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viernes, 10 de febrero de 2017

Diedro Esteras al Almanzor (IV/3+, 200mts.)

Viernes 10 de Febrero
Había nevado días atrás pero las temperaturas eran altas en la sierra, durante dos días la lluvia llegó al Sistema Central y amenazaba con retirar todo el manto blanco que había caído. Pero los caprichos meteorológicos se pusieron de nuestro lado y una bajada brusca de temperaturas dejó todo helado, las temperaturas habían bajado más de 10ºC en menos de 12 horas y todo lugar por donde un día corría agua el siguiente era puro hielo.

La sierra madrileña estaba preciosa y se formaron cosas interesantes, además según las previsiones a finales de semana iba a ocurrir otro episodio de similares características en toda la zona centro, así que era el momento ideal para acudir al Circo de Gredos, lugar al que hacía un año que no iba y al que suelo frecuentar más a menudo. Objetivo?, el que llevaba un par de años planificando; el Diedro Esteras al Almanzor.

Llamé a Gayu para estos menesteres y ahuecó la agenda para salir el viernes al medio día y volver el sábado tardecito. Además estaba de refugiero Irra, así que un acicate más para ir a verle al Refugio de la Laguna de Gredos, que por cierto estrenaba nombre.

Planificadas las intenciones partimos de Parla el viernes, durante el camino nos dimos un repaso a lo acontecido las semanas pasadas y llegamos a la Plataforma sobre las 17:00 horas. La temperatura era baja unos -3º y además corría un viento de Este que prometía traer para el domingo algún episodio de nieve.



Partimos con las mochilas y bien abrigados por el camino empedrado, el hielo afloraba por todos lados y aunque sin crampones tratábamos de ir buscando la roca para evitar un posible resbalón, mientras nos cruzábamos con algún turista haciendo virguerías para esquivar los tramos helados.

Subimos al llano del Prado de las Pozas, la cantidad de nieve era notable y en el propio circo un gran nubarrón que amenazaba con dejar algo esta misma noche, mientras la temperatura descendía algunos grados, cosa buena para la próxima jornada.



Atravesamos el Arroyo por el puente y comenzamos el ascenso a los Barrerones, normalmente se hace ardua la subida, pero en este caso con nieve las zetas del camino se ocultan bajo el manto y recortas unas cuantas decenas de metros.



Como en otras ocasiones y siempre que pasamos por aquí recordamos aquella vez que nos perdimos "el trio lalalá" por los Barrerones y estuvimos un par de horas caminando entre la niebla con el rumbo equivocado y con los gps en casa.

Al fin llegamos a la parte alta, el viento había esculpido la nieve convirtiéndola en puro hielo y decidimos parar a ponernos los crampones, con éste viento y frío la sierra estaba un tanto peligrosa.



Continuamos por el llano de Barrerones y empezamos a perder altura progresivamente, la senda y los piornos se ocultaban bajo la nieve y el circo nos mostraba sus colores más cálidos coincidiendo con los últimos rayos de sol tapados parcialmente por una oscura y amenazante nubosidad.

Perdimos altura con rapidez, observamos las primeras formaciones de hielo en las laderas del Morezón y supimos que mañana si la nevada de esta noche nos respetaba podía ser un día perfecto para nuestro objetivo.

Llegamos al borde de la laguna y no dudamos en atravesarla, la cantidad de nieve era bastante gruesa y la temperatura baja como para asegurarnos pasar e incluso a un tractor diría yo.
Subimos las escalerillas del refugio y entramos al mismo, allí estaba Irra bastante tranquilo, sólo un trío y nosotros dormíamos esa noche.
Así que la sobremesa se alargó charlando de nuestras cosas, y es que ya se sabe; el vino es el mejor conversador para la noche y el mejor anfitrión para un centro de mesa.

Sábado 11 de Febrero.
Habíamos pasado la mejor noche en el Refugio de Gredos que recuerdo, solos en la habitación dormimos a pierna suelta y el despertador nos levanto de nuestro letargo, aún era de noche y lo primero que hicimos fue cerciorarnos de la nevada que había caído.
No había gran cosa, hacía viento y posiblemente la había venteado a los valles, aunque a decir verdad la cosa había sido muy débil, en el termómetro exterior del refugio -8ºC. Perfecto.

Desayunamos en la cocina libre y pronto estábamos con el material preparado para partir hacia arriba.
Subimos ligeros; una mochila con agua, unas barritas y un par de plumas, todo el material colgado y la cuerda en la otra espalda disponible. Así iniciamos la marcha por el "archiconocido" camino rumbo a la base del Almanzor.



El día estaba cerrado, todo el circo estaba cubierto por una densa niebla que no nos dejaba ver el segundo escalón, aunque tan sólo ver todas las cascadas formadas del primero ya era un regalo para nuestros ojos legañosos.



Una tras otra fuimos mencionando todas las cascadas posibles, las más clásicas, las menos habituales y otros hilillos helados que surcaban los diedros. Así nos fuimos acercando a la Hoya Antón, para después variar levemente el rumbo hacia la Portilla Bermeja, aunque con la niebla y con la gran cantidad de nieve, a veces no era capaz de reconocer los lugares.

