domingo, 27 de diciembre de 2015

Vía Peñalara u Oeste al Pájaro (6c o 6a/A0, 130mts.)

Desde que hice hace ya un par de años la Este del Pájaro en mi mente estaba el completar la trilogía del Pájaro, es decir, la Sur, la Este y ahora la Oeste.
Había hablado bastante con mi amigo "Rambo" sobre la vía y me decía que estábamos preparados para ella, ya que el paso duro se sacaba acerando por chapas si era necesario, el resto era disfrutar de una zona espectacular con ambiente y variada en cuanto a terreno de escalada.


La fecha llegó en el marco de un invierno en el que la nieve se hacía de rogar y estirábamos las escaladas como únicas explosiones de adrenalina a pesar del frío.
En plena navidad entre noche buena y noche vieja, un domingo colgado en el calendario me puse en contacto con Gayu y le hice la propuesta, no lo dudó mucho y el día elegido, el 27 de Diciembre estábamos en Canto Cochino a las 9:30 de la mañana con 2ºC.

El día en la pedriza era un tanto apagado; en el aparcamiento no había apenas gente, una fina capa de nubes cubría todo el cielo y sólo los primeros rayos del sol hacia la Pedriza Posterior nos daban una pizca de sal a la fría jornada.


Partimos del aparcamiento cruzando el Río Manzanares y cogiendo la clásica "Autopista" de la Pedriza, íbamos charlando y el camino se nos hacía ameno, desde las cercanías del Refugio Giner de los Ríos, podíamos ver el Pájaro en toda su expresión, nos aseguramos bien que no estuviera mojada la vía y tras hacer algunas fotos continuamos tomando el desvío hacia las Torres o Cuatro Caminos. Camino que pronto abandonaríamos pero que de primeras nos hacía sudar un poco en sus primeras rampas.

trazado aproximado del itinerario

Cuando la senda del PR.M2 mantenía altura, llegaba la hora de dejar el camino hacia la derecha, unos hitos y una senda que cruza el Arroyo de los Poyos eran la señal.

Tras atravesar el arroyo ganamos altura entre jaras, brezos y encinas y ya no abandonaríamos esta dinámica hasta casi la base del propio risco. Aquí el camino no sube tan claro, pero por un lado o por otro al final todos los caminos te llevarán al pie del paredón.

En 1 hora exacta estábamos en la base, ahora teníamos que ascender hacia la izquierda bordeando los pies de vía de algunas vías de deportiva de adherencia de apretar, abiertas por los UBSA y compañía.

Íbamos dándole la vuelta al Risco del Pájaro, ante nuestros ojos iban apareciendo fisuras que reconocíamos como "nuestras" para la jornada y en cuanto nos quisimos dar cuenta estábamos bajo las encinas características colgadas de las terrazas de la Oeste. Hacia ellas tendríamos que llegar pero para ello y por no quemarnos mucho escalando en adherencia, preferimos subir caminando por la izquierda y coger las terrazas de IIIº con el fin de llegar al inicio de la escalada.



En 1 hora y 30 minutos estábamos en la segunda encina. Es el lugar de inicio de la escalada y para llegar allí, lo hicimos por una terraza algo aérea que nos permitió no usar las cuerdas, aunque si hubiéramos velado por la seguridad deberían ir desplegadas y cuanto menos en ensamble.

La verdad que desde ese punto no se veía mucho de la vía, más bien no se veía nada, tan sólo se intuía que se dirige a derechas hacia una chapa que se observaba más allá, el resto sorpresa!!

El sol ya estaba calentando las Torres de Pedriza mientras nos repartimos el material y desplegamos toda la cuerda, es tarea minuciosa, pero forma parte del protocolo de concentración de inicio de una escalada.


El material que empleamos era el básico; dos cuerdas dobles de 60, juego de friends hasta el nº4, fisureros, 10 cintas express y el resto lo de siempre (5 mosquetones, 3 cintas y material de seguro)

La vía no requiere un equipamiento especial, sólo un nº4 para el tercer largo y muchas ganas de disfrutar de una vía con historia, no en vano la abrieron en 1965 la cordada formada por César Pérez de Tudela, M.Ángel Herrero y Alfonso González.

