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viernes, 24 de febrero de 2017

Norte de la Maza, ( IVº+/A1+ )

Hay días en los que no vas a ningún lado y otros en los que te comes el mundo. Así son los estados de ánimo. En la escalada la psicología tiene una parte muy importante de ese juego bipolar.

El día de invierno amaneció soleado, la luz entraba por las ventanas de la casa muy pronto y la energía me llenaba el depósito hasta los topes. A pesar de ser Invierno las temperaturas en la sierra eran e iban a ser cálidas, por lo que me acordé frente al ordenador de una actividad que llevaba un tiempo detrás de hacer, no era otra que la Norte de la Maza.

croquis de los amigos de vía clásica, para ampliar: http://www.viaclasica.com/web/via-norte-clasica-la-maza-pedriza/

Se trata de una mítica de la Pedriza, ya me había contado Rambo su historia con esta vía, donde se le congelaron los pies y tardó días en volverlos a sentir, (a quien se le ocurre meterse en plena ola de frío y con nieve en cotas bajas, pero eso son otras cuestiones "rambonianas").

Me puse en contacto con él y le lancé la sonda a ver si la cogía, y cual portero de futbol la atrapó al vuelo y sin miramientos. -Mañana, temprano-, -ok-.

Como un clavo de los que teníamos que pender horas después, allí estaba Rambo con su camiseta "heavy" en la puerta de su casa esperándome antes de las 7 de la mañana. Juntos partimos hacia la Pedriza madrileña no sin antes parar a tomar un café donde nuestro amigo "el fachita", no nos cae muy bien pero da gusto calentarle ya desde primera hora de la mañana por 1,40 euros.

A las 8:30 estábamos aparcados en Canto Cochino, eligiendo que material subirnos para arriba, como siempre yo le digo a Rambo que se deje trastos y tras echar un último vistazo al material; estos para repetir, estos los de la suerte, estos para la fisura, estos para........................-"echa lo que quieras, lo vas a cargar tú"-.

No era una mañana de las normales en la Pedriza, ni mucho menos de las de Febrero. Había nubosidad, nubosidad que cubría las cumbres de la cuerda larga y no permitía crear heladas en los prados tan típicas de esta época, la temperatura era de unos 8ºC y se preveía que ascendiera hasta los 12ºC con lo cual una temperatura apta para la escalada artificial.

Por la Gran Vía de la Pedriza fuimos charlando hasta el Refugo Giner, desde allí tomamos la senda hacia el Collado de la Dehesilla y cuando llegamos al Tolmo, giramos 90º la mirada hacia el SW, allí arriba se encontraba la Maza, menudo "rocazo".

Teníamos por encima 300 metros de desnivel a superar, sobre un camino balizado con marcas azules de spray bastante anti-ecológicas y que surcaba toda la Umbría de Calderón.


Nos pusimos en marcha y serpenteando por toda la ladera de roca suelta fuimos ganando altura primero entre jaras y más arriba entre brezos y gayuba, con la lentitud que nos dejaban las pesadas mochilas cargadas con cuerdas y el numeroso material de escalada artificial.


Casi en la base, algunos restos de nieve, nos obligaron a buscar la mejor manera de acceder para evitar mojar las zapatillas, zapatillas que íbamos a usar para realizar la escalada posteriormente.

Llegamos al pie de la vía. Un pequeño estrechamiento en altura y un paso precedente eran la mayor dificultad del primer largo y con la vista puesta en el mismo, fuimos desplegando y colocando cuidadosamente todo el material que nos íbamos a subir para arriba. Lo más destacado casi una veintena de cintas express.


Rambo tenía ganas de darse el segundo largo de primero, así que yo gustoso de ello y comencé yo con el primero donde la dificultad residía en el primer mencionado paso de IVº+.

Comienza la escalada.

