domingo, 16 de febrero de 2014

Vía Fx Rabat ( III/3+ 90Mts.) Hoyuela Inferior, Circo de Gredos.



A principios de semana me llega un "whatsapp" de David con una propuesta tentadora para el fin de semana. Se trata de un par de escaladas sobre hielo en el Circo de Gredos, parece que durante el fin de semana pasado ha estado pletórico. Hay que aprovechar, aunque la previsión es mala, durante la semana lloverá y para el fin de semana descenderán las temperaturas y nevará algo.

Bueno iremos viendo como se desarrolla la semana.

El Jueves afinamos la previsión y esta es muy buena para el domingo pero inestable para el sábado, así que vamos a tirar para allá el sábado por la mañana con la intención de acampar en la zona del Prado de las Pozas y por la tarde hacer alguna cascada de Barbellido y el domingo dirigirnos hacia la Hoyuela Inferior para hacer la Fx Rabat volviendo por el Morezón de nuevo a la tienda.

Finalmente nos dirigimos los dos solos hacia Gredos, el día en Madrid es malo, muy malo, está lloviendo por Villalba y por la vertiente segoviana ha estado nevando esta misma noche, hay nieve por los 1000 metros de altitud incluso.
Por el camino me llama mi madre, me pregunta que a donde voy y su riesgo de aludes, ha escuchado en la radio que en el Pirineo hay nivel 4 y sabe que posiblemente esté en alguna montaña, y no se equivoca.

Llegamos a Hoyos del Espino a las 10 de la mañana, allí paramos en el Bar de la Galana, nos tomamos algo y preguntamos sobre la nieve y el hielo, antes de subir a la Plataforma donde vemos que el aparcamiento está bastante lleno ya. Comienza a nevar y nos pensamos lo de subir la tienda, vemos que no hay ni pizca de hielo por lo tanto no van a estar formadas las Cascadas de Barbellido y nos replanteamos la estrategia.
Llamamos al Refugio de Élola y nos confirman que está lleno, así que tenemos que portear la tienda, ¡pufff!

Tras más de una hora en el coche esperando, sin saber muy bien como hacerlo, sale algún claro y vemos el sol por un momento, parece que el día va a mejor y nos arriesgamos a subir sin tienda, a muy malas nos tocará dormir en la terraza con los sacos o en algún agujero por ahí en la nieve. El libro de Juanjo San Sebastian aún está muy presente y que es ésto, comparando con tres vivacs por encima de 8.000 metros? Nos arriesgamos, además es habitual que siempre haya algunas bajas y podamos pillar plaza.

Partimos de la Plataforma, hay decenas de personas tirándose con trineos por una nieve un tanto blanda, de hielo ni rastro. Vamos subiendo y las nubes parecen bajar, lo del sol ha sido un espejismo y a la postre no lo volveremos a ver en todo el día. Caen algunos copos durante el inicio.
Llegamos al Prado de las Pozas, como intuíamos la Pared del Barbellido bien rocosa, atravesamos el puente del prado y comenzamos la subida a Barrerones.


Tan sólo en un inicio vamos por el itinerario de verano, hay mucha nieve acumulada y las huellas ascienden libremente en la enorme pala, casi no se diferencia el blanco del suelo con el del cielo, mientras sopla algo de viento y la temperatura es de -3ºC.


A pesar de ello, todo el mundo sabe que el domingo va a ser soleado y la prueba de ello es la cantidad de personas que están subiendo al Alto de Barrerones. En poco más de una hora hemos pasado por el punto más alto de la loma, David va como una moto (como siempre) y yo no trato de seguirle y cojo mi ritmo más pausado para poder divisar durante el inicio de la bajada ya todo el circo, laguna y refugio.


El Circo está repleto de nieve, todo está cubierto y no hay rastro ni de miradores, ni de la fuente, ni de piornos. El descenso es por nieve blanda de unos 10 centímetros, la cantidad caída esta noche y esto nos permite descender con seguridad sin tan siquiera tener que ponernos los crampones.

El descenso ha sido más corto y lineal que nunca hasta la laguna. En 2 horas y 20 minutos llegamos al Refugio de Élola atravesando el llano que forma la laguna helada y observando nuevamente que la nieve llega practicamente hasta la altura de la barandilla del refugio y tapa todas las escaleras.


Tras la llegada nos acomodamos y preguntamos nuevamente por la disponibilidad, -"está lleno"- ¡oh, oh!. Comienza a nevar con ganas y nos metemos dentro por lo menos nos tomaremos unas cervezas, además están unas amigas del Club Alpino con las que pasamos la tarde charlando y por allí anda también algún rostro conocido del panorama alpinístico nacional.

Está anocheciendo y echamos un último vistazo a las Hoyuelas que se ven allí arriba, intentamos ver la línea de la vía Fx Rabat y la verdad que se diferencia del resto ya que surca verticalmente la parte central de la pared, con su característico y estrecho segundo largo.


Fuera ya no hay quien paré, en el termómetro ponen -7ºC y nos metemos a cenar, compartimos cocina con las chicas y un grupo de Talavera. Mientras nos avisan que sí tenemos un par de colchones extras para dormir. Hemos triunfado. Al final la tarde-noche se alarga y a las 22:30 nos vamos a dormir que mañana a las 6 arriba, seremos los primeros.

VÍA FX RABAT ( III/WI 3+, 90Mts.)

Prolegómenos:
Efectivamente hemos sido los primeros en levantarnos, bueno no, un talaverano ha pasado mala noche.
Observamos que el cielo está estrellado y la luna grande como nunca se posa en la cumbre del Almanzor.


Desayunamos unos cereales y nos preparamos para caminar, salimos a las 7 de la mañana finalmente y en el termómetro del refugio pone -9ºC, es el típico frío seco de gredos y como no corre viento, mientras estemos en movimiento nos irá bien.