La morfología del itinerario que vamos a realizar es espectacular, surca por la parte más accesible la Cara Oeste del Risco del Pájaro enlazando fisuras de las formas más variadas posibles. Y combinando estilos de escalada, tanto de protección, como de ascensión. En definitiva una 5 estrellas de la Pedriza y entre las esenciales de todo escalador.

Gayu es un tipo más deportivo, por ello el segundo largo iba ser para él, para mí el primero y el tercero de off-width una forma de arrastrarse que de verdad se adapta a mis condiciones físicas.

LARGO 1º, (Vº+, 20 metros):
Comencé en travesía a derechas la ascensión, el objetivo era superar un pequeño espolón descendente para situarnos bajo el diedro del segundo largo.




Tras la travesía la cosa se ponía vertical, hay buenas manos y una chapa alta te protege el paso, aunque ya se sabe la historia del arrancar.

Tras dudar me dí el paso y llegué a ver más allá del espolón, por una buena repisa progresé hasta una placa protegida con la segunda de las chapas. Ahí está el Vº+.
La placa no tiene nada de pies y la historia es cambiarse ese poco más de un metro hacia el otro lado donde ya si hay buenas manos, pero antes hay una buena dosis de musgo.

Un poquito de equilibrio y llegué al otro lado a un bloque apoyado en la pared y en el que me tuve que subir más bien por detrás ya que de frente es un poco raro. Encima del mismo se monta la reunión en dos argollas como soles.


LARGO 2º, (6c o 6a, 25 metros):
Llegó Gayu hasta la reunión con menos problemas que los míos, y tras cambiarnos los papeles y los cacharros tiró de primero.
Por delante una chimenea "molona". Primero hay un paso de bloque Vº+, y después van apareciendo manos y pies, pero es bastante vertical, también aparecen seguros fijos en forma de chapas, un par de ellas que te ayudan a confiar para pasar cuando has ganado la suficiente altura al panel de la derecha donde comienza la travesía.


iniciando la travesía a derechas (el plato fuerte)

El pasito a derechas donde hay que apretar un poco (6a), una vez en la famosa travesía las manos van siendo pequeñas y los pies van en adherencia. Paulatinamente van apareciendo chapas, y las manos empeoran, el largo te va asfixiando poco a poco hasta llegar a la última chapa. Allí hay una mano, si la mejor de todas para tomar aire antes del paso clave.
A la derecha una fisura que desciende y hay que pasarse a ella en equilibrio para salir, un 6c de posicionarse y después un 6b de seguido para salir por la fisura a la parte más noble donde está la siguiente chapa.
Duro, duro de pelar, Gayu lo intentó y voló en el 6c, yo lo intenté y sufrí la misma suerte. Aceré en la última chapa y en la siguiente para salir de la fisura y llegar a la cálida reunión equipada y situada bajo el maravilloso tercer largo.

visión de la travesía desde su salida. Pies nulos y manos regulares es la tónica

LARGO 3º, (Vº+, 35 metros):
Por delante tenía una ancha fisura preciosa. Las líneas regulares de esta pared tenían su eje en esta fisura más ancha en su inicio y que termina en forma de diedro.
Comencé la escalada metiendo parte del cuerpo por el interior, en esa ardua tarea de ir arrastrándose por el granito para ganar centímetro a centímetro.


En cuanto a protección entra el nº4 bastante arriba pero a esa altura hay un tornillo que con un fisurero estrangulé, para seguir hacia arriba.
La cosa se pone más fácil a la par que me iba encontrando vegetación, sólo es un terreno de transición para llegar al final de la fisura que se estrecha, ahora sí entra todo cacharro perfecto y se convierte en un bonito diedro que va a salir a una pequeña cueva con un ojal de salida.
Se puede salir por dentro o por fuera, yo preferí realizar un parto a los ojos de los buitres y hacerlo por el interior del ojal, con las apreturas pertinentes.
Tras salir están las dos chapas con argolla para montar la reunión.



