martes, 14 de enero de 2014

Volcanes de Ecuador, arranca la aventura.


En la medida de lo posible iré actualizando esta entrada que se inicia desde:

Hoy, día 14 de Enero, preparativos.

Ayer terminé prácticamente de hacer la mochila, llevo menos material de lo esperado y eso que he metido todo el material "técnico" como piolet, crampones y arnés, que por otro lado podía conseguir allí, pero prefiero llevarlo de casa.

Estoy ultimando algunos pequeños detalles, como cargas de baterías, barritas energéticas, dinero y última información vía web. Cuando parece que la preparación ha terminado las sensaciones son muchas y variadas: 
Como parte positiva está la motivación, el ver como se oscurece el cielo de mi ciudad y en general de la península, me reconforta, ya que de no haber elegido este viaje a Ecuador, hubiera tirado un poco a la basura estas vacaciones invernales con estas previsiones meteorológicas tan adversas.
Como parte opuesta o negativa, también está el condicionante del tiempo, desde Quito me indican que en la última semana no han podido ascender al Cotopaxi, ni Chimborazo debido al mal tiempo y la meteorología que me espera por allí no es excesivamente buena, además de estar cargándose los volcanes de nieve.



Aunque quizás también me tomo este viaje como el más vacacional de los últimos 8 años en los que he realizado viajes anuales internacionales por montañas. En otras ocasiones cocinar en altura, dormir en tiendas, portear equipo, dificultades técnicas, dudas de lugares más desconocidos u otros imprevistos me han tenido más ocupado y tenso durante los preparativos, pero en esta ocasión voy a dormir en hoteles, albergues o refugios, la comida te la dan cocinada y tendré 4 paredes para cobijarme. Al final el contacto con la civilización va a ser a diario, al igual que la posibilidad de acceder a lugares con línea de internet donde poder estar "conectado" con casa.

En definitiva, espero disfrutar de un bonito lugar y de sus paisajes, fauna y flora peculiar.

Me quedan unas 10 horas para salir de casa e iniciar la aventura, mañana volaré de Madrid a Barcelona y desde allí a Quito vía Miami.

15 de Enero, viaje a Quito.

Tras levantarme a las 3 de la madrugada, Jacobo me ha llevado al aeropuerto. He facturado el petate y he tomado un puente aéreo hasta Barcelona, la verdad que no me he enterado ni del despegue ya que una pequeña cabezadita y ya estábamos en Barna. Por cierto se ve bastante bonito de noche con toda la zona portuaria iluminada.
En 10 minutos y tras un paseíto estoy ya en las puertas de embarque, la “D” más concretamente, he tirado de McDonalds para tomar un café y un donuts y a la espera ya que el vuelo hacia Miami sale en casi tres horas.
A la hora establecida (las 11:15) partimos rumbo a Miami, me ha tocado ventanilla y asiento junto a un costarricense bastante majo, atrás un ecuatoriano que viene para Quito con el aspecto de King África y a su lado un argentino rubio con rastas, nos ha faltado sacar las cartas a los 4, que conste que las hemos pedido a la azafata. Por la windonilla nada (ya se me está pegando el espanglis de Miami) toda la península cubierta de nubes y el cruce del charco, de igual manera nubes y nubes, aunque a veces un poco de Atlántico.

Hemos estado en el vuelo un rato de cháchara y el otro lo he empleado en leer el libro de Juanjo San Sebastían “Cita con la cumbre”, de Javi Calleja que aún no le he devuelto desde hace dos años exactos desde la Aconcagua. En América me lo prestó y en América lo he terminado de leer. Te prometo Javi que cuando llegue te lo devuelvo, además he visto tres postales que tenías en el interior de las cuales seguro que no te acordabas y me ha traído recuerdos de aquel maravilloso viaje. He de decir que me lo he comido, de la página 1 a la 198, y comparado con aquella aventura de supervivencia en el K2 yo voy de paseo a Ecuador.
Tengo de reserva en la mochila del de Jerzy Kukuzcka para los descansos o la vuelta.
Hemos aterrizado en Miami incluso con adelanto y menos mal, porque entre los controles policiales y que no aparecía mi petate, he llegado a la puerta de embarque hacia Quito 30 minutos antes, justo cuando ya estaban embarcando. Ya os lo contaré más adelante porque a aparecido el petate en mitad de un pasillo.

Antes de despegar hacia Quito ya es de noche, el avión está con alguna plazas libres y vamos más cómodos. Son 4 horas de nada, que aprovecho básicamente para dormir. Aterrizamos en la capital ecuatoriana pasadas las 22:00 de la noche y pronto consigo mi petate y salgo de los controles (esto no es EE.UU). Según salgo del aeropuerto hay una fila, a la que no llego ver el final, de taxis. Tomo el primero un hombre ya mayorcete y bastante majo que me da su tarjeta para futuros trasportes en la capital y en una hora estamos en el Hotel Embassy, lugar donde me encuentro ahora y donde estaré dos noches.

La habitación está bien y el hotel también es un 4 estrellas, que le deben de haber atornillado la última de ellas “de estranjis”, porque tampoco es para tanto, acojedor y ya está. Es peor el entorno donde está situado; es una zona turística de fiesta, hay decenas de bares y discos y por lo tanto me dice el conductor que vicio travestido y sin travestir.
16 de Enero, aclimatación en el Guagua Pichincha.

Me he despertado a las 6:00 de la mañana y no ha sido por el despertador, sino por un maldito gallo que cada 5 minutos kakareaba y parecía que lo tenía acostado en la cama de al lado de la habitación. A las 6:30 ha sonado el despertador bueno y me he levantado de la cama, me he duchado, he bajado a desayunar y he hecho la mochila para la jornada de hoy, mochila a la que no he echado muchas cosas ya que unos 20º era la temperatura de Quito a las 8:00 de la mañana, vendito invierno el de aquí.

