viernes, 6 de diciembre de 2013

Tresmiles por el Valle de Remuñe, parte1

Por tercer año consecutivo las primeras festividades de Diciembre nos ofrecían tiempo anticiclónico, y por cuarto año seguido el destino iba a ser Pirineos. Esta vez la idea primitiva era montar la tienda en una zona alta sobre nieve y desde allí realizar incursiones hacia varios picos de tresmil metros.

Alejados de la idea de dirigirnos como otros años a zonas más pobladas como Monte Perdido o Vignemale, esta vez el destino iba a ser el pequeño y escondido Valle de Remuñe, empequeñecido por sus grandes vecinos Benasque y Estós.

El equipo estaba formado por 5 miembros, todos ellos peculiares y cada uno con sus taras y cualidades. Bien definido a posteriori como el ejército de Pancho Villa.

El Jueves salimos el primer coche de Madrid, salimos pronto y llegamos a Benasque sin las prisas de otras veces, tuvimos tiempo de cenar tranquilos y de buscar un lugar secreto donde dormir alejados de la nieve que cubría las calles de Benasque.
Nos levantamos a las 8:00, habíamos quedado a las 9:00 con el segundo coche en la gasolinera de Benasque y pronto surgió el primer contratiempo; nuestros compañeros se habían equivocado de carretera y por si fuera poco los había retenido la Guardia Civil una media hora. Ir por el Pirineo con una citroen express con baca de hierro forjado y de 15 años es lo que tiene.  

A las 10:30 llegaron nuestros compañeros a Benasque como un matrimonio recién discutido y subimos por la carretera dirección a los Llanos del Hospital, bueno nos quedamos en la barrera anterior desde donde salen los dos últimos kilómetros finales de la carretera A-139 del Valle de Benasque que estaba cubierta de nieve.

Aparcamos y le dimos los últimos retoques a las pesadas mochilas, mientras observábamos que en el cielo no había ni una sola nube y que el termómetro marcaba unos 3ºC, algo extraordinario para estas fechas.

Finalmente unos minutos pasadas las 11:00 de la mañana partimos por la carretera en busca del final de la misma donde sale el Valle de Remuñe. El primer contacto con la nieve fue algo negativo, el manto estaba un tanto blando y nos hundíamos bastante, tratábamos de pisar varias huellas de raquetas de nieve que nos permitían mantenernos algo más estables pero pronto nos dimos cuenta que la jornada que teníamos por delante iba a ser de las duras y míticas.

Tras 45 minutos llegamos al final de la carretera, habíamos cruzado minutos antes el Torrente de Remuñe y ahora estábamos ante el indicador del valle que salía a mano izquierda. Hacia la derecha teníamos el Valle de Benasque en todo su esplendor, el hospital abajo en el llano, las pistas de esquí de fondo abiertas y las montañas fronterizas como el Salvaguardia o La Montañeta en su punto.

Cambiamos de rumbo hacia el Oeste y seguimos unas huellas de esquís y de raquetas. Nos adentramos en un bonito bosque de pino negro, en donde el itinerario viraba entre los seres vegetales. Cada tres pasos metíamos la bota hasta la rodilla en agujeros y en arroyos, esto estaba impracticable y nos adelantaron un par de grupos más con raquetas y esquís. Pronto supimos que nuestro destino de esta jornada que era el Ibón de Maupás no iba a estar a nuestro alcance debido al gran espesor de nieve caída y su estado pésimo para progresar. Ahora se nos presentaba una duda: ¿donde acampar?. El Valle de Remuñe se trata de un valle muy profundo en donde en todo su fondo no da el sol en todo el día y vivir allí durante horas de tarde y de mañana puede ser muy duro con temperaturas bajo cero. Veremos a ver.


Nuestra progresión entre pinos continuaba siendo penosa, aunque el paso de más grupos nos había endurecido algo la huella y había creado una especie de senda que en ocasiones aguantaba estable. Nos aferrábamos a salir de la zona de pinos y llegar a los mantos continuos de nieve donde esta se compacta más debido a que la da el sol y se va transformando. Así fue y tras salir del pinar, parece que la cosa mejoró, ascendimos unas pendientes de nieve hasta llegar a un pequeño collado, anterior a los Ibones del mismo nombre.
Realizamos una parada y comimos algo, el viento soplaba bastante fuerte de Este y todas las personas que por el valle paseaban estaban ya de vuelta, eran las 14:00 y los restaurantes de Benasque les esperaban.

Desde allí podíamos ver casi todo el valle en su totalidad; al fondo la característica Forca de Remuñe con su cumbre bífida de casi 3.000 metros y delante nuestra un valle umbrío estrecho y con bastante nieve acumulada.

Como placas solares, acumulamos unos minutos de sol y es que iban a ser los últimos del día, y continuamos con las pesadas mochilas en la espalda, pensando que íbamos a plantar la tienda donde ellas nos hicieran clavar la rodilla.


El itinerario nos adentro en la estrechez del valle, dejamos un puente de madera a mano izquierda y continuamos manteniendo altura mientras la temperatura descendió bajo cero. 

Eran las 15:00 y teníamos claro que el fin de etapa tenía que ser como mucho a las 17:00 para poder montar las tiendas con luz natural, con dos horas por delante poco se puede progresar en el valle con la nieve en un estado tan pésimo y más a estas hora de día. Nos encontrábamos a la altura del Ibón de Remuñe (éste esta escondido tras una morrena y no era visible desde el camino) y hacia la derecha ascendía una gran canal por donde la línea del sol y sombra ascendía con rapidez.

Propuse ascender por allí, a pesar de que ningún itinerario ni de mapa, ni balizado con hitos lo hiciera, me parecía una canal muy amplia que no superaba los 40º y el montar la tienda a 2.200 o 2.300 en el valle nos iba además de helarnos sin sol a dejar los objetivo muy lejos para las jornadas próximas.

La idea se aceptó bien el el grupo y comenzamos a hacer relevos para abrir huella trazando amplias zetas en la canal, fue un trabajo muy duro con todo el peso y cada uno aportaba lo que podía mientras el Pico de Alba y su cresta con sus 7 gendarmes nos observaba aún iluminada.