LARGO 4º, (Vº+,40 metros):
Repetimos la operación y me dobló Gayu.
Se avista una fisura y a su izquierda unas ciertas bañeritas que llegan a una chapa. Por ahí mismo tiró Gayu, comenzó al abrigo de la fisura con su pie derecho pero después te tienes que salir a las bañeras y recibir el aire pedricero en el lomo. Tras proteger vuelta a la fisura para salir del paso en un acto de convicción y de arte.


Las dificultades de la vía decrecen desde ese punto, el aroma de la cumbre se comienza a respirar y una placa de adherencia te permite llegar a una zona con canalizos y fisuras para proteger, (eso es buena señal y quiere decir que ya estás montado en la silueta del pájaro).


Sólo es remar mediante buenas manos y pies y llegar al "cuello del pájaro" donde está instalada la reunión y donde es muy posible que te encuentres a más cordadas que hayan subido por el resto de la veintena de vías que convergen.

LARGO 5º, (IVº, 10 metros):
Este largo no tiene mucha historia.
Pedimos la vez en las cordadas que estaban listas para subir y cuando nos tocó, ascendimos por el filo del "pequeño espolón", un primer paso en adherencia y el resto es ir progresando como el la imagen evolutiva del mono al hombre.

Sólo queda disfrutar de uno de los puntos más bonitos de la pedriza y no tardar excesivo tiempo ya que posiblemente otras cordadas estén esperando su turno.


Mar de formas extrañas graníticas

Exprimimos nuestro turno, allí coincidimos con unos americanos venidos explícitamente a escalar en el Pájaro y en la Cabrera, charlando un rato con ellos. Desplegamos las cuerdas para realizar el rápel de la Cara Norte y por la "poliamida" descendimos al callejón norte, -¡bonito lugar por cierto!-.


Continuamos el callejón por sucesivos destrepes y tomamos la opción que nos llevó a la cara NW, ya que hay otro callejón que te lleva al NE, por los mayores estrechamientos destrepamos y llegamos a un pasito juguetón IIIº+,


que una vez superado nos dejó en la cara Oeste, junto a unos robles pelados de hojas, entre los que fuimos buscando el pie de vía, lugar de alojo de nuestras mochilas.

Eran las 14:30 y al contrario de lo que pensamos, aquello era una eclosión de escaladores, gente por todas las vias, de deportiva y de clásica. Gritos y más gritos: -reunión, pilla, que duro, dame, chupa,etc..-

Contentos, volvimos deshaciendo nuestros pasos de subida y a las 15:30 estábamos en Canto Cochino con 10º de temperatura y cerrando un año como es debido. ESCALANDO.






lunes, 7 de diciembre de 2015

La Maladeta, la hermana pequeña.

La actividad del domingo 6 sació nuestra apetencia de nieve. Pero estando en el Refugio de Renclusa había que hacer algo para el día siguiente aunque esa misma tarde-noche ya solo apeteciera descansar.
Entre los planes surgió la idea por parte de Jose de subir a la Maladeta, no lo había hecho antes y podía ser una buena alternativa para la jornada del lunes a pesar de que la meteorología podía cambiar por la tarde. Aunque cuando esto ocurriera ya deberíamos estar abajo en el valle en los coches.

Victor y Jacobo dejaron claro que tirarían hasta donde llegaran y que físicamente no sabían si iban a responder durante dos jornadas consecutivas, así que quedamos poner el despertador a las 7 e ir viendo sobre la marcha como evolucionábamos nosotros mismos y la meteorología.

El despertador sonó y salimos de nuestro letargo. Como suele ser habitual en el refugio había movimiento desde alguna hora antes, otros objetivos, como Aneto.
Desayunamos a nuestro ritmo y a las 8 tiramos hacia arriba por el itinerario bastante marcado por el paso de decenas de montañeros y con algo de nieve blanda más que pisoteada.

Esta vez el itinerario se dirigió mediante zetas por el Barranco de Renclusa, (cada año o temporada éste se traza por un lugar o mejor dicho por el lugar que le da la gana al primero que abre huella).


