domingo, 3 de mayo de 2015

Teide de 0 a 3718, día 3, jornada de cumbre

Suena el despertador. Esta noche ha sido corta y el compañero de litera nervioso.

En la habitación del Refugio de Altavista se hace la luz. Tengo la mochila semi-preparada y sólo me cambio de ropa y salgo hacia el comedor, allí empiezo a hervir agua para desayunar.

Van saliendo mis compañeros a cuentagotas y el resto del refugio se va levantando. Pronto se ocupan todas las mesas del comedor y la gente prepara sus mochilas en el hall con sillones. Esto es una locura, decenas de personas se agitan con el mismo fin de subir al techo de España.

Salgo a la calle, 8ºC en el termómetro, no hace ni pizca de frío. Durante mi ascenso anterior, hace ya de ésto  10 años, recuerdo que la temperatura era negativa en el refugio, hoy bastará con subir en manga larga de camiseta.

Hay varias parejas que siguen nuestros movimientos y es que no son muy montañeros, ya nos pidieron el día anterior si podían subir con nosotros, o más bien entre nosotros ya que tampoco llevan frontal. Como no, aceptamos.

Nos hemos levantado a las 4:30 y antes de las 5:30 nos ponemos en marcha, previsiblemente vamos a llegar bastante antes de amanecer, pero no hace frío como para no poder esperar arriba sentados. En otras ocasiones esto sería una utopía.

Partimos por la senda que sale tras el refugio los 9 más otros 4 ó 6 "arrejuntados", a nuestras espaldas todo lleno de luces de los pueblos costeros; la capital Santa Cruz, Puerto la Cruz, Candelaria, es decir todo el perímetro de la isla iluminado de puntitos amarillos.

No corre ni gota de viento, el cielo está estrellado y por delante vemos algún que otro grupo pequeño con sus propios frontales. Nosotros a un ritmo continuo vamos ascendiendo por la senda que asciende cómodamente aunque con desnivel por la ladera oriental.


El hacer las dos noches anteriores a 2000 y a 3200 nos ha ayudado a aclimatar perfectamente, ninguno sufre dolor de cabeza y vamos cogiendo a los grupos delanteros.
El camino comienza a cambiar en cuanto a forma y en lugar de subir comienza a mantener altura girando entre grandes bloques de lava. Esto indica que estamos llegando a la instalación del teleférico. He subido la basura para tirarla en los contenedores cercanos a la edificación y bromeamos con ello, ya que ya se sabe; "la basura nunca se sube y siempre se baja". Pues en este caso al revés.


Hemos pasado los 3500 metros y caminamos junto a la edificación del teleférico, que dejamos a la izquierda. Desde este punto la pendiente vuelve de nuevo y casi a modo de escalones vamos subiendo por la zona conocida como la Rambleta. El olor a azufre llega con mayor intensidad y el cielo estrellado es perfecto. El amanecer promete.


Llegamos a la primera hora de marcha y hemos superado casi 400 metros de desnivel, un ritmo muy bueno para estas altitudes, aunque ya se nota la altura y coger aire cuesta más que por abajo.

Tras varios zig-zagueos asomamos al cráter, a pesar de que el sol no ha salido y aún le queda un rato, el cielo está tan claro que podemos ver el borde del crater. Sólo nos queda el último trecho por el mismo borde hasta llegar al punto más alto del crater, del Teide y de España entera.

Llegamos a los 3.718 metros, estamos pisando el terreno español más alejado del centro de la tierra y más cercano al sol. Nos felicitamos los unos a los otros y aguardamos la salida del sol, al que aún le queda un rato ya que son las 6:40 y estimamos que esto ocurra a las 07:00.


Nos abrigamos y esperamos el momento junto a una veintena de personas más, cada uno busca su hueco en la cumbre y su foto. Al poco tiempo y antes de las 7 el cielo comienza a ponerse anaranjado por el Este y junto a las luces costeras hacen del lugar algo espectacular.


Observamos con cierta pena que el horizonte hacia el Este esta nuboso, por lo cual no vamos a poder ver el sol salir tras el mar de manera circular, sino que la claridad invadirá primero el cielo y después el sol saldrá tras las nubes, algo menos especial pero también nos vale.


Fotos y más fotos hacia todas direcciones, me voy al otro lado del cráter y saco la silueta de mis compañeros en el punto más alto, después vuelvo y ato las banderitas de oración que ondean con el viento de Norte, como ondearon en el Refugio de Altavista y en la Cabaña de Fidel. Esto va por las víctimas del terremoto de Nepal acaecido hace pocos días.


La claridad inunda todo, el sol ha salido sobre las nubes del horizonte y ahora la sombra cónica del Teide queda proyectada hacia el lado contrario, el Oeste y sobre la Isla de la Gomera. Otra de las imágenes del día.


Nuevas fotos a la silueta y va siendo hora de marchar de los 3718 metros, aún nos quedan otros tantos metros que bajar y promete ser larga la jornada, aunque tenemos todo el día recién nacido por delante.