Ascendimos el tramo más empinado hacia la mencionada portilla y después con piolet en mano comenzamos a subir hacia la Portilla del Crampón. La nieve estaba helada y los crampones mordían a la perfección, eso si, no se podía tener ningún despiste.

Antes de encajonarnos en el tramo final observamos en algunos momentos el azul del cielo sobre el Almanzor, parecía que podía abrir pero cuanto más ilusiones más nubosidad se metía.
Realizamos la travesía bajo la cara Este, también helada por completo y bastante peligrosa, son 30º laterales que no agradecen mucho los tobillos.



Observamos la Canal Este y después el siguiente era el nuestro, allí lo intuimos entre la niebla. Por unos momentos nos mostró toda su longitud helada y de nuevo se tapó, así que nos dirigimos a su base junto a unas rocas con la idea de hacer una pequeña plataforma para organizarnos con las cuerdas y material. También aprovechamos para echar a suertes quien comenzaba a tirar largos, programamos dos largos, uno hasta el bloque y otro posterior para salir del diedro,,, y a mi me toco la guapa del baile.

TRAMO INICIAL:
El primer tramo lo ascendimos sin cuerda, se trataban de unos 50º de inclinación con la nieve dura, estábamos muy lejos del bloque empotrado y la R0 nos convenía montarla en la roca donde la canal ya se estrecha, así que progresamos unos 40 - 50 metros hasta llegar a la altura de un clavo situado en una fisura a la derecha, allí triangulamos con otro clavo y un micro y montamos la primera triangulación.



LARGO 1:
Comenzó Gayu tirando, el corredor se estrechaba a un metro escaso, la inclinación ascendía levemente y el hielo comenzaba a aparecer en el itinerario, lo mejor que nos podía pasar ya que los tornillos entraban perfectamente.



Tras unos 30 metros llegó al lugar donde comienza el diedro, era el lugar indicado para montar la siguiente reunión y allí a la derecha de nuevo aprovechándose de un clavo montó la segunda reunión.



LARGO 2:
Ascendí con paciencia hasta la posición de Gayu, sabía que me tocaba el siguiente, así que fui tranquilo para no acumular gasto energético.
Allí nos cambiamos material y observé hacia arriba. Todo el diedro estaba repleto de "verglace", había nieve acumulada en la parte baja y el bloque se podía pasar tanto por arriba como por abajo.

Partí por la nieve del fondo del diedro los escasos 8 metros hasta situarme bajo el bloque y allí lo vi claro, con estas condiciones de hielo no podía meterme bajo el bloque, había que disfrutar por fuera.



 Protegí en un cordino que encontré bajo el bloque y salí por la plancha helada hasta situarme sobre el bloque, más fácil de lo que pensaba resultó.

Desde allí la salida del diedro estaba cerca, la nieve pegada sobre el propio hielo era perfecta, además había roca a la derecha para proteger con friend, así que fabuloso todo.

Otro tramo disfrutando con buen hielo hasta llegar a montarme en otro bloque empotrado, hice ademán de meter un tornillo pero las condiciones eran tan buenas que tampoco lo pensé mucho más y tiré los dos metros que me faltaban a unos 70º para salir del diedro.

No quería subir mucho para no perder de vista a Gayu y en cuanto salí a derechas observé "mi fisura", una fisura de libro para triangular perfectamente y además poder divisar todo el ascenso de mi compañero de cordada. -¡Cuando quieras Gayu!-.





SALIDA A CUMBRE:
La subida de Gayu fue algo menos rápida de lo esperado, la mochila incomodaba para salir del bloque empotrado, pero una vez tuvo espacio para moverse, fue subiendo como una salamanquesa e incluso posando cuando así se lo pedía.

En lugar de parar conmigo en la reunión me dobló y continuó la subida hasta una estrecha arista que nos daba la posibilidad de mirar hacia la Vía Norte del Almanzor, unos 45º de nieve dura perfecta para progresar. Allí paramos y guardamos la cuerda el resto lo íbamos a subir sin ella.

Entre la niebla que volvía a cubrirnos nos dirigimos por lo más lógico; primero tiramos hacia la izquierda en diagonal y salimos a una especie de arista,



que nos sonaba de otra internada estival que hicimos por el Espolón de los López. Allí nos liamos por el mismo filo en busca de algún resalte, alguna plaquita de "verglace" y un poquito de patio hacia la cara Este.




Un leve claro nos mostró el vértice a escasos 20 metros, -¡andá si ya estamos aquí!-. Ascendimos los protocolarios metros hasta el punto más alto y nos sentamos junto al mismo cubierto enteramente por grandes trozos de hielo. Ver la verdad que no vimos mucho, tan sólo oíamos algún berrido procedente de la Portilla del Crampón de alguna cordada.

No estuvimos mucho tiempo arriba, éramos conscientes de que hoy teníamos que volver al coche, así que tras hacernos una foto y recuperar el aliento procedimos a descender por la vía normal, bastante tapizada de manto blanco endurecido.



Descendimos hasta la argolla situada bajo la cumbre y desde allí rapelamos los 30 metros de cuerda "doblada" para llegar justo a la entrada de la trepada final de la Cara Sur.