A esa hora ha llegado en un todo terreno Abraham, el guía de la agencia, es moreno y se le ve fuerte a parte de ser guía de la ASEGUIM, todo un seguro, ha ascendido al Cotopaxi en más de 20 ocasiones y al Chimborazo más de 10, a parte de haber ascendido a casi todos los volcanes de Ecuador incluso por vías difíciles. Hemos congeniado pronto.

Tras las presentaciones nos hemos dirigido hacia el Pichincha, un volcán situado sobre Quito y que tiene varias cabezas y cráteres, la ascensión normal se realiza desde un teleférico por la cara que da a Quito pero nosotros hemos partido con el 4x4 hacia Lloa, una aldea situada más al Oeste y al Sur del volcán, allí hemos tomado una pista forestal que nos ha subido y subido hasta los 4.100 metros donde hemos aparcado el coche.


Por esta altitud el terreno es típicamente andino, matorrales de largas pajas de colores ocres y algunos otros más pequeños poblados de pelos y tacto aterciopelado.

Frente a nosotros el Guagua Pichincha y a la derecha el Rucu Pichinca, nos hemos dirigido hacia el Guagua, el más alto de todos los Pichincha. Hemos tomado una ancha pista que va serpenteando por la ladera, mientras vamos viendo en los cortes de la carretera las diferentes épocas del volcán por los tonos de la roca volcánica, erupciones, ceniza, piedras, piroclastos, etc..

Nosotros solos para todo el volcán, hemos continuado por la pista hasta llegar a un refugio libre en muy buen estado, con chimenea, colchones y situado a unos 4.500 metros de altitud, allí hemos hecho una parada y tras el pequeño descanso continuado por un camino que cruza toda la ladera diagonalmente de derecha a izquierda hasta salir al borde del cráter a 4.650 metros.


Por un momento parecía que salía vapor del interior del volcán, pero en realidad eran las nubes que venían por la vertiente contraria y chocaban con el propio cráter formando unos paisajes espectaculares. Hemos continuado por el borde del cráter hacia la derecha, una fuerte pendiente con rocas de basalto nos han llevado a lo que parecía la cumbre principal, allí en un hito cimero ponía 4.780 metros y por momentos la niebla no nos permitía ver nada.

Abraham me ha propuesto continuar hasta la cumbre principal situada más allá del cráter pero con algunos pasos aéreos y he accedido a hacerlo a pesar de que ya comenzaba a notar el corazón en la sien. Tras un pequeño destrepe y una nueva trepada por una chimenea hemos llegado a la cumbre principal de 4.794 metros donde ya se me comenzaba a poner un dolorcillo de cabeza, y es que había pasado de 600 a 4800 metros en 24 horas.


Se han abierto las vistas hacia el Sur: frente a nosotros el Rucu Pichincha con su teleférico, en sus faldas Quito, más allá, el cráter del Cotopaxi y a la izquierda la parte cimera del Cayambe., en definitiva montañas de 5.000 y 6.000 metros salpicadas entre muchas nubes, que por momentos nos mostraban y nos ocultaban el paisaje.


En la cumbre hemos comido un sándwich parte del pic-nic de la agencia y tras ello nos hemos puesto a descender por las chimeneas un tanto aéreas,


 mientras me explicaba Abraham las condiciones buenas que se tienen que dar para los otros ascensos, yo bastante tenía con bajar de éste, porque me comenzaba a doler más fuertemente la cabeza.

Hemos perdido altura con rapidez por las laderas Orientales, compuestas por fina arena y en unos 30 minutos hemos llegado nuevamente al refugio, allí había unos amigos guías de Abraham que estaban escalando en unas paredes de basalto cercanas. Y pronto hemos puesto rumbo al coche por la pista para descender hasta los 4.100 en poco más de 30 minutos.

El cielo estaba comenzando a cubrirse cuando hemos llegado al coche, y tras montarnos rumbo a Quito por la pista forestal, la verdad que iba incluso mareado en el coche y con dolor de cabeza, pero al llegar a Quito a 2.800 metros se me ha pasado.

He comido unos sándwich que me sobraron del vuelo, hablado con la familia y tomado una ducha que me espabilara un poco. Después y a las 16:00 he salido por Quito a dar una vuelta, tenía que hacer varios recados. Esta zona de día cambia bastante, hay terrazas veraniegas, pubs irlandeses, americanos e incluso discotecas abiertas a las 5 de la tarde. Esta bastante bien, la pena no poder compartir una cerveza con alguien, pero ir solo tiene pros y contras y este es uno de los puntos malos.

Ya he vuelto a la habitación con algo de fruta y varias botellas de agua, no creo que salga ni a cenar, ya que aún me quedan un par de sándwich de supervivencia y son las 19:00 de la tarde. La verdad que no se está mal aquí sentado escribiendo y con la bachata a tope de los locales de enfrente, jeje.

Bueno mañana será otro día y duro, porque subimos a dormir al Refugio Nuevos Horizontes del Illinizas que está situado a 4.650 metros. Muy posiblemente los dolores de cabeza vuelvan, pero tendré mis aspirinas a mano y espero en un par de días contaros que tal me fue por estos picos de 5.000 metros ya.