Aproximación:
Tras atravesar la laguna nos metemos en la amplia canal que sube hacia las Hoyuelas. Pronto se pone en una pendiente continua sobre unos 35º- 40º de inclinación, y ganamos altura con rapidez, por unas huellas del día anterior que se dirigen hacia la Portilla de las Hoyuelas.

Dejamos a la izquierda las cascadas de "Aplaúdeme Nena", "Gredos Circus" y "Colza suprema", o mejor dicho lo que queda de ellas y continuamos ascendiendo por la canal hasta llegar a un "plateau" con menos inclinación. Desde allí vamos a abandonar la canal principal y giramos a la izquierda por unas zonas más inclinadas a 50º de nieve blanda, para pasar entre rocas y llegar a unos pequeños resaltes helados. 
Vamos sin cuerda aún, y ponernos el arnés allí puede ser perjudicial para nuestra salud, por lo tanto continuamos por unos 6 metros de hielo a 50º que nos hacen recordar que los gemelos están impacientes también por entrar en la vía ya.


Parece que las nubes se han echado por arriba, hay una pequeña bruma sobre las Hoyuelas.
Después de darle un poco de caña al corazón y pasar los estrechamientos de rocas, llegamos a la pala de 40º con nieve blanda que nos conduce hasta el pie de la vía. Antes de llegar a la misma nos paramos en unas rocas a la derecha donde hay nieve blanda acumulada y hacemos una buena repisa para ponernos todo el material. La vía se ve preciosa e impecable por arriba.

Primer largo (WI3+, 50mts.):


Descripción:
Se trata de una entrada inicial de 80º de inclinación de 3-4 metros, posteriormente por la derecha te introduces en una serie de resaltes inclinados sin descansos de 60º con pequeños escalones a 90º. En la segunda mitad del largo un bloque empotrado forma un resalte vertical a 90º de un par de metros como paso más difícil de la vía y con un buen patio bajo nuestros pies. Posteriormente por un tramo algo más tranquilo de hielo a 50º se tiran los 50 metros de cuerda para situarnos bajo la estrecha "goulotte" del segundo largo donde se monta la reunión en una fina fisura vertical.

Narración:
A unos 2.200 metros nos hemos puesto los cacharros, la vía se inicia unos 10 metros más arriba, pero ya hemos estirado todas las cuerdas. Ascendemos a la vez por la ladera que se pone a 50º y David tira hacia la cascada directamente buscando algo para montar la reunión inicial,


yo veo a la izquierda terreno más rocoso y finalmente decidimos montarla en una fisura vertical unos 5 metros a la derecha del inicio de la vía, este lugar esta más protegido a la caída de hielo y con mejor vista hacia arriba, para ver la progresión.

David comienza a ascender, el murete está inclinado pero los piolets entran muy bien y dan seguridad, mete un tornillo alto y trepa los 3-4 metros de muro para desaparecer de mi vista tras las rocas.



Tras el paso un pequeño descanso a 60º y se comienza la parte más mantenida; son una sucesión de resaltes a 90º en una pendiente de 60º, que no te deja descansar apenas las piernas. El primero se realiza a derechas para no salirnos de la vía, ya que si tiráramos a la izquierda saldríamos a "la cuarto creciente". 

La vía transcurre por una marcada "goulotte" de menos de un metro de anchura, los resaltes van aumentando en cuanto a dificultad y tras el inicial a derecha, va otro de un metro y medio de raros movimientos y después el más alto, lugar donde se encuentra el bloque empotrado.


Hasta allí dos tornillos de hielo y un friend en fisura derecha han sido los usados, pero ahora el paso es aéreo, se protege con un tornillo alto que te da la confianza justa para tirar de brazos y colocar el único pie izquierdo que hay para subir.


llegando al bloque empotrado
Parece que el tramo más dificultoso ha pasado, ahora una rampa más tendida a 50º de duro hielo nos lleva 10 metros más arriba a la reunión en un pequeño ensanchamiento de la vía. Por encima tenemos la entrada de la estrecha "goulotte" del segundo largo.
La reunión se puede montar con clavos o bien con microfriends en una fisura vertical, que hubo que limpiar al estar cubierta de nieve y "verglace".

Segundo largo (WI3, 40metros):

Descripción:
Se trata de un largo precioso, transcurre por una estrecha "goulotte" con una pendiente mantenida de 60º de inclinación, que contiene varios resaltes a 90º de menos de un metro, pero muy finos con estrecheces de hielo de 25 centímetros y grosores mínimos. Tras los primeros 30 metros se sale por un tubo helado a la cornisa, que puede estar más o menos dificultosa. Y se monta reunión en la vertiente Sur en unos bloques.

Narración:
Antes de cambiarnos los cacharros, me duelen mucho las manos. Se me han helado subiendo y ahora al entrar de nuevo en calor, siento un dolor muy agudo que no me deja hacer nada. Poco a poco se me está pasando y comienzo a coger el material, me subo los friends y fisureros y unos 4 tornillos de hielo. Este largo se protege muy bien en roca, así que preferiblemente la voy a buscar antes que el hielo para proteger.

Tras salir a izquierdas de la reunión la entrada está cerca, un pequeño resalte de un metro y asciendo hasta introducirme entre los dos bloques que flanquean la "goulotte". Meto el primer tornillo en el hielo y continuo ascendiendo.


Llego a un segundo resalte de otro metro de altura a 90º y lo protejo con un friend en un fisurón a izquierdas, es tan estrecho que me puedo poner en X para descansar las piernas. Asciendo el resalte y continuo por una zona ahora más ancha (metro y medio). 
Por la parte central aflora una roca ascendente, tengo que elegir derecha o izquierda, ambos pasos son estrechos y opto por la izquierda asegurando el paso con un fisurero excéntrico arriba a la derecha.
El paso es estrecho, tan sólo unos 30 centímetros de hielo, lo justo para dos pies.
Continuo por la "goulotte", ahora nuevamente se estrecha por la derecha y ya veo a pocos metros la cornisa que esta bastante bien. 
El nuevo estrechamiento se inclina, además se ve la roca por debajo y es una capa de pocos centímetros, intento meter un tornillo antes de la placa helada en nieve mala y parece que debajo hay algo de hielo, no ha quedado mal y asciendo por la plaquita con rapidez y delicadeza para salir por un tubo con nieve blanda a la cornisa, que no está formada como tal y sólo tiene un metro de altura.

salida de la "goulotte"
Salgo de la vía y me dirijo hacia la otra vertiente, el sol ya calienta bien y voy a buscar algunas rocas para montar la reunión. Unos 10 metros más allá veo una fisura donde meter unos buenos pitones y es que la nieve caída ayer ha tapizado todo y llenado de nieve las fisuras.