En zapatillas, mi objetivo era introducirme por una especie de canalizo situado más arriba, para llegar allí, tenía que ascender un par de metros con buenos agarres. Primero en bavaresa por la izquierda y cuando se acaban las manos pasando el peso al lado derecho de la entrada donde una laja te va ayudando a continuar subiendo con agarres un tanto romos.
En cuanto llegué a la seguridad de la "cueva",  a proteger y salir por el otro lado, ya el resto es fácil y sin dificultad. Sólo salir por el agujero de la cueva con todo el material supondrá algún esfuerzo extra antes de llegar a la reunión situada al final de una terraza y casi en la vertical del los primeros párabolt de la vía. Allí se monta la R1 con un párabolt y un clavo naranja.

 
Rambo llegó hasta mi posición y comenzamos a pensar en el segundo largo y principal que yo dividiría en tres partes diferenciadas: la primera (Ae) una serie de párabolt que ascienden por una placa vertical sin nada hasta llegar a una fisura horizontal, el segundo tramo (tramo estrella) (A1+/A2), que asciende por una preciosa fisura extraplomada durante unos cuantos metros y el tercero (Ae), tramo final donde con otra serie de párabolt se termina la escalada hasta llegar a la reunión.
Las partes más difíciles y los dos puntos más conflictivos son las partes que dividen esos tres tramos, es decir el paso del Ae a la fisura y la salida de la fisura al Ae del final. Ambos rozan el A2.

Sale Rambo hacia arriba, primero hay que darse un pasito en libre fácil pero con ambiente, desde una nueva terraza ya se llega a la primera chapa.


Sacamos los estribos y comenzamos a mecanizar la dinámica del artificial de chapa en chapa, parece que no están separadas en exceso pero la pared ya comienza a extraplomar cosa que no parecía así desde abajo.

 
Esperando mi turno en la R.1

Tras llegar a la 4ª chapa éstas se acaban y por encima sólo una fisura horizontal para proteger, está bastante ciega así que hay que afinar para meter algo muy muy pequeño, nosotros a sabiendas de esta dificultad nos pertrechamos con un juego de ball nuts de camp, el número 1 entra a cañón (estamos hablando de una fisura de menos de medio centímetro).


Tras colgarte del elemento una nueva fisura vertical sube abriéndose paso por mitad de la maza, está salpicada por clavos con historia, mucha gente habrá pendido de ellos, pero éstos empiezan más arriba y para llegar a ellos hay que ascender unos 3 metros limpios. Aquí ya entran cosas más grandes, la pared te tira y el patio te va acongojando aunque la verdad que en este tipo de escalada uno está bastante centrado en lo que hace y no le da mucho tiempo de pensar en negativo.


Mediante friends medianos/pequeños (alien) se va progresando hasta llegar a la primera joya metálica, un clavo doblado y oxidado con argolla.


Aquí vale todo, así que también se utiliza para progresar el clavo y se continúa en ascenso. Otro par de friends más grandes y se llega a otro clavo. Yo de segundo me lo encuentro sin chapar y sin express y es que vamos a tener problemas con las cintas.
Rambo está recuperando material en su propia escalada según sube y es que la fisura es tan larga que necesitaríamos triplicar un juego completo de friends y lo menos 30 cintas express, así que así nos vamos apañando, de vez en cuando quita alguna y la recupera para usar más arriba. Yo de segundo iré metiendo alguna cosa más para progresar.


Tras los primeros cuatro clavos intermedios, la fisura se ensancha un poquito y no se ven más clavos, (por ahora), entran un par de seguros medianos y algún fisurero para seguir con la escalada metódicamente, arriba se va viendo alguna seta y la fisura llega a su fin, así que hay que regular fuerzas.


La fisura se vuelve estrecha, unos micros nos ayudan a continuar y esta huele a su fin, pero antes de salir hay otra joya de museo, no se si es un clavo, un tornillo o una biela de camión con cabeza hexagonal, junto a este artilugio un clavo también oxidado, que nos hace comprender que en aquellos años de poca bonanza cualquier utensilio era bueno para emplearlo en desarrollar la escalada.


Después sólo nos quedan unos cuantos centímetros de fisura y bien estrecha, el primer párabolt de la última serie de salida aún está lejos y hay que afinar mucho para proteger la salida del artificial sin equipar y desde allí colgarse para tirar al primer párabolt. Es otro de los puntos críticos.

