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miércoles, 25 de diciembre de 2013

Memorias del Khumbu por Bomy Martínez

Prólogo:
Hace tan sólo dos años conocí a una persona en la Cordillera de los Andes, coincidimos por primera vez en Confluencia y junto a Carlos de Bariloche y Javi Calleja hicimos un grupo bastante homogéneo en nuestro ascenso a la Aconcagua.

de derecha a izquierda: Carlitos, Bomy, Javi y yo
Todos éramos de similar carácter,  cada uno aportaba una cosa al grupo, no teníamos reparo en prestar las tiendas de altura, gas, comida o cualquier otra cosa. Pronto descubrimos que nos encontrábamos en el grupo elegido.  Él aportaba simpatía, positivismo y alegría, además de una visión diferente de la montaña, respecto al resto del grupo.
No entiende de marcas de ropa, aventurero, un nómada del mundo y a pesar de ser vasco de nacimiento, su curioso acento dejaba escapar expresiones inglesas a menudo, debido a su larga estancia en Irlanda donde actualmente vive, en definitiva, un amigo peculiar y muy especial.
Con diferencia iba el mejor aclimatado de todos, había venido hacía un par de meses de ascender el Pico Lenin de más de 7.000 metros situado en la antigua Unión Soviética, pero su humildad le hizo decirlo los últimos días.
Durante el día clave en Nido de Cóndores, quizás si no hubiera sido por él, no hubiéramos elegido la opción  acertada de subir hacia Cólera, ya que "a posteriori" fue lo que separo los que ascendimos de los que no. Por no decir que el día de cumbre nos hizo de liebre siempre unos cuantos metros por delante hasta la propia cumbre, con sus pantalones morados.

Este año una nueva coincidencia nos ha llevado a los dos al Himalaya, además el itinerario iba a ser el mismo, con una semana de diferencia y en mi caso otras 15 personas de acompañamiento ya que él iba en solitario en busca de aventura, ha creado su propio método de ascenso.

De celebración; Bomy, Javi y yo
Estos dos años desde la Aconcagua cada uno ha seguido su camino, pero él se ha hinchado a ascender montañas del planeta; ha subido al Fuji en Japón, McKinley en Canadá, el Monte Bromo en Java y el Gugung en Bali ambos en Indonesia, La Aiguille Verte en los Alpes franceses y el Hvannadalshnjukur techo de Islandia.

Indonesia, Monte Bromo

Cumbre McKinley

Monte Fuji

Aiguille Verte
No deja de sorprenderme y hace un par de semanas tuve noticias suyas, me contó su aventura en Nepal y me pareció una buena idea transmitirla ya que en sus letras plasma su carácter.
Tras pedirle permiso, aceptó y aquí os pongo su gran aventura por el Valle del Khumbu.

MEMORIAS DEL KHUMBU por Bomy Martínez

Llegue a Kathmandu el Viernes 18 de Octubre y fui directamente a la agencia a recoger los permisos, los billetes del vuelo a Lukla y pagar la indeseada minuta. 

Al día siguiente, día 19, a las ocho y media de la mañana cogí el vuelo a Lukla. Por suerte no hubo ninguna cancelación y pude volar el día establecido, ya se que vosotros tuvisteis que esperar algún día de más. Una vez en Lukla, comí algo y me puse en camino a Namche Bazar. Pasé por Monjo, pagué mi "National Park fee", y considerando que quedaban tres horas de luz, continué hasta Namche. Llegué sobre las seis y cuarto, justo cuando había empezado a utilizar la frontal...menos mal!

El domingo 20, prometía ser "Relax and acclimatation day", o algo parecido. Por la mañana me fui a Thame a ver su monasterio, y a la vuelta decidí coger un camino que se dirigía al bien conocido recorrido circular por Khunde y Khumjung, por lo que lo que prometía ser un día de descanso, se convirtió en llegar a Namche Bazar, una vez más con las últimas horas de día (o primeras de noche), jeje.

Comenzaba la semana y durante los próximos días me dirigiría hacia el Valle de Gokyo. 

El Lunes 21 y después de caminar todo el día,  llegué inesperadamente (y casi de noche otra vez!) a Machermo situado a 4.470 mts. de altitud.

El Martes 22 me levanté un poco griposo y decidí tomar el día libre (lo iba a tomar de todas formas, puesto que Machermo está bastante alto), y después de unos sobres antigripales de polvos mágicos, al día siguiente me encontraba perfecto.

El día 23 continué hasta el pueblo de Gokyo. Es un valle precioso, vas caminando por la morrena del glaciar de Ngozumba con el Cho Oyu de telón de fondo, y tiene la ventaja de que el camino esta mucho menos concurrido que la autopista al Everest Base Camp (y lo mismo los lodges).



 Ese mismo día sobre las 14:00 de la tarde comencé la subida a Gokyo Ri de 5.360 mts. para aprovechar las luces del atardecer y disfrutar con las estupendas vistas del Cho Oyu, Everest, Makalu y todo el Valle de Gokyo con el Cholatse al Este.



Llegue al lodge de noche otra vez y después de cenar nos sentamos junto al fuego en alegre conversación los escasos huéspedes  así como las tres generaciones de la familia que lo regentaba...Magic!

El Jueves 24 amaneció soleado "again", pensé en acercarme al Campo Base de la vertiente nepali al Cho Oyu (nadie ha subido desde allí , pero tras una hora de caminar por nieve blanda y llegar al primer lago, decidí darme la vuelta. No encontré a nadie excepto a un grupo de tres peruanos (de Huaraz para mas señas), que me dijeron que la huella no estaba abierta mas adelante. Curiosamente, y una semana más tarde me volvería a encontrar afortunadamente con ellos. Volví al pueblo de Gokyo, con la intención de cruzar el glaciar de Ngozumba para llegar a Dragnag, punto de partida para cruzar los 5330 mts. del Cho La Pass, y así conectar con el valle de Khumbu y la ruta al Campo Base de Everest. La noche anterior me había enterado que la ruta al Cho La estaba abierta a pesar de la nevada, pero por el momento muy poca gente lo había cruzado. En los lodges de Dragnag me encontré con unos zaragozanos que volvían valle abajo sin cruzar el Cho La.