Pronto sube David y le veo asomar la cabeza tras la cornisa, hemos llegado los dos arriba, ahora sólo queda disfrutar de las vistas panorámicas desde la Hoyuela Inferior. El Circo está pletórico en su máximo esplendor invernal.



Aprovechamos para comer algo, las nubes procedentes del Este, entran y salen a su antojo de las Hoyuelas y hacen del momento algo fantástico.
Tras coger energías iniciamos la marcha hacia el Refugio, tan sólo tenemos que perder unos 20 metros de altura hacia el Este y dirigirnos hacia la Canal de las Hoyuelas situada hacia el Sur.
No tardamos mucho en llegar al collado y descender hacia el interior del circo por buena nieve. Delante van otra cordada que van a escalar también en las Hoyuelas y que han hecho la aproximación desde la Plataforma por el Morezón.


Dejamos atrás la pared de la Hoyuela Inferior, ya estamos mirando de reojo otras vías para la próxima ocasión, mientras continuamos nuestra marcha hacia la laguna, que ya vemos más abajo.


Tras descender toda la Canal de las Hoyuelas, atravesamos la laguna helada y llegamos al Refugio, allí están nuestras amigas y algún que otro grupo más. Todos estamos con tareas de recogida, pero da pereza abandonar el lugar un día como éste.
Repartimos el material y guardamos todo en las mochilas, la actividad está llegando a su fin y como siempre en este paraje, los Barrerones nos esperan de vuelta.
Atravesamos la laguna helada, hay decenas de personas por todos lados, algunos descienden con esquís del Morezón, otros suben foqueando, los más turistas alucinan con la laguna helada y nosotros volvemos hacia la realidad.


Aunque los Barrerones pesan ya en las piernas fatigadas, siempre su parte superior te regala, la estampa más bella de todo el Sistema Central para mí gusto.


Finalmente llegamos al coche tras 7 horas y 20 minutos de actividad. Una actividad posiblemente de las más interesantes del circo y de las menos concurridas.


sábado, 8 de febrero de 2014

Pared de las Cascadas Peñalara. "Joyas efímeras"



Después de una semana bastante atareada salí a "nuestra montaña" con amigos, tan sólo hacía 5 días que había llegado de los volcanes de Ecuador y me apetecía hacer otro tipo de montañismo, y si era con amigos pues mucho mejor.

La verdad que teníamos objetivos bastante diferentes para la jornada, pero en lo que sí coincidíamos era en la prioridad de disfrutar practicando en algún corredor o cascada en una zona más tranquila de Peñalara.

Salimos todos en un coche hacia Cotos, partimos de Parla a las 7 y a las 8 ya estábamos en nuestro destino. No nos podíamos creer que el aparcamiento estuviera lleno a dicha hora, y a pesar de ello aparcamos en uno de los últimos y de mala manera, ¡joder esto cada vez se llena antes!. Y es que después de algunos fines de semana de mal tiempo todo el mundo estaba esperando una ventana para hacer cursos, sacar las pieles de foca, o simplemente disfrutar en la nieve.


Partimos entre decenas de montañeros por la pista del parque rumbo a la zona de pinar, nos encontramos con amigos del club Monval por el camino y disfrutamos de la cantidad de nieve caída, sólo vista en contadas ocasiones. Incluso la huella de aproximación a la zona del circo había sido abierta más abajo de la senda habitual.  Cruzamos el Arroyo de Peñalara por el puente de madera y comenzamos a ascender por los restos morrénicos en forma de loma hacia las lagunas de Claveles y de los Pájaros. Desde aquí el Circo de Peñalara se veía en su máxima expresión y todo estaba tapizado de nieve, incluso nos tuvimos que poner los crampones antes de llegar a las lagunas.


Con la mente puesta en la Pared de las Cascadas o el Corredor Central de Claveles continuamos manteniendo altura hacia el Norte llegando a las Cinco Lagunas, ya algunas zonas se encontraban totalmente heladas, haciéndonos pensar que las cascadas podían estar formadas. Y así fue, desde la lejanía pudimos ver las frías formaciones que sólo se pueden encontrar unos pocos días a lo largo de todo el año.
Incluso había otras formaciones cercanas y no reseñadas con posibilidades de ser ascendidas.

Nosotros nos dirigimos en primer lugar, a  la más grande de la pared; "JOYAS EFÍMERAS".


Se trata de una cascada con dos partes bien diferenciadas, una inicial de unos 16 metros (WI3) y otra posterior de unos 20-25 metros (WI2). Al final de estos metros existe un bloque para montar reunión (aunque nos comentaron que hay alguna instalación seguramente tapada por la nieve).

En su base nos pusimos cómodamente todo el material e iniciamos la escalada. El hielo estaba perfecto, y los tornillos al entrar te daban bastante confianza, ¡20 centímetros para dentro en Guadarrama!


Primero una sección corta a 60º y un descanso, para asegurar bien, después la cosa se inclina algo más y se hace más mantenida la pendiente.


Y los últimos metros con una inclinación mantenida de 70º-80º, antes de salir al estrechamiento donde termina el primer tramo. (También hay posibilidad de entrar un poco más a la izquierda y realizar un tramo de algo más de dos metros a 90º).