En nuestro caso Rambo protegió doblemente con un micro y otro ball nuts salvador y llegar a la primera chapa del Ae.
Una vez que metes el estribo en la chapa el cuerpo se relaja, la pared no extraploma y sólo nos quedan unos 7 párabolt para llegar a la reunión, aunque los primeros están un poco alejados, se va llevando bien con la sensación de terminar triunfante, además esta última parte la equipó Carlos Soria "and company", un último paso largo que se asciende casi en adherencia y por fin llegamos a la última reunión que curiosamente no está en la cumbre.
Si quieres llegar arriba, tendrás que subir un metro para hacerte la foto o si quieres observar de cerca todo el Yelmo y el Hueco de las Hoces, para hacer esto conviene alargar el cabo de cuerda unos metros y no salirse nunca de la reunión, que luego tocar hacer un pequeño descenso feo.

Hacia la Norte del Yelmo

Rambo en la reunión de cumbre
La preciosa escalada en su especialidad no está terminada, falta la guinda del pastel que no es otra que el rápel volado de 50 metros hasta el suelo por la magnífica pared norte. Un regalo que te pone los pelos de punta, mientras desciendes o mientras ves a alguien haciéndolo.


Tras la escalada, contentos descendimos rumbo al lejano Tolmo que avistábamos como pequeña piedra en el camino y poco antes de llegar a él, me di cuenta que había dejado olvidada la gopro en la base de la Maza, así que una serie de 200 de desnivel hasta arriba y nuevamente descenso para llegar al Tolmo. Lugar donde ya cogimos la "Autopista de la Pedriza" y cómodamente nos dirigimos filosofando sobre nuestro estilo de vida, con sus pros y sus contras.






miércoles, 21 de septiembre de 2016

Asedio a la Vela, ( Francisco-Prieto (Vº+, A1) y Espolón Sur (6a, A1).

Hay montañas y montañas.
He visto paredones de 2000 metros caer a pico, agujas de formas abruptas, macizos inmensos, domos graníticos y conos volcánicos de enormes proporciones.

Todas son montañas, de diferente morfología pero todas al fin y al cabo montañas.
Quizás una de las partes de este juego que mas me apasiona y por extensión al ser humano desde los comienzos del "montañismo/alpinismo" fue el llegar arriba. ¿Por qué?, pues no sabría muy bien explicarlo, pero quizás podría responder como Mallory: -"Porque están ahí.."-.

Personalmente mi motor de vida es simple: proponerme retos y superarlos, esa dinámica es la que me hace coger aire para llegar a otro punto, y así sucesivamente. -"La vida es constante movimiento"-

Parece simple pero no lo es, desde el punto 1, que es proponerte un objetivo al punto 10 que es superarlo, hay todo un viaje que forma parte del juego y que quizás es verdaderamente lo que te enriquece, enseña, atrae y retro-alimenta.

Pues bien este microciclo de vida a veces puede durar años (como las expediciones), o a veces puede durar días (como en este caso).

El caso es que unos días atrás escalando en el Pajarito de la Pedriza, (situado entre Collado Cabrón y las Milaneras), observé un monolito de granito de forma afilada que me nubló la visión, se trataba de la Vela.
Su esbelta silueta me hacía imaginar subiendo por sus paredes hasta el punto más alto, pero claro no sabía de vías, ni de grados de dificultad.
Juanjo desde el Pajarito me explicó que en su cara Oeste había una vía "muy guapa", la Francisco Prieto, una vía de escalada artificial que albergaba en sus dos tercios superiores una fisura superestrecha para proteger. Y además me indicó que la había hecho nuestro amigo Rambo hace un tiempo.

Me quedé impactado por tal monumento natural y en cuanto llegué a casa lo primero que hice fue tomar información sobre tal aguja.
Efectivamente toda la información recibida por la mañana era cierta y esa vía la Francisco-Prieto era la manera más elegante de llegar arriba, además había otras dos vías: la normal de IVº+, y el Espolón Sur, otra vía que combinaba el artificial inicial (A1) con la escalada libre más arriba (6a).