Allí la guardamos y en travesía fuimos escrupulosamente dirigiéndonos hacia la Portilla del Crampón.
Esta zona de las Canales Oscuras es "un criadero" de accidentes y por ello con tranquilidad fuimos clavando herramientas y acercándonos al punto seguro de la portilla. A cobijo del viento decidimos hacer una parada y comer una barrita energética, habíamos superado lo peor.

En ese trayecto nos cruzamos con los compañeros que iban en ascenso a largos y que nos preguntaron por la instalación de rápel para bajar. Nos despedimos y comenzamos a bajar por la portilla que aunque con nieve dura te permitía bajar rápido primero cara a la pared y luego de espaldas a la misma.

Una bajada rápida que nos llevó entre la niebla nuevamente a llegar al refugio una hora después de salir de cumbre. A las 15:00 horas.



 Allí nos encontramos a algunos amigos, hecho que nos hizo apenarnos por tener que bajar hasta el coche y no poder pasar allí la tarde. Aunque aprovechamos una larga hora para echarnos unas risas y contarnos nuestro último mes vital con cerveza en mano.



A las 17 salimos del Refugio de la Laguna de Gredos rumbo al coche, al final no fue una hora lo que nos liamos, si no dos, y atravesamos la laguna por su mitad a buen ritmo con el objetivo de llegar con luz al coche, cosa que conseguimos.



Allí en el aparcamiento de la Plataforma pudimos observar que la temperatura había subido bastante respecto al día anterior y que los pronósticos de nieve para esta misma noche eran bastante elevados, así que con los primeros copos cayendo salimos del coche rumbo a Hoyos del Espino a por el premio gordo de la jornada en forma de bocadillo.
El premio y el café calmaron nuestras ansias energéticas y nos pusieron rumbo a Madrid en la furgui con la proyección de nuevos planes de montaña lanzados al aire.





lunes, 26 de diciembre de 2016

Corredor Swam a los Astazous (D-, IVº, 80º máx, 500mts.)


Llegaron las festividades y por lo tanto los "free days", Yeyo me había propuesto hacía más de un mes salir a la montaña en la semana comprendida entre nochebuena y nochevieja, y yo acepté con prontitud a pesar de ni saber donde podría andar en dichas fechas.

El mes de Diciembre corrió como siempre en el calendario a toda prisa entre días de puente, días de compras, días de papa noeles y cenas pre navideñas, hasta llegar a la semana previa a la actividad donde Yeyo me preguntó en varias ocasiones, dónde?, cómo? y cuándo?
Finalmente surgieron dos propuestas atractivas; el Swam a los Astazous y la Norte del Perdido, dos rutas AD, (Aptas para Domingueros), que nos podían divertir y además también surgió la figura de Gayu como tercer espada e incluso estuvo a punto de aparecer un cuarto, sino fuera porque nos lo dijo horas antes de partir y con las maletas ya hechas.

LUNES 26 DE DICIEMBRE.

Tomamos la furgui de Gayu como base de operaciones y en un viaje de todo el día, y cuando digo todo el día es de 8 a 18 casi, nos plantamos en Gavarnie, el pueblo de los Pirineos franceses, debería ponerlo con mayúsculas.
Era la tercera vez que estaba allí pero como siempre me dejó anonadado, aunque ya iba yo un poco sedado con las curvas, glorietas y poblaciones francesas post-pirenaicas; Pau, Lourdes, Luz, etc...
Aunque a decir verdad prefiero 3 horas por este tipo de adversidades que no 3 horas de subida al Puerto de Bujaruelo sin anestesia alguna.

Aparcamos junto al río, íbamos a la contra del turista francés que salía de Gavarnie, nosotros acabábamos de llegar y nos hacíamos la mochila para estar por arriba tres días, mientras la luz del valle iba perdiendo intensidad. Al fondo las cascadas del primer muro parecían estar formadas y los Astazous divididos por el lineal Swam no se nos escapaba de la vista en ningún momento.


Cerca de las 18 partimos de la población por la carretera en dirección al Circo de Gavarnie, el suelo repleto de hielo nos hacía entrever que el peligro quizás no estaba por arriba sino aquí abajo.
El plan era claro; hacer la primera noche en el Refugio de Espuguetes, situado a 1,5 horas según reseñas.


Caminamos durante un kilómetro por la carretera y junto a una casa salía a la izquierda la pista que pronto perdía su nombre para convertirse en senda. Encendimos los frontales y con cuidado de no pisar el hielo entre las piedras comenzamos a ganar altura adentrándonos en un bonito bosque de abetos, pinos y hayas.

Fuimos abandonando el fondo del valle y con ello la humedad y frescor, para dar paso a una temperatura más cálida al abrigo del bosque, que nos servía como telón de fondo para charlas variadas de objetivos lejanos y chascarrillos obscenos de otros sueños más lejanos aún.