Poco a poco fuimos ganando altura por la ladera junto a otros grupos y observando como a Jacobo le costaba progresar, siempre quedándose un poco rezagado, aunque haciendo la goma le he visto subir algunas montañas de 4000, 5000 y 6000 metros. -¡Es muy duro el tío!-


El sol comenzó a dar a los picos fronterizos, mientras el termómetro marcaba -3º sobre los 2400 metros de altitud. Una temperatura buena para mantener un ritmo constante de ascensión. Además el cielo estaba completamente despejado por todas direcciones.

Una vez pasados los 2400 , el itinerario se desvió hacia la izquierda, en dirección a la banda rocosa negra que indica la presencia de ambos portillones y además señaliza el punto clave del desvío del Portillón Superior cuando ésta termina. Ahora sí transcurría por el itinerario más habitual.

Las rampas aminoraron en cuanto a desnivel y hacia arriba ya se podía ver la puntita de la Maladeta aún en umbría como todo el circo que forma y que defiende el glaciar.

Tras la segunda hora de marcha llegamos a los 2800 metros de altitud, el itinerario hacia el Aneto pronto se desviaba hacia el Portillón Superior y nosotros sólo teníamos que continuar hacia el sur rumbo a la plataforma Glaciar de Maladeta. Realizamos una parada junto a una roca y Jacobo llegó bastante tarde, unos 10 minutos después, nos pidió algo de comida y descansó unos minutos.
Venía realmente tocado.

Continuamos, parte de la huella que seguíamos se desviaba hacia el portillón y nosotros comenzamos a ganar las primeras morrenas rocosas del glaciar recubiertas por nieve.


Jacobo que ya se había quedado rezagado nos gritó que se daba la vuelta y quedamos con él en el refugio horas más tarde.
Sobre los 2950 metros había dicho basta, cuando ya nos comenzábamos a subir en el glaciar.

Por las rampas nevadas seguimos rumbo a la Maladeta, las nubes desde la vertiente Sur comenzaban a entrar por toda la cuerda y por delante observábamos a un grupo numeroso que se adentraban en el corredor que da acceso a la cresta.


Nos montamos en el glaciar y la rampa se hizo homogénea, el viento soplaba levemente de sur, y la nieve blanda nos impedía progresar todo lo cómodo que esperábamos. Además la umbría del glaciar no tenía pinta que nos fuera a mostrar el sol durante muchas horas más tarde, e incluso si el marrón meteorológico había llegado, la cosa se presentaba un tanto negra.


3 horas y 15 minutos tardamos en llegar a la rimaya que defiende el corredor (3200mts.), allí hicimos una parada y observamos la hilera de gente que subía hacia arriba. Además más gente venía por detrás por lo que no nos convenía esperar mucho antes de iniciar la subida final.


Tras la breve parada nos metimos "a la fila de la carnicería" y comenzamos a ascender el corredor, esta vez mucho más dócil que en otras ocasiones. La nieve blanda y el paso de las personas había creado cómodos escalones por donde subir los 60 - 70 metros de corredor a 40º.



No tardamos mucho en llegar arriba a la cresta donde unos 30 Km/h de viento de Sur nos estaban esperando, además de una densa niebla.

Sólo nos faltaba coger dirección Este y recorrer los 80 metros de desnivel que nos separaban hasta cumbre, que se hacen un tanto largos y más aún si la meteorología no acompaña.

Entre la niebla y el viento se notaba un ambiente agitado, montañeros subían y bajaban un poco despistados. Algunos nos preguntaron si habíamos visto a otra persona y los grupos se subdividían como células. Entre subir y bajar de personas llegamos a cumbre, tardamos 3 horas 40 minutos desde Renclusa y a pesar de no hacer un gran día nos escondimos entre unas piedras para reponer energías y descansar unos instantes antes de hacer la foto oficial.


Una instantánea de cumbre y comenzamos a descender hacia el corredor de nuevo, no tardamos mucho en el descenso y pronto comenzamos a destrepar la parte más empinada saliendo de la zona expuesta al viento y observando como todo el cielo en el valle se había encapotado y es que ya lo decían en las previsiones, -"el lunes entran lluvias"-


Tras pasar la rimaya vimos que estaba algo abierta y la nieve blanda por lo que podía ser un posible peligro (de echo en el refugio y más tarde nos confirmaron que se había abierto, cayendo alguna persona dentro sin mayores consecuencias), paramos en el glaciar y tras observar la magnífica visión sobre los picos fronterizos iniciamos un rápido descenso.


