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viernes, 24 de febrero de 2017

Norte de la Maza, ( IVº+/A1+ )

Hay días en los que no vas a ningún lado y otros en los que te comes el mundo. Así son los estados de ánimo. En la escalada la psicología tiene una parte muy importante de ese juego bipolar.

El día de invierno amaneció soleado, la luz entraba por las ventanas de la casa muy pronto y la energía me llenaba el depósito hasta los topes. A pesar de ser Invierno las temperaturas en la sierra eran e iban a ser cálidas, por lo que me acordé frente al ordenador de una actividad que llevaba un tiempo detrás de hacer, no era otra que la Norte de la Maza.

croquis de los amigos de vía clásica, para ampliar: http://www.viaclasica.com/web/via-norte-clasica-la-maza-pedriza/

Se trata de una mítica de la Pedriza, ya me había contado Rambo su historia con esta vía, donde se le congelaron los pies y tardó días en volverlos a sentir, (a quien se le ocurre meterse en plena ola de frío y con nieve en cotas bajas, pero eso son otras cuestiones "rambonianas").

Me puse en contacto con él y le lancé la sonda a ver si la cogía, y cual portero de futbol la atrapó al vuelo y sin miramientos. -Mañana, temprano-, -ok-.

Como un clavo de los que teníamos que pender horas después, allí estaba Rambo con su camiseta "heavy" en la puerta de su casa esperándome antes de las 7 de la mañana. Juntos partimos hacia la Pedriza madrileña no sin antes parar a tomar un café donde nuestro amigo "el fachita", no nos cae muy bien pero da gusto calentarle ya desde primera hora de la mañana por 1,40 euros.

A las 8:30 estábamos aparcados en Canto Cochino, eligiendo que material subirnos para arriba, como siempre yo le digo a Rambo que se deje trastos y tras echar un último vistazo al material; estos para repetir, estos los de la suerte, estos para la fisura, estos para........................-"echa lo que quieras, lo vas a cargar tú"-.

No era una mañana de las normales en la Pedriza, ni mucho menos de las de Febrero. Había nubosidad, nubosidad que cubría las cumbres de la cuerda larga y no permitía crear heladas en los prados tan típicas de esta época, la temperatura era de unos 8ºC y se preveía que ascendiera hasta los 12ºC con lo cual una temperatura apta para la escalada artificial.

Por la Gran Vía de la Pedriza fuimos charlando hasta el Refugo Giner, desde allí tomamos la senda hacia el Collado de la Dehesilla y cuando llegamos al Tolmo, giramos 90º la mirada hacia el SW, allí arriba se encontraba la Maza, menudo "rocazo".

Teníamos por encima 300 metros de desnivel a superar, sobre un camino balizado con marcas azules de spray bastante anti-ecológicas y que surcaba toda la Umbría de Calderón.


Nos pusimos en marcha y serpenteando por toda la ladera de roca suelta fuimos ganando altura primero entre jaras y más arriba entre brezos y gayuba, con la lentitud que nos dejaban las pesadas mochilas cargadas con cuerdas y el numeroso material de escalada artificial.


Casi en la base, algunos restos de nieve, nos obligaron a buscar la mejor manera de acceder para evitar mojar las zapatillas, zapatillas que íbamos a usar para realizar la escalada posteriormente.

Llegamos al pie de la vía. Un pequeño estrechamiento en altura y un paso precedente eran la mayor dificultad del primer largo y con la vista puesta en el mismo, fuimos desplegando y colocando cuidadosamente todo el material que nos íbamos a subir para arriba. Lo más destacado casi una veintena de cintas express.


Rambo tenía ganas de darse el segundo largo de primero, así que yo gustoso de ello y comencé yo con el primero donde la dificultad residía en el primer mencionado paso de IVº+.

Comienza la escalada.