A las 7:30 comenzamos a descender de la cumbre, la visibilidad es total y casi nos hemos quedado solos arriba, permaneciendo cerca de una hora. Perdemos altura por el borde del cráter y bajamos por la ladera SSE en dirección al teleférico.


El camino de subida y bajada es cómodo aunque con algo de pendiente y en 15 minutos estamos en la edificación turística. Allí ya nos da el sol por completo e ilumina a la parte superior del volcán con fuerza.


Una breve parada para observar las Cañadas del Teide de tonos ocres y continuamos el descenso por el camino de subida que no abandonaremos hasta el refugio. Bueno sí, lo abandonaremos para observar una cosa curiosa:
Hace unos años, cuando vine por primera vez, un corto camino te llevaba a una cueva de hielo, esta vez y por temas de peligro de caídas, han cerrado el camino y han tratado de ocultar un poco el itinerario a la cueva, aunque trataremos de encontrarlo.

Bajamos con tranquilidad por el camino normal, estoy al tanto de la altitud, ya que aproximadamente a los 3380 metros está la cueva. Hemos dejado el teleférico a 3540 metros y pronto llegaremos al desvío. Voy saliendo del camino a menudo y mirando hacia la izquierda, hasta que parece que la he visto, tiene una protección metálica exterior y la he encontrado.
Descendemos por el camino hasta el desvío, que efectivamente no denota que vaya senda hacia la cueva, y que han tratado de disimular bien la gente del parque.
Nos salimos fuera del camino y hacia la izquierda, según se desciende, a unos 30-40 metros se encuentra la boca. Ésta tiene una escalera metálica para entrar, ya que el suelo está 3 o 4 metros más abajo y por la que hay que descender cuidadosamente.


Eso hacemos y nos metemos uno a uno a la oscuridad de la cavidad, actualmente no tiene nada especial, pero durante casi todo el año conserva alguna columna de hielo digna de ver en las entrañas de un volcán.


Como curiosidad merece la pena ver, y tras hacer algunas fotos en el interior salimos por la escalera para emprender nuevamente el descenso por el camino construido a base de rocas volcánicas que ya están erosionadas y que nos lleva en 10 minutos más al Refugio de Altavista.

Hemos llegado a las 8:45, el sol ya está pegando bien a estas horas y para contrarrestarlo hemos llenado los 2 litros de la camel bag con agua y nos estamos cambiando de ropa, poniéndonos ropa de manga corta.

Más abajo en la separación de caminos haremos dos grupos; los que bajan en bus y los que bajamos a pie. Pero la gente ya se está posicionando en una de las dos vertientes, según cansancio, ganas o motivación.


Son las 9:25 horas y partimos para abajo, nos quedan 3200 metros de desnivel negativo y rezo por mis rótulas y ligamentos. El primer tramo de descenso desde el refugio nos va a poner en nuestro sitio y va a trazar la línea entre zapatilla o rueda.

Mas aligerado por la comida consumida vamos perdiendo altura, nos cruzamos con corredores de trail, y de charla descendemos por la pedrera volcánica descompuesta, por la que levantamos una polvareda buena.


Casi sin pensarlo hemos nos hemos quitado la parte más empinada y sucia, los primeros 500 metros de desnivel en poco menos de una hora y los ligamentos siguen ahí, aún no se quejan. Intento trasmitir el tomarnos el descenso con calma y por ello quiero parar cada hora de recorrido a comer y beber algo aunque sea mínimo, por lo tanto antes de caminar por la pista de la montaña blanca realizamos una parada.

Tras el pequeño "kit-kat", continuamos por la amplia pista, ya podemos divisar el Collado de la Fortaleza al fondo y más allá el ansiado mar. Pasamos junto a los huevos del Teide y en sub grupos se está fraguando la división definitiva que se confirma poco antes de llegar al cartel que divide los itinerarios y nuestra más próxima aventura.


Finalmente descienden a pie más de los esperados: Julia, Javi, Natalia, Bola y yo, los otros 4 compañeros lo harán en bus. Transporte que va a salir algo caro, ya que algunos de mis próximos compañeros de bajada estaban apuntados en el bus.

Con una despedida un tanto fría, o más bien caliente, el grupo se divide y nosotros cambiamos de rumbo y nos tomamos como próximo objetivo aquel collado defendido por paredes oscuras; La Fortaleza.

La bajada por Montaña Blanca se hace cómoda, el viento de Norte nos da de frente y aminora la sensación de calor tan esperada por estos lares, incluso se puede decir que vamos cómodos.


Hemos descendido la parte desértica de Montaña Blanca y van apareciendo algunos matorrales más, entre algunos de ellos aprovechamos para hacer una nueva parada y volver a comer algo, el camino es largo y el depósito corto.