La nieve fue apareciendo y no de la manera que pensábamos concretamente. Justo al salir de la zona de vegetación (por cierto zona acotada para el cortejo del Urogallo, ¡flipa!) y sobre la cota 1700-1800 el manto blanco aparecía en forma de nieve blanda. Había bastante huella que nos indicaba la dirección del itinerario hasta el refugio pero en cuanto te salías de la misma los 30 centímetros de polvo te cubrían hasta la espinilla.
Esto nos generó las primeras dudas para la jornada siguiente, pero como ya se sabe; -mañana será otro día-.
Nos centramos en la jornada presente y continuamos por nieve ganando altura y zeteando por una ladera que nos hacía presagiar que el refugio no debía estar muy lejos y más cuando el primer dígito del altímetro marcaba un 2, estábamos a 2000. La silueta del refugio se intuía por encima y paramos en un pequeño arroyo de agua para aprovisionarnos para la jornada próxima, cena y desayuno incluidos.

A escasos metros dimos con la explanada del refugio, y nos dirigimos a la puerta principal, abrimos y descubrimos a una pareja de franceses allí sentada, -teníamos compañía-, muy amables los chicos nos saludaron, nos preguntaron, e incluso nos dejaron elegir cama, que por supuesto dejamos a su libre elección.

Las mantas que eran nuestra principal preocupación estaban libres y tocábamos a 3 por cabeza, así que el resto fue cenar y acostarnos que el día siguiente prometía ser un día duro.

Habíamos empleado 2 horas y 25 minutos para los 650 metros de desnivel, algo más de lo pensado y es que era una prueba clara de lo que nos esperaba para la jornada siguiente.

MARTES 27 DE DICIEMBRE

No madrugamos en exceso, la pareja iba a Pineta siguiendo la traza de la circular al Monte Perdido y se levantaron a las 5:30, nosotros aguantamos entre las mantas una hora más. Siendo nuestro abrir de ojos a las 6:30.
Pensamos que no había necesidad de caminar sin luz debido a que el Refugio de Tucarroya estaba situado a 5 kilómetros de distancia desde nuestra posición y el Corredor Swam no nos iba a suponer mucho problema con las 9 horas de luz disponibles.

Salimos a la puerta, hacía más frío en el interior de la zona libre que en el exterior, unos 0º en el termómetro a las 7:30 de la mañana, algo inaudito para la época del año en la que nos encontramos.

Con los crampones, arnés y casco puesto salimos rumbo al corredor situado frente a nosotros, tratando de seguir la traza de raquetas de los compañeros más madrugadores. Pero sólo pudimos hacerlo los primeros 100 metros ya que nuestros destinos se separaban.

Comenzamos a abrir huella, sí 40 centímetros de nieve polvo caída hace un mes que no sabíamos como demonios no había transformado tanto tiempo después.

Con el destino claro, el cono de deyección del corredor, íbamos tratando de contornear toda la cabecera del Circo de Pailla para no perder un metro y no desgastar ni un gramo de energía extra.

Pronto vimos que la jornada se iba a alargar más de lo pensado, según las guías hasta el inicio de la escalada a 2500 se suele tardar 1,5 horas, nosotros llevábamos ese tiempo y no habíamos llegado ni a los 2200 metros.

Fuimos haciendo relevos en las tareas de abrir huella, hasta que Yeyo sintió los primeros achaques de la falta de costumbre en esta materia y preferimos que se reservara tras la huella.


Gayu y yo continuamos con la fatigosa tarea, aunque ya sobre las laderas del Glaciar de Pailla encontramos algún tramo más duro de nieve venteada, -una cosa deliciosa para nuestros abductores y psoas iliacos-.


Por fin nos situamos sobre los 2450 metros, estábamos en la vertical de la entrada, la cosa parecía tener buena pinta desde abajo y con una inclinación de unos 35º, realizamos una plataforma para sacar todo el material de escalada. Tres horas habíamos empleado hasta allí, el doble que indicaba en la reseña.

Eran las 10:30 de la mañana, echamos a suertes quien empezaba con los largos (me tocó a mí) y tras colgarnos el material comenzamos a ascender por el corredor a 45º en busca del primer resalte y lugar donde montar la R0.


Ascendimos unos 70 metros más de desnivel y pronto lo tuvimos claro, ya que más arriba el corredor se estrechaba y aumentaba en desnivel, así que a mano derecha y aprovechándonos de una fisura la montamos con friends.

L1: (60º, 25mts.):
No teníamos muy claro cuantos largos íbamos a desarrollar, según reseñas 2, pero con estas condiciones era todo una incógnita así que lo mejor ir viendo que nos encontrábamos.
Partí yo por la zona más estrecha, un pequeño resalte a 60º con algo de hielo y después otro más vertical con una reunión con dos clavos a la derecha (uno de ellos colgando), use el cordino como seguro de progresión y vi que la nieve sobre los pies era bastante inestable y blanda.


el resalte era vertical y posiblemente con hielo no supusiera nada, pero en estas condiciones y con roca por encima no había muchas posibilidades para meterle mano.
Al fin encontré algo de nieve más dura y roca para ganchear, salir del resalte y continuar por un tubo bastante estético con algo de hielo a 60º (protegí con tornillo de hielo) y me adentré en un pequeño nicho a la derecha, allí había un trozo de cuerda lazando un bloque de pequeño tamaño y por encima una placa bastante lisa de un par de metros.

Valoré; sólo había subido 25 metros y aunque posiblemente no era el mejor lugar para estar tres personas, decidí montar la R1 para comenzar el siguiente largo asegurado de cerca.


Subieron los compañeros hasta la incómoda reunión, los crampones rechinaban en la placa y los músculos se contraían en una posición un tanto rocambolesca.