En zapatillas, mi objetivo era introducirme por una especie de canalizo situado más arriba, para llegar allí, tenía que ascender un par de metros con buenos agarres. Primero en bavaresa por la izquierda y cuando se acaban las manos pasando el peso al lado derecho de la entrada donde una laja te va ayudando a continuar subiendo con agarres un tanto romos.
En cuanto llegué a la seguridad de la "cueva",  a proteger y salir por el otro lado, ya el resto es fácil y sin dificultad. Sólo salir por el agujero de la cueva con todo el material supondrá algún esfuerzo extra antes de llegar a la reunión situada al final de una terraza y casi en la vertical del los primeros párabolt de la vía. Allí se monta la R1 con un párabolt y un clavo naranja.

 
Rambo llegó hasta mi posición y comenzamos a pensar en el segundo largo y principal que yo dividiría en tres partes diferenciadas: la primera (Ae) una serie de párabolt que ascienden por una placa vertical sin nada hasta llegar a una fisura horizontal, el segundo tramo (tramo estrella) (A1+/A2), que asciende por una preciosa fisura extraplomada durante unos cuantos metros y el tercero (Ae), tramo final donde con otra serie de párabolt se termina la escalada hasta llegar a la reunión.
Las partes más difíciles y los dos puntos más conflictivos son las partes que dividen esos tres tramos, es decir el paso del Ae a la fisura y la salida de la fisura al Ae del final. Ambos rozan el A2.

Sale Rambo hacia arriba, primero hay que darse un pasito en libre fácil pero con ambiente, desde una nueva terraza ya se llega a la primera chapa.


Sacamos los estribos y comenzamos a mecanizar la dinámica del artificial de chapa en chapa, parece que no están separadas en exceso pero la pared ya comienza a extraplomar cosa que no parecía así desde abajo.

 
Esperando mi turno en la R.1

Tras llegar a la 4ª chapa éstas se acaban y por encima sólo una fisura horizontal para proteger, está bastante ciega así que hay que afinar para meter algo muy muy pequeño, nosotros a sabiendas de esta dificultad nos pertrechamos con un juego de ball nuts de camp, el número 1 entra a cañón (estamos hablando de una fisura de menos de medio centímetro).


Tras colgarte del elemento una nueva fisura vertical sube abriéndose paso por mitad de la maza, está salpicada por clavos con historia, mucha gente habrá pendido de ellos, pero éstos empiezan más arriba y para llegar a ellos hay que ascender unos 3 metros limpios. Aquí ya entran cosas más grandes, la pared te tira y el patio te va acongojando aunque la verdad que en este tipo de escalada uno está bastante centrado en lo que hace y no le da mucho tiempo de pensar en negativo.


Mediante friends medianos/pequeños (alien) se va progresando hasta llegar a la primera joya metálica, un clavo doblado y oxidado con argolla.


Aquí vale todo, así que también se utiliza para progresar el clavo y se continúa en ascenso. Otro par de friends más grandes y se llega a otro clavo. Yo de segundo me lo encuentro sin chapar y sin express y es que vamos a tener problemas con las cintas.
Rambo está recuperando material en su propia escalada según sube y es que la fisura es tan larga que necesitaríamos triplicar un juego completo de friends y lo menos 30 cintas express, así que así nos vamos apañando, de vez en cuando quita alguna y la recupera para usar más arriba. Yo de segundo iré metiendo alguna cosa más para progresar.


Tras los primeros cuatro clavos intermedios, la fisura se ensancha un poquito y no se ven más clavos, (por ahora), entran un par de seguros medianos y algún fisurero para seguir con la escalada metódicamente, arriba se va viendo alguna seta y la fisura llega a su fin, así que hay que regular fuerzas.


La fisura se vuelve estrecha, unos micros nos ayudan a continuar y esta huele a su fin, pero antes de salir hay otra joya de museo, no se si es un clavo, un tornillo o una biela de camión con cabeza hexagonal, junto a este artilugio un clavo también oxidado, que nos hace comprender que en aquellos años de poca bonanza cualquier utensilio era bueno para emplearlo en desarrollar la escalada.


Después sólo nos quedan unos cuantos centímetros de fisura y bien estrecha, el primer párabolt de la última serie de salida aún está lejos y hay que afinar mucho para proteger la salida del artificial sin equipar y desde allí colgarse para tirar al primer párabolt. Es otro de los puntos críticos.