Hemos perdido otros 500 metros de desnivel y la verdad que no son ni las 12 del medio día aún. Atravesamos la zona de matorral que nos da acceso al vallado bajo La Fortaleza, único tramo de subida de todo el itinerario de bajada a la playa. Comenzamos la corta subida despacio y con paciencia, los grupos musculares que trabajan no son los mismos que las últimas horas y hay que tratarlos bien.


Superamos los pocos metros de desnivel y llegamos al Collado de la Fortaleza, desde allí parte una pista que nos viene de perlas para continuar.


Vamos dejando la masa forestal de Pino Canario a la izquierda y esta vez en lugar de meternos al pinar por donde subimos, continuamos recto por la pista que nos deposita en el otro margen de la zona sin pinos. Donde tomamos otra pista que desciende más vertical y en dirección norte total.

Al no trazar zetas, desciende bruscamente, a la izquierda nos despedimos de la Cabaña de Fidel, donde pasamos la primera noche, y nos adentramos a la masa forestal enlazando con el itinerario de la ida.


Caminamos durante un rato por el pinar y decidimos hacer una parada, son las 13:30 y estamos ya a 1800 metros de altura. El calor comienza a apretar un poco más y nos arden los pies, nos quitamos las zapatillas en las paradas para refrescar la planta y esta vez de agua vamos bien.

Tras la parada, iniciamos nuevamente el descenso, continuamos entre los pinos y marchamos a buen ritmo. Vamos bien de piernas todos y lo peor son las plantas que a partir de la media hora de marcha comienzan a subir la temperatura. Salimos de la zona de pinos y nos adentramos en el bosque de fayal - brezal. Hemos dejado atrás el cruce de 4 caminos y ya no tenemos pérdida ya que desde la playa es descender por donde subimos dos días antes.

Lo hacemos con rapidez, la pista no toma demasiadas curvas y los metros del gps descienden considerablemente. Llegamos pronto a la zona de laurisilva y más abajo eucaliptus, en este punto la pista se adentra hacia el bosque para trazar varias curvas pero nosotros tomamos la Vereda de los Junquillos, una estrecha senda que nos ataja bastante trazado.


Después del atroche, enlazamos con la pista y continuamos el itinerario más cómodos, pasamos junto al Mirador del Asomadero situado a poco más de los 1000 metros y continuamos con la vista puesta en las antenas de más abajo, lugar donde se encuentra la pista de asfalto y la pequeña hermita.


Antes de llegar al lugar, salimos de la zona de arboleda, no está pegando mucho el calor, hay una especie de calima que nos protege de los rayos y a eso sumado el leve viento de norte, la verdad que dan una sensación agradable
Comenzamos a ver huertas de labor, ¡bien, zona habitada!, e incluso algún vehículo que sube a sus parcelas, hasta que por fin llegamos a la ermita donde ya hay unos cuantos vehículos. Está situada a 760 metros, ya queda menos y tras perder un intento falllido de atajar, terminamos bajando por la pista semi-asfaltada y acercándonos a las primeras casas de Icod el Alto.


Ante la inminente llegada al primer bar del camino, las chicas se adelantan, llegan primero a terreno asfaltado y urbanizado, callejeamos por las calles de Icod y llegamos a la carretera principal, la TF-221, por la que caminamos los escasos metros hasta el Mirador del Lance con nuestra estatua del gran guerrero Guanche.


Por supuesto que hacemos una parada, venimos con ganas por igual de sentarnos y de tomarnos algo gaseoso. Tras degustar unas cervezas "tropical", pensamos en la bajada, la verdad que no andan en general muy mal los cuerpos. Natalia tiene un poco dolorida la rodilla y Julia unas leves ampollas. Pero sólo nos quedan los últimos 500 metros de desnivel.

Preferimos ponernos en marcha cuanto antes, los cuerpos asimilan el descanso y aún nos queda una hora de itinerario para terminar todo, así que continuamos la bajada, esta vez por el carril bici de la propia carretera.
Lo hacemos durante los metros suficientes para tomar la bonita senda empedrada que nos desciende a Tigaiga. Tiene un buen desnivel y nos hace sufrir un poco con los cuádriceps, pero pronto llegamos a la citada localidad, donde nos enteramos que son las fiestas de los Mayos y que por supuesto esta noche es especial en Realejos, de la que es pedanía Tigaiga, ya que tiene unas fiestas declaradas como interés turístico nacional.

Cruzamos la población y descendemos por una carretera asfaltada con terrenos laterales de árboles de cultivo. Podemos ver nuestra playa a lo lejos, pero aún nos quedan unas cuantos pasos que dar hasta allí.

El asfalto da paso a tierra y tras varios giros descendemos por el barranco que nos lleva a la carretera principal.


De igual manera que durante la subida, recorremos unos metros por el arcén hasta llegar al desvío con la consiguiente raqueta para pasar bajo la vía y dirigirnos rumbo a la playa nuevamente.

Ya huele a mar, aparecen los plataneros, todos los carteles indican a la Playa del Socorro y la gente sube con toallas al hombro.