17 de Enero, Al refugio Nuevos Horizontes.
Nuevamente hoy me despertó el gallo a las 6:00 de la mañana, me he pegado una buena dormida de más de 10 horas y es que ayer, entre los vuelos y el primer contacto con la altura fue un día duro.
Hoy tras despertarme me miro al espejo y tengo la cara un tanto quemada por el sol, -si ayer tan sólo estuve en la montaña 5 horas-, pero es que el viento y ser la zona del planeta más cercana al sol y por lo tanto con menos capa de atmósfera se nota mucho.
He bajado a desayunar y hasta las 11 de la mañana no he quedado con Abraham, así que tengo tiempo aún para hacer la mochila, el petate e incluso de cotillear y escribir por internet, esto del portátil y tener wifi es una maravilla.
He echado un vistazo al refugio donde vamos a dormir hoy y es pequeño aunque coqueto, aquí os pongo una foto. Subiremos por la tarde desde los 4.000 metros y emplearemos unas 3-4 horas de ascenso.
Por otro lado el tema de la climatología me dijo Abraham que no le hiciera mucho caso, aquí al estar toda la línea de cumbres entre influencia amazónica y pacífica, te puede variar en cuestión de horas dependiendo de donde sople el viento. Puede llover en Quito y 30 kilómetros más allá no, y nevar en el Chimborazo y en el Cotopaxi no, a pesar de estar a 40 kilómetros de distancia.
No vamos a modificar nada el plan establecido y sólo decidiremos si subimos y no desde los mismos refugios, por otro lado nos comunican desde la agencia que la semana pasada hizo un clima muy malo lloviendo y nevando, no se subió a ningún volcán de los altos en ese periodo de tiempo, pero llevan dos días ascendiendo al Cotopaxi y al Chimborazo las cordadas más fuertes, ya que hay mucha nieve y hay que abrir huella.

A las 11 me ha recogido Abraham y nos hemos ido hacia el Sur por la "gran avenida de los volcanes", nuestro objetivo el Illinizas está relativamente cerca, a una hora en coche. Hemos llegado al pueblo de Machachi y nos hemos comido un filete bueno de ternera adherezado con aguacate, arroz y patatas, si patatas de esas que saben a patata.

Después de ahí nos hemos dirigido al Parque de los Illinizas, situado a pocos kilómetros, hemos dejado el petate en el pueblo de Chaupi donde vive el dueño del refugio de Nuevos Horizontes y hemos tomado una larga pista forestal en bastante mal estado. Páramos andinos aparecían por ambos lados y ganábamos altura hacia los Illinizas, cubiertos de nubes en todo momento. Finalmente hemos llegado al aparcadero situado a casi 4.000 metros de altitud.

Allí había también un grupo de 5 polacos y 2 ingleses que con guías iban a subir a al refugio también.

El cielo estaba encapotado, los Illinizas a pesar de estar en frente estaban cubiertos por nubes y en sólo un par de ocasiones nos han dejado ver su cumbre Norte, la que vamos a subir. El itinerario es sencillo, transcurre por una larga loma de varios kilómetros que en realidad es una colada de lava del propio volcán, poblada de vegetación y de un árbol curioso llamado por aquí polylepis, similar al de la Cordillera Blanca peruana.
Durante el inicio del ascenso a pesar de mi temor por la altitud, he ido ascendiendo bien, aunque a partir de los 4.500 metros el aumento de pulsaciones y el leve malestar de cabeza han ido en aumento.

En el último tramo se nos han metido las nubes en la loma, el trayecto ya transcurría por zonas más pedregosas y Abraham se ha distanciado un poco de mi, pero es que prefiero seguir mi ritmo que no quemarme a su rueda. Los últimos 200 metros de desnivel, me han parecido duros, los metros en el altímetro no subían y por fin he podido ver el refugio entre la niebla tras un breve llaneo.

Hemos tardado 2 horas y 40 en llegar desde el aparcadero y me encuentro bien tras un pequeño descanso. El refugio tiene tan sólo una habitación y en la misma, se duerme, se come y se cocina, pero que más quieres a 4.750 metros. Tiene colchones, almohada y además no hace frío.

Hemos terminado de pasar la tarde charlando con los otros guías, la verdad que a pesar de hablar en castellano, hay muchas veces que me pierdo en la conversación, y es que tienen unas expresiones rarísimas cuando hablan entre ellos.

Después he cenado con los polacos e ingleses, una buena cena por cierto, con sopa de pasta, trucha y arroz, mejor que en muchos refugios españoles. Y tras comer me he metido en el saco para dormir, mañana nos levantamos a las 5 de la madrugada y son las 19:00, así que voy a dormir 10 horillas que lo necesito ya que tengo un dolor leve de cabeza.
18 de Enero, Illinizas Norte 5.189 metros.
La noche ha sido larga como prometía, no he dormido más de una hora del tirón, y es que la altura tiene estas cosas, además han salido los polacos a las 4:30 y los ingleses a las 5 con lo cual aquello ha sido “el camarote de los hermanos marx”. Yo me he levantado a las 4:30 a mear y había niebla, así que ya ni me he quitado la ropa, esperando a que llegara la hora. A las 5:00 nos hemos levantado y desayunado un poco de cacao con agua caliente y unos panecillos untados con crema de maní (cacahuete). Hemos aguantado un poco haciendo la mochila para ver si mejoraba y la cosa no iba a mejor, así que a las 5:30 hemos tirado hacia arriba, aún de noche con los frontales y entre la niebla.
En poco tiempo hemos llegado al collado que separa las cumbres Sur y la Norte, hacía bastante viento y éste con la niebla nos estaba llenando la ropa de cristales de hielo. Hemos tomado una
senda hacia la cumbre Norte que transcurría por el borde del cráter, ésta va zig-zagueando y pronto se nota que se pone aérea.

Ha amanecido pero la niebla no nos permitía ver nada, algunas trepadas de echar las manos y un fuerte viento continuo. Sobre los 5.000 metros algunos descansillos, mientras por encima de las nubes aparecía la cumbre del Cotopaxi hacia el Este.
 
Ahora venía un tramo un tanto delicado, la humedad había llenado de hielo las rocas y los compañeros polacos e ingleses que habían salido una hora antes, estaban allí siendo asegurados por los guías en unas instalaciones con argollas. Nosotros hemos pasado sin cuerda por las terrazas aéreas en las que el guía ha confiado demasiado en mí. A partir hemos contorneado una zona rocosa y pasado a la vertiente Norte donde aún había algo de acumulación de nieve helada en las terrazas.
Desde este tramo hemos dejado las nubes por debajo y nos hemos situado bajo la cumbre., aquí comienza “la canaleta”, una chimenea rocosa no muy dificultosa pero con hielo por la zona de trepada.