L2: (80º, IVº, 45mts.):
Ya los tres en la R ,le tocaba a Gayu tirar. Por fuera estaba más inclinado a 90º y con nieve mala que quitábamos al "rascar" con el piolo y por dentro más seguro pero casi sin espacio para reptar entre la placa y el techo.
Ayudado por el bloque en el que estaba el peso de la R, ascendió un metro y buscó nieve dura para salir, cosa un tanto imposible. Le sujetamos los pies un tanto precarios en regletas de roca de 1ctms y encontró un pequeño canto para salir tirando de mano y guante.
Una vez con buena mano ya colocó los crampones sobre nieve y fue tirando por terreno de 60º de nieve algo más consistente.


La pendiente albergaba otro resalte inclinado a 80º, eran unos cuatro metros de hielo donde esta vez si metió dos tornillos pero hasta la mitad y alondrados en su cuello, debido al poco espesor de hielo.


Ya le perdimos de vista por el estrechamiento y por mejor terreno de nieve bastante blanda a 50º llegó hasta una cueva donde encontró dos clavos para montar reunión, la R2.

A todos nos había sorprendido el carácter de este corredor, al que catalogaban como AD, pero para nada nos estaba pareciendo así. Quizás fuera la poca cantidad de nieve y hielo encontrado.

L3: (70º, 55mts):
La cueva era el lugar más cómodo que habíamos encontrado en horas, pero teníamos que continuar y vimos que el manto estaba un tanto suelto, además había un pequeño resalte un poco más arriba, así que decidimos tirar otro largo y ver.


Tiré yo otra vez. Para salir de la cueva la nieve blanda se acumulada en forma de merengue, los piolets eran meros acompañantes y un poco en equilibrio iba abriendo trinchera asegurado desde la cueva. Tras unos 10 metros llegué a un corto resalte en hielo a 70º, perfecto en condiciones metí tornillo y superé los 2-3 metros para salir a un corredor cómodo de 45º de nieve blanda.

Continué hasta donde me dio la cuerda, vi una primera reunión a mi derecha, alta a 2 metros casi, y después otro cordino también muy alto, aquí comencé a entender que este corredor se debe hacer con un metro de nieve más acumulada ya que toda instalación que me encontraba estaba muy alta.

Noté un par de tirones de cuerda y me tiré a la derecha para montar reunión con friends y fisureros, una triangulación en pequeñas fisuras un tanto rotas, la R3.

L4; (70º, 50mts.):
Ya todos juntos en la reunión por encima observamos un nuevo resalte, estaba asegurado con un cordino alto también y decidimos tirar un 4º largo a pesar de que el corredor ya abría e intuíamos que podía ser el último.

Salió Gayu, progresó algunos metros de nieve blanda a 45º y llegó al resalte, se podía pasar tanto por la derecha como por la izquierda pero para que la cuerda no rozara lo intentó por la derecha. La roca estaba recubierta por una fina capa de hielo que rompió en parte al subir. Las extremidades derechas podían asegurarse en nieve dura o hielo pero las izquierdas a la roca de nuevo, mientras las coladas de nieve polvo caían por el otro lado del corredor sopladas por el viento del sur.


Gayu terminó de ascender los primeros metros más verticales y continuó por otros 3 metros a 50º de terreno más helado para salir a una pala de nieve blanda esta vez, continuando por ella hasta encontrar un buen emplazamiento para la R4, última del corredor.

Habíamos superado la parte más difícil del corredor, estábamos situados a 2700 metros y aún nos quedaban casi 300 para salir del mismo, Eran las 15 horas pasadas y hasta el Refugio de Tucarroya aún nos quedaba un largo trecho. La noche estaba echada.

El resto del corredor oscilaba entre 40 y 50º pero Yeyo nos pidió ir encordados al menos en ensamble, así que el equipo somos todos y proseguimos con 30 metros de cuerda desplegada metiendo seguros intermedios.


La nieve blanda era la tónica general en el resto del corredor, la altitud sumada al abrir huella hizo que con lentitud termináramos de llegar a situarnos bajo las cornisas de salida.


Por la derecha se podía salir bien pero optamos por disfrutar un poco mas de la situación y salir por la parte central donde la nieve se ponía casi a 70º en un corto tramo.


El momento era especial; hacia el otro lado el Balcón de Pineta cargado de nieve, la Cara Norte del Perdido vigilante y el sol escondiéndose tras los Picos de Marboré. Le seguían hacia derechas, Casco de Marboré, Brecha y Taillón. Y más lejos Garmo Negro, Infiernos, Balaitus y Vignemale con su Glaciar de Ossau.


Disfrutamos unos minutos de los que nos rodeaba, intenté explicar a mis compañeros donde se encontraba el Refugio de Tucarroya y nos pusimos camino de la cima del Gran Astazou. El itinerario era fácil pero mixto en todo momento; por el filo nieve y por la vertiente del Balcón de Pineta roca.

En 15 minutos estábamos arriba a 3071 metros. Aprovechamos para tomar un powergel de rodillas y con las visión puesta hacia el norte descansamos dos minutos escasos, antes de poner la mente en el descenso.