El Viernes 25, me encontraba "solo... ante el Cho La".
No fue para tanto, la huella estaba abierta probablemente por un par de personas, suficiente para marcar el camino. Después de dos horas llegue a un collado que pensaba era el Cho La, pero para mi sorpresa el verdadero Cho La aparecía en la lejanía tras una fuerte pendiente de nieve expuesta a caída de piedras. Dos horas mas tarde me encontraba en el "verdadero" Cho La, en solitario con unas vistas increíbles a ambas vertientes. Fue gratificante ver a un grupo de tres chinos que llegaban un poco mas tarde desde el lado Este.

Cho La Pass

Cabalgue hacia abajo, esquivando las bien marcadas grietas en el glaciar, y "ojo avizor" a la pronunciada pendiente rocosa. El valle se ensancho finalmente ofreciéndome unas magnificas vistas del Ama Dablam en el horizonte.



Acabé en los lodges de Dughla a 4.630 mts., bajo los mil y pico metros de la cara Este del Cholatse, y compartiendo cena y estufa con el cocinero, la dueña y su hija, una niña de unos ocho anos, que hablaba un inglés envidiable. Otro de esos momentos "NESCAFE" como decían los anuncios de antaño.

Pierdo la cuenta de los días  creo que era Sábado 26,  comencé descendiendo hacia la ruta del Everest Base Camp, y tras un atajo por la ladera de la montana me encontré en Lobuche. Repuse fuerzas en un lodge para porters con un (Chow Mein, an omelette and a cup of milk tea), y continué hacia Gorak Shep mientras veía como se aproximaban picos tan conocidos como el Pumori y el Lingtren, como una señal de que el Campo Base estaba cercano. En Gorak Shep conseguí casi la ultima cama disponible (welcome to the civilized world again). Esa misma tarde fui al Campo Base.

Campo Base del Everest
Parece como si ya hubiera estado allí  no hay sorpresas, y cada montaña, cada vista, es conocida. Sin embargo es un momento especial..., y quizás a la vuelta, el mismo lugar deja ya de ser tan mítico y remoto como era anteriormente... simplemente buscas un nuevo destino, un nuevo objetivo...again. Volví a Gorak Shep de nuevo al anochecer, pensando en el Kala Patthar del día siguiente.

La mañana del domingo 27 hacia frío,  los cinco mil y pico metros se dejaban sentir (incluso en la habitación , y cuando empece a caminar ya había varias personas intentando llegar a la soleada vertiente de Kala Patthar. Durante la ascensión y una vez arriba, la vista del Everest y el Lotshe-Nuptse es excelente, casi puedes tocarlos.


 No puedes evitar comparar la vista desde Gokyo-Ri y Kala Patthar, creo que personalmente me quedo con Gokyo, quizás porque mi atardecer en Gokyo fue mas emotivo que mi mañana en Kala Patthar, a pesar que en este último el Everest se ve tan cercano. En cualquier caso ambas son maravillosas. Después de casi una hora de contemplación  regrese a Gorak Shep, comí unos "noodles" en el mismo Porters lodge de Lobuche, y volviendo la mirada continuamente, a todo lo que dejaba atrás  al atardecer (y esta vez a plena luz del día , llegaba a Dingboche. Hacía una semana que había salido de Namche Bazar.......parecía mucho mas tiempo.

Comenzaba mi segunda semana, Lunes 28, con la salvedad que no hay que ir a trabajar (quien dijo que esto no es trabajo???). Desde Dingboche observo la Pared Sur del Lhotse al norte, el Ama Dablam al Sur y el Imja Tse entre ambos al final del valle del mismo nombre. 
Antes de llegar a Nepal consideré la posibilidad de combinar este trekk con la ascensión al Island Peak. La maldita burocracia y el desembolso económico que ello supone, me mantuvo dubitativo, para finalmente acabar haciendo lo inevitable.
Fui a Chukhung, donde esa misma tarde debería juntarme con mi guía y un porter a quien en Lukla había dejado unos 5 kg. de material que utilizaría únicamente para el Imja Tse.  Chukhung es sorprendente, situado en un entorno de alta montana, que como tú bien decías, tiene cierto parecido a la Cordillera Blanca de Perú. Llegue pronto, deje la mochila en el lodge y como tenia todo el día por delante hasta encontrarme con Pasang Tenjing, decidí subir al Campo base del Island Peak a echar una ojeada.


Me encanto el camino. No así la situación en el Base, donde debido al viento, muy poca gente (una o dos cordadas) habían hecho cumbre ese día  Volví a Chukhung a primera hora de la tarde y en el camino de vuelta se echo la niebla y hacia bastante frío.  Me junté con Mr. Tenjing tan pronto como llegué al lodge. Quien iba a ser mi guía había estado "solamente" diez veces ON THE TOP OF THE WORLD...casi na!

El Martes 29 el viento continuaba en el Lhotse e Island peak durante la mañana. Se podía ver la nieve revoloteando en sus aristas. Alquilé algo de material, compré algo de comida en la tienda de al lado y después de comer (en la tienda de al lado también), sobre las doce del medio día, Pasang y yo nos dirigimos hacia el Base. 
Decidí que era una batalla perdida intentar seguirlo y le deje marchar. Nos juntamos a mitad de camino en una roca muy característica, donde charlaba con unos conocidos, y llegamos al Base casi a la vez.

Campo Base del Imja Tse
Montamos la tienda, fui a por agua, me dí una vuelta por el lago y finalmente cocinamos algo antes de ir a dormir. La noche estaba serena, fría pero sin viento. No dormí casi nada, él sí claro!.

El Miércoles 30, le desperté a las dos menos cuarto de la madrugada, se había dormido, yo no!. Tomamos un té, unas galletas, un poco de chocolate, y yo rehusé a la sopa rara de noodles que el se iba a tomar. Me disfracé de alpinista, y antes de las tres ya estábamos en camino.
Subí sistemáticamente manteniendo el paso lento pero constante. Pemba subía rápido, con un paso de aspecto algo torpe...pero rápido!  y de vez en cuando paraba a esperarme. Una vez llegamos a la parte más inclinada de la ruta ya subíamos juntos. En el "crampon point" hicimos lo propio, todavía de noche, y con las primeras luces del amanecer nos encontramos con las cuerdas fijas. Pemba me apagó la frontal, y después de un trago de agua, un Mars y unos frutos secos (que antiguos!!!) empezamos a "jumarear" detrás de dos cordadas que nos precedían.
Casi a las siete y media Pemba y yo nos estrechábamos las manos en lo mas alto del Imja Tse, sin viento, con una vista magnifica...y sintiéndome un poco pequeño ante la imponente sur del Lhotse.