Son los últimos 100 metros de desnivel, el asfalto se pone inclinado, pero ya nada ni nadie nos puede parar. Simplemente la inercia nos lleva a echar una pierna y luego la otra.
En estos casos, la que conduce es la mente.
Al fin llegamos a la barandilla del paseo, vemos la playa abajo, hay mucha gente tomando el sol, pero nos va a dar igual, el baño está asegurado.


Trazamos la última curva del camino y sólo nos separan 4 metros de desnivel hasta la playa, ¡ lo hemos conseguido !. Son las 17:30 y hemos empleado 10 horas en descender del Teide a la playa, eso sí con sus respectivas paradas.

Como nos sobra todo el mundo, pasamos entre las toallas a primera línea, allí nos hacemos una foto para el recuerdo y después nos desnudamos para el ansiado baño.


Olas y más olas rompen sobre nosotros. Cada uno lo disfruta a su manera.

Tras el baño nos subimos al paseo para irnos quitando la arena, hemos llamado al taxi que vendrá sobre las 18:00 para llevarnos de vuelta a Puerto La Cruz.

Y allí nos juntamos media hora más tarde con nuestros compañeros, excepto Miriam que volaba a la península esa misma tarde.
Nos merecemos una buena ducha, que ya van más de tres días sin ella y después un paseo y una gran cena en uno de los restaurantes más típicos de la zona de platos canarios.

Como siempre en estos casos, la celebración nocturna se alargó de manera indebida por las calles del puerto. Pero todo sea por un gran Teide. Nuestro gran Teide.




sábado, 2 de mayo de 2015

Teide, de 0 a 3.718, Día 2

La noche transcurrió tranquila, sólo los típicos cambios de postura derivados de la dureza del suelo y un par de tragos de agua de la botella que dejé a mano.

Tras el soniquete del despertador el grupo continuaba durmiendo, tuve que despertar manualmente a alguno de mis compañeros que fueron haciendo lo sucesivo con el resto. Poco a poco el silencio del paraje fue invadido por nuestros gruñidos al estirarnos, desperezarnos y primeras conversaciones matinales.


Eran las 8 de la mañana y la temperatura rozaría los 10ºC, algo agradable para estas altitudes, que no latitudes.
Recolocamos la mesa en mitad del porche y desayunamos tranquilamente, hasta que escuchamos el sonido de un todo terreno, -vienen hacia aquí-, -¡oh, oh!, tiene pinta de ser los dueños de la cabaña y los plátanos-.

Dos personas se bajaron del vehículo y se dirigieron a nosotros, se trataba de Fidel y su cuñado, dueños de la cabaña. Muy amablemente nos ofrecieron todo lo que tenían, su vino, su agua, e incluso nos instaron a poder utilizar la cabaña cuanto quisiéramos.

La habían construido con el objetivo de poner unos panales de abejas en la zona y de poder alojarse allí durante algunos días para organizar aquello. Reitero que pocas personas hoy en día muestran tal amabilidad, pronto entendieron que éramos montañeros y que nuestro ánimo era el de subir a aquel pico que para ellos es un accidente geográfico más.

Nos hicimos una foto con él e intercambiamos regalos; le dimos una botella de vino Ribera de Duero, por dos de vino dulce casero de Icod de creacción propia. Además nos permitió llenar de agua las botellas que quisiéramos de un bidón que tenía él allí. Cosa que nos sacó de problemas ya que a algunos de los miembros del grupo y el primero yo, nos quedaba escasamente un litro para toda la jornada de ascenso hasta el Refugio de Altavista.


Nos despedimos de la Cabaña de Fidel y partimos por la pista situada tras el refugio, tomando la que asciende por la derecha del corte de la masa forestal. La pista no dura mucho por el margen de los pinos y pronto se dirige hacia la zona pelada de árboles, pero nosotros continuamos por el interior del pinar bien protegidos del sol y siguiendo de cerca la línea lateral de árboles.


Recorremos algo más de 100 metros de desnivel, y llegamos al final del bosque sobre los 2.000 metros, allí llegamos a otra pista forestal que se dirige a La Fortaleza, lugar al que tenemos que dirigirnos. Nos viene perfectamente y tomamos la pista en dirección al mencionado collado dejando a la derecha toda la zona de pinar y bajo él, un espléndido mar de nubes.

Tras un corto tramo de pista llegamos al Collado de la Fortaleza, llamado así porque dos grandes paredes defienden el paso hacia la vertiente sur. Allí hay un arbol, una pequeña capilla blanca y unas magníficas vistas del Teide y de todo el trayecto que nos queda hasta su cumbre. Aunque ya se sabe los volcanes siempre son engañosos en cuanto a las distancias.