Digo rápido porque la nieve estaba ideal para perder altura, lo suficientemente blanda como para no forzar las rodillas y no ralentizar el paso en exceso, de hecho tan sólo tardamos una hora en perder los 1000 metros de desnivel desde la rimaya al Refugio de Renclusa.

A las 13:30 estábamos en el refugio junto a Jacobo, allí nos lo tomamos con tranquilidad; descansamos, nos hidratamos y rehicimos la mochila con todo el material que teníamos para estar listos a las 15 horas.

Nos asomamos a la puerta del refugio, el día había empeorado, tampoco era una fatalidad aquello, habían crecido nubes sobre la mayoría de las cotas pero la jornada tenía pinta de aguantar sin lluvia hasta bastante tarde, por lo que decidimos bajar por el Barranco de Renclusa al valle principal de Benasque.


Al igual que durante toda la jornada el sol no hizo acto de presencia, comenzamos a descender entre los pinos negros rumbo al norte en busca del valle, siguiendo a veces rastro de pisadas y otras rastros de esquis. En poco más de media hora estábamos cruzando el Río Esera tapado por la nieve parcialmente y llegando a las mesas de la Besurta. Ni siquiera paramos y es que "los lujos" de la civilización nos tiraban más que cualquier paraje natural por bello que fuera.

Tomamos las pistas de esquí de fondo de Llanos del Hospital, ya echábamos de menos un manto uniforme y duro y nos dirigimos valle abajo por el curso del Esera, bueno ya se sabe la pista da unas cuantas vueltas pero todas ellas eran buenas si podíamos pisar "terreno duro".

De esta manera fuimos recorriendo el valle y entre pinos llegamos a las instalaciones del Hospital de Benasque en poco más de 1 hora y 30 minutos desde Renclusa, desde allí sólo nos faltaba salir a la ca rretera de asfalto y recorrer el casi kilómetro de itinerario por terreno artificial entre el paso de vehículos de alta gama.


No eran ni las 17 y estábamos ya en el coche, nos cambiamos toda la ropa sudada y la primera necesidad era darnos una ducha, pero..... a donde vamos?
Propuse la idea de dirigirnos a turismo de Benasque y eso hicimos, allí nos dieron varios folletos y teléfonos de todos los alojamientos del valle y escrupulosamente de más barato a más caro fuimos recibiendo constantes negativas en cuanto a nuestra pernocta.
Primero los 4 albergues del valle, desde el de la federación de montaña hasta los más alejados por Castejón de Sos, todos ellos con igual respuesta; completo.
Luego optamos por pensiones, hostales, hoteles y poco a poco no pudimos encontrar nada por menos de 70 euros la doble, algo demasiado alto para nuestros desnutridos bolsillos.

La opción apartamento no nos pareció mal; entramos a Linsoles a preguntar y todo muy caro, ya se sabe temporada alta y puente de esquí.....

Al fin encontramos algo decente, caímos en Castejón de Sos, un apartamento para cuatro personas por algo menos de 120 euros, sí algo caro, pero por lo menos podíamos desayunar allí mismo y hacer algo de vida en el interior. Hotel Plaza se llamaba.

El apartamento era de lujo, todo decorado al estilo navideño americano y el interior de alucine, tres plantas, repartidas en salón, una habitación y la segunda habitación.

Después de tanto buscar mereció la pena, aunque el ahorro no fue muy grande ya que lo invertimos en la cena y la postcena en el pub de la esquina.....

Y al día siguiente hace una ferrata?

Track en wikiloc, pincha aquí.









domingo, 6 de diciembre de 2015

Por las Maladetas, colección de tresmiles.

Llegó el Puente de Diciembre un año más, las nieves que se habían hecho de rogar fueron fieles a su cita y además la meteorología era extrañamente buena en estas fechas.