Después de unos veinte minutos en la cumbre descendimos (medio rappel, medio agarrados) las cuerdas fijas y después de llegar a la plataforma y sortear unas pocas grietas, el "crampon point" se convirtió en el "snack point".



La vista aquí  una vez más, es increíble. Bajé con cuidado las primeras rampas de nieve y roca, y después de ver como Pemba se alejaba hacia el Base, sobre las diez y media nos juntamos en la tienda. Cuando yo llegue, el ya había comido una sopa de noodles con sus colegas (que vicio!). Me encontraba bien...me enorgulleció oír de aquel veterano del techo del mundo "you could summit Everest". Tristemente y considerando mis limitaciones en todos los aspectos respondí "I can't afford it". Desmontamos la tienda, me ofrecí a bajarla puesto que el la había subido, (lo cual acepto alegremente), nos hicimos las fotos de rigor y a las dos y media estábamos de nuevo en Chukhung.


Hacía una temperatura agradable, y desdeñé la idea de bajar a Dingboche esa misma tarde, después de sentarme al sol y encontrarme con Juanjo, un conocido periodista de Donosti. Pemba subiría de nuevo con él al Imja Tse al día siguiente...que ganas!

31, Thursday morning, me despedí de Pemba y Juanjo deseándoles suerte en su ascenso al Imja Tse, y bajé tan pronto como pude hacia Dingboche. Comí unos noodles en el "Noodles and Pool" en compañia de "two lovely sisters" que lo regentaban, y una vez más cabalgué en lo que prometía ser un largo día hasta Namche Bazar, con mi mirada y mi cámara siempre enfocando a la inolvidable y cambiante cara del imponente Ama Dablam. Una vez en Namche Bazar me sentí estúpidamente "in the civilized world again". Volví al mismo lodge donde había dejado algo de ropa casi dos semanas atrás,  acordé el precio, y después de la pertinente cena "dormí como un Rey".

Inesperadamente la mañana siguiente (Viernes 1 de Noviembre) había mercado en Namche Bazar. "I thought It was on Saturday..." Aparentemente el mercado empieza el Viernes y continúa hasta el Sábado. Fui a la Gompa tan pronto como abrió, y salude a Mingma, "the girl in the reception" que había conocido cuando llegue a Namche dos semanas atrás. Me enseño el monasterio, leímos juntos los paneles que explicaban la historia del mismo, a la vez que me preguntaba el significado de algunas palabras en Inglés, que en la descripción no acababa de comprender. Fue un momento inolvidable entre risas y flirteos. "Will you come back next season?" I don't know.....Volví al lodge, me afeité dos semanas de vagancia y necesidad (quise dar una buena impresión), compré un apple pie in the german bakery, y volví a Mingma con mi pequeño regalo. Me despedí un poco emocionado. Después visité el mercado, y fui a decir adiós a mis amigos del Local restaurant donde había comido varias veces, inicié el descenso a Lukla.


Esa mañana de Sabado 2 de Noviembre me levante muy pronto, supongo que para tener una temprana idea de la situación que me iba a encontrar. El día anterior y a medida que iba llegando a Lukla, me enteraba de las noticias: "no flights from Kathmandu for the last three days..." Hoy Sábado (el día de mi vuelo) ya era el primero de cuatro. Pasaban las primeras horas de la mañana mirando al cielo, y con la esperanza de ver u oír un avión  Me encontré de nuevo con los peruanos que había conocido días atrás en Gokyo. Resultaron ser el padre (francés) y sus dos hijos de unos veintitantos nacidos en Perú, y donde los tres actualmente vivían. Me contaron: "Nosotros hemos decidido bajar a Salleri caminando, desde donde se pueden conseguir jeeps de vuelta a Kathmandu". Salleri estaba a dos días de Lukla, desde allí  los jeeps tardaban más de quince horas en llegar a Kathmandu.

Mi vuelo de vuelta a casa era el Lunes por la tarde (más o menos en dos días y quince horas), y los de Emiratos no esperarían por mi. Sopesé la situación; lo ultimo que necesitaba eran dos días mas de trekk con mi abultada Altus (yo bajaba todo mi material), pero ante la imposibilidad de volar ese día  y tener que afrontar una cola de cuatro días de personas esperando vuelos, decidí cancelar mi billete y unirme a los peruanos. Dejamos Lukla sobre las 10:30, caminamos todo el día por unos lugares preciosos, a veces más parecidos a una selva subtropical, que al entorno de alta montana que habíamos vivido anteriormente y finalmente a las 17:30 de la tarde llegamos a Kharikhola, donde decidimos pasar la noche. Lukla había quedado bastante atrás...Salleri aun estaba bastante lejos.

El Domingo 3 a las 6:00 de la mañana ya estábamos desayunando y media hora mas tarde comenzábamos a caminar, literalmente aquello era volar. La ruta era un continuo sube-baja, para acabar subiendo unos mil trescientos metros de desnivel hasta los 3.071 mts. del Trakshindu La. ¡Y yo que pensé en Lukla que todo seria bajada!. En otras circunstancias, habría disfrutado enormemente de este camino, pero ahora no pensaba mas que en llegar a Salleri lo antes posible.