La semana siguió su cauce y los acontecimientos quisieron que 4 días más tarde y de rebote surgiera la posibilidad de ir a la Pedriza con Rambo. Así que no tenía ni la mayor de las dudas: -¿Rambo y si vamos a la Vela?-. Aceptó.

Madrugamos, a las 8:15 estábamos en Canto Cochino ataviados con todo lo necesario para realizar una escalada de este tipo, bueno todo lo necesario más un tercio de material extra, como suele llevar Rambo. Finalmente dejamos en el coche clavos, maza, express y algún que otro friend de sobra.


Tras cruzar el Manzanares tomamos el itinerario del PR1, siguiendo las marcas amarillas y blancas hasta el Collado del Cabrón desde allí y ya avistando la zona del Pajarito continuamos por la mencionada senda ya por terreno más abrupto hasta llegar al callejón que forman; el Pajarito, La Vela, El Gallisol y la Campana. Lugar de fin de trayecto y hasta el que invertimos 1, 5 horas hiendo bastante tranquilos (2,5 kilómetros y 500 metros de desnivel).
Desde el Callejón sólo nos faltaba una pequeña trepada para subir a los pies de la vela y situar el "campamento" entre la vela y el Pajarito.


Allí desplegamos todo nuestro arsenal, ya se sabe con el Rambo nunca falta de nada. Pensé en tirar yo primero a la fisura, como es un sólo largo, el protocolo será subir abriendo y bajar desmontando y así ambos, para luego si da tiempo intentar una vía que progresa por el espolón sur y que se inicia con unos pasos en artificial. Trato hecho.

Croquis extraído de vía Clásica. Web de referencia
Me preparé con todo, más bien poblaban en mi arnés los friends pequeños, entre ellos C3 y X4 de Camalot, ball nuts de Camp y fisureros de media talla. Además hasta el inicio de la fisura que da acceso a la plataforma me subí el portamaterial de Rambo con varios C4 grandes para asegurarla.

IVº le dan en los croquis pero debe ser por una pequeña plataforma de arriba que accede a la terraza porque por aquí..., hay un paso durete. Protegí con el Nº2 de camalot y empotré la mano izquierda.
El paso estaba claro tirar de esa mano empotrada pero los cristales de cuarzo de la fisura me reventaban la mano, así que me bajé y Rambo me proporcionó unos guantes de fisura.
Ahora si!!!!,, el pasete no tiene complicación técnica pero si apretar ese puño con todas tus ganas y subir pies, (para mí Vº+) de salida.


Una vez arriba, recorrí la terraza primero inclinada hasta llegar a un clavo que se mueve a la izquierda y tras chaparlo me subí al pie de la pared de la vela y bajo la primera chapa, allí me quité los gatos y los guantes de fisura y los tiré al "mercadillo hippy" de abajo.

Y a comenzar la escalada artificial,
Los primeros tres seguros son chapas así que en Ae, y metódicamente cogiéndole el ritmo y el protocolo; estirarse, express, cuerda, estribo, cabo, subir y así con el siguiente.
La primera chapa está cerca, la segunda te tienes que estirar bien y la tercera es más benévola.

visión de la estrecha fisura
Un vez en la última chapa comienza el A1, "fino filipino".
Esta vez como es autoprotección los seguros los pondré cerca para no tener que estirarme mucho, la fisura es muy fina y primero un fisurero y luego un X4 de Black diamond van entrando y ayudando a progresar.


Otro fisurero y un C3 de BD, parece que la cosa marcha. El que todo se quede en su sitio te indica que la introducción es la buena y eso te va dando confianza a ir separando los seguros, cada vez más altos y además la fisura cada vez más ancha.


Ahora un par de fisureros seguidos, uno de ellos grandecito en un ensanchamiento y otro micro, ¡¡vamos que estamos arriba casi!!.


Voy disfrutando de la escalada y eso que nunca pensé que la artificial podía dar de sí de esta manera y es que después de la Clavel Rojo y el Puente de los Poyos tenía aún tatuadas en las caderas las hebillas del arnés de sus "paraboladas".