Tras los primeros 16 metros, por un estrechamiento se accede a la segunda parte; una rampa de unos 60º bastante homogénea que va perdiendo verticalidad y por donde puede haber tramos de nieve blanda intercalados. Tras otros 25 metros se llega a un pequeño bloque bastante bueno para montar reunión y situado justo en la parte central de la salida de la canal, donde esta no tiene más de 40º de inclinación.

Desde aquí reunión y para abajo uniendo las cuerdas y pasándolas por la misma para subir y bajar a top cuantas veces nos apetezcan.




 Las horas pasaron y probamos todos la "joya efímera", el día estaba siendo agradable con el sol en todo lo alto y esto es un problema para la solidez de las formaciones.

Así que nos movimos unos cuantos metros a la izquierda y nos pusimos en la base de la cascada "la cosa está muy mal... jarl", donde había unos compañeros que tenían problemas internos, por caídas, aseguramientos y pérdidas de tornillos.

"LA COSA ESTÁ MUY MAL... JARL", se trata de una cascada más corta, su longitud es de unos 12 metros más la posterior placa y travesía hasta la reunión. Los 70º rondan en la primera mitad, pero tras una corta sección a 90º la roca te impide ascender vertical y tiene varios pasos técnicos de derecha a izquierda que la gradúan en WI3+. Además la reunión se debe realizar sobre nieve mas o menos dura y como normalmente no se llevan aseguramientos de este tipo en la escalada en hielo (anclas, estacas) lo ideal es dirigirse a la reunión de la anterior cascada "joyas efímeras".

Se inicia por resalte a 70º de algunos metros, que se protege más o menos bien.


Para llegar al corto tramo de 90º, el hielo ya no está como a primera hora, así que los tornillos no dan tanta confianza.



Tras superar el resalte, a la derecha la roca nos impide ascender en la vertical, por lo que hay que realizar un tramo de menos inclinación pero más técnico hacia izquierdas.


Y salir por arriba tras los últimos metros bastante aéreos a una ladera helada de 50º de inclinación en busca de la reunión.


Como comentamos es difícil realizar reunión alguna si no se tiene material para nieve dura, y eso contando que la nieve esté en condiciones que es extraño. Lo mejor a la reunión anterior.

Asegurados desde arriba, le dimos un par de veces y recogimos las instalaciones porque se nos hizo bastante tarde. Todavía nos queda volver al Puerto de Cotos, eso sí antes disfrutando del día que hace en Peñalara.


Nuestra sierra esta espléndida, mientras bajamos al Arroyo de Peñalara.


Tras un bonito día de prácticas en unas formaciones poco usuales, todavía nos quedaba lo peor. Salir del Puerto de Cotos a las 16:00 horas es lo que tiene, y tardamos en realizar el tramo Cotos-Navacerrada dos horas de atasco, que nos dieron el tiempo suficiente para: repasar las jugadas, reír, casi llorar, debatir, comer, beber e incluso ver porno.


Vivir en una gran urbe tiene estas cosas:
 "del cielo al infierno sólo hay un paso". 


fotos: Juan Carlos Fernández y Daniel Pelegrina




jueves, 23 de enero de 2014

Chimborazo 6.300 mts., Ecuador


Comienzo y aclimatación: http://pelegrinajes.blogspot.com.es/2014/01/volcanes-de-ecuador-arranca-la-aventura.html

Estamos en Baños, he quedado a las 11 con el guía Abraham, antes de esa hora he estado haciendo el petate y la mochila con todo lo que vamos a usar durante el ascenso. Como los refugios Carrel y Whymper están cerrados vamos a realizar el ascenso desde el "aparcadero" que está situado a 4.820 metros, desde ahí a la cumbre casi 1500  metros de desnivel.

La agencia nos ha dejado una tienda de campaña y una esterilla para dormir en el aparcamiento y hemos comprado algo para la cena, todo ello lo llevamos en el coche para las faldas del Chimborazo.

Para la ascensión se que van tres del grupo de polacos y supongo que alguna cordada más que nos encontraremos allí.

Tras las compras de comida salimos de Baños con el todo terreno, vamos rumbo a Riobamba donde queremos comer para luego dirigirnos al parque del Chimborazo situado a una hora y media de Riobamba y tres de Baños. En lugar de dirigirnos por la vía normal, Abraham me lleva por una carretera que sufrió las consecuencias del volcán Tungurahua en 2006, hay tramos de asfalto y otros de tierra volcánica, se llevo casas y campos y creó profundos barrancos, es digno de ver.


A la hora de camino un derrumbe en la carretera nos corta el paso, esperamos allí un rato y está la máquina trabajando a saber la hora que termina, detrás viene otro todo terreno, se trata de otro guía suizo que vive en Ecuador desde hace más de 10 años, es muy simpático y ya nos lo encontramos en los Illinizas, esta vez va también al Chimborazo con un americano de Virginia, uno de Singapur y un guía Boliviano. Bien!! algunos más para la subida. Tras saludarnos y presentarnos le preguntamos a los obreros si el derrumbe va para mucho y nos indican otra carretera que sale desde allí mismo, así que ambos coches nos dirigimos hacia Riobamba donde comeremos por el atajo.


El suizo va delante y le aprieta de lo lindo al coche, en la primera bifurcación se pasa el desvío, nosotros le pitamos pero nada, él sigue directo por un camino sin salida. Tras reírnos un rato, tomamos el camino bueno y en unos 50 minutos llegamos a Riobamba, allí nos metemos en un restaurante a comer, mientras observamos que el Chimborazo está cubierto por completo.

A mitad de la comida suena el teléfono, es el guía suizo, le dice a Abraham que además de perderse, alguna piedra ha averiado el coche y no puede llevar a sus clientes al Chimborazo. Abraham me pregunta, ya que soy el cliente y le comento que vamos a buscarlos y les echamos un cable.