Emprendimos la vuelta por el mismo itinerario y pronto llegamos al Collado de los Astazous a casi 3000 metros, allí guardamos las cuerdas, el material y sacamos el frontal. Desde allí fuimos perdiendo altura rumbo al Ibón de Marboré, no sabíamos muy bien el itinerario pero las laderas nos iban llevando mediante variadas pendientes al lugar idóneo, laderas que nutren de agua en verano al ibón.


El altímetro bajó hasta casi los 2600 metros, estábamos encajonados en un barranco que nos llevó a las mismas aguas del ibón. Cuando nos quisimos dar cuenta estábamos cruzando la superficie del ibón por un manto de 40 centímetros de nieve blanda sobre el hielo grueso de agua congelada que podíamos tocar con los bastones.

Con la noche total, caminamos con atención especial a mano izquierda, allí y con nuestros frontales buscábamos un corredor que nos diera acceso a la Brecha de Tucarroya y su refugio. Pronto descubrimos el corredor e incluso huellas que ascendían por él, -"restos de civilización unas cuantas horas después"-.

La pendiente de unos 30º nos sirvió para notar de nuevo los gemelos como piedras y sentir el viento de sur en nuestras espaldas con fuerza. Por fin divisamos la valla que protege al refugio y poco después pudimos asirnos a ella. Estábamos en casa.

La puerta accesible, el interior bien, mantas por doquier, colchones, estufa con leña e incluso algún que otro accesorio de agradecer.

Eran las 19:10 horas, noche cerrada en el Pirineo y nosotros situados justo en la linde que separa España y Francia posiblemente los que más altos dormirán en el Pirineo el día de hoy. No en vano Tucarroya es el refugio más alto construido del Pirineo y el más antiguo.


El resto de la jornada ya se sabe; deshaciendo nieve, intentando encender la estufa sin éxito (ya que rebocaba debido al viento), comiendo y repasando la jornada de más de 11 horas.
Todo ello antes de acostarnos sin sacos, bajo la estrategia de las "milhojas". Treinta mantas con ácaros para tres personas con frío, por lo menos descansamos.

MIERCOLES 28 DE DICIEMBRE

Amaneció en la brecha. La idea de hacer la Norte del Perdido finalmente no era muy factible, entre otras cosas porque con el estado de la nieve en las caras norte sin transformar no podíamos bajar en el día a Gavarnie si nos metíamos en la pared. Así que nos contentamos con abrir la puerta del refugio y ver los primeros rayos de sol golpeando en el Cilindro de Marboré. -¡Toma regalo de navidad!-


Con toda la tranquilidad del mundo desayunamos y fuimos recogiendo el refugio para llenar las mochilas de todo lo subido hasta allí.

La vuelta a Gavarnie nos constaba que no iba a ser pan comido, había que bajar al Valle de Estaube y retomar en subida 200 metros hasta la Hourquette de Alans para volver a descender hasta el Refugio de Espuguettes primero y después a Gavarnie. Así que nos pusimos manos a la obra.

A las 9 partimos del refugio por el corredor de la Cara Norte que salía desde el mismo refugio, ante la atenta mirada de la virgen que lo corona.
Un corredor de unos 40º de inclinación con orientación norte así de primeras, nos metimos en él con cuidado extremo, pero resultó estar blando, como todo lo que daba al norte. Los primeros metros los descendimos cara a la pared pero pronto pudimos ir talonando y perdiendo altura con rapidez con las vistas puestas al final del Valle de Estaube, allí donde la gente se tira en los prados para disfrutar en la montaña.


Sobre la cota 2300 la canal terminó con dos grandes paredones a ambos lados y salimos a coger la traza del camino que va de Pineta a Gavarnie y que forma parte de la Circular al Perdido. Ya conocía el camino y manteniendo la cota 2250 fuimos contorneando el circo hacia el NW en busca del valle que desciende de la Hourquette de Alans.


Este tramo nos costó más de la cuenta, la nieve blanda nos hacía sufrir demasiado y ni las trazas de esquís de días anteriores ni los de las raquetas eran capaces de endurecer el manto de los coj...........

Con lentitud nos aproximamos al barranco y le fuimos ganando metro a metro, trazando zetas a veces, otras directos, otras por roca, e incluso sin crampones para evitar el peso extra de los mismos.

Por fin y tras 3 horas y 20 minutos de actividad llegamos a la Hourquette, bonito collado desde donde se ve el valle contiguo de Gavarnie y el refugio donde habíamos pasado la noche dos días antes. Habíamos empleado más del doble del tiempo habitual en realizar este recorrido. Habíamos acertado descartando la Norte del Perdido.


En la Hourquette comimos algunos frutos secos y nos pusimos de nuevo los crampones, unas laderas de 40º laterales así lo establecían.
Tomamos rumbo al norte laderando y pronto llegamos a una huella de subida, pensábamos que esto iba a ser de gran ayuda a la hora de abrir huella, pero muy lejos de esa opinión, nos hundíamos de igual manera, así que decidimos cortar por lo sano y tirar linealmente al refugio sin hacer mucho caso a las trazas externas.