La fisura se va abriendo, además hay un pequeño apoyo de pies y un clavo después, meto otro X4, del clavo paso porque está muy metido y si aprovecho un cordino que hay un poco más arriba, después de éste incluso un alien rojo y para finalizar un fisurero mediano.


Dí el último estirón para llegar a la argolla de la reunión, era bastante incómoda, pero lo principal es organizarse y montar algo seguro para bajar e incluso para subir a la parte alta de la Vela, anudando con una cinta plana su perímetro.


Me subí arriba y desde allí el Rambo ser hartó a hacerme fotos, eso sí ponerse de pies ya es otra cosa.
Bajé de la manera inversa que subí arriba y me situé colgado de la R pero esta vez de una triangulación. Desde allí Rambo me bajó hasta el suelo, desmontando todo lo que había metido, saliendo todo de una manera bastante fácil, (claro con el tirón hacia arriba), eso indicaba que no había metido nada demasiado cerrado y estaba todo en condiciones.

Llegué abajo y le di el relevo a Rambo, mientras echaba un trago de agua y es que estaba haciendo calor, las horas centrales del día se aproximaban.


Rambo ya tiene muchas horas echadas en Artificial y subió más rápido que yo, aunque metiendo más seguros, el doble cabo de anclaje de petzl "dual adjust", le ahorra bastante tiempo en reajustar la longitud no como a mí con la placa "slide".


En algo menos de una hora estaba arriba ya, asido a la propia reunión que marca el final. Desde allí desmontó la reunión que había triangulado yo y le bajé mientras quitaba todos los seguros puestos.


Eran casi las 14 horas, con tranquilidad comimos algunos dulces que teníamos y nos bajamos con el material y las cuerdas, unos pocos metros más abajo donde pasa el PR y además parte la vía del Espolón Sur.

Croquis de Vía Clásica, la web por excelencia de la escalada

La verdad que no teníamos muchas referencias de dicha vía, tan sólo una captura de pantalla de un croquis colgado en vía clásica, (6a/A1) un sólo largo de unos 30-35 metros.


Desde los pies del largo intuimos la dirección y el recorrido, las ramas de una primera encina molestaban un poco para acceder a un primer diedro con un poco de techo que supuestamente en A1 se puede sacar.
Así que comenzó Rambo la vía.
El inicio alberga buenas fisuras para meter friends medianos y echar la primera pelea con las ramas de la encina.


Después y situados bajo un pequeño techo, se da acceso al diedro abierto de formas redondeadas, con un número 4 se protege bien, pero no apoyan las 4 levas, tan sólo 2 y es el seguro que te permite llegar a una primera chapa en condiciones a la derecha del diedro.


En cuanto se llega a la chapa es otro cantar. El diedro se tumba y ya comienza la escalada libre, con un par de seguros más medianos aseguraremos los pasos hasta llegar a una placa.
El propio diedro te saca al filo del espolón, más a la izquierda hay una chapa, pero salir hasta allí en adherencia (Vº) casi es peor que continuar hacia arriba, en este caso me tocó salir, ya que Rambo había chapado ese seguro. Así que no podré afirmar si es más fácil tirar recto o salirse a la izquierda a poner el seguro.

Los pasos de adherencia, me llevan a un diedro situado a la derecha, el objetivo es llegar a una nueva encina más pequeña que hay a la derecha del espolón. El diedro está sucio; vegetación y tierra es la tónica, en una vía poco repetida. Antes de llegar al árbol el diedro se estrecha y dificulta la progresión hasta el punto de echar las manos al seguro de origen vegetal.


Nos aprovechamos de la encina para subirnos al espolón, por arriba la vía tiene buena pinta: hay chapas, algo separadas y el itinerario toma inclinación.

La salida es fuerte, un paso de Vº+, nos va indicando que aquello no es fácil, después van apareciendo algunos pies y manos, no muy marcadas y justas para continuar por el estrecho y aéreo filo.


Desde aquí comienza el baile, una sucesión de pasos bonitos, que te obligan a moverte y a jugar con el equilibrio, buscando regletas, pequeños pies y agarres un tanto escondidos.