En nuestro caso Rambo protegió doblemente con un micro y otro ball nuts salvador y llegar a la primera chapa del Ae.
Una vez que metes el estribo en la chapa el cuerpo se relaja, la pared no extraploma y sólo nos quedan unos 7 párabolt para llegar a la reunión, aunque los primeros están un poco alejados, se va llevando bien con la sensación de terminar triunfante, además esta última parte la equipó Carlos Soria "and company", un último paso largo que se asciende casi en adherencia y por fin llegamos a la última reunión que curiosamente no está en la cumbre.
Si quieres llegar arriba, tendrás que subir un metro para hacerte la foto o si quieres observar de cerca todo el Yelmo y el Hueco de las Hoces, para hacer esto conviene alargar el cabo de cuerda unos metros y no salirse nunca de la reunión, que luego tocar hacer un pequeño descenso feo.

Hacia la Norte del Yelmo

Rambo en la reunión de cumbre
La preciosa escalada en su especialidad no está terminada, falta la guinda del pastel que no es otra que el rápel volado de 50 metros hasta el suelo por la magnífica pared norte. Un regalo que te pone los pelos de punta, mientras desciendes o mientras ves a alguien haciéndolo.


Tras la escalada, contentos descendimos rumbo al lejano Tolmo que avistábamos como pequeña piedra en el camino y poco antes de llegar a él, me di cuenta que había dejado olvidada la gopro en la base de la Maza, así que una serie de 200 de desnivel hasta arriba y nuevamente descenso para llegar al Tolmo. Lugar donde ya cogimos la "Autopista de la Pedriza" y cómodamente nos dirigimos filosofando sobre nuestro estilo de vida, con sus pros y sus contras.






martes, 24 de enero de 2017

Sur directa al Pájaro 6c ó 6a/A1, Pedriza



Escalada o Espeleología, esa era la cuestión.
Había intentado quedar varias veces con César para hacer alguna actividad guapa y ésta surgió a finales de Enero, los dos coincidimos en libranzas y ajustamos el plan.

Le llevé a mi terreno y le propuse dirigirnos a la Sur del Pájaro, el risco más emblemático de la Pedriza y al que había subido en tres ocasiones por diferentes vías, cada una en una cara. Tenía que echar cuentas con dicho monolito granítico y me quedaban dos largos por abrir tras mi primera escalada aquí con Juanjo, concretamente los impares los que le tocaron a él en aquella ocasión hace casi 4 años.

César aceptó y a pesar de que llevaba tiempo sin escalar no le importaba ir de segundo de cordada durante todos los largos, así que plan perfecto y redondo por mi parte. Y más si cuento que le gusta ir grabando con su gopro toda la actividad.

Madrugamos, la mañana era fría en Canto Cochino, la típica de Enero. Tomamos todos los bártulos y marchamos rumbo al Pájaro por el camino conocido como la Autopista. No cruzamos el Arroyo de la Majadilla hacia el Giner de los Ríos y sí comenzamos a ascender por el PR paralelos al Arroyo de los Poyos y en dirección norte.

Entre los pinos podíamos ver cuando éstos nos dejaban la inconfundible silueta del Risco del Pájaro y así llegamos a la bifurcación a derechas que nos llevaba a cruzar el arroyo y comenzar a subir cual jabalís por terreno empinado entre jaras, encinas y pinos. El camino está balizado con hitos, pero igual que los ves, los vuelves a perder en el transcurso de unos pocos minutos.

No ves el granito del Risco del Pájaro hasta que no estás debajo de él y hasta ese punto unos 25 minutos desde el arroyo de abajo.


La cuesta nos ha ascendido la temperatura del termostato corporal e intentamos coger el resuello mientras divisamos el itinerario a tomar, que en este caso es evidente. La adrenalina comienza a correr por el cuerpo.

Nos lo tomamos con tranquilidad, nos vamos poniendo todo el material mientras de reojo divisamos el inicio de la vía, intento explicar a César el protocolo de ascenso y aseguramiento. Estamos listos.