Tras una hora de trabajo, habíamos ganado 300 metros de desnivel, estábamos a 2.500 y sobre el  mapa observamos un poco más arriba unas cotas de altura situadas a 2.560 que podían ser un lugar bueno para montar las tiendas. El grupo ya estaba tocado, en una primera depresión quisimos quedarnos, ya unos con calambres, otros desfondados, pero ascendimos un poco más en busca del punto exacto indicado en el mapa y bien que acertamos.

Llegamos a un par de depresiones, protegidas por dunas de nieve, con vistas al Pico Boum, aún iluminado,  al Aneto, Maladeta e incluso Perdiguero un lugar precioso e ideal, hasta donde había merecido la pena ascender.




La cuerda del grupo se estiró, y pasaron unos minutos hasta que llegaron los últimos con todo el material para poder realizar tareas de campamento; primero con la pala de nieve hicimos los huecos y alisamos el suelo dejando la nieve sobrante como parapeto lateral, después montamos las tiendas y las aprovisionamos con todo el material subido.


Tras las tareas disfrutamos con los últimos rayos de sol hacia las Maladetas y con el Perdiguero siendo venteado desde el Este. La temperatura era fría y decidimos meternos a los sacos ya, para entrar un poco en calor y descansar de la paliza del ascenso con mochilón. Nos vino bien el descanso, charlamos y nos relajamos un poco antes de salir de nuevo de los sacos y deshacer nieve para hacer un par de litros de agua por cabeza y terminar la jornada con una cálida cena pirenaica.  


jueves, 28 de noviembre de 2013

Vía Emilio al Pico la Miel (6a/6a+, 130mts.)

Había ganas de una clásica antes de que el invierno se metiera con ganas en la sierra, ha caído ya una borrasca gorda y ha dejado nieve, pero habrá que esperar a que esta asiente. "El veranillo de San Martín" ha dado una tregua a finales de Noviembre y no podemos desperdiciar estos días sin escalar.

Llevamos unos cuantos meses sin hacer escalada clásica, el himalaya se ha llevado su parte, otra parte la boda de Juanjo y para rematar la construcción de la sala búlder, todo ello no nos ha permitido sacar los cacharros de paseo, pero nos ha aportado otras que seguro que nos dan alas para hacerlo ahora.

Nos dirigimos a la Cabrera un día entre semana a las horas centrales del día, estábamos aparcando a las 11 de la mañana con un día radiante, nada de viento y el sol calentando las paredes Sur. ¡perfecto!.

Con la vista puesta en la Vía Emilio al Pico la Miel nos metimos entre las encinas rumbo a su base, las trepadas te van poniendo a punto y la pendiente te calienta para llegar a pie de vía en condiciones óptimas.



Aproximación: Desde la gasolinera repsol de la Cabrera ascender en dirección al Callejón Soyermo, tras media hora de aproximación y antes de entrar a la umbría del Callejón tomar senda hacia la izquierda primero se asciende y después se destrepa junto a una encina para salir a una gran plataforma de granito inclinada. Desde allí salen la Ezequiel, Jose-Andrés y la Emilio.

Largo 1º (6a+, 30mts.): El largo comienza por el diedro inicial de la Ezequiel, tan sólo comparte con ésta los dos primeros metros ya que desde allí sale una fisura fina de dedos, es bastante corta y pronto se ciega, tenemos una chapa a izquierdas para asegurar el paso de 6a y salir. Unas fisuras horizontales fáciles IVº nos llevan a una nueva placa 6a+ algo lavada, tiene dos chapas para asegurar y tiende un poco a izquierdas. Desde allí nos queda superar un corto muro donde está la primera reunión de la vía Durruti 6a+ y continuar unos metros más fáciles hasta la reunión final que comparte con la Ezequiel, unos 5 metros por debajo de la característica cueva de esta vía.

Con nuestro sofisticado método de la pajita más larga, echamos a suertes quien empieza,... le toca a Juanjo jejeje. Mientras se cuelga todos los cacharros voy estirando las cuerdas. Ejercicios de calentamiento y comienza la escalada, se mete con decisión a la fisura, es una fisura de dedos un pie por cada lado en adherencia y llega al final de la misma, aquí chapa en el seguro fijo y tirando de regleta con mano derecha saca el paso de 6a.


 Continua ascendiendo por la zona fácil hasta llegar a la placa de arriba, ¡esto ya es otra cosa!, intenta primero sin aceramientos pero no puede, luego pone el pie en la chapa de abajo y no llega a la de arriba, le faltan pocos centímetros para chapar, lo intenta pero está algo lavado el granito y cae algunos metros por la placa hacia abajo.


 Lo intenta de nuevo pero imposible, entre sus quejidos comenta que las placas de la Pedriza son más benévolas que las de la Cabrera y nuevamente la montaña nos pone en nuestro sitio, ¡esto de la adherencia es otra cosa y no se entrena en ningún rocódromo!, además de coco vamos justos, 5 meses sin escalar clásica son muchos.
Le descuelgo y me cede el paso para probar, a fin de cuentas con tanta chapa esto es prácticamente deportiva, llego a la famosa placa con la cuerda por arriba, desde allí me toca abrir, a la primera de cambio no veo ningún canto para pies la placa está inclinada y no me parece ni de lejos de Vº+ como pone en algunas reseñas. Acerando en la chapa inferior me equilibrio en ella con el pie e intento varias veces subir, no, no, no me quedo así que voy a intentar con un salto agarrarme de la chapa superior (ya se que el método  dice nunca hacer ésto, pero son tan sólo 10 centímetros) así que a fin de cuentas no está muy lejos.  Me tiro a por ella, logro agarrarme y meto express y cuerda, ya estoy asegurado y salgo por la izquierda de la misma a una terraza con una reunión, donde meto otra express y continuo superando el muro por la parte derecha. Ascendiendo y llego a otra reunión equipada, esta es la correcta, pero como Juanjo me había dicho que tenía que ir hasta la cueva, soy obediente y continuo hasta la entrada a la cueva por terreno fácil.
Pronto me doy cuenta que tenía que haber montado la reunión abajo, así que monto una "a cañón" con 4 friends y subo a Juanjo hasta la reunión buena. Ya él desde allí me descuelga los 4 o 5 metros hasta la terraza donde se encuentra la "oficial". ¡Vaya larguito chapucero que nos ha salido!, pero bueno, la esencia de la escalada clásica es ascender usando diferentes métodos y solucionando los diversos problemas que te vas encontrando.