El paso más complicado se encuentra en su mitad, un 6a con un movimiento precioso que te lleva a una zona más cómoda con alguna seta de Vº. Tan sólo nos quedará subir a la "llama" de la vela, el punto más alto donde es conveniente lazarlo con un cintajo, para proteger el paso o simplemente para hacernos la foto en lo más alto.

En nuestro caso Rambo realizó una travesía a izquierdas acerando la reunión para evitar tener que subir al punto más alto.

llegando Rambo a la reunión

Para bajar, podemos tomar dos caminos; uno es descender hacia la reunión de la vía Francisco Prieto y que habíamos hecho antes, (está tan sólo a un metro de cumbre, pero descolgarte desde allí ese metro buscando pies buenos tiene lo suyo). La segunda opción es dirigirnos al otro lado, en busca de un párabolt y dos argollas para bajar por la vertiente Norte, (se puede hacer con un salto o un paso largo desde la propia cumbre).

Nosotros tomamos la opción A, y desde la R de la Francisco-Prieto rapelamos esos 20 metros hasta llegar a los pies del "campamento rumano" que teníamos montado.


Ahora si que ya eran las 16, así que vuelta por el mismo camino de ida, siguiendo el PR. y una buena hora para bajar a la civilización y volverse para casa con el trabajo bien realizado.






jueves, 31 de diciembre de 2015

Puente de los Poyos, Vía UBSA

INTRO
Se sabe o da por hecho que la gente que se dedica a la escalada o montaña en general de una forma más apasionada, tienen unos valores vitales un tanto "atrofiados".
Sí, no somos muy consumistas, ni muy materiales, nos gusta dormir por ahí tirados en hoteles de mil estrellas y disfrutar con los atardeceres en lugar de ver conciertos de violonchelos en Madrid centro.
La gente ve con ojos desorbitados que no pasemos cenas de nochebuenas, nocheviejas, reyes e incluso cumpleaños propios con la familia, pero es que "semos asín".

El calendario lo inventaron los romanos cuando en la tierra las montañas ya llevaban muchos millones de años formándola, y eso por no entrar a hablar de temas religiosos; eucaristías, epifanías y nacimientos varios.

Bueno, al grano.
Las fechas del calendario del 2015 habían pasado con lentitud, las vacaciones las había disfrutado pronto, más concretamente en Enero para irme a Patagonia y el año se había hecho pesado y duro. Durante los últimos meses me andaba moviendo con lentitud y veía como el final del año no llegaba, al igual que ciertas placas de adherencia de la pedriza donde ves que la próxima chapa aún queda lejos.

Las nieves no acababan de llegar a la península y a pesar de ello los días estaban siendo más otoñales que invernales. Con estas características y moviéndonos entre festividades cerramos el calendario con la dignidad propia de un montañero de ideales. ¿Y si salimos el último día del año a la pedriza? Objetivo: Puente de los Poyos en artificial.

El Puente de los Poyos había aparecido en mi vida como la chica nueva de la oficina. Había oído hablar de él, lo había visto en fotos pero me reservaba tal fecha como bala en la recámara de aquel típico día sin ideas.
Un par de meses antes, nos acercamos a contemplarlo y aluciné con tal monumento de granito, posiblemente el mejor tesoro escondido de la Pedriza. Entonces aquella chica nueva me enamoró y en "la última fecha" nos propusimos su realización completa.

Para tales quehaceres llamé al Rambo a sabiendas de sus artes artificiales, y además vinieron Gayu y Abel de acompañantes, para dar sus primeras clases de Ae, con pocos medios y muchos enteros.

El día de antes cuando me senté a ver las características del itinerario, sólo me preocupaba una cosa: las 2 horas que me tendría que quedar colgando de la reunión intermedia sin moverme, así que me fabriqué una guíndola casera con un trozo de troquel roto y unos cordinos.

Arreando que es gerundio.
Llegó la fecha y el día otoñal era el nuestro, en el aparcamiento de Canto Cochino junto a otros pocos coches nos abrigamos de los 4ºC existentes. Había llovido esa misma noche, todo estaba mojado y una densa niebla poblaba desde las copas de los pinos  hasta las paredes de granito de los riscos.