Largo 1, Vº+/6a:
Es uno de los mejores largos de la Pedriza, su dificultad no reside en un lugar en concreto y a pesar de que desde abajo parece más fácil, la longitud del largo te pone en tu sitio.
Comienza el itinerario con un pequeño escalón que hay que superar (ésto al gusto del consumidor, más a la izquierda o más a la derecha), después se llega a un estrechamiento donde han maceado un pequeño escalón que da acceso al nicho del "Paso del Golo".
Si uno escala rápido y con soltura el primer seguro no se pone hasta aquí. El paso no es difícil pero los pedriceros tienen ventaja, ya que no todo es tirar del agarre invertido alto y el equilibrio juega a favor de los locales.
Ahora comienza "la cremita", desde un bloque empotrado donde uno se monta hay que subir por la parte izquierda del canalizo, la protección es a placer por la fisura que nos acompaña y la ascensión ya requiere de diferentes técnicas de arrastre, de oposición de espalda y más arriba de adherencia hasta llegar a un pequeño estrechamiento donde incluso te puedes sentar para divisar el último tercio del largo.


Nuevamente el canalizo se abre y más arriba se bifurca, he visto ya en varias ocasiones quedarse a gente empotrada en la parte derecha e incluso pedir ayuda desde allí, así que siempre vi lo lógico ascender por la izquierda. Primero en X se va ascendiendo hasta que no te dan más las piernas, se abandona la parte derecha y se sube un corto tramo hasta una buena mano, la protección es perfecta.


Nos situamos en la vertical de la canal de la izquierda pero nuestro objetivo en forma de reunión está en la derecha, así que se proteje bajo la laja con seguro grande y en bavaresa se pasa uno a la derecha parar tirar un poco de triceps y en oposición terminar de rematar la faena en los párabolt y R.1.


La escalada ha ido bien, quizás un poco lenta, pero he preferido dosificar ya que voy a tirar todos los largos. A César le he oído sufrir desde bien abajo, la falta de costumbre y la verticalidad de estas paredes pasan factura cuando te tiras unos meses sin practicar.

Largo 2, Vº+:
Un largo sino 5 estrellas, 4 estrellas, tiene de todo bavaresa, offwidt y adherencia. Además éste si te deja descansar entre cada sector.


Desde la reunión se sale a izquierdas, primero en X y después nos pasamos a la fisura que se protege a cañón, además la usaremos para subir en bavaresa con los pies en adherencia, unos pasos chulos que nos llevan a un descansillo con una reunión intermedia, la chapamos "porsiaca" y continuamos para arriba.
El techo de la cola del pájaro está por encima y hacia allí tenemos que llegar, para ello tomamos una fisura ancha que sube, tiene vegetación pero el ascenso no está muy claro, empotramos pie, mano e intentamos reptar por ella, mejor subir mirando al Oeste, por fuera tiene algo de canto un metro más arriba. Por fin la fisura se cierra y ello nos posibilita poder ir subiendo mejor con los pies hasta llegar a una buena laja a la izquierda otro punto de toma de oxígeno.


Protegemos lo más alto posible en la parte izquierda y volvemos a ascender por la fisura del fondo de la canal, ésta se va cegando y llegamos a los pies de una placa, chapamos un clavo a izquierdas y sólo nos queda realizar una travesía de adherencia de Vº, la placa nos pedirá proteger arriba en la microfisura, pero mientras lo piensas y no, ya estás al otro lado, son escasos dos metros a derechas.


Lugar donde lucen otros dos párabolt que forman la R2.

Este largo fue más dinámico, su longitud y descansos así lo hicieron. César subió un tanto más relajado aunque la travesía del final hizo sacar todas las carencias en cuanto a técnica de adherencia.

Largo 3, Vº+/A1:
En principio no tenía muy claro si meterme por la directa, nos habíamos subido los estribos pero lo iba a decidir allí mismo según apetencia, en este caso fue que sí.

Desde la misma reunión se divisa la primera y última parte del arco que describe dicha fisura, un arco a izquierdas con protección exquisita. Así que para allá fuí.
No fui muy purista en cuanto a cuando ponerme los estribos y a las primeras de cambio los saqué sin ningún tipo de pudor, si es A1, es A1.