Después hemos contorneado la cumbre por la izquierda y con una nueva trepada llegado por fin a la cruz cimera.

He alucinado desde arriba, pensé que iba a ser más fácil, y es que esta subida no es apta para todos los públicos, sobre todo en estas condiciones. Los polacos han llegado encordados un par de minutos después y los 7 únicamente entrábamos colocados estratégicamente en la pequeña cumbre. Sobre las nubes asomaban los volcanes Antisana y el Cotopaxi.
En 5 minutos hemos comenzado el descenso, ya que el viento de Sur era fuerte y nos estaba helando, mientras los polacos iban a rapelar nosotros hemos destrepado de igual manera que hemos subido. La verdad que por momentos me recordaba la subida al Cervino, con el hielo, el patio y las trepadas y destrepadas con los 5 sentidos puestos en lo que estaba haciendo.

Hemos ido descendiendo chimeneas y volviendo por el mismo itinerario, la verdad que a pesar del poco rato que le ha estado dando el sol, algunas zonas tenían menos “verglace” en la roca, sobre todo la travesía por terrazas “del paso de la muerte”, el nombre me lo dijo a la vuelta tras hacer el paso.

Luego nos hemos vuelto a meter entre la niebla y hemos descendido hasta el refugio por una ruta alternativa con más roca suelta y sin duda más rápida. En tan solo 2 horas y media estábamos de vuelta en el refugio al que acababan de llegar tres suizos.

A la calidez del refugio he tomado un té y Abraham arroz con huevos fritos (así a las 8 de la mañana), la verdad que me encontraba muy bien de cabeza y no me había dolido en toda la jornada de ascenso. Después hemos hecho la mochila con los sacos y nos hemos puesto a descender hacia el aparcadero aún entre niebla.
Sobre los 4.500 el día se ha vuelto ha aclarar por abajo, a pesar de no ver los Illinizas el valle estaba limpio y nos hemos cruzado con numerosos grupos que iba hacia arriba con la idea de dirigirse hacia el Cotopaxi en los días siguientes.

Tras el descenso, hemos llegado al coche, ya unos 16º que con el sol se hacen agradables, me ha traído Abraham a un albergue de montaña llamado “Cuello de Luna”, la traducción de Cotopaxi. Es un lugar muy agradable con habitaciones con chimenea al estilo andino, se trata de una hacienda en la que varios perros San Bernardo son sus vigilantes.

Abraham se ha ido a Quito a por dos clientes más y un guía, y vuelve mañana con ellos a las 11:00 de la mañana para recogerme.

La verdad que la cosa pinta bien, llevan subiendo 5 días seguidos a su cumbre y mañana nos dirigimos a su refugio para subir por la tarde y por la noche atacar.
Según el guía 80% de posibilidades y además vamos a ser los últimos en usar el refugio esta temporada ya que el Lunes empiezan las obras de remodelación y lo cerrarán, al igual que el del Chimborazo. Y esto es un problema ya que nos lo vamos a encontrar cerrado y por ello Abraham va a ver en la agencia si nos dejan infernillo, tienda, aislante e incluso un "porteador" para subir todo hasta los 5.000 metros.
Bueno, desde Cuello de Luna me despido.

19 de Enero, Ascenso al Refugio José Rivas, del Cotopaxi.
Me he despertado en Cuello de Luna, ya no estaba acostumbrado a dormir con mantas de pueblo, de esas que pesan 4 kilos, he dormido más de 10 horas a pesar de que a partir de las 6 entra la luz por todos los recovecos y aquí no están acostumbrados a las persianas.

El desayuno ha sido de escándalo, era para tres personas y todo para mí sólo, después he estado intentando conectarme a la línea wi-fi pero me ha sido imposible va muy lento y he terminado haciendo la mochila y el petate para estar listo a las 11:00, hora de la quedada con mis nuevos compañeros para el Cotopaxi.

Han sido puntuales y a esa hora ha llegado Abraham con ambos, se tratan de dos hombres, uno llamado Iain y el otro Ken, Iain pronunciado "Ian" es escocés y tiene 36 años, aparentemente se le ve fuerte y esta viajando con la mujer por el Norte de Sudamérica desde hace más de un mes. Por otro lado Ken es Canadiense-alemán, viene con un sombrero de cowboy, mide sobre 1,90 y está para tres meses en Ecuador de periodo vacacional.

Los 4 nos dirigimos hacia el Parque Nacional del Cotopaxi, que está a escasos 20 minutos desde el albergue, allí fichamos la entrada y por una gran pista nos adentramos en las fauces del parque.


Está empezando a llover y lo hace con fuerza, estamos un tanto asustados porque hay que subir al refugio en un rato y está cayendo una buena, el parque está lleno de gente con vehículos todo terreno, que andan de paseo y tras cruzar un páramo comenzamos a ascender bruscamente por la pista, al
tanto que hemos llegado a los 4.600 metros donde hay una campa de tierra grande, allí hay cerca de 40 vehículos y mucha gente ascendiendo por la pista hacia el refugio, que se ve más arriba. Son turistas y lo hacen para subir al glaciar y tocar la nieve, ya que en Ecuador es raro que nieve por debajo de los 4.500 metros.

Allí y cuando nos estamos preparando para subir entre lluvia y viento dice Ken que se ha dejado las botas y el piolet en la bolsa que ha dejado en Cuello de Luna, bueno, ¡ya empezamos con problemas!.
Abraham me da varias bolsas con comida para que subamos al refugio "Ian" y yo y él se va con Ken a Cuello de Luna nuevamente, quedamos en unas 2 horas y media en el refugio. Son las 12:30 así que nosotros subimos la comida e iremos comiendo.

Ascendemos por una verdadera playa de arena para ganar los 250 metros de desnivel al refugio, entre decenas de gente de turismo que nos miran con caras raras.