En una hora descendimos desde la Hourquette al refugio, por allí franceses de ruta pasando el día que nos preguntaron sobre el estado de la nieve y collados, -"trés mauvaise neige"-

Nos hicimos una foto con el Swam de fondo y continuamos el descenso sin parar en el refugio, retomamos la huella de dos días atrás pero pronto la abandonamos ya que se progresaba mejor abriendo tu propia huella en la nieve polvo, algo más papa pero muy seca y por lo tanto poco pesada.

Llegamos a los 1800, al Barranco de Pailla, la zona de pino y abeto, la senda por tramos perdía la nieve y la progresión era bastante mejor aunque a veces el hielo se empeñara en ponernos las últimas trabas de la aventura.

Hablamos de animales, de plantas, de mujeres, de hombres y de nombres, de comida, de material, de montañas y de estados físicos y de ánimo. Ánimo que fue creciendo inversamente proporcional a la distancia que nos separaba de Gavarnie.


Finalmente cerca de las 15 horas llegamos al aparcamiento, justo a la hora de comer, -"ahh, no, que estamos en Francia"-, hicimos un intento de almuerzo, pero fue en vano y nos contentamos con unos crepes con nutella de merienda y unos vinos calientes de sabor amargo. Algo mínimo para nuestros cuerpos faltos de calorías.

Tras un pequeño baño en el Gave de Gavarnie pusimos rumbo a España, más concretamente a Jaca, la sabiduría vinícola de Yeyo pronto nos puso rumbo al final de la jornada, pero antes paramos en Lourdes a pedir "unos milagros": -a mí dos bigmac con queso, y a mi dos wrap de pollo, "si vu ple".

fotos:
Gayu Moyanus
Daniel Pelegrina

domingo, 3 de abril de 2016

"Lavín compae" Oeste de la Alcazaba. Posible apertura?

"El mayor éxito de un alpinista no es subir una montaña, sino hacer que su nombre quede ligado a ella para siempre".

Apuntar como primer dato, que no se exactamente si dicha ascensión por la Cara Oeste de la Alcazaba se trata de una nueva vía o no. Saber si alguien ha subido ya por allí o no lo ha hecho es algo tan relativo como desconocido.
Pero lo cierto es que no hay ningún dato escrito que así lo atestigüe.

Ciertamente la teórica apertura fue de manera accidental ya que nosotros íbamos a la Oeste Directa, pero la noche y la densa nevada que caían esa mañana en toda la zona nos hicieron tomar como referencia por equivocación la travesía a izquierdas y la posterior cascada, (itinerario paralelo y similar al de la Oeste directa).
Además, para mas inri, no supimos del suceso hasta que no llegamos al coche y observamos la guía de escaladas de Antonio José Herrera, apodada "la biblia". Por donde habíamos subido no ascendía vía reseñada alguna y si un canalón con sus respectivos resaltes.

foto de A.J.Herrera, extraída de su guía de escaladas.

Ya durante la escalada sospechamos, pero estábamos tan metidos en el ascenso y con el tiempo justo que preferimos ascender y ascender, además ante tales condiciones de hielo, priorizamos el disfrutar y seguir.
La Oeste Directa está catalogada como AD, y tras superar la primera cascada algo me olió mal, un WI4 en hielo no me parecía dificultad para esa catalogación, luego más arriba y tras no estrecharse nunca la canal, volvimos a sospechar, pero continuamos, no había otra opción.
El resto fue ir superando resaltes helados y bonitas cascadas, de menor y mayor dificultad, hasta un total de 5 mientras el valle iba abriendo por momentos. (WI 4, 2, 2, 3+ y 3+, aprox.).
Llegamos a Madrid a las 3 de la madrugada de ese mismo domingo, habíamos realizado más de 14 horas de actividad y la vuelta en coche.

El lunes me picó la curiosidad y tras comentar el tema en el foro nevasport (lugar donde mayor información de la sierra puedes encontrar), me respondieron al hecho gente experimentada y conocedora de la sierra.
Además de que las condiciones de hielo eran excepcionales, ya tenían controlado ese itinerario como posible vía nueva, pero nadie se había adentrado al corazón de la sierra a intentarlo.


Lo primero que me instaron era a que la pusiéramos nombre y tras dialogar con mis compañeros decidimos apodarla "lavín compae", lo que se crea, nace y alberga en Granada, que se mencione en "granaíno".

De todas formas esta historia puede dar 1.000 vueltas y puede salir un "propietario" anterior. Pero como explico; si los más conocedores de ello no tienen noticias, A.J.Herrera al recopilar información para su guía no encontró itinerarios aparte de los descritos y nadie la ha reclamado hasta ahora, a 95% que se trate de una apertura.

Me han dicho hace unos días: ¿pero como va a haber una vía así sin abrir en una sierra tan conocida?. Sí es raro sí, y más itinerarios tan visuales, pero es que son casi 7 horas de aproximación, el alpinismo moderno, se escala mucho y se anda poco y eso es un punto a nuestro favor a la hora de llegar a lugares más lejanos. Son casi 15 kilómetros de caminata con 15 kilos para llegar a pie de vía. Busca algo así en el Pirineo.

Luego está el otro handicap: ponte debajo de 900 metros de paredón y escala si puedes a 3.000 metros para llegar en el día al coche,

LA VÍA EN SÍ.