Comemos y volvemos por donde hemos venido, les encontramos en la carretera tirados, cogemos toda la carga de los clientes y la metemos en nuestro coche. Atamos una cuerda de escalada de la bola del Toyota al eje del motor de su Ford y así a 40 a la hora recorremos unos cuantos kilómetros para llegar a Riobamba. Tras preguntar 10 veces por un taller donde poder dejar el coche, por fin lo encontramos y claro el suizo se queda allí con el vehículo.
Nos dice que ya se las ingeniará para subir al aparcamiento del Chimborazo a última hora, con otro coche o con el suyo arreglado.

Nosotros a las 15:30 marchamos rumbo al Chimborazo, con el coche cargado hasta los topes y los clientes del suizo.

Supuestamente el Chimborazo se debería ver desde Riobamba pero esta cubierto, no se ven ni las estribaciones inferiores. Además cuando tomamos la carretera del desvío hacia el parque sobre los 3.000 metros comienza a llover. ¡vaya panorama!. Llegamos a la entrada del parque situada a 4.200 metros y continua lloviendo, tenemos que montar las tiendas arriba a 4800 y no tiene que ser muy agradable.
Preguntamos a los del parque por la situación de la montaña, nos dicen que hoy no ha subido nadie porque ha estado nevando hasta las 10 de la mañana y se ha acumulado nieve a partir de 5.500 metros y que ahora posiblemente esté también nevando.
La cara se nos cae al suelo; ha nevado, esta lloviendo y tenemos a tres personas que no sabemos muy bien que hacer con ellos ya que tienen a su guía sin vehículo.
Finalmente en las nuevas casas del parque nos dicen que nos podemos quedar a dormir, allí tienen unas literas para los guardas y nos dejan alojarnos a los 5, el sitio está bien tiene cocina, nevera, microondas y camas para dormir las 5 horas que nos separan de las 23 de la noche la hora de levantarse. Poco después viene el guía suizo con el todo terreno, dice que ya arranca, era un cable cortado de debajo del coche, pero que ahora no funciona ni la radio, ni los parabrisas (aquí llamados plumas).


Cenamos juntos los 6, esto parece la ONU; un suizo, un ecuatoriano, un peruano, un americano, un Singapur (no tiene ni gentilicio) y un español. Ellos deciden levantarse a las 22:00, nosotros a las 23:00, vamos en 3 o 4 horas arriba, toque de trompeta.

La verdad que no se duerme mal en las literas, pero estos han tenido "cachondeo" a las 22:00, y no he podido dormir hasta las 23:00, se que el guía suizo ha estado hablando con el de Singapur y se ha quedado en la cama. Cuando nos levantamos le preguntamos: Are you fine? y se toca con mala cara el estómago. La primera víctima del Chimborazo. Bueno la primera no ya que ya se han quedado unos cuantos por el camino, como por ejemplo el grupo de polacos que de 6 que eran de un inicio tan sólo han venido 3.

Nosotros nos levantamos a la hora establecida y estamos desayunando, estamos vestidos con el equipo ya, por lo cual sólo es montarnos en el coche y subir hasta el aparcadero situado a 4800 metros. Entonces entra el suizo por la puerta, ha salido a llevar al guía boliviano y al americano arriba y vuelve para llevar al de Singapur al hospital, no vaya a ser apendicitis o algo parecido.

Salimos hacia el aparcadero, y desde el coche parece que por la parte izquierda se ven algunas estrellas, pero hay una gran nube en la parte superior y derecha de la montaña, por lo cual no vemos nada, además se ven las luces de los rayos de tormentas hacia el Oeste.

Llegamos a las 23:50 al aparcadero, allí vemos que hay tres coches más, uno es el de los polacos y los otros dos son de guías también, así que hay más gente en la montaña intentándolo. "¡¡Houston tenemos un problema!!", menos mal que Abraham tiene un frontal de repuesto porque el mío al estirarlo para ponerlo en el casco, han hecho mal contacto los cables y funciona intermitentemente.

INICIO DE MARCHA

A las 00:00 partimos del parqueadero situado a 4.820 metros. La senda sale hacia la derecha del volcán, se trata de una agradable camino con poca pendiente y balizado con piedras a ambos lados. Por arriba vemos lucecillas de los compañeros, contamos 6 cordadas bien diferenciadas y nos sacan algo más de una hora. A unos 40 minutos la senda termina en el Refugio Whymper a 5.050 metros, está en obras y lo dejamos a la derecha, para girar casi 90º hacia la izquierda y ascender levemente a una especie de llano donde me dice el guía que van a poner las tiendas allí en futuro mientras las obras perduren. Nosotros dejamos el llano a la izquierda.

Son la 01:00, ha pasado la primera hora de marcha y hemos ganado casi 250 metros, a este paso serían 6 horas a cumbre, pero me temo que hay tela que cortar por arriba, me encuentro bien tanto de coco, como de pulmón.
Continuamos ascendiendo por una zona pedregosa, ahora si hay buena pendiente, es de tierra volcánica y no muy estable, vamos zig-zagueando ganando altura hasta situarnos bajo unas paredes que nos cortan el camino (sobre los 5.140), allí nos ponemos los crampones, ya que hay algunas zonas con nieve. Realizamos una travesía a derechas ascendente por tramos de piedra suelta helada, otros con nieve y otros con hielo guarro.
Vemos una luz que desciende y que se aproxima, se trata de uno de los polacos que ha dimitido, nos dice que se van a dar la vuelta el resto porque viene mal tiempo, nos quedamos un poco alucinando pero las tormentas que llevamos viendo están en la costa y en la Amazonía y no parece que venga nada malo.

La verdad que no es muy agradable cramponear laderas heladas de 40º lateralmente ya que el crampón no clava bien "es piedra". Ascendemos por la parte derecha de las paredes, estamos en plena morrena y pasamos junto a bloques de hielo como casas, hay algún tramo que hacemos en fino hielo sobre roca con las puntas frontales, yo le digo que me pille bien a Abraham y él sube confiando mucho en mí. Creo que si me voy nos vamos los dos para abajo.