Largo 2º (Vº, 25mts.): Se sale de la reunión superando un primer murete, hay un gran bloque encima y se supera por la derecha para subirse en el mismo a una cómoda terraza. Desde allí sale una fabulosa fisura (de las imprescindibles de la cabrera), es estética y entra todo tipo de aseguramientos, además tiene diferentes regletas laterales para progresar más cómodamente. Tras la fisura se sale a izquierdas a una nueva terraza cómoda donde comparte reunión con la Ezequiel.

Ya en la reunión comienzo el segundo largo con ganas de meterme en la fisura, pero antes de ello tengo el corto muro que había superado antes, en lugar de pasar el bloque por la derecha, tengo que hacerlo por la izquierda para ir a por los friends de los que me había descolgado Juanjo para volver a la reunión. Con una corta travesía a derechas me monto en el bloque y ya estoy en la base de la fisura, tiene una pinta estupenda y es bastante vertical.


La parte inicial es la más dura y en lugar de entrar por la misma me aúpo por la parte derecha apretando un poco en regletas de dedos para ya montarme en la pared, ahora sí voy en busca de la fisura, se protege perfectamente con fisureros medianos. A unos cuatro metros del inicio hay un paso de empotre de manos en la fisura para progresar, pero tras el mismo la dificultad va descendiendo y van apareciendo buenos agarres que te llevan a una cómoda plataforma a la izquierda donde está la reunión compartida con la vía Ezequiel.

Largo 3º (6a, 30 mts.):  Se trata de un largo poco evidente. Se sale por unas chapas blanquecinas situadas a la derecha de la reunión, hay un paso un tanto atlético de 6a para montarse en un reborde e iniciar la escalada, tras las dos chapas el largo tiende a izquierdas hacia la fisura de la Ezequiel para posteriormente ascender hacia derechas y llegar a un muro vertical protegido por una chapa. Es un paso alto de Vº+ que nos saca de la zona vertical y a pocos metros de la reunión.

Le tocaba a Juanjo, el primer paso se las trae, menos mal que se puede chapar la primera desde abajo y te quita la caída, es un paso de subir el pie muy alto e ir equilibrando el peso para montarte en un pequeño reborde.


Ahora a pesar de que el largo te lleva a izquierdas, es mejor buscar los buenos agarres de la parte derecha y una vez subidos, realizar una travesía de dos metros hacia una fisura invertida situada a la izquierda. Te montas en el bloque de la fisura y continuas a izquierdas hasta la canal de la Ezequiel, allí se puede proteger bien pero cuidado porque nos hemos salida de la vertical del largo y la cuerda puede pesar cuando llevemos unos cuantos metros más, así que conveniente meter un cordino largo.


Ahora hay que salir a derechas, no hay pies buenos, así que la confianza es fundamental para salir Vº de la canal de la Ezequiel, un paso lateral y llegamos a buenas manos que nos permiten ascender más cómodamente hasta situarnos bajo un muro muy vertical.


Hay una chapa alta para proteger el paso, tan alta que casi tienes que hacer el paso delicado para poder chaparla, tiene buenas manos pero muy bajas y tienes que apretar en una regleta de mano superior mientras chapas Vº+. Se sale del muro por la parte derecha y se continúa ya por terreno fácil hasta llegar a la reunión.

Largo 4º ( Vº+/6a, 30 mts.): Para el cuarto largo enlazamos con el último del Espolón Manolín. Es un largo bonito, se ascienden un par de metros con buenos pies y excelente protección con friends medianos. Una fisura ancha a la izquierda y una estrecha a la derecha por las que hay que ascender. Tras salir, se llega a un nuevo paso un tanto raro: un corto muro de poco más de un metro sin agarres, en adherencia o equilibrio se asciende por terreno fácil para llegar a una brecha formada entre dos grandes bloques, hay que subir por su fisura y salir sobre el bloque de la derecha, ascender ya facilmente por sus numerosas setas y llegar a la última reunión con un gran cable de acero.

Me toca a mí, por delante un buen largo, ya lo he hecho en otras ocasiones de primero y de segundo. Voy subiendo pies cómodos lo más alto posible para meter doble seguro en la fisura ancha, lo que me dará la suficiente seguridad como para poder echar el cuerpo a la derecha y en bavaresa ir ganando centímetros a la roca y salir de la fisura, tiene un corto apretón que se hace bien.


Tras salir de la fisura llego al "paso tonto", se trata de un pequeño murete de poco más de un metro, se protege regular con un friend mediano y la caída es mínima, pero en adherencia andará por el 6a+, soy consciente de que las veces anteriores lo he sacado de otra manera, pero no la encuentro por momentos. Casi un minuto me lleva el jugar con los pesos y oposiciones y sacarlo para continuar por terreno fácil hasta dos grandes bloques.
Entre los dos forman una fisura ancha, tan ancha que no vale ni el más grande friend que llevo, con una cinta se asegura la caída en una seta baja que nos servirá además para poner el pie en cuanto nos aupemos al bloque. Sólo me queda ascender por setas fáciles y llegar al cable de acero que forma la última de las reuniones de la vía.

Sube Juanjo y ambos caminamos ya por zona fácil hasta la cumbre del Pico de la Miel, hay que hacerse la típica foto de ascenso. Son las 16:00 horas de un día entre diario de otoño y aunque el leve viento de Norte nos incomoda, estamos contentos, no todo el mundo puede en el mismo día trabajar y practicar escalada clásica.


Tras las fotos, iniciamos el descenso, la luz del día es corta y tenemos que "laborar" así que bajamos a toda prisa por el Callejón Soyermo, donde se encuentra el típico IIIº de destrepe, que aún te hace sudar antes de llegar a tus mochilas.


Junto a las mochilas disfrutamos de los últimos rayos de sol débiles de Noviembre y guardamos todo para bajar al coche, aunque hemos empezado mal, la vía ha sido bonita y muy variada, además nos hemos encontrado bien tras algunos meses de parón clásico, así que no se puede pedir más y contentos en el restaurante donde tenemos el coche planeamos la siguiente y un calendario para el 2014 lleno de ilusiones y escaladas.



domingo, 24 de noviembre de 2013

Por los bosques de Valsaín

Las primeras nieves de la temporada han caído en nuestra sierra, además desde el pasado verano es el decimo quinto Parque Nacional de España, así que hay que ir a apreciarlo en su máximo esplendor invernal.