Con la escalada artificial ya se sabe la lentitud es la tónica habitual, pero intenté separar los seguros lo máximo posible entre ellos y la cosa no salió muy mal, 6 o 7 seguros flotantes para salir de la fisura por la izquierda a unas manos buenas y poder montarme a las estéticas setas que me llevaron a la R3 tras previa travesía. El escudo liquidado.


Aquí Cesar creció en toda su magnitud, sus conocimientos de espeleología y su manejo de los estribos le llevaron a estar junto a mi antes de que yo me fumara un cigarro. (soy anti-tabaco).


El único pero fue un micro-fisurero que no quiso salir bien empotrado y que fue nuestra ofrenda al Pájaro por habernos dejado surcar su lomo.

Largo 4, IVº+:
Desde la reunión lo único que tenía claro es que tenía que salir del techo que forma la cola del pájaro por la derecha, por encima de nosotros un par de itinerarios "parabolizados" y bastante apetecibles que por la hora actual no podíamos emprender.

Una serie de buenos agarres y fisuras donde proteger me llevaron hasta situarme bajo el final del techo, desde allí el IVº+ parecía otra cosa, un paso de equilibrio en donde tienes que salir y sacar los pies con la confianza puesta en el granito, en ese granito que llevas confiando desde que despegaste de la tierra firme.


El paso no es difícil pero uno no sabe donde meter la cabeza, yo la empotré un poco entre dos rocas a modo de fisurero y me costó un poco sacarla para poder continuar.

Una vez realizado el paso se te abre una nueva dimensión, yo pensé que salía al itinerario de la Sur clásica, pero no es así, para llegar a él tenía que hacer una travesía ascendente de unos 5 o 6 metros, así que me gustó más la idea de montarme en ese punto sobre el pájaro y subir por una cresta de dragón rocosa, con canto y agarres cual escalera de bomberos.


Sólo paré de ascender cuando así lo vi preciso para dejarnos a tiro de un largo la cumbre. Tienes setas por todos lados para montar reunión. Y desde una de ellas aseguré a César que disfrutó de lo lindo del largo.

Largo 5, IVº:
Es un largo de mero trámite para llegar arriba, hay setas por todos lados aunque ni siquiera merecen la pena ser laceadas, en unos 20 metros laceé una y llegué al cuello del pájaro donde habitualmente se monta reunión, metí la segunda cinta express y continué hasta arriba con cuidado ya que hay que hacer el "cuartito" de adherencia fácil pero no te puedes caer.

Y así llegué a la parte alta del pájaro, lo primero que hice al llegar fue asomarme al callejón de bajada y observar la cantidad de nieve que había.. Todavía no estaba todo hecho y la bajada no iba a ser cosa fácil.

Protegí a César de segundo y llegó con prontitud junto a mí, allí disfrutamos de las vistas que uno obtiene desde este risco, nos tomamos un tiempo de respiro para bajar pulsaciones y realizamos algunas fotos. Muchas veces vamos con prisas a todas estas escaladas y no apreciamos la belleza del lugar, merece la pena tomarse unos segundos de calma y ver todo lo que nos rodea.


Descenso:
Tras esos minutos deseados de paz, iniciamos el descenso, era más tarde que pronto, ya las 16:30 y realizamos el rápel volado hasta el primer escalón y posteriormente hasta abajo, había nieve en el callejón y tras rapelar ambos nos dirigimos con cuidado hacia el NE en busca de la bajada habitual entre paredes.


Pronto entendimos que el verdadero peligro era escurrirse callejón abajo y tomamos las medidas pertinentes, en el pequeño destrepe de IVº, sacamos la cuerda y aprovechando otros tres cordinos abandonados realizamos un rápel hasta el final del callejón.



No había acabado todo aquí ni mucho menos, el siguiente tramo de terrazas estaba cubierto de nieve y tenía orientación norte total, tratamos de seguir algunas pisadas sobre la nieve e incluso echamos el culo al piso en un par de ocasiones, llegando a buen puerto pasando casi más miedo que en la propia escalada. 


Sólo nos quedaba bordear el risco por el Oeste y dirigirnos a la base de la sur, para comprobar que el zorro había almorzado de buena manera con nuestras mochilas.