 Nos hacemos una foto y continuamos ahora descendiendo hacia la zona de las cañadas. Vamos por un sendero balizado que nos lleva tras el descenso a un vallado de alambrada, lo dejamos a la derecha y continuamos por una senda que nos desvía un tanto del camino.
No debíamos de haber cogido dicha senda y nos hemos separado un poco del track que tenemos, así que improvisaremos un tramo por terreno sin senda, la vegetación por esta zona escasea y no será muy difícil encontrar más adelante la senda buena.


Pocos metros más allá encontramos la senda, ésta ya nos llevará directamente hacia la zona conocida como montaña blanca, lugar donde nos uniremos con la ruta normal.

Ya son las 11:00 de la mañana y el día parece ser igual de caluroso que el anterior, vamos bebiendo bastante agua y nos tenemos que dosificar con el mismo ya que hasta el refugio no hay nada de nada.

Atravesamos la llanura de las cañadas, es una auténtica sartén donde no corre ni gota de viento, además no hay ni una sombra ya que los únicos arbustos que habitan son retamas y pequeños espinosos. Aprovechamos una buena retama de gran tamaño para hacer la parada a la sombra.

Continuamos por la senda, esta continúa por parajes de gran belleza, sólo encontrados aquí en el planeta, la arenilla fina y blanquecina es la tónica en la subida a montaña blanca, un desierto salpicado de piedras volcánicas y alguna que otra retama.

Comienzan las rampas de subida a montaña blanca, desde lejos no se aprecia pero la rampa es potente, vamos ganando altura y metros al volcán. El grupo se estira y el calor, sumado a la altitud y las pendientes van haciendo mella en el grupo.


Llegamos a los 2500, lugar donde el itinerario que llevamos se une al normal de ascenso desde la carretera de las cañadas. Junto al cartel del parque hacemos una parada y esperamos a todo el grupo que llega estirado.


Tras un trago de agua continuamos la marcha ahora por la ancha pista, decenas de personas suben y bajan por ella, unos corriendo, otros caminando, unos "guiris", otros canarios.

La pista nos conduce mediante amplios giros a la zona conocida como los huevos del Teide, grandes bloques magmáticos, caídos desde una colada superior que se aprecia perfectamente por la diferencia de tono. El lugar es curioso y digno de ver, es totalmente diferente a toda ascensión que puedas hacer a cualquier montaña del mundo.


Tras realizar algunas curvas más la pista llega a la parte superior de Montaña Blanca y allí muere junto a una colada que desciende. El cambio es notorio; la pendiente es bastante mayor a partir de aquí y el piso esta totalmente suelto y compuesto por bloques a diferencia que el camino que traemos.
En la cota 2700, hacemos una nueva parada y aprovechamos esta vez para comer algo, son las 14:30, las horas centrales del día y comenzamos a tener problemas con el agua nuevamente.


El refugio está cercano, a unos 400 metros de desnivel, pero la pendiente es dura y de aquí al refugio no te da un respiro. Así que nos ponemos en marcha tras descansar unos minutos.

El grupo se parte en las primeras rampas, por detrás se va quedando Jacobo que le cuesta subir y coger el aire que va faltando, el calor tampoco ayuda mucho a llevar un ritmo mantenido.

La senda ahora es estrecha y bastante tortuosa, da numerosos giros cada pocos metros y es muy pedregosa, levantamos polvo al caminar y es lógico el mover piedras a nuestro paso debido a la densidad mínima de esta roca volcánica.


Poco a poco vamos ganando altura, hemos acordado parar a mitad de la cuesta, pero ésta tarda en llegar. Una zona con piornos a mitad de camino por lo menos nos sujeta el terreno, aquí ya no hay roca suelta, pero las ramas son de tamaño bajo y ni siquiera nos dan una mínima sombra para parar. Continuamos unos metros más y cuando hemos ganado los 2900 metros paramos de nuevo a las 15:00 horas.
Verdaderamente tenemos problemas de agua, varios ya no nos queda ni un centilitro y la tratamos de repartir como buenos hermanos. En el refugio se acabarán nuestros problemas.

Tras llegar Jacobo cerrando el grupo, al que hemos sacado 10 minutos en 200 metros de desnivel, continuamos el ascenso. La cuesta mantiene la pendiente y por más zetas continuadas llegamos a la cota 3.000, siempre una cota especial en España.


Este último tramo tiene la pendiente con más inclinación aún si cabe, las pulsaciones suben, pero el sabor del refugio está presente. Puedo ver ya una antena, el tejado y un trozo de pared. Natalia va por delante y por detrás cerca Miriam, por fin llegamos a la puerta del refugio cerca de las 16 horas. Aún tardarán en llegar unos cuantos minutos más los últimos del grupo que en está última parte se ha estirado en exceso.

Nos sentamos a la sombra del refugio, hay más gente y lo prioritario tras coger el aliento es beber. En el interior del refugio hay dos máquinas de botellas de agua pero sólo aceptan monedas. Pufff!!, tenemos un problema: el guarda del refugio no viene hasta las 17, con lo cual hay que esperar una hora sin agua. Menos mal que entre todos juntamos monedas para comprar 3 o 4 botellas, de 500 cl. por 3 euros la unidad. Un precio turístico total.