La ruta propuesta era ascender a Peñalara (la mayor altura) desde la Granja de San Ildefonso, se trata de un itinerario de 20 kilómetros y 1.300 metros de desnivel, idóneo para una buena jornada de montaña. Todo este itinerario recorre los pinares de Pino Silvestre de la vertiente Norte de la Sierra de Guadarrama, bosques explotados y regulados desde años inmemoriales.

El domingo partimos algunos miembros del club a tierras segovianas, había ganas de pisar nieves, sabíamos de la gran nevada pero no éramos conscientes de que ésta había caído en cotas tan bajas en la vertiente Norte por esta zona. Ya bajando del Puerto de Navacerrada hacia Valsaín con el coche, vimos que iba a ser imposible llegar a Peñalara.

Aparcamos junto al muro de los jardines de la Granja y desde allí partimos entre robles por sendas y pistas paralelos al Arroyo de la Chorranca,


como la idea inicial de ascenso se había truncado, pues disfrutamos de una ruta circular, uniendo, pistas, sendas, arroyos y tramos donde atrochamos por donde quisimos abriendo huella.


Tardamos unas tres horas en llegar a las proximidades del Chozo Aranguez, nos quedamos a unos 50 metros de desnivel del mismo pero la cantidad de nieve acumulada, unos 30-40 centímetros, mas la niebla nos quitaron la motivación de llegar a algún lugar.




Con ver la cantidad de nieve caída en la zona ya salimos contentos, así que nos bajamos  por la pista hacia el Cerro del Moño de la Tía Andrea


 y continuamos por el Arroyo de los Neveros y su pista hasta llegar a la zona baja de robledal donde parece que la nieve ya escasea.


Así empleamos algo más de 6 horas en una bonita ruta circular, donde hemos matado un poco la "gusa" de pisar nieve y vamos haciéndonos una idea de lo que nos espera en este invierno.

martes, 5 de noviembre de 2013

Bosque de Zabaleta, Irati

Con un equilibrio mental poco usual a estas alturas de año, tras la recién llegada del Himalaya apetece dar una vuelta esta vez algo más solitario por nuestra geografía. Aprovechamos unas festividades entre semana y marchamos al Norte en familia.

La zona elegida es Navarra, los valles pirenaicos nos habían enamorado casi 10 años atrás y nos apetecía volver por esas tierras y más repitiendo en esta época del año como es el otoño, los bosques mixtos de hayedos y abetos han sido cuidados desde hace muchos años, ya que madera de estos bosques fue empleada para la construcción en el siglo XVI de buques para la armada invencible, y gracias a ello podemos disfrutar en nuestros días de uno de los bosques más bellos de España si no el que más.

Partimos de Madrid con la intención de hacer paradas, la primera fue la Plaza del Pilar de Zaragoza y la segunda el Parque Natural de las Bárdenas Reales, merece una visita este semi-desierto de tonos ocres situado a tan sólo 10 kilómetros de uno de los ríos principales de España, como es el Ebro.


La segunda para tras la comida fue Olite, villa medieval que su castillo conserva aún un ambiente feudal imponente.


Con las luces del atardecer nos dirigimos al área pirenaica navarra, más concretamente al Valle de Salazar y a sus últimos pueblos Ochagavía, Ezcároz y Oronz. Alojamiento rural al canto para disfrutar de la zona.

Tras madrugar nos dirigimos a la selva de Irati desde Ochagavía, su acceso se realiza cruzando la Sierra de Abodi por el Puerto de la Tapla situado a 1360 metros, zona por donde ya no hay ni árboles, desde el puerto un descenso acusado nos va introduciendo en toda la "selva" comenzando a apreciar la belleza del paraje hasta llegar al aparcamiento junto a la Ermita de las Nieves.



SELVA DE IRATI, BOSQUE DE ZABALETA

El sendero elegido fue el 63A, balizado en verde y blanco, y que nos introduce por el bosque de Zabaleta en el interior de la Selva de Irati. No es muy duro y se trata de un paseo de corta duración (3 horas y media) por la parte Este de la selva. Su longitud es de 12 kilómetros y su desnivel de 650 metros. Eso sí pero su belleza es el principal incentivo y más aún en estas fechas cuando las hojas se reparten por igual en el suelo como en los árboles.


puedes pasear entre pequeños arroyos,


agradables sendas,



mucha humedad por todos lados,


bosques de cuento,


tranquilos cauces rocosos, 


bosques mixtos,


grandes extensiones de hayas autóctonas,


siempre siguiendo las marcas del itinerario,


algunos tramos de pista,


Todos estos parajes no tienen que ver nada con los del himalaya, pero te aportan una paz y tranquilidad similar a las de aquellas tierras.

Tras el itinerario nos dedicamos a tareas culinarias por la principal población del valle Ochagavía para degustar el típico "ajorriero", "judías con almejas" y "cuajada con miel", todo ello bañado con un vino de la "ribera baja navarra".


Aún nos quedaba por disfrutar del viaje con los paisajes de los bosques de la Sierra de Abodi,


los bosques de galería del Río Esca,


 los cortados de la "foz de Arbayún"


y el románico soriano.

miércoles, 23 de octubre de 2013

Imja Tse 6.189 mts., días de cumbre.


primera parte del viaje y trekking de aproximación en:

http://pelegrinajes.blogspot.com.es/2013/10/trekk-everest-2013-imja-tse-6160.html

Día 22 de Octubre, Chukung 4.700 mts. - Campo Base 5.100 mts.:

Nos levantamos a las 7:00, hoy toca hacer la mochila ya que nos vamos para el campo base, aparentemente me encuentro bien y Juanjo también, ya está bromeando. Tras retirar la cortina de la ventana al fondo veo el Imja Tse reluciente y me entra un escalofrío por todo el cuerpo, se lo digo a Juanjo y ambos lo admiramos desde la calidez de la habitación.

Metemos las cosas en el petate y hacemos la mochila de espalda lo más ligera posible, el desnivel es poco unos 250 según el guía y unos 400 reales, el itinerario no nos va a suponer mucho esfuerzo (o eso creíamos).

