estética pero las vistas y sobre todo el ascenso hasta aquí merece la pena.


3 horas y 20 minutos tardamos desde el Benifató, tomándolo con tranquilidad y disfrutando de la montaña, que ya toca, tanta escalada y tanta cresta últimamente.

Comimos algo y decidimos improvisar para la bajada, en lugar de tomar las sendas de ascenso nos íbamos a dirigir hacia el Este en busca de alguna pista, senda o algo parecido para bajar más directos a la población.


De esta manera volvimos sobre nuestros pasos hasta el collado de la zona de las Simas de Partegat y continuamos en la misma dirección algún kilómetro más, por una llamativa senda que transcurre por la parte alta de la serranía, entre algunos árboles, zona pedregosa de altura y cortados hacia el Norte.


Tras recorrer unos 3,5 kilómetros de cuerda, llegamos a una pista forestal procedente del Sur y que descendía hacia el norte, bastante buena para nuestros intereses, el lugar es conocido como el Puerto de Tagarina. La tomamos y comenzamos a perder altura por la vertiente norte con unas fabulosas vistas de todo el Valle de Guadalest, pero tras casi el primer kilómetro recorrido nos dimos cuenta que se dirigía a la Font del Partegat (lugar por donde habíamos subido) y nos salimos de la misma a la derecha tomando una pista menos usada que se dirigía rumbo al NE y que pronto terminaba en unos almendros.

Tras una mirada al GPS, decidimos continuar campo a través rumbo al N y salimos a una nueva pista que desciende a Benimantell, la tomamos durante un corto tramo hasta salirnos por la izquierda hacia un pequeño collado, eso sí sin senda alguna.

Tras asomar en el collado, salimos a un campo bastante extenso de almendros y Benifató lo vimos más abajo,


lo estaban trabajando en ese momento y descendimos por las tierras a "cotillear" sobre la curiosa recogida de la almendra, algo ignorado por nosotros. Allí nos atendió el lugareño y sus hijas muy amablemente, descubriendo que los paletos éramos nosotros y que ambas tenían sendas carreras y residentes en Alicante.


Tras la agradable charla, nos marchamos ante la atenta mirada de los trabajadores y cogimos una pista principal, que hacia el oeste nos llevó a salir a la carretera asfaltada por donde habíamos subido esta mañana.

Ya no nos quedaba nada, perdimos la altura suficiente para llegar a Benifató, pueblo de tejados naranjas y fachadas blancas., lugar donde buscar un bar donde poder disipar nuestra sed.


Tras tomar algo, bajamos a Altea en buscar de un lugar para dormir, pronto lo encontramos; un furgoperfecto de esos de moda. Además había un mercadona cerca. Ya teníamos la tarde echada, entre unos cachis, una ducha y un paseo, nuestros cuerpos cayeron a la colchoneta de la furgui con la mente puesta en el Peñón de Ifach, objetivo para el día siguiente.

http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=11476780

16,5 kilómetros.
5h 53 minutos.
1100 desnivel.