Al final del día llegamos a Phaplu, y media hora mas tarde llegábamos finalmente a Salleri. Eran las 19:00 de la tarde, ya de noche y la posibilidad de encontrar un jeep que saliera en ese mismo momento a Kathmandu, era mas que remota. "Today is festival and all the jeeps left in the afternoon. Maybe tomorrow morning..." Tomorrow morning era demasiado tarde para mi! Paseé por el pueblo con la esperanza de encontrar algo o alguien que me pudiera sacar de allí.
Había bastante jolgorio que contrastaba con mi contenida angustia de ir mentalmente asimilando que perdería mi vuelo de vuelta a casa. En mi desesperación  intente incluso "sobornar" a un conductor de jeep...no funcionó.
Me da la impresión que este tipo de situaciones te crean un estado mental que te hace pensar muy rápido  y te llevan a soluciones que en otras circunstancias, nunca habrías pensado. Desde la tienda de la esquina, llame por teléfono a la agencia de Kathmandú que me había solucionado los permisos (por suerte Mikel trabaja allí) , y pregunte con voz entrecortada: "es posible conseguir un helicoptero que mañana Lunes me lleve a Kathmandú?". Le propuse que uno de los helicopteros que volvía de Lukla a Kathmandu (la gente en su desesperación por salir de Lukla, ya estaba fletando helicopteros), hiciera una parada en Salleri y me recogiera. Mikel dudó..."eso va a ser bastante complicado, pero déjame intentarlo...éste es el país de las sorpresas". 

Veinte minutos más tarde Mikel me llamaba a la misma tienda de la esquina para decirme que era posible conseguir el helicoptero, y un último precio que no había estado exento de regateo, "he conseguido un descuento porque el piloto es amigo mío, nos conocemos desde hace bastante tiempo..." Mikel esperaba mi respuesta. Me rompía el corazón pagar por un helicóptero casi más que por mi vuelo a Nepal, pero el estropicio ya estaba hecho...¿Cuál sería el precio de reservar un nuevo vuelo y perder una semana de trabajo?  Respondí: ok Mikel, no tengo opción,  acepto. Esa noche nos sentábamos a cenar, en alegre camaradería y entre risas y algo de ron, los tres peruanos, dos mejicanos que habían intentado el Ama Dablam, dos Sherpas, dos francesas, una lituana y yo. Todos saboreábamos la alegría de haber terminado "su personal y maravilloso trekk", y a sabiendas de que mañana unos en jeep, y "otro" en helicóptero llegaríamos a Kathmandú.
Disfrute el momento, y toda mi angustia se desvaneció por completo...a pesar de todo!

Lunes 4 de Noviembre.
Decidimos que el "Pick Up" sería sobre las ocho y media de la mañana de ese Lunes en Phaplu, a una media hora de Salleri. La mayoría de los que cenamos juntos el día anterior ya habían salido en jeep. Me despedí de los peruanos, "...nos vemos en el Huascarán", le comenté a Dominique.

Corrí a Phaplu, llegué justo a la hora, pero aun tuve que esperar hasta las diez, que llego el famoso helicóptero.  Me "embarqué" a Kathmandú. El helicóptero venía de Lukla con otros cuatro pasajeros. "Are you tight with flights?" pregunte a la chica sentada a mi lado, ella asintió con cierta impotencia. Me consolé pensando que las vistas desde el aire eran preciosas y que quince horas de incomodo jeep se convertían en menos de una hora de excitante vuelo, y es que la mente trabaja de una manera increíble.



Me encontré en el aeropuerto de Kathmandú sobre las 11:00 de la mañana, cuatro horas y media antes de mi vuelo. Cogí rápidamente un taxi y fui a la ciudad. Ya en el Thamel, y en el hostel donde había pasado la primera noche me permitieron darme una ducha a pesar de que obviamente no me podía hospedar allí  "You look tired" me dijo la chica de la recepción.  Creo que después de esa primera ducha tras todo el trek "I looked much better". Corrí a la agencia, me encontré con Mikel y echamos unas risas por todo lo sucedido antes de despedirme, "...no te preocupes ya me pagarás cuando llegues.....que sí, que sí, que ya me fío de tí".
Aun saqué tiempo para comprar un chaleco de plumas "North Fake" y después de comprar algo de comida, gasté mis últimas rupias en un taxi al aeropuerto. El vuelo llego con retraso y después de más de una hora de espera me encontré sentado en el avión que unas pocas horas antes pensé que perdería. Lo había conseguido y pensé que Kathmandú nunca había estado tan lejos o tan cerca solo en cuestión de horas. Despegamos y disfrute con el panorama desde el aire, mientras les explicaba en French-English los lugares y nombres de las montanas a la madre e hijo franceses que se sentaban a mi lado.
Me sentí feliz, completamente relajado. Volvía a casa...con la mochila llena de recuerdos!


Bueno Dani, pues esto es todo. Espero no haberte aburrido demasiado, pero lo que pretendía ser un corto email, se ha convertido casi en una novela. 

Creo que ha sido un poco terapéutico para mí, el hecho de re-descubrir un poco mi viaje al escribir esto, y por otro lado, te debía una historia, después de haber leído tantas tuyas en tu blog. 
Finalmente, y considerando las fechas, desearte "Happy Christmas", y por supuesto muchos éxitos y seguridad en la montana.

Un Saludo

Jose

miércoles, 23 de octubre de 2013

Imja Tse 6.189 mts., días de cumbre.


primera parte del viaje y trekking de aproximación en:

http://pelegrinajes.blogspot.com.es/2013/10/trekk-everest-2013-imja-tse-6160.html

Día 22 de Octubre, Chukung 4.700 mts. - Campo Base 5.100 mts.:

Nos levantamos a las 7:00, hoy toca hacer la mochila ya que nos vamos para el campo base, aparentemente me encuentro bien y Juanjo también, ya está bromeando. Tras retirar la cortina de la ventana al fondo veo el Imja Tse reluciente y me entra un escalofrío por todo el cuerpo, se lo digo a Juanjo y ambos lo admiramos desde la calidez de la habitación.

Metemos las cosas en el petate y hacemos la mochila de espalda lo más ligera posible, el desnivel es poco unos 250 según el guía y unos 400 reales, el itinerario no nos va a suponer mucho esfuerzo (o eso creíamos).