A la hora establecida vamos al comedor, la claridad ya entra con fuerza por las ventanas impulsada por la nieve y nos sentamos donde el día anterior, sólo faltan Alberto y Miriam que se hacen esperar. Entonces Miriam entra por la puerta visiblemente afectada y con una mala noticia., la preguntamos -¿qué pasa Miri?, y nos responde: -Alberto, está mal, ha pasado la noche fatal y no ha pegado ojo, ¡joe qué rabia!-. Nos quedamos perplejos los cuatro y entra Alberto por la puerta. Aparentemente se le ve bien, no tiene mala cara pero pronto nos comenta su situación. Nos explica que ha pasado una noche que no se la desea ni a su peor enemigo, se ha levantado varias veces a "potar" y no ha podido pegar ojo.
Nuevamente la altura le ha pasado una mala jugada, no es la primera vez que le ocurre, todos lo sabemos pero hasta día de hoy parece que todos íbamos de una forma similar aclimatando.

Desayunamos con la noticia revoloteando sobre la mesa y es que Alberto no puede ni siquiera desayunar, su decisión está tomada y es la mejor, va a descender hacia Dingboche por que su cuerpo se lo pide, es la mejor manera de tratar los síntomas derivados de la altura.

Tras el desayuno nos despedimos con tristeza pero la vida sigue y hay que continuar, son cosas que cuando uno viene a estos sitios ya tiene en cuenta que es muy posible que ocurran y nunca se sabe a quien le pueden tocar.

Los 5 restantes partimos de Chhukung con un ritmo fuerte con los dos guías hacia el campo base, los guías son hermanos y han ascendido unos 10 picos de 8.000 metros entre los dos. Nos llevan con ritmo militar desde un inicio, mientras comenzamos a caminar entre morrenas y glaciares por una senda limpia de nieve en forma de trinchera, a los lados unos 30 centímetros de espesor.


 Por el fondo del valle asoma el Makalu tras el Baruntse y dejamos a la izquierda la pared Sur del Lhose y del Nupse, estamos hablando de montañas de 7.000 y 8.000 metros, lugares inolvidables en definitiva.


El comienzo ha sido frenético y pronto nos hemos montado en lo alto de una morrena para dirigirnos hacia el Este. El Island Peak o Imja Tse ya se ve muy cerca, el objetivo final está a menos de 24 horas y el cuerpo empieza a entender que mañana puede ser un día grande, todas las energías de una temporada concentradas en un sólo día.


Abandonamos la parte alta de la morrena del Glaciar del Lhotse para descender a una pequeña depresión, que nos lleva en línea recta a la base de la arista Suroeste del Island Peak donde está la Laguna de Chokarma, estamos ya a 5.000 metros y se nota bastante la altitud, más que la altitud notamos que vamos demasiado deprisa y el corazón está a pleno redimiendo bombeando sangre.

al fondo el Lhose
La laguna está cubierta de nieve por lo que pasamos por la planicie en dirección al campo base que se puede apreciar al final del llano, este camino se nos hace interminable y por si fuera poco nos para un hombre de habla inglesa subido a una piedra y como un profeta nos dice lo siguiente: -No subió nadie ayer al Imja Tse, en la zona del "plateau" no hay huella abierta y las cuerdas fijas están ocultas bajo la nieve, hay que estar muy muy fuerte para abrir la huella y hacer cumbre-. Si ya de por sí el camino estaba siendo duro, esto nos terminó de bajar la moral, aunque quien sabe si podíamos ser nosotros los primeros-.


La altura nos hace mella y llegamos muertos al Campo Base situado a 5.100 metros, además nuestra agencia es la última por lo que pasamos por decenas de "iglús" amarillos de the north face hasta llegar a nuestra zona, donde hay instalada una tienda más grande como comedor. Nos reciben con un té como es costumbre y bajamos las pulsaciones sentados en las sillas, después nos traen algo de comer.

A mi me duele la cabeza bastante, Miriam y Cordeiro están igual y Jacobo no contesta directamente, intento tras la comida darme una vuelta para ver si el dolor se alivia y me dirijo hacia el inicio del ascenso de esta noche por terreno llano, cuando llevo unos 100 metros me doy la vuelta, prefiero descansar ya que con los latidos del corazón me duele más. Nos tomamos una aspirina y nos metemos en las tiendas de campaña a descansar, con el solecito exterior hay buena temperatura interior que nos permite estar relajados y semi-desnudos sobre los sacos, mientras hacemos la mochila para el día siguiente, graduamos los crampones y organizamos toda la tienda.


 Le digo a Juanjo que si me encuentro mañana así me quedo en la tienda y me dice con guasa, que si va a tener que tirar mañana de mí. (de los seis del grupo, nosotros dos hablamos de bajarnos juntos si a alguno le ocurría algo).

Juanjo, la verdad, es el único que mantiene un poco viva la llama del grupo, está bromeando y un poco entre risas se nos van pasando los dolores a lo largo de la tarde. La verdad que la zona es un tanto precaria con tanta nevada, las tiendas se encuentran separadas unas de otras por varios metros y por medio hay grandes cantidades de nieve acumulada cercanas al metro de grosor, los caminillos entre tiendas están llenos de barro y esto hace que el ir de tienda en tienda sea un tanto engorroso, pero te acabas acostumbrando al lugar.


Por la tarde sobre las 16:00 bajan dos grupos de españoles y nos comentan que han hecho cumbre, un grupo de dos y otro de tres han hecho cumbre, ¡bien!, tenemos huella abierta. Nos comentan algunas cosas del ascenso y unos de ellos nos dicen que han sido los primeros en los últimos 10 días tras las nevadas, su guía nepalí se merece un monumento en Namche por como ha abierto la huella y desenterrado las cuerdas fijas y nos comentan que hay un par de zonas técnicas y las grietas están muy abiertas. Nos cambia un poco la visión y renace la llama de la ilusión por la cumbre. ¡a por ella!

Tras la cena con un grupo de franceses, el sol se mete por el valle, nos deja las últimas luces naranjas hacia el Baruntse y la temperatura cae en picado, el termómetro baja de 0º en cuestión de minutos y aquí cuando es de noche solo existe un destino: el saco de plumas, además a la 01:00 de la madrugada hay que levantarse.