Llevamos dos horas y hemos ganado 500 metros de desnivel, vamos muy bien de horario y a pesar de que ese tramo es un tanto perdedor y guarro, la cosa pinta bien, parece que el cielo está aclarando y la nube que teníamos por la vertiente oriental ha desaparecido, se ven muchas estrellas. Ahora tenemos que dirigirnos hacia la izquierda totalmente a salir a un pequeño hombro situado a unos 5.400 metros de altitud. Caen piedras de arriba ya que es el cono de deyección de la parte superior del glaciar por donde van las otras cordadas, Abraham me ha dicho que este tramo es el más peligroso de la ascensión y no le falta razón. Tramos de nieve se intercalan en duros pedregales de grano fino helados en los que los crampones clavan poco. Con rapidez cruzamos toda la ladera y llegamos al hombro o collado donde hay una baliza clavada.  Estamos a 5.400 metros, nos quedan 900 metros de loma glaciar aún, con unos mantenidos 30-35º, hemos pasado las dos horas de subida y me encuentro bien físicamente y de cabeza. El primer tramo ha sido odioso y muy “sucio”.

En lugar de meternos al glaciar, aprovechamos un nervio rocoso para ir por el filo de la loma, allí vamos ascendiendo una sucesión de tramos sin nieve y otros con nieve dura para ir ganando altura. Tras la última zona pedregosa ya nos adentramos en el glaciar, vamos por el borde de vertientes que no alberga grietas y ascendemos por laderas de unos 30º, trazando zetas y siguiendo la huella de las cordadas que van por delante. Sus luces se ven más arriba, pero me parece que ya están muy altas, ¿será que yo no voy tan bien como los otros días?.

Siguiendo por la división de vertientes, llegamos a un pequeño resalte rocoso, es una trepada de 3 o 4 metros, que nos hace clavar puntas frontales y quitarnos los guantes para ascender agarrándonos a unos buenos cantos rocosos.

Hemos cumplido la tercera hora de ascenso, estamos a casi 5.600 metros y todo va bien, hace bastante frío (-4ºC) y tengo que parar a cambiarme los guantes de gore por los térmicos y a ponerme una capa intermedia bajo la chaqueta. En condiciones normales con esta temperatura no sería necesaria esta capa pero es que el ritmo es una respiración un paso, una respiración un paso, y el calor generado por el cuerpo a esa velocidad no le da para calentar el interior del gore.

Una cordada se ha dado la vuelta y vuelven hacia bajo, nos dicen que les duele la cabeza y que bajan. Nuevamente el Chimborazo es mucho Chimborazo.

Personalmente creo que vamos muy deprisa, hemos subido las tres primeras horas a más de 250 metros a la hora y a este paso creo que voy a llegar muy justo arriba. Trato de dosificar y en cada zeta cuando hacemos el giro paro a cambiarme de mano el piolet y el bastón, pero Abraham me dice que así no voy a ritmo y que las cortas paradas me van a perjudicar. La verdad que yo me encuentro más cómodo así pero bueno. Dejando unas grietas a la izquierda ya nos hemos montado en pleno glaciar que desciende por toda la loma del Chimborazo.

Este tramo se ha notado, estamos a casi 5800 y hemos ascendido a 200 metros durante la cuarta hora, creo que está bien y no me preocupa estar muchas horas ascendiendo, sino más bien, subir muy deprisa ya que el problema para una persona que vive a 600 metros realmente es la altitud. Hemos adelantado a la primera cordada de tres, creo que son ecuatorianos y continuamos hacia arriba por rampas ahora más inclinadas y que rondan los 35º, siempre trazando zetas. Son la 04:00 de la mañana y la nube que merodeaba por la parte Oriental se ha disipado, tan sólo se ven nubes bajas que por otro lado continúan reaccionando de forma tormentosa por la Amazonía.

Intento ir a un ritmo continuo pero para hacer eso necesito realizar dos respiraciones y un paso y así progresivamente, vamos bastante lentos y esto hace que comience a notar frió por el cuerpo, piernas y manos, me preocupan los de la mano derecha, ya que corre algo de viento de ese lado y llevo el piolet metálico y no el bastón que tiene espuma. Además la cabeza me está empezando a molestar al acercarnos a los 6.000 metros y es que se nota que en todo el viaje no he sobrepasado esta cota. Miro hacia arriba y aún se ve una larga pendiente, esto va a ser duro y necesito realizar alguna parada para comer y beber ya que me empiezo a notar flojo al llegar a la quinta hora de ascenso.

Tengo el tubo del camel helado, la temperatura está en -7ºC, y lo abro para beber, de seguido noto como si me estuvieran clavando un cuchillo en la garganta y es que llevo casi todo el ascenso respirando por la boca por la mucosidad del viaje y es que creo que las gramíneas están en su apogeo en esta época por aquí. Finalmente bebo algo, manteniendo en la boca unos segundos el agua mezclado con tang de mora, un sabor que no olvidaré en mucho tiempo. Además como unos dátiles “hacendado” y un par de barritas. -¡ vamos para arriba!-.

Continuamos el ascenso, ahora necesito tres respiraciones por paso, por momentos me encuentro cómodo en el ritmo pero el frío me recorre todo el cuerpo, hemos superado los 6.000 metros y nos estamos acercando a otra cordada, se trata de uno de los polacos (de los dos que quedan, ¡y empezaron el viaje seis!). Por momentos pienso en ponerme el plumas pero como sé que queda poco, voy a dejar de dosificar para darlo todo en estos últimos 250 metros de desnivel.

A las 06:00 de la mañana estamos llegando a los 6.160 metros, ya se ve algo de luz por el horizonte y al subir el ritmo parece que he solucionado el tema del frió, pero realmente no voy a ritmo y voy como un potro desbocado sin controlar respiraciones y pasos, demandando más oxígeno para ascender. Esto la cabeza lo nota y siento un empeoramiento en cuanto al dolor de cabeza.