 Allí tomamos litera y nos acomodamos en el salón mientras nos preparan la comida que les hemos traído y es que es la última noche que permanece abierto el refugio antes de la construcción del nuevo y ya no queda de casi nada. Por la tarde y antes de llegar nuestros compañeros se abre un claro y nos deja ver parte de los glaciares del Cotopaxi.


Después durante la tarde comienzan a llegar otros grupos con personas diversas del planeta tierra y que hemos ido viendo en Pichincha, en Illinizas, o en lo albergues. Eso sí lo que no hay son españoles. La verdad que la tarde se pasa amena conociendo gente, hasta que vienen nuestros compañeros y es la hora de la cena las 18 horas.


 Nuevamente buenos platos para terminar la jornada e irnos a acostar a las 20:00 que a las 00:00 se toca diana para levantarnos.

20 de Enero, Cotopaxi
Literalmente no ha existido noche, la gente tardó en acostarse y a las 22:00 comenzaban a levantarse las primeras cordadas, por lo que no he dormido ni 20 minutos del tirón. Nos hemos levantado a las 00:00 la verdad que tan sólo quedaban en el refugio dos Japoneses, el resto o habían salido o estaban preparándose entre voces poniéndose los arneses. Me encuentro bien en esta altitud ya no tengo ningún dolor de nada y creo que mi cuerpo se ha adaptado a los 5.000 ya.
Hemos desayunado con rapidez varias rebanadas de pan de molde con mermeladas de extrañas frutas y pronto estábamos preparados para salir, eran la 01:00 de la madrugada y el cielo estaba despejado por el Cotopaxi aunque caía algún copo de nieve de algunas nubes situadas hacia el Este.
Desde el refugio y con 3º en el termómetro hemos salido por una senda rumbo al glaciar los 5, en unos 40 minutos estábamos al pie del glaciar, allí nos hemos puesto los crampones, arnés entre unos seracs y con el piolet nos hemos montado en el hielo, bueno más bien tenía una capa de nieve dura de las últimas nevadas.

Las cordadas las formamos Patricio-Ian y la otra Abraham-Ken y yo. Me extrañó esto porque el guía Patricio venía para guiar con Ian y Ken, pero es que Ken quería también intentar ascender el Chimborazo con nosotros en unos días y el guía prefirió que nos fuéramos coordinando a un ritmo los tres.


Ya montados en el glaciar a 5.000 metros las primeras rampas son de unos 25º, es una buena introducción para lo que hay posteriormente. Hemos trazado varias zetas grandes en busca de la menor inclinación con tendencia a derechas, más a la derecha hay una zona rota y a la izquierda por encima hay más seracs grandes.

La verdad que el ritmo es alto, hemos ganado en la primera hora 250 metros de desnivel y estamos cogiendo a varias cordadas que van por delante, más que cogiéndolas las pasamos y continuamos a por la siguiente, para así completar una hora y media más en la que ganamos otros 125 metros. Sólo hemos hecho dos paradas de 5 minutos para comer algo, la temperatura está bajando considerablemente y ya a 5200 metros estamos a -1ºC, sumado a un molesto viento del Este. Parece que Ken va subiendo bien y me sorprende porque viene sin aclimatación previa (yo esto cada vez lo entiendo menos).

Esta vez las rampas se van inclinando más y más, toman unos 35º primero y posteriormente 40º, la caída ya es grande hacia abajo y si se tropieza uno, está en manos del guía totalmente y de los 500 metros de hielo. Se continua trazando zetas esta vez más cortas que ascienden verticalmente hasta llegar a los 5.400 donde hay unos seracs, allí hacemos una parada, tras adelantar a otras tantas cordadas y es que Abraham y Patricio van bastante deprisa, hemos ganado otros 250 metros en la segunda hora y a este paso vamos a llegar a cumbre a las 5, aún de noche.


Ahora el itinerario se introduce entre los bloques de hielo, el lugar es espectacular, unas grandes grietas a la izquierda y un pasillo entre grandes bloques por donde vamos ascendiendo. Tras salir del pasillo, giramos a la izquierda, ahora tras unas nuevas zetas por terreno de unos 35º- 40º nos montamos en una bonita arista que vamos ascendiendo mientras vemos a la izquierda todo el glaciar abierto lleno de grandes bloques, -"esto es la leche"-.

Posteriormente tenemos que parar varias veces ya que Ken lo está pasando mal por el ritmo y durante la tercera hora hemos ganado 200 metros de desnivel, estamos ya a 5.600 metros y el termómetro marca -3ºC. Decidimos parar bajo un nuevo serac y Abraham me dice que me cambie de cordada, así que me pasa con Ian y Patricio para continuar, así podrá ir él con Ken más despacio.

de der. a izq.: polaco, inglés, polaco, escocés y ecuatoriano....globalización

En esta parada aprovechamos para beber y comer algo, me "chuto" un power gel y abro el camel bag para beber porque tengo congelado el tubo. Hemos coincidido con los polacos y los ingleses que se quedan descansando mientras nosotros tiramos, sólo quedan por arriba dos franceses con su guía.

Salimos por la izquierda del serac, parece que nos dirigimos hacia una zona de grandes grietas, pero pronto ascendemos una corta ladera a la derecha de bastante inclinación, unos 45º, donde la huella está abierta, cosa que nos facilita la tarea, desde allí volvemos a ascender una corta arista hasta llegar a un resalte que hay que destrepar, hemos dejado una característica gran banda rocosa a la izquierda.

Por delante vemos las lucecillas de los franceses que están a nuestra altura pero más a la derecha, así que el itinerario tiene que ir hacia allá. En esta parte realizamos una travesía manteniendo la altura de unos 100 metros a la derecha. La verdad que el cambio de cordada me ha venido muy bien, este ritmo va más acorde con mis características, damos 3 o 4 pasos y paramos un segundo, además la travesía me ha bajado el ritmo cardiaco, por lo que me encuentro bastante bien.