En la puerta, esperamos impacientemente al guarda, que a su hora abre la puerta que da acceso a las dependencias y nos cambia todas las monedas que le pedimos, este es el negocio casi mayor que las pernoctas del refugio.
Nosotros vamos a tener un problema serio con el agua ya que la necesitamos para beber toda la tarde, para subir esta madrugada a cumbre y para la bajada de todo el día de la jornada de mañana. A groso modo cuento unos 3-4 litros necesarios por lo que la tontería será casi 25 euros en agua.

Finalmente y ante la atenta mirada de los "guiris" y turistas cambiamos de plan: entre todo el grupo nos ponemos a hervir con los cuatro infernillos el agua el grifo (no tratada), pues ya la tratamos nosotros.
Vamos hirviendo, a su vez sacando en cazuelas a la calle y cuando esta se enfría llenando todas las botellas y camel bag de los 9 integrantes.
La idea causa furor en el refugio y varios grupos más se apuntan a la idea, aunque se apresura el guardia a decirnos que no se puede cocinar con infernillos en la cocina, pues nos salimos fuera.

Ya calmadas las ansias de hidratación disfrutamos del atardecer, el sol se mete por el Oeste y proyecta la sombra del Teide hacia el Este, es decir hacia donde dan las vistas del balcón en el que está ubicado el refugio. Alli disfrutamos junto a otros grupos y muchos turistas de un bello atardecer.



Se distingue la Isla de Gran Canaria bajo la luna

Antes del mismo hemos cenado y es que hay que levantarse muy pronto, a las 4:30 para ver amanecer desde el techo de España y volver de nuevo a la playa, ¡3.700 de descenso!.

Esperamos que todo vaya bien

viernes, 1 de mayo de 2015

Teide de 0 a 3718. Día 1

Después de un par de años proponiendo la actividad para el club, al fin salió elegida en el calendario anual para este año 2015.
En Noviembre pasado la actividad aún quedaba muy lejos, pero era básico coger un vuelo barato para que saliera adelante. Así hicimos y abrimos la inscripción aún en el 2014. No más de 140 euros el vuelo y unos 100 euros el resto; dos noches de hotel, cenas y comidas incluídas.

En Enero se quedó cerrado el grupo ya que el vuelo subió por encima de los 200 y sólo 9 elegidos habíamos sacado el billete para tal fecha. Así que pasaron los meses a toda prisa hasta llegar al Puente de Mayo, festividad elegida para realizar el ascenso.

El itinerario fue fácil de encontrar, anualmente existe una carrera llamada "Teidetón" en la que muchos corredores realizan en un sólo día de 0 - 3718 - 0 metros. Para nosotros y para abrirlo a todo tipo de personas físicas lo decidimos hacer en tres días.
Dicho itinerario parte de la Playa del Socorro hasta las Cañadas por un collado denominado la Fortaleza y desde allí por la ruta normal a cumbre para descender por el mismo itinerario.


Llegó la fecha y el Jueves volamos hacia el Aeropuerto de Tenerife Norte con Iberia, vuelo con algo de retraso y llegada a la isla con buena temperatura por parte de 7 de los integrantes del grupo ya que otros dos volaban en vuelos anteriores.
Tomamos un taxi que nos llevó al corazón de Puerto La Cruz, a un hotel bastante económico y en cuanto calidad precio de lo mejor. www.sunholidayshotel.com
Allí nos esperaban nuestros dos compañeros que nos llevaron al centro del pueblo a realizar las compras de última hora y a cenar. Ya se habían encargado ellos por la tarde de comprar 30 litros de agua para las dos jornadas primeras de ascenso hasta el Refugio de Altavista y algunas bombonas de gas para cocinar las cenas y desayunos.

El Viernes me levanté y abrí la cortina, vistas a la playa de lejos, a pesar de dormir pocas horas han sido intensas por lo menos.
La mochila la dividimos en dos partes, la que se queda en el hotel y la que nos llevamos para arriba, todo lo necesario para tres jornadas completas.

Desayunamos en la plaza de Puerto La Cruz y a las 9 en punto nos esperaba un transporte encargado de llevarnos a la Playa del Socorro, situada unos 10 kilómetros más al Oeste.


Nos montó junto al hotel y nos llevó en escasos 25 minutos hasta la propia playa de arena negra a 0 metros sobre el nivel del mar.

Cómo no!, se nos ocurrió la "frikada" de hacernos una foto en bañador antes de partir e incluso me pegué un chapuzón en las aguas canarias, que a pesar de estar en mitad del Atlántico no tenían mala temperatura.
Tras quitarme bien la arena, no vaya a ser víctima de malas fricciones, subimos al chiringuito a 5 metros de altitud y allí nos vestimos de nuevo para iniciar la caminata. ¡Todo listo!