Llegamos a las dos cordadas primeras se tratan del guía Boliviano con el cliente americano de Virginia que habíamos echado una mano con la avería del coche, y de Lucho el guía Ecuatoriano con la polaca la única mujer del grupo de Europa del Este y la que mejor andaba (ya nos lo dijo Lucho en el Pichincha). El último tramo debido a las nevadas del día anterior acumula 20 centímetros de nieve blanda y cuesta mucho abrir huella, por eso los tres grupos nos hemos juntado y estamos subiendo seguidos. Por si fuera poco es el tramo más inclinado del glaciar y se pone casi a 50º, que con esa nieve blanda se hace insufrible. La progresión es muy lenta y parece que no ganamos altura apenas y sumado a que las zancadas son totalmente irregulares el esfuerzo es elevado.

Lucho y la polaca paran paran para coger aire y continuamos el resto del grupo abriendo huella mientras ya ha amanecido, hemos ganado 50 metros de desnivel en media hora y hemos pasado los 6.200 metros. Supuestamente la cumbre está a 70 metros pero la pendiente se hace interminable y no termina jamás. Damos un poco más de nosotros mismos y parece que la pendiente va menguando, además la nieve ya no se ha acumulado tanto y tenemos que estar casi arriba.

Cuando lo normal es que la cumbre sea un hito o un promontorio, en este caso aparecen unas formaciones de crestas de hielo llamados “penitentes”, toda la parte superior tiene esta forma y veo que mis compañeros están sorteando los mismos, derecha e izquierda, arriba y abajo para llegar a la parte más alta de todas. ¡BIEN!, es la cumbre.

Por el terreno irregular la verdad que me cuesta mantener el equilibrio, pero llego arriba exhausto y me siento en una de las formaciones de hielo a coger oxígeno, hemos tardado otra media hora para los 70 metros. Nos felicitamos las tres cordadas e intentamos relajar las pulsaciones para disfrutar aunque sea unos minutos arriba. Se trata de la primera cumbre, la llamada Veintimilla con 6.270 metros, no es la más alta y no tiene nada arriba que así acredite el lugar.

Tengo una leve tiritona, estoy helado así que me pongo el plumas bajo el gore, además está saliendo el sol por encima de las nubes en el horizonte, los primeros rayos me reconfortan de sobremanera, en un segundo noto el calor en mi cara. Pero el dolor de cabeza es grande y trato de comer unos dátiles, además de beber agua y tomarme una aspirina (ya no voy a aguantar más voy a tirar de “drogas”).

Veo que Lucho y el guía Boliviano comentan de ir a la cumbre principal y Abraham me pregunta que tal estoy, le digo que mal que me duele la cabeza y dice: “mira el gallo se me ha vuelto pato”, mientras se ríen los otros dos guías amistosamente. Me pregunta si quiero ir a la cumbre Whymper y le digo que si, me he recuperado un poco en 5 minutos pero soy consciente de que esta decisión puede empeorar mi estado ya que a la cumbre principal situada a 6.300 metros hay media hora de caminata entre penintentes y no está abierto el camino, además hay que bajar un poco a una depresión y posteriormente subir hasta la cumbre.


Me encuentro con muy pocas fuerzas y se que en el descenso voy a necesitar de ellas, sobre todo en el tramo de abajo, más técnico. Pero me resisto a descender sin llegar a la cumbre principal y voy a tirar hacia allí cueste lo que cueste. Espero no arrepentirme.


Todos desencordados partimos hacia la cumbre Whymper, primero va Abraham que sabe por donde abrir la huella entre los penitentes y después vamos el resto, a mi me cuesta caminar entre ellos, son pasillos muy estrechos y sumado a que no ando muy bien de oxígeno me voy apoyando en las paredes de los bloques para mantener el equilibrio. Son pasos más bien de equilibrio y es justo lo que me falta, así que con el piolet me ayudo para ir tirando detrás de Abraham y Lucho, los guías.

Descendemos a la depresión de cumbre y posteriormente vamos ganando altura entre olas de hielo, parece que me cuesta menos que hace unos momentos y muy lentamente voy subiendo para llegar a la cumbre principal. Esta si está acreditada con una cruz de madera, un rosario y una vela, (y es que aquí son muy católicos). Nos felicitamos entre todos nuevamente y nos hacemos fotos unos a los otros, también ha llegado el último de los polacos con su guía. Al final ocho personas sólo hemos llegado.


Me siento algo mejor, incluso puedo bromear con mis compañeros sobre mi estado en la anterior cumbre, podemos ver el Cotopaxi al Norte y por abajo un mar de nubes que pocos picos más permiten ver. El paisaje es precioso y nos ha costado nada más y nada menos que 7 horas y media llegar aquí arriba, ha sido bastante duro. Y es que estamos en el punto del planeta más cercano al sol y más lejano al centro de la tierra, es un subidón.

Tras unas fotos a las diferentes direcciones me doy cuenta que no he traído las banderas, ni siquiera la mochila y es que he venido con la cámara colgada al cuello, ¡vaya fallo!. Por un momento me paro a ver a mis compañeros de otras cordadas la polaca está cansada pero el americano desde que ha llegado a la cumbre se ha agachado y tiene la mano en la cabeza, no abre ni los ojos y veo que lo va a pasar mal para bajar, pero bueno en realidad lo vamos a pasar todos. A ver que nos depara el descenso.

Comenzamos la vuelta entre los penitentes, voy esta vez el primero porque quiero bajar ya, y veo que he recuperado algo el equilibrio, el descenso a la depresión bien, pero el posterior ascenso a la cumbre Veintimilla me cuesta horrores y nuevamente tengo que parar varias veces para coger aire en los escasos 20 o 30 metros de desnivel, incluso me coge Abraham por detrás.

cumbre secundaria desde la principal (Whymper).
Nuevamente en la cumbre secundaria me siento junto a la mochila, como una barrita energética, un power gel, bebo agua y otra aspirina de regalo. Pronto me pasa Abraham la cuerda para que me encuerde, así lo hago y esta vez voy a ir delante. Acto seguido iniciamos el descenso, dejamos atrás los penitentes de la subida y pronto llegamos a la zona de nieve blanda, ahora bajar por aquí es una gozada y vamos perdiendo altura con rapidez por unas palas que ahora de bajada me parecen incluso de menor inclinación.