A la hora establecida vamos al comedor, la claridad ya entra con fuerza por las ventanas impulsada por la nieve y nos sentamos donde el día anterior, sólo faltan Alberto y Miriam que se hacen esperar. Entonces Miriam entra por la puerta visiblemente afectada y con una mala noticia., la preguntamos -¿qué pasa Miri?, y nos responde: -Alberto, está mal, ha pasado la noche fatal y no ha pegado ojo, ¡joe qué rabia!-. Nos quedamos perplejos los cuatro y entra Alberto por la puerta. Aparentemente se le ve bien, no tiene mala cara pero pronto nos comenta su situación. Nos explica que ha pasado una noche que no se la desea ni a su peor enemigo, se ha levantado varias veces a "potar" y no ha podido pegar ojo.
Nuevamente la altura le ha pasado una mala jugada, no es la primera vez que le ocurre, todos lo sabemos pero hasta día de hoy parece que todos íbamos de una forma similar aclimatando.

Desayunamos con la noticia revoloteando sobre la mesa y es que Alberto no puede ni siquiera desayunar, su decisión está tomada y es la mejor, va a descender hacia Dingboche por que su cuerpo se lo pide, es la mejor manera de tratar los síntomas derivados de la altura.

Tras el desayuno nos despedimos con tristeza pero la vida sigue y hay que continuar, son cosas que cuando uno viene a estos sitios ya tiene en cuenta que es muy posible que ocurran y nunca se sabe a quien le pueden tocar.

Los 5 restantes partimos de Chhukung con un ritmo fuerte con los dos guías hacia el campo base, los guías son hermanos y han ascendido unos 10 picos de 8.000 metros entre los dos. Nos llevan con ritmo militar desde un inicio, mientras comenzamos a caminar entre morrenas y glaciares por una senda limpia de nieve en forma de trinchera, a los lados unos 30 centímetros de espesor.


 Por el fondo del valle asoma el Makalu tras el Baruntse y dejamos a la izquierda la pared Sur del Lhose y del Nupse, estamos hablando de montañas de 7.000 y 8.000 metros, lugares inolvidables en definitiva.


El comienzo ha sido frenético y pronto nos hemos montado en lo alto de una morrena para dirigirnos hacia el Este. El Island Peak o Imja Tse ya se ve muy cerca, el objetivo final está a menos de 24 horas y el cuerpo empieza a entender que mañana puede ser un día grande, todas las energías de una temporada concentradas en un sólo día.


Abandonamos la parte alta de la morrena del Glaciar del Lhotse para descender a una pequeña depresión, que nos lleva en línea recta a la base de la arista Suroeste del Island Peak donde está la Laguna de Chokarma, estamos ya a 5.000 metros y se nota bastante la altitud, más que la altitud notamos que vamos demasiado deprisa y el corazón está a pleno redimiendo bombeando sangre.

al fondo el Lhose
La laguna está cubierta de nieve por lo que pasamos por la planicie en dirección al campo base que se puede apreciar al final del llano, este camino se nos hace interminable y por si fuera poco nos para un hombre de habla inglesa subido a una piedra y como un profeta nos dice lo siguiente: -No subió nadie ayer al Imja Tse, en la zona del "plateau" no hay huella abierta y las cuerdas fijas están ocultas bajo la nieve, hay que estar muy muy fuerte para abrir la huella y hacer cumbre-. Si ya de por sí el camino estaba siendo duro, esto nos terminó de bajar la moral, aunque quien sabe si podíamos ser nosotros los primeros-.


La altura nos hace mella y llegamos muertos al Campo Base situado a 5.100 metros, además nuestra agencia es la última por lo que pasamos por decenas de "iglús" amarillos de the north face hasta llegar a nuestra zona, donde hay instalada una tienda más grande como comedor. Nos reciben con un té como es costumbre y bajamos las pulsaciones sentados en las sillas, después nos traen algo de comer.

A mi me duele la cabeza bastante, Miriam y Cordeiro están igual y Jacobo no contesta directamente, intento tras la comida darme una vuelta para ver si el dolor se alivia y me dirijo hacia el inicio del ascenso de esta noche por terreno llano, cuando llevo unos 100 metros me doy la vuelta, prefiero descansar ya que con los latidos del corazón me duele más. Nos tomamos una aspirina y nos metemos en las tiendas de campaña a descansar, con el solecito exterior hay buena temperatura interior que nos permite estar relajados y semi-desnudos sobre los sacos, mientras hacemos la mochila para el día siguiente, graduamos los crampones y organizamos toda la tienda.


 Le digo a Juanjo que si me encuentro mañana así me quedo en la tienda y me dice con guasa, que si va a tener que tirar mañana de mí. (de los seis del grupo, nosotros dos hablamos de bajarnos juntos si a alguno le ocurría algo).

Juanjo, la verdad, es el único que mantiene un poco viva la llama del grupo, está bromeando y un poco entre risas se nos van pasando los dolores a lo largo de la tarde. La verdad que la zona es un tanto precaria con tanta nevada, las tiendas se encuentran separadas unas de otras por varios metros y por medio hay grandes cantidades de nieve acumulada cercanas al metro de grosor, los caminillos entre tiendas están llenos de barro y esto hace que el ir de tienda en tienda sea un tanto engorroso, pero te acabas acostumbrando al lugar.


Por la tarde sobre las 16:00 bajan dos grupos de españoles y nos comentan que han hecho cumbre, un grupo de dos y otro de tres han hecho cumbre, ¡bien!, tenemos huella abierta. Nos comentan algunas cosas del ascenso y unos de ellos nos dicen que han sido los primeros en los últimos 10 días tras las nevadas, su guía nepalí se merece un monumento en Namche por como ha abierto la huella y desenterrado las cuerdas fijas y nos comentan que hay un par de zonas técnicas y las grietas están muy abiertas. Nos cambia un poco la visión y renace la llama de la ilusión por la cumbre. ¡a por ella!

Tras la cena con un grupo de franceses, el sol se mete por el valle, nos deja las últimas luces naranjas hacia el Baruntse y la temperatura cae en picado, el termómetro baja de 0º en cuestión de minutos y aquí cuando es de noche solo existe un destino: el saco de plumas, además a la 01:00 de la madrugada hay que levantarse.

Baruntse

Con el suave "susurreo" francés y los pies fríos, caigo en mi propio sueño.

Dia 23 de Octubre; día de Cumbre, Imja Tse 6189 metros.