A las 9:30 de la mañana partimos por la conocida "autopista" camino de las cercanías del Giner de los Ríos, allí y antes de cruzar el puente del Arroyo de la Majadilla en la zona conocida como el Llano Peluca, giramos a la izquierda para subir ahora paralelos al Arroyo de los Poyos por el itinerario balizado como P.R.2, con marcas blancas y amarillas. A la derecha entre la niebla el Risco del Pájaro a veces nos enseñaba su cabeza y otras lo teníamos que intuir.

Nos fuimos adentrando en el corazón de la Pedriza con tranquilidad, era un día de duendes y llegamos a 4 caminos, otro lugar importante y señalado. Tomamos el camino de la izquierda rumbo al Oeste y comenzamos a ver algo bastante feo; decenas de árboles talados que aunque posiblemente recomendados por ingenieros y organizados como talas controladas, verdaderamente yo lo llamaría contaminación visual.


Continuamos camino arriba hasta llegar a otro punto característico que habían derruido los personajes de las talas. Se trata del desvío del camino que lleva al Puente de los Poyos, allí hace unos días y desde hace ya años había un hito de piedras formando un puente en referencia al propio Puente de los Poyos, pues bien se lo habían llevado por delante.


Tomamos el desvío del Puente de los Poyos a la derecha y caminando entre la niebla observamos algo raro entre los árboles. Más perplejos nos quedamos al observar que toda la maquinaria empleada para las podas controladas descansaba un día festivo como hoy.


Pronto nos quitamos de la cabeza el tormentoso camino "desnaturalizado" y tras una fuerte a la vez que corta senda, entre bloques y robles llegamos al monumento natural llamado el Puente de los Poyos.
Por muchas veces que puedas observar el lugar, nunca te deja indiferente y la primera visión es alucinante.

Nos organizamos para comenzar. Montaríamos dos cordadas independientes y lo realizaríamos en dos largos, aunque en uno con cuerda de 70 también es posible hacerlo. En una Rambo y yo y en la otra Gayu y Rambo, que usarían parte de nuestro material.

VÍA A REALIZAR
La morfología de la Vía UBSA es bien sencilla; en un primer largo se recorre la parte inicial del puente, zona vertical que poco a poco va cogiendo inclinación tumbada, hasta el punto de llegar a un corto techo donde se realizan uno o dos pasos en A1, unos alien son recomendables. Dichos seguros flotantes te acercan lo suficiente para llegar a los dos parabolt de la reunión totalmente colgada.
El segundo de los largos recorre totalmente el techo tumbado para llegar a una instalación desde donde se rapela o eres descolgado por el compañero asegurador.

MATERIAL
El material necesario es una cuerda simple, una veintena de cintas express y los dos o tres seguros medianos (semáforo de alien).

Con estas características me tocaba salir a mí primero.
Mis sensaciones con los estribos son variopintas, me gusta, la verdad que me agrada ir progresando por terreno imposible con otro método, pero sólo para un rato, cuando el arnés se te empieza a clavar las ganas se van como la bruma mañanera.


En este caso comencé bien, las dos tres primeras chapas son para hacerse uno con la dinámica, pim, pam, pum, como diría Rambo.


En cuanto coges la dinámica la progresión se hace incluso rápida.
De reojo miraba hacia la Pedriza anterior donde la niebla la cubría por completo y en contadas ocasiones asomaba sobre esta la silueta inconfundible del pájaro, un lujo de día para esta práctica.

Durante el inicio la pared te sirve como apoyo principal, ésta se va inclinando cada vez más pero siempre te da tregua para tener ese apoyo para estirarte hacia la siguiente chapa, así hasta un punto donde ésta se inclina un poco más.


Alguna chapa aleja un poco más pero estirándote se llega a la siguiente.


Tras algo menos de una veintena de chapas, se llega al inicio del techo; dos chapas, la segunda de ellas "no apta para bajos" te hacen comenzar a saber lo que es aquello de la gravedad y dar alguna vuelta sobre si mismo, eso sí con vistas privilegiadas.