Tras la travesía, veo muy arriba la luz de los franceses, creo que éste es el borde del cráter, la parte más inclinada del ascenso, estamos ya a 5.750 y no tiene que quedar mucho tras la cuarta hora de ascenso.

Ahora para superar la parte más inclinada, el itinerario hace varias zetas bruscas, hay un patio bien grande así que nos centramos en mirar sólo lo que alumbra la luz del frontal. El ritmo es bueno, ahora más lento y me comienza a doler la cabeza, así que intento realizar respiraciones profundas para oxigenar bien.

Parece que la pendiente mengua y por fin salimos a una especie de cuello, ya podemos ver hacia el otro lado más cielo por lo tanto hemos salido a una depresión del cráter, estamos cerca. Los franceses se encuentran allí descansando, la verdad que pensaba que nos íbamos a dirigir hacia su posición para realizar una parada con ellos, pero Patricio continua con el ritmo y gira hacia la izquierda del cráter, nuevamente ascendiendo.

Estamos ya muy cerca, miro hacia atrás y veo que la parte derecha del cráter es más baja, por lo tanto poco tiene que quedar, hasta que la pendiente mengua, mengua y mengua, estamos en un amplio llano. Patricio continúa hasta el final del llano y clava el piolet en el suelo. ¡Hemos llegado a cumbre, bien!. Nos felicitamos todos y observamos el cráter más abajo, por debajo todo un mar de nubes, aún es de noche pero la luna está grande y se pueden ver más montañas, el Chimborazo, Antisana, Illinizas, incluso todas las luces de Quito en el valle.


Tras un momento de recreo, pienso que es mejor coger fuerzas ahora y hacer fotos una vez amanezca, así que me siento en el hielo, hace -6ºC, me pongo toda la ropa que tengo; 2 guantes, plumas bajo el gore y comienzo a beber agua a la vez que a comer unas barritas., me encuentro bien físicamente pero me duele la cabeza un poco.

A los 10 minutos llegan los franceses, nos abrazamos y nos felicitamos (la montaña nos ha unido y es que llevamos viéndonos varios días en los mismos lugares). Después llegan los polacos, y una media hora después Abraham con Ken, lo ha conseguido, pero tiene una cara de pleno sufrimiento y la mirada perdida.



Está amaneciendo y en la cumbre estamos unas 10 personas, todos con cámara en mano estamos inmortalizando el momento, yo me encuentro mejor y pido que me hagan fotos, para hacer yo otras a los compañeros.

Es precioso todo, hemos tardado 4 horas y 35 minutos en llegar, salimos los últimos y hemos llegado los primeros, Patricio veo que vacila a los otros guías sobre esto y se echan unas risas, pero me ha costado de lo lindo.


Tras 50 minutos en la cumbre es hora de descender, ahora voy el primero de cordada y voy con la cámara a mano, ya que quiero inmortalizar los lugares por donde hemos pasado de noche y no he podido fotografiar. Como una foto vale más que mil palabras os pongo unas cuantas:










Tras dos horas y cuarto de bajada, y cabreando un poco a mis compañeros de cordada por tantas paradas para hacer fotos, llegamos al Refugio. La verdad que la bajada ha sido una mezcla de todo; durante un inicio la preciosidad de los paisajes me maravillaba, en otros tenía que estar concentrado para ir descendiendo las palas con bastante atención, y tras un rato de bajada el cansancio acumulado y el dolor de cabeza crecían.

Realizamos alguna parada para reponer fuerzas, Ken iba verdaderamente mal, le veíamos a lo lejos cojeando y caminando como un borracho. Iba tardar en descender e iba a ser un futuro problema para el Chimborazo.

Ya en el refugio nos tomamos varios tés, algún plátano y decidí tomarme una aspirina. Esto me alivió el dolor de cabeza y mientras hacíamos la mochila para bajar al coche, comenzaron a llegar a cuentagotas, franceses, polacos, ingleses y alguno más de procedencia desconocida. También llegó Ken, nuestro compañero que pronto nos comunicó que no iba a ir al Chimborazo y que lo había pasado bastante mal, sus vacaciones iban a continuar hacia la costa ecuatoriana.


Ya todos juntos abandonamos el refugio y nos dirigimos al cercano coche, al que llegamos en poco tiempo, allí y con fuerte viento del Este (como siempre), nos cambiamos y nos despedimos de Ian que se iba con otro guía a Quito.
Una hora después dejamos a Ken en el albergue "Cuello de Luna" y Abraham y yo nos dirigimos rumbo a Baños, situado a 2 horas y media.

Paramos a comer en un pueblo famoso por los helados, cualquier cosa era válida; unas croquetas de patata, albóndigas de carne y verduras con nosequé. Por lo menos llenamos el estómago y comenzamos a perder altura por la carretera panamericana primero y luego por otras estatales hasta Baños. Una ciudad de 35.000 habitantes famosa por situarse en las faldas del famoso volcán Tungurahua, que erupcionó hace un par de años, sus baños termales y su gran turismo de aventura.

Nos alojamos en el Hotel Floresta, un fabuloso hotel al estilo ecuatoriano rural.


Sin duda acogedor como pocos y salimos a cenar por sus calles repletas de tiendas de artesanía, agencias de aventura y restaurantes.

21 de Enero, día de descanso, la amazonía


Hoy ha sido el primer día de descanso, tras una noche apacible por fin de 10 horas de sueño seguidas, quedamos a las 8 para desayunar, allí coincidimos con polacos y franceses nuevamente. De los primeros sólo tres intentarán el Chimborazo y los franceses lo han descartado por técnico, están ahora de vacaciones de relax.

Tras el desayuno cogemos las botas, la cámara y la capa de agua y nos vamos a ir a la Amazonía. Baños está situado a 2.000 metros y desde aquí hacia el Oeste se abre un gran valle de 50 kilómetros que desciende hacia la zona amazónica donde está la ciudad de Puyo, por allí nos vamos a acercar a ver unas hectáreas que tiene el guía.