Nos juntamos un grupillo bastante heterogéneo pero dispuestos a pasarlo bien. Jacobo, Victor, Jose y yo, cada uno con sus problemas, con sus historias pero con el puente libre que era lo que contaba.

SÁBADO 5
El mismo sábado salimos por la mañana hacia el Pirineo, fuimos tranquilos y repasando la jugada para los próximos tres días, el objetivo era dirigirnos a los picos situados entre el Pico de Alba y la Maladeta, para realizar alguno de ellos a sabiendas de que la cantidad de nieve caída nos podía dificultar llegar a alguno de ellos.
Como se suele decir, poco a poco, paso a paso.

Comimos en Benasque y pusimos rumbo a los Llanos del Hospital, allí aparcamos y sobre las 16:30 nos equipamos con las mochilas para dirigirnos al Refugio de la Renclusa, un corto itinerario por nieve, que nos iba a venir bien para irnos habituando a lo que nos íbamos ha encontrar los próximos días.


Partimos por la carretera el corto tramo hasta Llanos del hospital, desde allí tomamos la pista de esquí de fondo del valle y nos dirigimos rumbo al Este, valle arriba, bastante cómodos por el terreno pisado, gracias a las máquinas. El sol no nos volvería a dar durante toda la jornada, la umbría se había apoderado del valle en una jornada que había sido demasiado calurosa en el Pirineo para estas fechas. Una amplitud térmica que nos venía bastante bien para la estabilidad de todo el manto.

En una hora llegamos a la Besurta, el valle estaba precioso y la luz del final del día iluminaba los picos cercanos con laderas al sur. Giramos al Sur y tomamos la amplia huella que se dirigía hacia el Barranco de Renclusa, no había pérdida alguna.


Entre pinos fuimos ganando altura y sudando un poco las cervezas de la comida. Al fin salimos de los últimos pinos negros y pudimos ver parte del tejado del refugio, estábamos llegando al final del itinerario, situado a 2140 metros de altitud. 1h 45minutos para los 6 kilómetros recorridos y los poco menos de 500 metros de desnivel.


Tras organizarnos, nos asignaron cama y bajamos al salón del comedor, allí terminamos de pasar la jornada antes de la cena y finalmente a una hora temprana caímos en nuestros aposentos comunes.

DOMINGO 6
Nos levantamos a las 7:00, desayunamos y salimos de los primeros del refugio.


A las 8:20 estábamos en marcha, rumbo a la entrada del Barranco de Alba, en el primer tramo la nieve algo blanda nos asustó, pero pronto y viendo que la acumulación estaba en las zonas profundas de valle, intentamos continuar por medias laderas o zonas alomadas, en este caso entre los Barrancos de Renclusa y Alba, saliendo justo al Ibón de Renclusa con la silueta del Paderna en frente.


Lo atravesamos por encima, sobre el hielo y continuamos a media ladera siguiendo unas huellas de esquí, por una zona de pinos paralelos al fondo del valle principal. Continuamos hasta una gran vaguada por donde transcurre el Barranco del Diente y decidimos subir por ella para ganar altura más cómodamente.

Fuimos paralelos al fondo del barranco hasta los 2500 metros y desde allí cogimos unas laderas de nieve para subirnos a la parte alta entre los Barrancos de Alba y del Diente con la intención de encontrar zonas con la nieve más dura, pero resultó que el Barranco de Alba estaba próximo y la nieve estaba en condiciones adecuadas, así que fuimos ganando altura por la leve depresión que forma este barranco.


Al Pico de Alba ya le daba el sol, pero aún no divisábamos ni el Diente, ni la Muela situada más hacia el SE en el interior de un pequeño circo que forma con sus hermanas. Realizamos una parada técnica para comer algo pero la baja temperatura no nos permitió estar más de 10 minutos parados, así que volvimos a coger el ritmo hacia la cabecera del barranco mientras los primeros rayos de sol nos golpeaban.