Sueño de un par de horas, después veo pasar las 22:00, 23:00 y las 00:00 el reloj interior marca -7º, así que ni me imagino lo que puede hacer fuera, miro al Juanjo que ha dormido mal todos los días y hoy ni se inmuta, vaya tío. Además hay alguno roncando por fuera.

Por fin son la 01:00, oigo la gente levantarse y hacemos lo mismo, despierto a Juanjo que ha pasado su mejor noche, ¡y yo sin pegar ojo!. Pero la verdad que por otro lado ya no me duele la cabeza y me encuentro bien aparentemente, es uno de esos momentos en los que llevas pensando mucho tiempo y que suele tener algo de especial, el famoso: día de cumbre.

Junto a los franceses acudimos a la tienda comedor, allí bien apiñados y pegados unos a los otros desayunamos a la luz de los frontales, un buen vaso de café solo me espabila, mientras Jacobo en frente mía se intenta comer un "porridge" británico que ha pedido sin saber ni lo que era y que trata de aderezar con azucar y café en polvo. Otra aspirina al canto, esta de manera preventiva.


Tras el desayuno cogemos las mochilas de ataque, son las 02:00 y terminamos de vestirnos, guardamos los plumas y partimos con el guía en cabeza por el camino que había intentado pasear el día anterior, Juanjo se queda rezagado de un inicio y a Miriam se le viene un par de veces el dichoso "porridge" a la boca con ganas de vomitarlo. Comenzamos como habíamos terminado la jornada anterior, con máxima agitación.

A la luz de los frontales recorremos un tramo de itinerario sin desnivel para situarnos a los pies de la ladera de ascenso inicial, aquí comienza la verdadera subida. La nieve cruje a nuestro paso, hay una considerable helada en la capa superior de la nieve y el reloj marca -10ºC. Por una pala de nieve de 30º de inclinación comenzamos a subir trazando zetas y siguiendo los rastros de otras huellas, el guía sherpa asciende demasiado deprisa y nos lleva con la lengua fuera, a veces la huella asciende bastante vertical y nos acelera más la respiración si cabe. Tras la primera hora de subida paramos en una pequeña terraza sin desnivel, hemos subido los primero 100 metros hasta los 5.200 metros y necesitamos parar para coger algo de aliento.


Hace bastante frío y sobre todo tenemos problemas en las manos, yo saco los guantes de gore y me los voy a poner sobre los de polartec y el resto se encuentra bastante bien, parece que la altura nos está dando una tregua a la cabeza, así que tras 5 minutos de parada continuamos. La pendiente continúa aunque uno se va acomodando al ritmo y al paso de la huella abierta, así y tras la segunda hora de recorrido llegamos a los 5.400 metros donde paramos de nuevo, bebemos agua y el frío se acentúa, estamos en -13ºC y no se puede parar más de 3 minutos ya que te quedas helado, parece que esto marcha sólo Miriam nos comenta que tiene ganas leves de vomitar, pero continuará.


Con los frontales alumbramos hacia arriba y parece que la ladera continúa, aunque vemos una zona rocosa por encima. Ascendemos por la pala que ya tenemos cogida la medida y mediante giros a derecha e izquierda ganamos altura y metros a la montaña, vemos que nos estamos adentrando en un estrecho corredor entre espolones rocosos que se estrecha a tal punto que se convierte en un metro de anchura y con una pendiente considerable. Finalmente la nieve desaparece y llegamos a roca, viene un tramo delicado en forma de embudo en donde la roca tiene hielo que brilla al alumbrarlo con los frontales, tenemos que extremar precauciones y hay que salir por unas terrazas hacia la parte derecha.


Tras salir de la zona delicada, vemos que hay unos hitos y el itinerario ahora no gana altura sino que mediante unas terrazas se marcha hacia la derecha, atravesamos un corredor de nieve para llegar a otro espolón por el que esta vez sí ganamos altura por su misma espina dorsal.



 La sensación de vacío es grande y  lo comprobamos mirando hacia abajo con la luz del frontal y observando que no hay nada más allá. Hemos completado la tercera hora de marcha y realizamos una nueva parada en una gran terraza de roca, allí vemos que hay una escalera metálica y unos pequeños vivac, estamos a 5.600 metros y creo que esta zona era donde se montaba antiguamente el campo avanzado del Imja Tse y que actualmente está prácticamente en desuso.

Tras la parada de algo más de 5 minutos, donde incluso como alguna barrita por ir cogiendo energías más que por que tenga hambre, todos nos encontramos bien, el ánimo ha crecido en el grupo y voy viendo opciones claras de hacer cumbre.

Partimos hacia arriba nuevamente, el espolón se ve impracticable e inclinado y nos pasamos al amplio corredor de la derecha por donde va la huella, la nieve está muy bien pero el corredor tiene unos 40º de pendiente, ascendemos unos 60  metros de desnivel por allí y nuevamente nos montamos en la misma arista que llevábamos mientras está amaneciendo. La primera visión de aquella zona y este amanecer jamás se me olvidará, no por ninguna montaña en concreto pero si por la magnitud del paisaje y la sensación de no ser nada en medio de hielo y nieve.



La verdad es que ahora el espolón está más tendido y se puede progresar bien, además con luz natural es otra cosa y progresamos de mejor manera mientras llegamos a los 5.820 metros donde se encuentra "crampon point", inicio de la zona glaciar y donde ,como su nombre indica, nos tenemos que poner los crampones.


 El glaciar es imponente y tanto a derecha como a izquierda los seracs que cuelgan son increibles, además el cielo acompaña tornándose de tonos violáceos y anaranjados por la fuerza del sol.


Llegamos más o menos regular a la zona, Jacobo viene un poco retrasado y Miriam tras preguntarla como está, me contesta que fatal y que viene un tanto mareada. Ahora tendremos un buen rato para ponernos los crampones y recuperar pulsaciones y energías. Hemos ascendido muy bien hasta aquí, hemos cogido a dos americanos que van por delante y los franceses que venían por detrás ya ni les vemos.

Yo termino de ponerme los crampones, arnés y sacar piolet, además aún me da tiempo para engullir un par de barritas, frutos secos, un power gel y beber agua en cantidad, mis compañeros aún están liados con los trastos y aprovecha para hacer fotos al Ama Dablam que nos muestra su cumbre iluminada por el sol, simplemente ¡ increíble!.