El día perfecto, 20º en Baños y desde allí tomamos la carretera en continuo descenso. Baños es una población de deporte de aventura y hay gente con bici de montaña por todos lados, a pocos kilómetros hay unas instalaciones de tirolinas, que con cestas te cruzan casi el kilómetro de longitud del valle, también se pueden hacer a pelo con arnés o incluso hay instalaciones para hacer puenting.



Hay varias cascadas en el valle que paramos a ver pero sobre todo vamos a visitar la del "Bailón del Diablo", se trata de un itinerario de senda entre vegetación, donde se descienden unos 150 metros de desnivel para llegar a los pies de la cascada, encajonada entre roca granítica.

El lugar es espectacular la verdad, hay una densa vegetación y está lleno de aves, mariposas y flores que jamás he visto.

Aquí en ECUADOR están muy comprometidos con la naturaleza y sus parques naturales.


Orquídeas recién florecidas en la senda hacia el salto de agua.


Platanillos, o plátanos silvestres, no comestibles.


El itinerario se dirige hasta situarse bajo la cortina de agua de la cascada, donde por cierto te empapas de agua, estos son los miradores frontales donde ahora iremos.


Cascada del "bailón del diablo" desde los miradores.


Durante el camino de ascenso mariposas amazónicas


Camino de vuelta hacia los coches, la boscosidad es enorme al igual que la humedad, hemos sudado más que en los ascensos anteriores a los volcanes.

Vista total del salto del "Bailón del Diablo", el salto de agua es de grandes dimensiones.


Tras salir del turístico lugar, continuamos descendiendo hacia Puyo, esto no entra en el planning, mejor dicho en ningún planning. Abraham tiene una finca abajo en la amazonía y me quiere llevar a verla, me comenta que tiene animales, plantaciones y una familia que se dedica al mantenimiento de la misma. únicamente la ha visitado un cliente suyo y me dice que soy el segundo que va a ir a verla.

La verdad que conectamos bastante bien y compartimos la afición por las plantas, animales y naturaleza en general. Me siento afortunado en poder ir a un lugar de este tipo y no me defrauda; son 45 hectáreas, aquí no hay actores bailando danzas tribales o árboles plantados para que los vean los turistas, todo es natural.


Zona de bosque con plátanos.


En la zona más densa de selva, hay mariposas extrañas, nos adentramos con cuchillo en mano abriendo camino, hay serpientes y monos nos cuenta el guarda.


Tiene algunos plataneros para el consumo del guarda, que ya están bien crecidos.



Tras un paseo por la zona más tupida, hemos ido a ver el ganado, algunas vacas para el aprovechamiento de la leche y ya estamos de vuelta, el lugar es increíble.


Desde la zona "habitada para el consumo", aún tiene 30 hectáreas más de bosque espeso y de bambu en las que no hay camino, se ha adentrado un par de veces pero esta muy tupido y habitan algunos animales más peligrosos.


La morada de la joven familia del guarda, tiene gallos, cerdos, perros, gatos, loros, vacas, toros y decenas de árboles frutales para el consumo.

Uno se reconforta tras ver que la vida es así de simple y nos la complicamos nosotros con la ambición de la posesión y del "tener".


También nos invitan a comer, sopa de gallina y plátano frito.


Nos despedimos del guarda y salimos del paraíso, uno se replantea muchas cosas tras ver ciertos lugares. Quizás me hayan marcado más esas tres horas que el resto del viaje anterior.

Pero bueno, al final uno se automentaliza que las comodidades de las grandes ciudades no tienen comparación y los pensamientos se diluyen al igual que los kilómetros que nos separan de vuelta de Baños.

A las 17:00 estamos de nuevo en Baños, en lugar de descansar voy a dar una vuelta a visitarlo y a hacer unas fotos por su centro.


Tras el paseo vuelvo al hotel, tomo una ducha y salgo con Abraham a cenar por el centro, esta vez me apetece carne, así que nos comemos una buena parrillada con cervezas pilsener, la cerveza ecuatoriana. Pago yo, el está "laborando".

Nos acostamos pronto, a las 22:00 ya estamos en el hotel. Mañana va a ser un día duro, nos dirigiremos a Riobamba la ciudad cercana al Chimborazo, allí comeremos y nos dirigiremos a dormir en altura unas pocas horas para realizar el intento al Chimborazo. A ver como me va, es más técnico que el Cotopaxi, son 1500 de desnivel en el día y se asciende hasta 6.300 metros. Además vamos a pasar una noche en tienda de campaña con lo cual la comodidad va a ser menor, pero bueno, la noche va a ser corta, sólo unas 5 horas.
Me dice Abraham que "el Chimbo" como ellos lo llaman tiene el 30% de ascensos y que lo del cierre del refugio es un hándicap, pero que me ve fuerte y tengo buen ritmo, cree que si el tiempo lo permite tenemos posibilidades.

Ya os contare..............




miércoles, 8 de enero de 2014

Volcanes de Ecuador 2014, introducción

Las vacaciones invernales esta vez llegan muy pronto, hace poco más de dos meses que volví del Himalaya, un gran viaje que aún estoy saboreando, pero el tren pasa nuevamente y voy montado en él rumbo a "las américas". Mi 4º viaje al otro lado del charco.

El encuentro de placas tectónicas ha creado a lo largo de todo el continente americano grandiosas montañas diferentes al resto del planeta.



 La subducción de la placa oceánica bajo la continental ha fundido materiales creando magma, y este magma debido a su ligereza sale al exterior originando grandes volcanes que pueblan todo el largo de la Cordillera de los Andes en Sudamérica, Sierra Madre en Centroamérica y Rocosas en Norteamérica.


Esta vez la zona elegida ha sido el Norte de Sudamérica, más concretamente Ecuador, allí existe un tramo de Cordillera Andina compuesta por una de las mayores concentraciones de volcanes del planeta, que forma parte del denominado "anillo de fuego" y que con más de 70 volcanes, (30 de ellos activos), compone un bello paisaje de montaña único en el mundo.