Baruntse

Con el suave "susurreo" francés y los pies fríos, caigo en mi propio sueño.

Dia 23 de Octubre; día de Cumbre, Imja Tse 6189 metros.

Sueño de un par de horas, después veo pasar las 22:00, 23:00 y las 00:00 el reloj interior marca -7º, así que ni me imagino lo que puede hacer fuera, miro al Juanjo que ha dormido mal todos los días y hoy ni se inmuta, vaya tío. Además hay alguno roncando por fuera.

Por fin son la 01:00, oigo la gente levantarse y hacemos lo mismo, despierto a Juanjo que ha pasado su mejor noche, ¡y yo sin pegar ojo!. Pero la verdad que por otro lado ya no me duele la cabeza y me encuentro bien aparentemente, es uno de esos momentos en los que llevas pensando mucho tiempo y que suele tener algo de especial, el famoso: día de cumbre.

Junto a los franceses acudimos a la tienda comedor, allí bien apiñados y pegados unos a los otros desayunamos a la luz de los frontales, un buen vaso de café solo me espabila, mientras Jacobo en frente mía se intenta comer un "porridge" británico que ha pedido sin saber ni lo que era y que trata de aderezar con azucar y café en polvo. Otra aspirina al canto, esta de manera preventiva.


Tras el desayuno cogemos las mochilas de ataque, son las 02:00 y terminamos de vestirnos, guardamos los plumas y partimos con el guía en cabeza por el camino que había intentado pasear el día anterior, Juanjo se queda rezagado de un inicio y a Miriam se le viene un par de veces el dichoso "porridge" a la boca con ganas de vomitarlo. Comenzamos como habíamos terminado la jornada anterior, con máxima agitación.

A la luz de los frontales recorremos un tramo de itinerario sin desnivel para situarnos a los pies de la ladera de ascenso inicial, aquí comienza la verdadera subida. La nieve cruje a nuestro paso, hay una considerable helada en la capa superior de la nieve y el reloj marca -10ºC. Por una pala de nieve de 30º de inclinación comenzamos a subir trazando zetas y siguiendo los rastros de otras huellas, el guía sherpa asciende demasiado deprisa y nos lleva con la lengua fuera, a veces la huella asciende bastante vertical y nos acelera más la respiración si cabe. Tras la primera hora de subida paramos en una pequeña terraza sin desnivel, hemos subido los primero 100 metros hasta los 5.200 metros y necesitamos parar para coger algo de aliento.


Hace bastante frío y sobre todo tenemos problemas en las manos, yo saco los guantes de gore y me los voy a poner sobre los de polartec y el resto se encuentra bastante bien, parece que la altura nos está dando una tregua a la cabeza, así que tras 5 minutos de parada continuamos. La pendiente continúa aunque uno se va acomodando al ritmo y al paso de la huella abierta, así y tras la segunda hora de recorrido llegamos a los 5.400 metros donde paramos de nuevo, bebemos agua y el frío se acentúa, estamos en -13ºC y no se puede parar más de 3 minutos ya que te quedas helado, parece que esto marcha sólo Miriam nos comenta que tiene ganas leves de vomitar, pero continuará.


Con los frontales alumbramos hacia arriba y parece que la ladera continúa, aunque vemos una zona rocosa por encima. Ascendemos por la pala que ya tenemos cogida la medida y mediante giros a derecha e izquierda ganamos altura y metros a la montaña, vemos que nos estamos adentrando en un estrecho corredor entre espolones rocosos que se estrecha a tal punto que se convierte en un metro de anchura y con una pendiente considerable. Finalmente la nieve desaparece y llegamos a roca, viene un tramo delicado en forma de embudo en donde la roca tiene hielo que brilla al alumbrarlo con los frontales, tenemos que extremar precauciones y hay que salir por unas terrazas hacia la parte derecha.


Tras salir de la zona delicada, vemos que hay unos hitos y el itinerario ahora no gana altura sino que mediante unas terrazas se marcha hacia la derecha, atravesamos un corredor de nieve para llegar a otro espolón por el que esta vez sí ganamos altura por su misma espina dorsal.



 La sensación de vacío es grande y  lo comprobamos mirando hacia abajo con la luz del frontal y observando que no hay nada más allá. Hemos completado la tercera hora de marcha y realizamos una nueva parada en una gran terraza de roca, allí vemos que hay una escalera metálica y unos pequeños vivac, estamos a 5.600 metros y creo que esta zona era donde se montaba antiguamente el campo avanzado del Imja Tse y que actualmente está prácticamente en desuso.

Tras la parada de algo más de 5 minutos, donde incluso como alguna barrita por ir cogiendo energías más que por que tenga hambre, todos nos encontramos bien, el ánimo ha crecido en el grupo y voy viendo opciones claras de hacer cumbre.

Partimos hacia arriba nuevamente, el espolón se ve impracticable e inclinado y nos pasamos al amplio corredor de la derecha por donde va la huella, la nieve está muy bien pero el corredor tiene unos 40º de pendiente, ascendemos unos 60  metros de desnivel por allí y nuevamente nos montamos en la misma arista que llevábamos mientras está amaneciendo. La primera visión de aquella zona y este amanecer jamás se me olvidará, no por ninguna montaña en concreto pero si por la magnitud del paisaje y la sensación de no ser nada en medio de hielo y nieve.



La verdad es que ahora el espolón está más tendido y se puede progresar bien, además con luz natural es otra cosa y progresamos de mejor manera mientras llegamos a los 5.820 metros donde se encuentra "crampon point", inicio de la zona glaciar y donde ,como su nombre indica, nos tenemos que poner los crampones.


 El glaciar es imponente y tanto a derecha como a izquierda los seracs que cuelgan son increibles, además el cielo acompaña tornándose de tonos violáceos y anaranjados por la fuerza del sol.


Llegamos más o menos regular a la zona, Jacobo viene un poco retrasado y Miriam tras preguntarla como está, me contesta que fatal y que viene un tanto mareada. Ahora tendremos un buen rato para ponernos los crampones y recuperar pulsaciones y energías. Hemos ascendido muy bien hasta aquí, hemos cogido a dos americanos que van por delante y los franceses que venían por detrás ya ni les vemos.