Me sorprendo a mí mismo, voy descendiendo bien con equilibrio a pesar de que el dolorcillo de cabeza se me ha quedado en en leve. Perdemos 100 metros, 200 y 300, la cosa pinta bien., ahora mí única duda es no perder las fuerzas ya que mi debilidad ha sido por la altitud. Así que cada 200 metros de desnivel o lugares con grietas voy parando a hacer unas fotos y como alguna barrita.


El cielo está azul y la pala la podemos ver díáfana, es preciosa la zona, tiene incluso menos grietas que el Cotopaxi y la zona verdaderamente peligrosa es la pedrera de abajo por expuesta a caída de piedras.

se observan los zeteos de subida hasta el collado de inicio glaciar.
En poco más de una hora hemos perdido 600 metros de desnivel, alcanzamos a otra cordada que se ha dado la vuelta en la cumbre Veintimilla y continuamos hacia abajo pensando en el tramo de destrepe de la arista. Pronto llegamos a él y me quito los guantes para destrepar los escasos 3 metros con buenos cantos. Ha resultado fácil y ahora por terreno pedregoso algo más blando que la ída vamos descendiendo hasta llegar a las proximidades del collado donde estaba la banderita.

Nuevamente vuelvo a comer algo y me quito ropa, el plumas, los guantes de gore e incluso la térmica intermedia van fuera. La temperatura ahora es agradable porque el sol está en todo lo alto. Por encima podemos ver los 900 metros de desnivel glaciar hasta casi la cumbre, ¡qué pasada!.

Ahora nos queda la zona más peligrosa, Abraham me dice que vamos a descender por otro lugar diferente a la subida y me va indicando cada pocos metros; las diagonales, neveros, rocas características, para exponernos de menor manera a la caída de piedras. Aún así este es el punto negro del Chimborazo y así lo puedo atestiguar, ya que a pesar de que la cordada anterior estaba a casi 300 metros por arriba, caían grandes piedras de manera muy peligrosa “bufando” a escasos metros.

trozos de hielo gigantescos, morrenas.
Parecía que ya habíamos salido de la zona crítica, ya podíamos ver el Refugio más abajo con sus obreros, pero aún teníamos que quitarnos de esta inmensa pedrera, pasando junto a grandes bloques de hielo como camiones, son los residuos morrénicos del glaciar que en cinco años ha sufrido un retroceso muy grande debido al calentamiento por las emanaciones del Tungurahua que está en frente. Nos dirigimos a zona segura para quitarnos los crampones y vemos allí sentado al guía suizo.

refugio Whymper en obras, situado a 5.050 metros.
Había venido de llevar al de Singapur al médico de Riobamba y le había dejado allí hospedado en un hotel. Después se había subido el al parque para esperar al Boliviano y américano. Ya le dijimos que podía esperar un par de horas más tranquilamente por que el americano estaba muy muy mal en cumbre.

Tranquilamente y mientras charlábamos nos quitamos los crampones y arnés y cuando grita el guía suizo: ¡cuidado!, una roca de grandes dimensiones había pasado a 10 metros nuestro. Esta claro que no había ninguna zona segura en toda la pendiente, así que nos despedimos y fuimos perdiendo altura por la pedrera para llegar a las proximidades del refugio, allí ya estaba todo hecho y tan sólo nos separaban 200 metros de desnivel al coche que bajamos tranquilamente hablando sobre temas varios.

Tardamos en descender desde cumbre 3 horas y media, ahora el Chimborazo se había mostrado ante nosotros y nos enseñaba su mejor cara: todo despejado.


Nos cambiamos en el aparcamiento, mientras vinieron varios guías de otros sitios a preguntar por la experiencia, y es que aquí hay un buen trato entre los 80 guías de la ASEGUIM, se ayudan cuando pueden, se pasan información e incluso clientes.


Estábamos listos y tras hacer unas últimas fotos al "Chimbo" arrancamos el Toyota para descender y salir del parque, esta vez en lugar de bajar a Riobamba, descendimos a Ambato, para acortar camino. Pasadas las 15:00 y buscando algún lugar para comer, descubrimos un asador al carbón y el estómago nos dio un vuelco. Paramos y nos pedimos unos filetes de lomo con sus correspondientes adherezos de patatas y ensalada. ¡Ahora sí!, le dije a Abraham mientras le decía el viejo refrán: “con el estómago lleno se piensa mejor”.

Desde allí nos separaban dos horas a Quito, pero la comida nos dio la energía suficiente como para mantener una charla filosófica sobre la montaña.

En Quito me hospedé en un hostel de montañeros, donde sus dos dueños son guías y me despedí de Abraham como se merece: con una cerveza en la mano. Y es que es muy curioso encontrarse a miles de kilómetros personas tan parecidas a uno mismo en cuanto a pensamientos, quizás la biblia empleada haya sido la misma: LA NATURALEZA Y LA MONTAÑA.

Otras reflexiones:

Han pasado ya algunos días desde mi vuelta de Ecuador. La verdad que ha sido un viaje muy sorprendente; lo que de un inicio parecía ser un viaje acoplado con calzador por los pocos días disponibles y con un destino casi obligado por disponibilidad económica, ha resultado ser uno de los mejores viajes que he realizado por las montañas del mundo. 
La topografía volcánica de Ecuador es totalmente diferente al resto del mundo, no conozco muchos sitios, o realmente más bien pocos en los que puedas subir con el coche por encima de los 4.500 metros, en los que tengas refugios a alturas cercanas a 5.000 metros y sobre todo en los que con pocas horas de diferencia puedas estar en una cima y en un restaurante tomándote una parrillada.
Por si fuera poco, además Quito la capital, situada a 2.800 metros de altitud, sirve como base de operaciones ya que todos los volcanes no están a más de 3 o 4 horas desde allí. En definitiva un destino muy recomendable del que me llevo un recuerdo inmejorable.