Los datos que teníamos del glaciar era que no hacía falta encordarse, pero el guía muy acertádamente me dice que sí, que este año estaba muy abierto, además los españoles ayer también nos dijeron que las grietas eran enormes. Le comento al guía hacer dos cordadas pero sólo teníamos una cuerda así que todos metidos en la misma, ¡toma ya!.
Al final descansamos casi 30 minutos, cosa que nos viene muy bien. A las 6:30 partimos por una loma rumbo a adentrarnos en el glaciar, en cuanto nos montamos en el mismo comenzamos a alucinar con las grietas, el corazón se nos encoje y los músculos se tensan en busca de la perfección en los movimientos.


 Pasamos junto a grietas muy profundas, afiladas aristas, contorneamos pequeños seracs y no puedo evitar pensar en escenas de los Alpes, además me da tiempo a hacer fotos ya que Jacobo viene tocado y nos hace parar cada pocos metros a toda la cordada.


Todo el itinerario glaciar supera todas las expectativas que tenía sobre él, me impresiona de verdad y ya el colofón final es un estrecho pasadizo entre grietas de una treintena de metros de longitud que más que asustarme me maravilla, esto es increíble, precioso.


Con un puente de nieve sobre una grieta cerramos dichas maravillas naturales, este tramo me ha dado alas, me encuentro muy bien y el cambio tan marcado de zonas de ascenso me ha hecho la subida bastante llevadera. Ahora estamos atravesando el gran "plateau" glaciar donde tenemos que parar a menudo para que Jacobo tome aire y beba agua, viene bastante asfixiado, ¡ay, esos kilos de más!.



Tras cruzar el tendido "plateau" llegamos a la base del corredor (zona de cuerda fija), esta vez en lugar de ascender a la izquierda hacia la depresión de la arista y recorrer la misma por su filo hasta cumbre, debido a unas grietas han trazado la línea de ascenso directamente a cumbre o a unos 10 metros antes de la misma y con ello está un poco más inclinado el corredor.
Son las 8:00 ya y llevamos 6 horas de ascenso, entre cuerdas y grietas, se me han pasado volando dos horas y ya nos encontramos a casi 6.000 metros de altitud, sólo nos queda ascender por la cuerda fija, ¡tenemos la cumbre hecha chicos!.


Nos restan 200 metros de cuerda fija, están divididas en 4 tramos de 50 metros y fijados al hielo mediante estacas fosilizadas. Primero va el guía y después tiro yo, llevan todos "jumars" excepto yo, que llevo un tibloc que para bloquearlo tengo que dar un golpe seco de muñeca que a menudo no basta porque resbala.
Por ello asciendo con el piolet en mano, que voy clavando para asegurarme, además de la línea de vida pasada por la cuerda.

Para ascender hay que realizar mucho esfuerzo, se coge poco oxígeno en cada bocanada y a cada paso tengo que parar y realizar varias respiraciones seguidas para descender las pulsaciones. El avance es muy lento, apenas 4 o 5 metros por minuto, pero la cercanía del final de la pendiente de unos 50º nos da ánimo.


Por fin llego a la última estaca del corredor, desde allí tan sólo me quedan recorrer los últimos 5 metros de arista a la cumbre.


Así tras una hora más de corredor llego a la cumbre del Imja Tse de 6.189 metros, donde están el guía sherpa y un americano con su sherpa, nos damos la enhorabuena y acto seguido miro hacia atrás en busca de mis compañeros mientras trato de recuperar el aliento tras 7 horas de ascenso. Veo que Juanjo viene detrás y 5 minutos después llega al punto más alto donde no entramos más de 6 o 7 personas. La felicidad nos inunda, el corredor nos ha costado lo suyo pero ha merecido la pena tanto esfuerzo, 5 minutos después llega Cordeiro y a otros tantos minutos Miriam, sólo falta Jacobo pero ni tan siquiera le vemos. Por un momento pienso que se ha dado la vuelta porque veo a uno descendiendo en el inicio del corredor, pero finalmente asoma el gorro ruso y el gore mammut que le caracteriza.

Mientras llega hacemos unos vídeos y fotos del resto de montañas, podría citar decenas de montañas situadas alrededor pero la cercana pared Sur del Lhotse eclipsa al resto, bueno casi a todo porque a mí me impresiona casi más el ver sendos glaciares por ambas vertiente que abrazan al Imja Tse y que con largas lenguas abarcan casi todo el valle, esto sólo lo había visto en reportajes televisivos de al filo.


Gran Pared Sur del Lhotse
30 minutos después de llegar, se aproxima Jacobo, va mal, cada metro se para y agacha la cabeza, le vamos animando diciéndole cosas y gritando su nombre, hasta que por fin llega a cumbre donde le dejamos coger aire. Le cuesta más de un minuto decir una sola palabra, va reventado y esperamos a que se reponga un poco para hacer una sesión fotográfica del grupo. ¡hemos cumplido el objetivo!. (días después me reconoce que se acuerda de pocas cosas de la cumbre).


Casi llevo una hora en la cumbre y aún nos queda lo más difícil que es descender, comienzo el primero por delante de los guías. Con la cesta vamos montando rápeles por las cuerdas fijas, tratando de evitar las cuerdas que usan los franceses que están ascendiendo en estos momentos. Algunas cuerdas están tan tensas por el peso del hielo pegado que cuesta bastante meter el rapelador, por lo que el último rápel lo realizo a lo bombero, sin seguro agarrado a la cuerda con los guantes, es el menos inclinado y me deposita en el "plateau" por donde desciendo unos metros para quitarme de la purga y la caída de hielo de las maniobras de mis compañeros de descenso. Me quito la mochila y me tiro boca arriba sobre la nieve para descansar.
Juanjo no tarda en bajar y repite operación, pero el resto de compañeros tarda bastante en llegar, aprovechamos para comer y beber mientras van llegando echando pestes del lío de cuerdas de subida y bajada con los franceses.