Eran las 17:30, así que nos quedaba la hora justa de luz que necesitábamos. Sin prisa pero sin pausa rehicimos la mochila con el material repartido y emprendimos la bajada dejando a nuestras espaldas el risco más emblemático de la Pedriza del Manzanares.
Durante la bajada soñamos en otras escaladas, otras cuevas, otras aventuras y más peripecias que nos acerquen a esa línea imaginaria que separa la vida de la muerte y la cual nos sirve de barandilla para saborear la vida desde este lado.


Vídeo elaborado por César de la actividad y colgado en youtube:




miércoles, 21 de septiembre de 2016

Asedio a la Vela, ( Francisco-Prieto (Vº+, A1) y Espolón Sur (6a, A1).

Hay montañas y montañas.
He visto paredones de 2000 metros caer a pico, agujas de formas abruptas, macizos inmensos, domos graníticos y conos volcánicos de enormes proporciones.

Todas son montañas, de diferente morfología pero todas al fin y al cabo montañas.
Quizás una de las partes de este juego que mas me apasiona y por extensión al ser humano desde los comienzos del "montañismo/alpinismo" fue el llegar arriba. ¿Por qué?, pues no sabría muy bien explicarlo, pero quizás podría responder como Mallory: -"Porque están ahí.."-.

Personalmente mi motor de vida es simple: proponerme retos y superarlos, esa dinámica es la que me hace coger aire para llegar a otro punto, y así sucesivamente. -"La vida es constante movimiento"-

Parece simple pero no lo es, desde el punto 1, que es proponerte un objetivo al punto 10 que es superarlo, hay todo un viaje que forma parte del juego y que quizás es verdaderamente lo que te enriquece, enseña, atrae y retro-alimenta.

Pues bien este microciclo de vida a veces puede durar años (como las expediciones), o a veces puede durar días (como en este caso).

El caso es que unos días atrás escalando en el Pajarito de la Pedriza, (situado entre Collado Cabrón y las Milaneras), observé un monolito de granito de forma afilada que me nubló la visión, se trataba de la Vela.
Su esbelta silueta me hacía imaginar subiendo por sus paredes hasta el punto más alto, pero claro no sabía de vías, ni de grados de dificultad.
Juanjo desde el Pajarito me explicó que en su cara Oeste había una vía "muy guapa", la Francisco Prieto, una vía de escalada artificial que albergaba en sus dos tercios superiores una fisura superestrecha para proteger. Y además me indicó que la había hecho nuestro amigo Rambo hace un tiempo.

Me quedé impactado por tal monumento natural y en cuanto llegué a casa lo primero que hice fue tomar información sobre tal aguja.
Efectivamente toda la información recibida por la mañana era cierta y esa vía la Francisco-Prieto era la manera más elegante de llegar arriba, además había otras dos vías: la normal de IVº+, y el Espolón Sur, otra vía que combinaba el artificial inicial (A1) con la escalada libre más arriba (6a).

La semana siguió su cauce y los acontecimientos quisieron que 4 días más tarde y de rebote surgiera la posibilidad de ir a la Pedriza con Rambo. Así que no tenía ni la mayor de las dudas: -¿Rambo y si vamos a la Vela?-. Aceptó.

Madrugamos, a las 8:15 estábamos en Canto Cochino ataviados con todo lo necesario para realizar una escalada de este tipo, bueno todo lo necesario más un tercio de material extra, como suele llevar Rambo. Finalmente dejamos en el coche clavos, maza, express y algún que otro friend de sobra.


Tras cruzar el Manzanares tomamos el itinerario del PR1, siguiendo las marcas amarillas y blancas hasta el Collado del Cabrón desde allí y ya avistando la zona del Pajarito continuamos por la mencionada senda ya por terreno más abrupto hasta llegar al callejón que forman; el Pajarito, La Vela, El Gallisol y la Campana. Lugar de fin de trayecto y hasta el que invertimos 1, 5 horas hiendo bastante tranquilos (2,5 kilómetros y 500 metros de desnivel).
Desde el Callejón sólo nos faltaba una pequeña trepada para subir a los pies de la vela y situar el "campamento" entre la vela y el Pajarito.