Yo termino de ponerme los crampones, arnés y sacar piolet, además aún me da tiempo para engullir un par de barritas, frutos secos, un power gel y beber agua en cantidad, mis compañeros aún están liados con los trastos y aprovecha para hacer fotos al Ama Dablam que nos muestra su cumbre iluminada por el sol, simplemente ¡ increíble!.


Los datos que teníamos del glaciar era que no hacía falta encordarse, pero el guía muy acertádamente me dice que sí, que este año estaba muy abierto, además los españoles ayer también nos dijeron que las grietas eran enormes. Le comento al guía hacer dos cordadas pero sólo teníamos una cuerda así que todos metidos en la misma, ¡toma ya!.
Al final descansamos casi 30 minutos, cosa que nos viene muy bien. A las 6:30 partimos por una loma rumbo a adentrarnos en el glaciar, en cuanto nos montamos en el mismo comenzamos a alucinar con las grietas, el corazón se nos encoje y los músculos se tensan en busca de la perfección en los movimientos.


 Pasamos junto a grietas muy profundas, afiladas aristas, contorneamos pequeños seracs y no puedo evitar pensar en escenas de los Alpes, además me da tiempo a hacer fotos ya que Jacobo viene tocado y nos hace parar cada pocos metros a toda la cordada.


Todo el itinerario glaciar supera todas las expectativas que tenía sobre él, me impresiona de verdad y ya el colofón final es un estrecho pasadizo entre grietas de una treintena de metros de longitud que más que asustarme me maravilla, esto es increíble, precioso.


Con un puente de nieve sobre una grieta cerramos dichas maravillas naturales, este tramo me ha dado alas, me encuentro muy bien y el cambio tan marcado de zonas de ascenso me ha hecho la subida bastante llevadera. Ahora estamos atravesando el gran "plateau" glaciar donde tenemos que parar a menudo para que Jacobo tome aire y beba agua, viene bastante asfixiado, ¡ay, esos kilos de más!.



Tras cruzar el tendido "plateau" llegamos a la base del corredor (zona de cuerda fija), esta vez en lugar de ascender a la izquierda hacia la depresión de la arista y recorrer la misma por su filo hasta cumbre, debido a unas grietas han trazado la línea de ascenso directamente a cumbre o a unos 10 metros antes de la misma y con ello está un poco más inclinado el corredor.
Son las 8:00 ya y llevamos 6 horas de ascenso, entre cuerdas y grietas, se me han pasado volando dos horas y ya nos encontramos a casi 6.000 metros de altitud, sólo nos queda ascender por la cuerda fija, ¡tenemos la cumbre hecha chicos!.


Nos restan 200 metros de cuerda fija, están divididas en 4 tramos de 50 metros y fijados al hielo mediante estacas fosilizadas. Primero va el guía y después tiro yo, llevan todos "jumars" excepto yo, que llevo un tibloc que para bloquearlo tengo que dar un golpe seco de muñeca que a menudo no basta porque resbala.
Por ello asciendo con el piolet en mano, que voy clavando para asegurarme, además de la línea de vida pasada por la cuerda.

Para ascender hay que realizar mucho esfuerzo, se coge poco oxígeno en cada bocanada y a cada paso tengo que parar y realizar varias respiraciones seguidas para descender las pulsaciones. El avance es muy lento, apenas 4 o 5 metros por minuto, pero la cercanía del final de la pendiente de unos 50º nos da ánimo.


Por fin llego a la última estaca del corredor, desde allí tan sólo me quedan recorrer los últimos 5 metros de arista a la cumbre.


Así tras una hora más de corredor llego a la cumbre del Imja Tse de 6.189 metros, donde están el guía sherpa y un americano con su sherpa, nos damos la enhorabuena y acto seguido miro hacia atrás en busca de mis compañeros mientras trato de recuperar el aliento tras 7 horas de ascenso. Veo que Juanjo viene detrás y 5 minutos después llega al punto más alto donde no entramos más de 6 o 7 personas. La felicidad nos inunda, el corredor nos ha costado lo suyo pero ha merecido la pena tanto esfuerzo, 5 minutos después llega Cordeiro y a otros tantos minutos Miriam, sólo falta Jacobo pero ni tan siquiera le vemos. Por un momento pienso que se ha dado la vuelta porque veo a uno descendiendo en el inicio del corredor, pero finalmente asoma el gorro ruso y el gore mammut que le caracteriza.

Mientras llega hacemos unos vídeos y fotos del resto de montañas, podría citar decenas de montañas situadas alrededor pero la cercana pared Sur del Lhotse eclipsa al resto, bueno casi a todo porque a mí me impresiona casi más el ver sendos glaciares por ambas vertiente que abrazan al Imja Tse y que con largas lenguas abarcan casi todo el valle, esto sólo lo había visto en reportajes televisivos de al filo.


Gran Pared Sur del Lhotse
30 minutos después de llegar, se aproxima Jacobo, va mal, cada metro se para y agacha la cabeza, le vamos animando diciéndole cosas y gritando su nombre, hasta que por fin llega a cumbre donde le dejamos coger aire. Le cuesta más de un minuto decir una sola palabra, va reventado y esperamos a que se reponga un poco para hacer una sesión fotográfica del grupo. ¡hemos cumplido el objetivo!. (días después me reconoce que se acuerda de pocas cosas de la cumbre).


Casi llevo una hora en la cumbre y aún nos queda lo más difícil que es descender, comienzo el primero por delante de los guías. Con la cesta vamos montando rápeles por las cuerdas fijas, tratando de evitar las cuerdas que usan los franceses que están ascendiendo en estos momentos. Algunas cuerdas están tan tensas por el peso del hielo pegado que cuesta bastante meter el rapelador, por lo que el último rápel lo realizo a lo bombero, sin seguro agarrado a la cuerda con los guantes, es el menos inclinado y me deposita en el "plateau" por donde desciendo unos metros para quitarme de la purga y la caída de hielo de las maniobras de mis compañeros de descenso. Me quito la mochila y me tiro boca arriba sobre la nieve para descansar.
Juanjo no tarda en bajar y repite operación, pero el resto de compañeros tarda bastante en llegar, aprovechamos para comer y beber mientras van llegando echando pestes del lío de cuerdas de subida y bajada con los franceses.