Descansamos todos e iniciamos el descenso, ahora vamos encordados porque viene el tramo glaciar que esta agrietado, en lugar de volver por el mismo itinerario y puesto que son las 11:00 de la mañana, descendemos por otro itinerario menos expuesto, en lugar de bajar por los estrechos puentes de nieve, bajamos por una cuerda fija un pequeño resalte y evitamos la peligrosa zona, para posteriormente perder altura por la bonita arista de nieve y llegar a "crampon point".


Personalmente me encuentro mejor, he notado mejoría con el descenso de altitud y la verdad que no he dejado de comer, Miriam y Jacobo también parece que estan mejor pero en cambio a Juanjo le ha dado un pequeño desfallecimiento, nos comenta que está sin fuerzas y además le duele mucho la garganta, no puede hablar, se le nota en la cara.


Ya sin crampones ni arnés, vamos descendiendo por la arista rocosa, la bajada es lenta y hay que tener cuidado porque las fuerzas van justas, además algunas zonas están expuestas y no conviene correr. Después nos adentramos al corredor ancho que tiene la nieve bastante blanda, nos hundimos bastante pero esto quizás nos da seguridad para bajar.

 

Nuevamente volvemos a la arista de roca, ahora toca el tramo de terrazas donde se encuentra el campo avanzado, allí hacemos una parada y volvemos a comer, el sol radiante calienta y cogemos temperatura mientras disfrutamos con las vistas y las aéreas terrazas por donde hemos ascendido.


Nuevamente tras coger algo de energía, deshacemos todo el itinerario de terrazas, vemos que hay algunos hitos que señalizan la zona por donde pasar, pero dudamos que pudiéramos haber seguido este itinerario solos sin guías por la noche. Hemos llegado al famoso embudo donde había hielo, ahora éste se ha derretido y secado y sólo tenemos que destrepar unas placas para llegar al nevero final. Nevero que se va ensanchando y que tiene casi 500 metros de longitud hasta el valle, la nieve está muy blanda y esto nos provoca varias caídas y resbalones, incluso a los guías pero no nos llevan muy lejos y nos volvemos a levantar para continuar con el trayecto.

Baruntse
Desde la pala de nieve, ya podemos ver el valle, nos quedan pocos metros y por arriba hemos perdido de vista a nuestros compañeros, nos hemos dividido en dos grupos y yo bajo con Cordeiro por delante, más bien la inercia nos deja tras 11 horas y media en el Campo Base, nos metemos en el comedor y pronto nos sacan un te, mientras van llegando nuestros compañeros pocos minutos después, ¡bien, cumbre conseguida!.

En la tienda comedor, vamos asimilando que hemos hecho cumbre y nos traen la comida, observamos que Juanjo y Miriam no están del todo bien, no quieren comer y en lugar de coger energías prefieren dormir, les obligamos un poco a comer pero no quieren y les digo que quizás nos conviene descender esta misma tarde a Chukung, por el hecho de pasar una noche más agradable en cama, con almohada, cenando un plato en condiciones, con estufa y sobre todo perder 400 metros más de desnivel. Juanjo me comenta que no es que no quiera bajar, sino que no tiene fuerzas para llegar abajo y realizar las tres horas de descenso. Van a descansar y dormir un poco hasta las 15:00 y entonces decidiremos el qué hacer.

Tras una hora, nuestras pulsaciones han bajado, vamos a ver como se encuentran los compañeros a las tiendas y parece que están algo mejor. No se deciden si bajar o no hacerlo así que creemos que es lo mejor para el grupo descender, por lo que vamos a decidir los que estamos mejor anímicamente. Parece que no nos cuesta mucho convencerlos de que vamos a bajar y con rapidez nos vamos cambiando de botas, camisetas y abrigo para descender a Chhukung, nuestros cuerpos lo agradecerán.

A las 15:15 estamos partiendo del campo base rumbo a Chhukung, el camino es llevadero, el paso de este par de días de yaks, porter y turistas ha ampliado la senda, pero esta está llena de barro.


 Vamos bordeando la cara Sur del Imja Tse, el glaciar colgante nos mira desde arriba, pero esta vez hemos vencido a la montaña. Además parece que a Juanjo el caminar le viene bien, así que vamos juntos cruzando el llano de la laguna de Chokarma Tsho y a buen ritmo en un día radiante en el que casi no se han levantado ni nubes.


El sol comienza a perder fuerza, eso se nota y la temperatura comienza a perder grados de su top, esto nos obliga a abrigarnos algo y aprovechamos para hacer alguna parada justo antes de montarnos en las morrenas alomadas. Este tramo como es de sube y baja nos cuesta más, los cambios de ritmo son continuos y el grupo se va alargando mientras el sol se mete definitivamente y tan sólo queda iluminada la gran pared sur del Lhotse y el Nupse.


Podemos ver ya abajo Chhukung pero aún nos queda media hora, me paro en varias ocasiones y veo como mis compañeros van llegando, trato de no perderles de vista, aunque están custodiados por los guías y porters que van por medio. Ahora más que nunca quiero llegar a la aldea y las piernas me van solas en esa dirección, las nubes se están comiendo Chhukung y la temperatura ha caído en picado, la sensación de frío se acentúa si contamos que llevamos 16 horas activos y las calorías consumidas habrán sido muchísimas.


Tras cruzar un arroyo por un puente de madera entro en la aldea, entre casas y lodges no tardo en encontrar el nuestro, ¡por fin en casa!, me quito la mochila y tras abrigarme espero a mis compañeros sentado fuera, no tardan mucho en llegar en 10 minutos estamos todos juntos nuevamente.

Celebramos la llegada, nos dan las habitaciones y entramos al cálido salón, la gente nos mira con caras raras y no nos quitan ojo, -debemos de tener unas pintas de muertos andantes!. El sufrimiento ya ha terminado, te caliente, estufa, y para cenar filete de yak, que Juanjo aún no puede asimilar, nos comemos su parte como pirañas, pero estamos todos bien aparentemente que es lo importante.

Esta noche aquí nos va a venir muy bien, así que ponemos el despertador para 10 horas después.....un descanso largo y merecido.

realizando entrada de la crónica de descenso de trekk en:
http://pelegrinajes.blogspot.com.es/2013/10/trekk-everest-2013-imja-tse-6160.html