A la vez que llegábamos a una pequeña depresión frente a nosotros aparecieron el Diente y la Muela de Alba nuestros dos primeros objetivo de la jornada. Giramos el rumbo y nos dirigimos hacia el Collado de Alba pero pronto divisamos un pequeño corredor que ascendía entre ambos picos y que con algo más de pendiente nos pareció un más bonito camino de ascensión.


Paramos brevemente para ponernos el casco, el arnés y sacar el piolet y nos encaminamos por dicho corredor. Más que un corredor se trataba de una especie de cono de deyección entre ambas cumbres.

La subida fue rápida aunque ya se notaban los achaques propio de estar casi a 3000 metros, la nieve algo blanda nos facilitó la subida y en la parte superior y donde más se estrechaba, algunas rocas defendían la salida a la cresta.


La canal nos dejó en una brecha rocosa, desde allí al Oeste el Diente y hacia el Este la Muela, así que paramos a dejar las mochilas y nos encaminamos primeramente hacia el Diente de Alba.

Desde un inicio continuamos por la parte alta de la cresta pero pronto nos pasamos a la vertiente Sur para progresar sobre nieve blanda y situarnos bajo la cumbre.


Desde allí, sólo una trepada y ya estamos en la cumbre del Diente de Alba.


Nos hicimos unas fotos de rigor y comenzamos el descenso por el mismo itinerario para volver a la brecha, donde teníamos las mochilas.

Desde la brecha partimos ahora hacia el Este, nuestro objetivo la Muela de Alba. Por el filo de la cresta superamos unos bloques y llegamos a antecumbre, una zona con nieve y situada justo bajo la misma. Intentamos por la vertiente Norte y la caída era bastante grande, lo intentamos de frente, pero tampoco conseguimos subir a la cumbre, Tan sólo eran 3 metros de murete pero que nos cerraba el paso por todos lados, así que probamos por el sur, por allí descendimos unos metros por un corredor hasta encontrar el punto débil y montarnos en una nueva canal nevada que daba acceso a la cumbre,


Realmente era un diedro tapizado de nieve blanda y que nos jugó alguna mala pasada al intentar subir por allí.
Por nieve llegamos a los bloques bajo la cumbre, por los que había que trepar de nuevo para llegar a los dos bloques tumbados que forman la cumbre de la Muela. Un terreno bastante alpino y mixto.


Nos dispusimos a descender, ésta vez lo íbamos a hacer hacia el Collado de Alba, nos encontramos con una serie de terrazas nevadas que nos ralentizaron el paso y después con algún destrepe más delicado para bajar que para subir pero fuimos perdiendo altura hasta llegar al Collado de Alba, lugar donde paramos a comer algo y a reponer fuerzas.

El sol nos calentaba, a pesar de ello un leve viento corría fresco que nos hacía ponernos el plumas para parar a comer, aunque incluso en la zona de parada la nieve había desaparecido para mayor comodidad nuestra.

Relajadamente ya a las dos de la tarde decidimos hacia donde continuar., en principio la idea era hacia el Pico Sayó, situado hacia el Este, pero un pico más pequeño, el Le Bondidier nos atraía en mayor manera, separado de todo el cordal y menos accesible desde nuestra posición. El itinerario a recorrer lo podíamos observar desde nuestra posición prácticamente.


Iniciamos la marcha hacia una depresión al SE, estaba todo bastante mixto y desde allí teníamos localizado un nevero que nos iba a ayudar a llegar al Collado situado entre el Sayó y el Le Bondidier.
Pronto llegamos al nevero, pero la nieve blanda nos dificultó esta vez la progresión, ralentizando todo bastante.

Al fin salimos del nevero a la loma Sur descendente del Sayó, desde allí divisamos de buena manera el Pico Le Bondidier y nos dirigimos hacia su cresta, tomando dirección Sur total.




Por el filo fuimos superando los escoyos, primero unas trepadas por los bloques y después por el lado Este y terreno mixto para llegar a la primera de las cumbres con hitos de Le Bondidier.


Desde allí algunos hitos se dirigían a una segunda cumbre más al sur, mis compañeros no quisieron tirar más, así que tiré solo hacia la segunda de las cumbres, zona de terreno similar, con bloques aéreos y algunas brechas con nieve más complejas de superar pero no por ello menos feas.