Allí desplegamos todo nuestro arsenal, ya se sabe con el Rambo nunca falta de nada. Pensé en tirar yo primero a la fisura, como es un sólo largo, el protocolo será subir abriendo y bajar desmontando y así ambos, para luego si da tiempo intentar una vía que progresa por el espolón sur y que se inicia con unos pasos en artificial. Trato hecho.

Croquis extraído de vía Clásica. Web de referencia
Me preparé con todo, más bien poblaban en mi arnés los friends pequeños, entre ellos C3 y X4 de Camalot, ball nuts de Camp y fisureros de media talla. Además hasta el inicio de la fisura que da acceso a la plataforma me subí el portamaterial de Rambo con varios C4 grandes para asegurarla.

IVº le dan en los croquis pero debe ser por una pequeña plataforma de arriba que accede a la terraza porque por aquí..., hay un paso durete. Protegí con el Nº2 de camalot y empotré la mano izquierda.
El paso estaba claro tirar de esa mano empotrada pero los cristales de cuarzo de la fisura me reventaban la mano, así que me bajé y Rambo me proporcionó unos guantes de fisura.
Ahora si!!!!,, el pasete no tiene complicación técnica pero si apretar ese puño con todas tus ganas y subir pies, (para mí Vº+) de salida.


Una vez arriba, recorrí la terraza primero inclinada hasta llegar a un clavo que se mueve a la izquierda y tras chaparlo me subí al pie de la pared de la vela y bajo la primera chapa, allí me quité los gatos y los guantes de fisura y los tiré al "mercadillo hippy" de abajo.

Y a comenzar la escalada artificial,
Los primeros tres seguros son chapas así que en Ae, y metódicamente cogiéndole el ritmo y el protocolo; estirarse, express, cuerda, estribo, cabo, subir y así con el siguiente.
La primera chapa está cerca, la segunda te tienes que estirar bien y la tercera es más benévola.

visión de la estrecha fisura
Un vez en la última chapa comienza el A1, "fino filipino".
Esta vez como es autoprotección los seguros los pondré cerca para no tener que estirarme mucho, la fisura es muy fina y primero un fisurero y luego un X4 de Black diamond van entrando y ayudando a progresar.


Otro fisurero y un C3 de BD, parece que la cosa marcha. El que todo se quede en su sitio te indica que la introducción es la buena y eso te va dando confianza a ir separando los seguros, cada vez más altos y además la fisura cada vez más ancha.


Ahora un par de fisureros seguidos, uno de ellos grandecito en un ensanchamiento y otro micro, ¡¡vamos que estamos arriba casi!!.


Voy disfrutando de la escalada y eso que nunca pensé que la artificial podía dar de sí de esta manera y es que después de la Clavel Rojo y el Puente de los Poyos tenía aún tatuadas en las caderas las hebillas del arnés de sus "paraboladas".

La fisura se va abriendo, además hay un pequeño apoyo de pies y un clavo después, meto otro X4, del clavo paso porque está muy metido y si aprovecho un cordino que hay un poco más arriba, después de éste incluso un alien rojo y para finalizar un fisurero mediano.


Dí el último estirón para llegar a la argolla de la reunión, era bastante incómoda, pero lo principal es organizarse y montar algo seguro para bajar e incluso para subir a la parte alta de la Vela, anudando con una cinta plana su perímetro.


Me subí arriba y desde allí el Rambo ser hartó a hacerme fotos, eso sí ponerse de pies ya es otra cosa.
Bajé de la manera inversa que subí arriba y me situé colgado de la R pero esta vez de una triangulación. Desde allí Rambo me bajó hasta el suelo, desmontando todo lo que había metido, saliendo todo de una manera bastante fácil, (claro con el tirón hacia arriba), eso indicaba que no había metido nada demasiado cerrado y estaba todo en condiciones.

Llegué abajo y le di el relevo a Rambo, mientras echaba un trago de agua y es que estaba haciendo calor, las horas centrales del día se aproximaban.


Rambo ya tiene muchas horas echadas en Artificial y subió más rápido que yo, aunque metiendo más seguros, el doble cabo de anclaje de petzl "dual adjust", le ahorra bastante tiempo en reajustar la longitud no como a mí con la placa "slide".