Tras las foto de partida, comenzamos la aventura. Los primeros metros transcurren por plena acera de la carretera que desciende a la Playa del Socorro, una buena cuesta para empezar. Cuando dejamos de avistar la playa a ambos lados aparecen pequeñas fincas de plataneros que nos llevan a situarnos en un cruce bajo la autovía TF-5.


Pasamos la carretera por debajo y por plena calzada, para girar a la derecha y salir al arcén de la propia autovía. El tema está un tanto lioso a la vez que peligroso, pero sólo son una treintena de metros para tomar una pista de tierra que sale a mano izquierda de la carretera


Pasamos junto a un depósito de agua y más arriba vemos una gran ladera de verde vegetación por la que tendremos que ascender para abandonar el gran anfiteatro de la Orotava y montarnos en la colada que desciende desde el Teide hacia el Norte.

La pista comienza a ganar altura y tras una pronunciada curva llega de nuevo a terreno asfaltado. Vamos dejando a los lados huertos de labor hasta llegar a una calle que cruza perpendicularmente. Allí comienza el pueblo de Tigaiga situado a poco más de 300 metros y por el que vamos caminando ahora hacia el Sureste.


Pasamos junto a un par de fuentes, buen punto para coger agua y no subirla como mulas como hacemos nosotros. Al final de la calle y en breve descenso llegamos a un cruce de calles que tomamos a la derecha por una cuesta asfaltada y muy empinada, adornada en la parte izquierda con apartamentos adosados y coloridos.


Poco más arriba y tras pasar bajo un arco, el asfalto se termina y tomamos una agradable senda llena de flores que nos comienza a enseñar un poco la vegetación canaria no vista hasta ahora. Los carteles indican también que nos adentramos a un área natural y eso se nota, sobre todo en lo cuidado.
La senda está empedrada por tramos, incluso tiene barandillas, tiene toda la pinta de ser algún antiguo camino de comunicación entre Tigaiga e Icod el Alto.


El camino zetea en varias ocasiones y vamos ganando altura notablemente hasta que nos acercamos al siguiente tramo de carretera. Como si fuera un espejismo, de nuevo salimos a otra carretera; la TF-342, justo en el cruce hacemos un descanso, por lo menos ésta tiene carril peatonal bastante cuidado y estamos fuera de peligro.


Nos tomamos un respiro y continuamos por el carril hacia arriba, en unos 500 metros observamos una terraza con sombrillas en una especie de mirador. Está justo en la entrada de la población de Icod el Alto, y tiene una estatua de un guanche de grandes atributos.
Tras unos momentos de duda, decidimos parar de nuevo y es que un lugar así merece ser disfrutado con tranquilidad, así que nos sentamos en la terraza y tomamos algo, total tenemos todo el día para caminar y aunque la verdad que lo hemos hecho poco hoy, posiblemente sea el último lugar con bebidas frías de aquí hasta la cumbre de pasado mañana.



Tras un rato de relajación continuamos la marcha por la carretera. Sólo serán unos pocos metros hasta una especie de parada de bus reconvertida, ahí cruzamos la carretera y ascendemos por una calle asfaltada, llegaremos a varios cruces pero no hay pérdida, siempre hacia arriba por la Calle El Lance. El asfalto pierde calidad vamos notando que esta pista nos lleva a territorio agrícola, abandonando el pueblo de Icod el Alto y pasando por varias edificaciones de campo y huertos en formas de terrazas.
Los caminos son numerosos pero la mayoría van a parar a un mirador con unas cuantas antenas, llamado Mirador de la Corona, allí hay un aparcamiento y una Ermita.

Desde este punto el asfalto se termina y continuamos por un camino de tierra que asciende bastante lineal. Nos adentramos en la masa forestal, formada por varias especies de árboles de hoja perenne y eucaliptus, ganando altura durante un rato hasta llegar al Mirador del Asomadero, a poco más de 1000 metros de altitud.



Son casi las 15 horas pero el sol está en todo lo alto y nos pega de lleno en el camino, estamos buscando una sombra donde entremos los 9 para comer algo, pero éstas escasean.

Llegamos a una serie de bifurcaciones donde escuchamos el sonido de motosierras talando árboles, no es un lugar muy agradable y natural pero hay buena sombra y desde allí parte una senda más estrecha que cambia un poco la forma del itinerario, así que es un buen lugar para realizar la parada y comer. Nos quitaremos horas centrales de solazo.


Tras comer algo, esperamos un largo tiempo, el sol está pegando fuerte y tenemos toda la tarde para llegar a la cabaña situada a 1900, aunque en estos momentos desconocemos de su existencia. Charlamos un poco bajo los árboles de eucalipto y volvemos a retomar la marcha. Esta vez trascurre por una senda estrecha casi comida por la vegetación, es un atajo, ya que hay una pista zig-zagueante que asciende paralelamente pero con bastantes más vueltas.
Subimos por la trialera de bikers hasta salir nuevamente a la ancha pista por donde continuamos nuestro ascenso. Los eucaliptos desaparecen y la arboleda se abre por momentos, por encima vemos la siguiente masa forestal formada por helechos en la base y un monte bastante denso.