Se encuentra entre la "Oeste directa" por la izquierda y "el amor de mi vida" por la derecha.

Se trata de una vía irregular, ¿Qué quiere decir esto?. Pues que el mismo itinerario, alberga tramos técnicos de dificultad y tramos bastante asequibles.
Por la morfología de la Cara Oeste de la Alcazaba, la cruzan tres grandes bandas rocosas denominadas vasares, atravesar dichos vasares representan las mayores dificultades del itinerario y normalmente están defendidos por sendas cascadas de hielo más o menos difíciles de encontrar en condiciones.

Entre los vasares descritos hay rampas de nieve que oscilan desde los 45º a los 30º y nutren a la pared de descansos naturales para poder coger aire y hacer la ascensión más aeróbica.

Nosotros nos encontramos por el camino con 5 dificultades en forma de cascadas de hielo.


Foto cedida por Fernando W, de foro nevasport

La primera de ellas es la de entrada.
Si bien ya hemos ascendido por el corredor oblicuo para llegar al hielo, considero el inicio de la vía esta cascada situada a 2740 metros de altitud.

LARGO 1º: 20mts. WI4.
Se trata de una cascada con un inicio vertical a 90º, tras unos 3 metros verticales, se continua otros 5 metros, menos inclinados cercanos a los 80º para salir por la parte derecha a las rampas de nieve. Nosotros montamos la reunión a la izquierda en roca con pitones y friends.

retratillo currado por Carlos de CHC.


Tras la primera cascada observamos por arriba otras dos de dimensiones considerables y continuamos por terreno nevado de fácil progresión mientras nevaba de manera irregular.

Podemos ver la 2ª y la 4ª

Un tramo helado dio paso al segundo resalte 40 metros más arriba, no sacamos la cuerda y lo hicimos uno a uno, un tramo de unos 5 metros con inclinación media a 60º-65º, escalonado y con tramos a 90º y a 40º de poco tamaño.


Continuamos unos metros más por nieve buena y llegamos al siguiente resalte, el 3º para nosotros. Si bien estos dos más pequeños se podían "escaquear" por la izquierda preferimos darle de frente con vistas al hielo situado más arriba, unos buenos metros de hielo para escalar.

Para el 3º tampoco utilizamos la cuerda, era corto aunque inclinado. Unos 3 metros a 70º para continuar con el juego de piolet tracción.


Con las vistas puestas en el 4º y más largo de la vía, continuamos hasta sus pies observando sus características. Aquí si tiramos un largo.

LARGO 2º: 35 metros, WI3+.
Dicho largo desde abajo no parece lo que luego es, parece más pequeño y una vez en el ajo la cosa cambia.



Montando la R.0 en una roca triangulando con pitones, el primer paso son 2 metros verticales a 90º, despues la vía da paso a una zona más cómoda de 4 metros a 50º, desde allí la cosa se vuelve a empinar con un corto tramo a 65º-70º hasta llegar a una pequeña cueva bajo la cortina principal.


Aquí comienza lo bueno; una travesía a derechas (70º) de un par de metros te depositan bajo la parte más vertical, casi 3 metros a 90º con hielo un tanto malo y una salida a izquierdas técnica y extraña.
Desde allí la cosa aminora y el hielo comienza a perder verticalidad progresivamente de 65º a 40º para llegar a unas nuevas rocas a la izquierda donde montar la reunión.
Quizás no se trate del largo de mayor grado (si tomamos los grados por sus definiciones pero si el más técnico, ya que no es sólo subir en la vertical).

Tras la salida de este resalte la cosa se abre, salen palas de nieve hacia ambos lados, probablemente debido al vasar que atraviesa las Caras Norte y Oeste de la montaña. Son escapes naturales que te llevan a la Laguna de la Mosca, pero preferimos tirar a cumbre a pesar de las horas, el día había abierto y la nieve había dejado de caer.

Tras subir en la vertical, llegamos a una nueva zona rocosa y un nuevo resalte. La pared había sido buena con nosotros y nos regalaba un último resalte, para alegría de Gayu, así habría un largo para cada uno. Éste el 5º resalte y 3er largo de cuerda.

LARGO 3º: 5 metros, WI3+.
Cogió los aperos Gayu y comenzó la escalada.
Son unos 5 metros a 80º de media, si bien los primeros dos metros son a 90º, los tres últimos pueden tener 75º. Algo mantenido para meter un par de protecciones y salir a una campa de nieve un tanto delicada por la piedra suelta.

La reunión la montamos también con buenos clavos y algún que otro friend.


Salimos de la vía a las 12:30, frente a nosotros la pala de nieve de bajada de la Alcazaba, ya no había más resaltes que picar, así que decidimos rápidamente si para arriba o para abajo. Se decidió para arriba, más bien porque Gayu no había subido jamás a la Alcazaba.

Así que otros 200 metros de desnivel hasta el collado y poco más a cumbre..



Una cumbre trabajada y sudada...

Sudada como el croquis que me pasa Gayu.



Y para terminar un time lapse grabado desde el Refugio de la Caldera hacia el Mulhacén, no os perdáis los últimos segundos del vídeo y el colorido que toma la Cara Norte.



Ahí queda todo el itinerario, que se la primera o no, nos hizo disfrutar de un buen día de alpinismo.