En algo menos de una hora estaba arriba ya, asido a la propia reunión que marca el final. Desde allí desmontó la reunión que había triangulado yo y le bajé mientras quitaba todos los seguros puestos.


Eran casi las 14 horas, con tranquilidad comimos algunos dulces que teníamos y nos bajamos con el material y las cuerdas, unos pocos metros más abajo donde pasa el PR y además parte la vía del Espolón Sur.

Croquis de Vía Clásica, la web por excelencia de la escalada

La verdad que no teníamos muchas referencias de dicha vía, tan sólo una captura de pantalla de un croquis colgado en vía clásica, (6a/A1) un sólo largo de unos 30-35 metros.


Desde los pies del largo intuimos la dirección y el recorrido, las ramas de una primera encina molestaban un poco para acceder a un primer diedro con un poco de techo que supuestamente en A1 se puede sacar.
Así que comenzó Rambo la vía.
El inicio alberga buenas fisuras para meter friends medianos y echar la primera pelea con las ramas de la encina.


Después y situados bajo un pequeño techo, se da acceso al diedro abierto de formas redondeadas, con un número 4 se protege bien, pero no apoyan las 4 levas, tan sólo 2 y es el seguro que te permite llegar a una primera chapa en condiciones a la derecha del diedro.


En cuanto se llega a la chapa es otro cantar. El diedro se tumba y ya comienza la escalada libre, con un par de seguros más medianos aseguraremos los pasos hasta llegar a una placa.
El propio diedro te saca al filo del espolón, más a la izquierda hay una chapa, pero salir hasta allí en adherencia (Vº) casi es peor que continuar hacia arriba, en este caso me tocó salir, ya que Rambo había chapado ese seguro. Así que no podré afirmar si es más fácil tirar recto o salirse a la izquierda a poner el seguro.

Los pasos de adherencia, me llevan a un diedro situado a la derecha, el objetivo es llegar a una nueva encina más pequeña que hay a la derecha del espolón. El diedro está sucio; vegetación y tierra es la tónica, en una vía poco repetida. Antes de llegar al árbol el diedro se estrecha y dificulta la progresión hasta el punto de echar las manos al seguro de origen vegetal.


Nos aprovechamos de la encina para subirnos al espolón, por arriba la vía tiene buena pinta: hay chapas, algo separadas y el itinerario toma inclinación.

La salida es fuerte, un paso de Vº+, nos va indicando que aquello no es fácil, después van apareciendo algunos pies y manos, no muy marcadas y justas para continuar por el estrecho y aéreo filo.


Desde aquí comienza el baile, una sucesión de pasos bonitos, que te obligan a moverte y a jugar con el equilibrio, buscando regletas, pequeños pies y agarres un tanto escondidos.


El paso más complicado se encuentra en su mitad, un 6a con un movimiento precioso que te lleva a una zona más cómoda con alguna seta de Vº. Tan sólo nos quedará subir a la "llama" de la vela, el punto más alto donde es conveniente lazarlo con un cintajo, para proteger el paso o simplemente para hacernos la foto en lo más alto.

En nuestro caso Rambo realizó una travesía a izquierdas acerando la reunión para evitar tener que subir al punto más alto.

llegando Rambo a la reunión

Para bajar, podemos tomar dos caminos; uno es descender hacia la reunión de la vía Francisco Prieto y que habíamos hecho antes, (está tan sólo a un metro de cumbre, pero descolgarte desde allí ese metro buscando pies buenos tiene lo suyo). La segunda opción es dirigirnos al otro lado, en busca de un párabolt y dos argollas para bajar por la vertiente Norte, (se puede hacer con un salto o un paso largo desde la propia cumbre).

Nosotros tomamos la opción A, y desde la R de la Francisco-Prieto rapelamos esos 20 metros hasta llegar a los pies del "campamento rumano" que teníamos montado.


Ahora si que ya eran las 16, así que vuelta por el mismo camino de ida, siguiendo el PR. y una buena hora para bajar a la civilización y volverse para casa con el trabajo bien realizado.