Tras las dos chapas viene la reunión, pero claro es para tíos de dos metros, para los humanos tenemos que ayudarnos del A1 y meter un par de alien en una fisura mojada pero que aguanta tu propio peso a la perfección. La autoprotección le da un puntillo extra a la vía, desde el segundo ya es posible llegar a la reunión equipada con dos parabolt con argolla y que esperaba que fuera algo más cómoda.

Ni hablar, colgado del arnés literalmente. Pero para eso me traje mi guíndola de fabricación casera. Las operaciones son lentas en altura cuando cuelgas y metódicamente fui preparándome mi nicho a la espera de mi compañero.

La guíndola no me mejoraba mucho la posición, el arnés por lo menos no se me clavaba en la pierna, pero los riñones los tenía ya calientes de tanto tirar de abdomen, aunque para eso inventé una improvisaba hamaca de altura y me coloqué el estribo rodeando la espalda y con un apoyo perfecto poder asegurar la progresión de mi compañero Rambo.

Así que cuando me quise dar cuenta, mi compañero ya estaba manos a la obra y devorando chapas hacia mí.


Es una tarea laboriosa esto del artificial, te va mermando poco a poco y si el peligro es prácticamente nulo, el fondo físico es básico para aguantar colgado las horas correspondientes a la escalada de tu compañero.
En total Rambo tardó casi una hora en llegar a mi posición, poco menos de lo que había tardado yo en llegar arriba, y ahora nos encontrábamos en la propia reunión los dos juntos.


Aquí hay que dejar el pudor de lado y como buenos hermanos colocarnos y adecuarnos para que Rambo saliera de primero en esta ocasión, por el techo del segundo largo.

La verdad que Rambo había cogido la dinámica perfectamente y se iba alejando de mi, chapa tras chapa, ayudándose con el pie de los spitz de la antigua instalación, y haciendo algunos pasos situados verdaderamente lejos en máxima extensión.



Así fue una tras otra poniendo todas las cintas express correspondientes y recorriendo el techo en su totalidad. Unas 15 express ante mi atenta mirada y mientras también iniciaron nuestros compañeros la escalada por el primer largo.



Nos coordinamos perfectamente, en cuanto Rambo llegó a la reunión colgada le bajé y a la vez estaba llegando Gayu a mi posición, por lo que tras adecentarme, desmonté y comencé a realizar el mismo itinerario que Rambo.


Durante el techo la progresión es diferente y más si vas de segundo, ahora el mayor problema no es llegar a poner la express en el siguiente seguro, sino colgarte de ambos seguros y quitar tu cabo de anclaje de la chapa anterior. Como todo tiene su técnica y durante el recorrido fui perfeccionándola para llegar en las mejores condiciones posibles al final del largo.



Tras unos 40 minutos llegué a la reunión, la desmonté y Rambo me bajó hasta el suelo rocoso.
El regusto de dejar de sufrir el arnés es casi superior al de realizar la vía. Mis compañeros como chorizos en la reunión bien merecían una foto y aproveché a comer algo mientras ellos se decidían a salir por el segundo largo.

Después disfruté con la maravillosa visión de alguien colgado de aquellos parabolt y "freí" a fotos a mis compañeros, desde allí, desde acá. Todas ellas con resultados mas que positivos.



La verdad es que se nos hizo tarde, verdaderamente tarde, cuando nos quisimos dar cuenta eran las 17:30 y nosotros aún en el Puente de los Poyos, había que bajar y nos quedaba poco más de una hora de luz, por no hablar del horario de la cena de nochevieja.


Comenzamos el descenso por el itinerario de la ida y con las últimas luces del día, aún nos cruzamos con el guarda del Refugio Giner de los Ríos que subía a montar la cena de nochevieja con variopintos clientes.

Realizamos nuestra particular San Silvestre de bajada y llegamos al aparcamiento de Canto Cochino a las 19 horas, así que cogimos "carretera y manta" que la cena nos la hemos ganado.