Descansamos todos e iniciamos el descenso, ahora vamos encordados porque viene el tramo glaciar que esta agrietado, en lugar de volver por el mismo itinerario y puesto que son las 11:00 de la mañana, descendemos por otro itinerario menos expuesto, en lugar de bajar por los estrechos puentes de nieve, bajamos por una cuerda fija un pequeño resalte y evitamos la peligrosa zona, para posteriormente perder altura por la bonita arista de nieve y llegar a "crampon point".


Personalmente me encuentro mejor, he notado mejoría con el descenso de altitud y la verdad que no he dejado de comer, Miriam y Jacobo también parece que estan mejor pero en cambio a Juanjo le ha dado un pequeño desfallecimiento, nos comenta que está sin fuerzas y además le duele mucho la garganta, no puede hablar, se le nota en la cara.


Ya sin crampones ni arnés, vamos descendiendo por la arista rocosa, la bajada es lenta y hay que tener cuidado porque las fuerzas van justas, además algunas zonas están expuestas y no conviene correr. Después nos adentramos al corredor ancho que tiene la nieve bastante blanda, nos hundimos bastante pero esto quizás nos da seguridad para bajar.

 

Nuevamente volvemos a la arista de roca, ahora toca el tramo de terrazas donde se encuentra el campo avanzado, allí hacemos una parada y volvemos a comer, el sol radiante calienta y cogemos temperatura mientras disfrutamos con las vistas y las aéreas terrazas por donde hemos ascendido.


Nuevamente tras coger algo de energía, deshacemos todo el itinerario de terrazas, vemos que hay algunos hitos que señalizan la zona por donde pasar, pero dudamos que pudiéramos haber seguido este itinerario solos sin guías por la noche. Hemos llegado al famoso embudo donde había hielo, ahora éste se ha derretido y secado y sólo tenemos que destrepar unas placas para llegar al nevero final. Nevero que se va ensanchando y que tiene casi 500 metros de longitud hasta el valle, la nieve está muy blanda y esto nos provoca varias caídas y resbalones, incluso a los guías pero no nos llevan muy lejos y nos volvemos a levantar para continuar con el trayecto.

Baruntse
Desde la pala de nieve, ya podemos ver el valle, nos quedan pocos metros y por arriba hemos perdido de vista a nuestros compañeros, nos hemos dividido en dos grupos y yo bajo con Cordeiro por delante, más bien la inercia nos deja tras 11 horas y media en el Campo Base, nos metemos en el comedor y pronto nos sacan un te, mientras van llegando nuestros compañeros pocos minutos después, ¡bien, cumbre conseguida!.

En la tienda comedor, vamos asimilando que hemos hecho cumbre y nos traen la comida, observamos que Juanjo y Miriam no están del todo bien, no quieren comer y en lugar de coger energías prefieren dormir, les obligamos un poco a comer pero no quieren y les digo que quizás nos conviene descender esta misma tarde a Chukung, por el hecho de pasar una noche más agradable en cama, con almohada, cenando un plato en condiciones, con estufa y sobre todo perder 400 metros más de desnivel. Juanjo me comenta que no es que no quiera bajar, sino que no tiene fuerzas para llegar abajo y realizar las tres horas de descenso. Van a descansar y dormir un poco hasta las 15:00 y entonces decidiremos el qué hacer.

Tras una hora, nuestras pulsaciones han bajado, vamos a ver como se encuentran los compañeros a las tiendas y parece que están algo mejor. No se deciden si bajar o no hacerlo así que creemos que es lo mejor para el grupo descender, por lo que vamos a decidir los que estamos mejor anímicamente. Parece que no nos cuesta mucho convencerlos de que vamos a bajar y con rapidez nos vamos cambiando de botas, camisetas y abrigo para descender a Chhukung, nuestros cuerpos lo agradecerán.

A las 15:15 estamos partiendo del campo base rumbo a Chhukung, el camino es llevadero, el paso de este par de días de yaks, porter y turistas ha ampliado la senda, pero esta está llena de barro.


 Vamos bordeando la cara Sur del Imja Tse, el glaciar colgante nos mira desde arriba, pero esta vez hemos vencido a la montaña. Además parece que a Juanjo el caminar le viene bien, así que vamos juntos cruzando el llano de la laguna de Chokarma Tsho y a buen ritmo en un día radiante en el que casi no se han levantado ni nubes.


El sol comienza a perder fuerza, eso se nota y la temperatura comienza a perder grados de su top, esto nos obliga a abrigarnos algo y aprovechamos para hacer alguna parada justo antes de montarnos en las morrenas alomadas. Este tramo como es de sube y baja nos cuesta más, los cambios de ritmo son continuos y el grupo se va alargando mientras el sol se mete definitivamente y tan sólo queda iluminada la gran pared sur del Lhotse y el Nupse.


Podemos ver ya abajo Chhukung pero aún nos queda media hora, me paro en varias ocasiones y veo como mis compañeros van llegando, trato de no perderles de vista, aunque están custodiados por los guías y porters que van por medio. Ahora más que nunca quiero llegar a la aldea y las piernas me van solas en esa dirección, las nubes se están comiendo Chhukung y la temperatura ha caído en picado, la sensación de frío se acentúa si contamos que llevamos 16 horas activos y las calorías consumidas habrán sido muchísimas.


Tras cruzar un arroyo por un puente de madera entro en la aldea, entre casas y lodges no tardo en encontrar el nuestro, ¡por fin en casa!, me quito la mochila y tras abrigarme espero a mis compañeros sentado fuera, no tardan mucho en llegar en 10 minutos estamos todos juntos nuevamente.

Celebramos la llegada, nos dan las habitaciones y entramos al cálido salón, la gente nos mira con caras raras y no nos quitan ojo, -debemos de tener unas pintas de muertos andantes!. El sufrimiento ya ha terminado, te caliente, estufa, y para cenar filete de yak, que Juanjo aún no puede asimilar, nos comemos su parte como pirañas, pero estamos todos bien aparentemente que es lo importante.

Esta noche aquí nos va a venir muy bien, así que ponemos el despertador para 10 horas después.....un descanso largo y merecido.

realizando entrada de la crónica de descenso de trekk en:
http://pelegrinajes.blogspot.com.es/2013/10/trekk-everest-2013-imja-tse-6160.html