Llegué a la segunda punta, sin saber muy bien cual de ellas será la principal y desde allí me fotografió Jose, y lo mismo hice yo con él.


 Me esperó hasta que llegara y después volví más bien por terreno del flanco Oeste, ya que me pareció terreno con más nieve y más fácil para volver.

Nos volvimos a juntar los 4 en el collado, eran ya las 16 horas y no nos quedaban muchas horas de luz, así que había que subir a la cuerda principal para descender hacia el Norte, hacia la Renclusa.
La idea principal era ascender hasta el Pico Cordier y buscar la bajada hacia la vertiente del Glaciar de Maladeta.

Tomamos rumbo al collado que forman el Pico Cordier y Sayó, bordeando este último por su ladera SE, cuando llegamos a la cota 3175 y teníamos que dirigirnos hacia el Cordier, vimos tan cerca el Sayó que nos dirigimos hacia el Oeste, para subir a esta cumbre situada sólo 40 metros más arriba.

Pico Cordier 
Una foto y para abajo que todavía nos queda tela que cortar, volvimos por nuestros pasos al collado y continuamos al Pico Cordier por las cercanías de la divisoria de pendientes, aunque pronto las laderas de nieve venteada de la vertiente sur,



fueron nuestro objetivo y medio para llegar a la última cumbre de la jornada y más alta; el Pico Cordier, situado a 3263 metros. Era el 5º pico de la jornada y desde la cumbre celebramos al hecho al tanto que intentábamos buscar el lugar idóneo para poder descender los más de 1000 metros de desnivel que nos separaban del refugio que podíamos ver más abajo.


Las vistas desde la cumbre espectaculares, muchos, pero muchos picos hacia todas direcciones, en especial la parte sur con el circo escondido que forma el Ibón de Cregüeña y sus afiladas crestas.


Eran las 17 de la tarde, de luz nos quedaban poco más de dos horas y teníamos que perder altura ya. Buscamos más hacia el Este un lugar por donde bajar y encontramos unas laderas inclinadas a 40º.
La calidad de la nieve era la de toda la jornada, blanda y polvo los primeros 20 centímetros.


Había que tener cuidado en el descenso por la roca escondida bajo la nieve y poco a poco fuimos perdiendo altura por terreno rocoso en dirección norte a la Torre de Cordier, nuestro objetivo no era subir a este 3000 fantasma pero para perder altura forma un hombro natural que nos venía muy bien como descenso.

Tras quitarnos el tramo superior, me asomé por el lateral para bajar al Glaciar de la Maladeta pero unos cortados nos quitaron la idea, intenté continuar hacia la Torre Cordier pero de igual manera la roca nos impedía progresar, así que fui buscando la zona menos expuesta y por allí tiramos la cuerda de randonee para hacer un corto rápel en doble abandonando un cordino. La idea nos iba a retrasar en cuanto a tiempo, pero nos iba a permitir bajar a la plataforma del glaciar con seguridad. Así que eso hicimos y en poco tiempo llegamos los 4 al Glaciar de la Maladeta.


La temperatura comenzó a descender bruscamente, incluso la nieve se endureció en poco tiempo, nos venía bien para bajar ahora a tumba abierta en busca del Torrente de Renclusa, no tomamos ninguno en concreto y como el objetivo era perder altura, lo fuimos haciendo por las depresiones que íbamos viendo siempre tomando como rumbo el norte.


El descenso no fue aburrido, ni cansado, ver un atardecer así con los picos anaranjados hacia el norte no tiene desperdicio alguno y la nieve en unas condiciones buenas de dureza también nos ayudó a no cargar en exceso las piernas.


Así a las 19 horas llegamos a las cercanías del Ibón de Renclusa, haciendo lo propio en 20 minutos más en el Refugio de Renclusa. Un bonito final de jornada y una buena cena para disfrutar de un día de coleccionismo de tresmiles; Diente de Alba, Muela de Alba, Le Bondidier, Pico de Sayó y Cordier fueron nuestros premios en 11 horas de actividad invernal.
Mañana más.


la ruta en wikiloc, pincha aquí.