Las rampas sobre estos 1200-1300 metros son empinadas, además al ser la pista tan ancha nos da bien el sol, el bosque de laurisilva y faya es de tamaño medio y se encuentra a ambos lados del camino, por lo que no nos ayuda a caminar por sombra.


Ya han pasado las 16:00 horas en el reloj y podemos ver un poco más arriba los primeros ejemplares de pino canario. Bonitos ejemplares altos, esbeltos y poco densos. Esperemos que éstos nos den la sombra que buscamos.

Ganamos algo más de altura y nos situamos por encima de los 1500, hacia atrás, hacia el Norte, vemos un mar de nubes sobre el océano y por arriba los ansiados pinos a los que estamos llegando.

Con las primeras sombras, una larga y empinada cuesta nos hace recapacitar un poco y evaluar la situación: el final de jornada está cerca, a no más de hora y media, por lo tanto es inútil estar caminando a las 5 de la tarde. En un lateral del camino paramos y nos tumbamos a la sombra a la espera de que el sol baje un poco hacia el Oeste.
El lugar es agradable, estamos a 1550 metros de altitud y ha pasado más de una hora. A las 18:00 iniciamos nuevamente la marcha hacia el Sur.


La pista toma un par de giros bastante amplios ahora por sol y sombra y nos deposita en un cruce de caminos.
Estamos ya a 1600 metros, lugar donde hay unas mesas y donde nos encontramos con un jeep todo terreno algo perdido. Hay cuatro caminos posibles, el nuestro como siempre es el que tira más hacia arriba, en este caso el segundo de la izquierda, el suyo pues lo tendrán que investigar.

Los pinos ya aparecen a ambos lados, quitándonos algunos rayos de sol y el sotobosque lo forman escobas de flores amarillas y algunas plantas aromáticas. Además ya podemos ver el Teide entre los árboles, cosa que nos da bastante ánimo para continuar a sabiendas de que queda menos.


El grupo está bien, animado y al alargar tanto la jornada el esfuerzo ha sido menor. La temperatura se nota que ha descendido, se camina bien y más con el pico frente a nosotros. Además el itinerario asciende directo al objetivo. El único hándicap es que hemos bebido más agua de la cuenta y los niveles del agua restante están rozando la línea roja. Ya que nos queda mañana toda la jornada y tenemos aún que cenar y desayunar.

Pasamos los 1700 y los 1800 metros siempre por la parte alta de la loma que iniciamos muy abajo y hace las veces de cortafuegos.
Sobre los 1900 llegamos a un claro de bosque, es la zona que buscábamos, aquí se termina la zona de pino canario y es que es como un bocado de más de un kilómetro de longitud por 300 de ancho, en donde por causas desconocidas la línea límite de bosque se sitúa más abajo.
Allí nacen sorprendentemente decenas de plantas de Tajinaste Rojo, la estrella del parque y se sitúa el lugar donde nos vamos a quedar a pasar la noche.


Por google earth localizamos un par de claros de tierra y una edificación que vamos a cotillear donde está exactamente, para ello nos salimos de la pista forestal que continúa ascendiendo.

Gratamente para nosotros, vemos que la pequeña cabaña tiene un llano en la puerta, es el lugar ideal y nos dirigimos hacia allí, no sin antes cruzar numerosas telas de araña que de forma extraña han trenzado cientos de telas entre los matorrales que dan acceso a la cabaña. Es zona de matorral florido, por lo tanto de insectos, principal alimento de las arañas.


Llegamos a la cabaña, tiene una mesa en la puerta perfecta, buen lugar para comer. Con cuidado abrimos una de sus puertas y alucinamos, es como un refugio, tiene dos bancos en el interior y en un habitáculo con otra puerta una chimenea. Además hay unos cuantos plátanos encima de la mesa.
Nos extrañamos, esto parece habitado, está muy muy limpio, pero no hay nada que indique que no podamos estar, incluso hay un cartel que pone, que se cuide la cabaña.


Hemos acertado con el lugar, ni en el mejor de los casos hubiéramos imaginado un lugar así.
Situado a 1910 metros, mañana la llamaremos la Cabaña de Fidel, y sabréis por qué?

Llegamos con hambre y sed. Primeramente hacemos caso al cuerpo y nos hidratamos, por supuesto que pecamos y nos comemos los 9 plátanos.


Después nos cambiamos de ropa para dejar secando toda la mojada y nos subimos unos cuantos metros entre los matorrales con la intención de ver como se esconde el sol tras la Isla de la Palma. Increíble momento.


Después, como si la sesión de cine se hubiera terminado, bajamos de nuevo a la cabaña para cenar y con el estómago lleno repartirnos entre los habitáculos y la puerta de la cabaña. Yo soy más de cielo estrellado.