Fue allá por el 1812 cuando el científico Alexander Von Humbold, bautizó como "Avenida de los Volcanes", a los 300 kilómetros de valles fértiles, orientados de Norte a Sur, rodeados de grandes volcanes de roca, lava y glaciares. Un paisaje incomparable.


En pocos días marcho para esta tierra, volaré haciendo escala en Miami y tomaré como base de movimientos la ciudad de Quito, situada en plena Avenida de los Volcanes y a 2.800 de altura.


Se trata de la capital de Ecuador, es la segunda en cuanto a población, tras Guayaquil, y está ubicada en la parte Occidental de los Andes y en las faldas del volcán Pichinca (primer objetivo del viaje). Fue la primera ciudad del mundo declarada Patrimonio de la Humanidad, debido a su centro histórico poco alterado y bien preservado.

Con base en Quito y para completar una buena aclimatación, las primeras jornadas las emplearé para ascender a los cercanos volcanes de PASOCHOA 4.100 mts. y GUAGUA PICHINCHA 4.800 mts. Rutas, empleadas para ir acostumbrando al organismo a realizar esfuerzos en altura, con menos presión de oxígeno y en donde aún la nieve no hará acto de presencia.

Pasochoa de 4.100 metros.
Tras este pequeño periodo de aclimatación, nos dirigiremos hacia los ILLINIZAS, montaña volcánica bicéfala situada más al Sur y a la que intentaré ascender a su cumbre, tras dos etapas haciendo escala en su refugio.
Este volcán ya pasa los 5.000 metros, por lo que será la primera piedra de toque para ver un poco si la aclimatación está siendo correcta.




Tras esta montaña, los dos días siguiente los emplearé para el intento de ascenso al COTOPAXI 5.900 mts., la segunda altura de Ecuador y uno de los volcanes activos más altos del mundo. La primera jornada ascenderé al refugio situado a 4.800 para la jornada final intentar el ascenso a su cráter y por lo tanto cumbre. Reseñar que para el ascenso es necesario ir encordado ya que hay que cruzar tramo glaciar por lo tanto contaré con los servicios de un guía de la zona.


Si todo va bien, necesitaré un día de reposo que tomaré en Baños, es una ciudad pintoresca que ofrece mucha variedad de posibilidades, tanto turísticas, como deportivas, aunque su plato fuerte son los baños de aguas termales.


Merece la pena citar que Baños se encuentra en la falda del volcán Tungurahua, actualmente en proceso de erupción y que este mismo año ha vertido rocas incandescentes, bocanadas de gases, caída de cenizas y  generado explosiones de manera moderada.

Tungurahua, abril 11
Tras el merecido descanso intentaré acometer el último de los ascensos al CHIMBORAZO, mayor altura de Ecuador con 6.310 mts. y punto más alejado del centro de la Tierra, es decir el punto terrestre más cercano al espacio exterior, debido a que el diámetro terrestre en la latitud del Ecuador es mayor que en la latitud del Everest.

Está situado a 150 kms. al Sudoeste de Quito y se encuentra enclavado en un paraje de máxima protección natural, habitando allí entre otros; vicuñas, llamas y alpacas.


Para el intento de ascenso  emplearé dos jornadas, haciendo noche en su refugio Whymper a 5.000 metros de altura por la ruta del Castillo, de 7 a 9 horas a cumbre más otras 3 o 4 de descenso.

Tras este bonito planteamiento lleno de montañas, aún me quedarán dos días para visitar alguna zona selvática o ascender a algún otro volcán de la zona.

SITUACIÓN ATMOSFÉRICA ACTUAL:

Hoy a 8 de Enero la situación por la "Avenida de los Volcanes" es un tanto revuelta, las lluvias que en durante el mes de Enero no suelen aparecer en la capital, están siendo mantenidas desde los primeros días de año y se prevén igualmente hasta el día 15, día de mi partida de España.

Las lluvias no son inconveniente, pero sí las nevadas que están cargando todos los volcanes de nieve y que están cayendo de forma brusca desde hace ya algunos días.

http://www.mountain-forecast.com/peaks/Chimborazo/forecasts/6267

Con estas noticias meteorológicas y tras ver los últimos intentos de ascenso de estos volcanes por parte de algunos amigos en foros u otros blogs, la verdad que cada vez se pone más difícil su ascenso en las fechas elegidas de Enero. Así que veremos a ver que me depara este viaje a tierras ecuatoriales, que intentaré ir actualizando por esta misma vía.





lunes, 6 de enero de 2014

Canal Norte del Cerro de los Machos (PD, 300mts. 45º)


A las 5 nos levantamos, tratamos de no hacer mucho ruido para no despertar a David y Esther, aunque la noche que nos ha dado un ratoncillo tirando los colines de pan al suelo para luego llenar el almacén ha sido buena y sino que se lo digan a David, que le estuvo merodeando por sus pies. (sería para pedirle permiso para coger los colines).

Hacía -1ºC en el interior del refugio y nos calentamos con un desayuno "hot" con cereales antes de salir a por nuestra Norte del día.

A las 6 partimos del Refugio de Carigüela, tomando la pista del Águila y poniendo rumbo a las posiciones, era noche cerrada, pero una noche bonita, todo el cielo estrellado y hacia el Norte Granada lleno de lucecillas. Se había quitado el fuerte viento de Noroeste y tan solo soplaba una leve brisa que no molestaba para nada.

En unos 40 minutos llegamos a las Posiciones del Veleta, nos fue fácil reconocer la zona del rápel en la noche, ya que forma una especie de ventana natural de roca. No tuvimos que sacar nada de material ya que lo llevábamos puesto desde el refugio (arnés y crampones), sólo sacamos las dos cuerdas de 60 metros y los piolet para asegurarnos en el punto final del rápel.

Anudamos las cuerdas y las lanzamos hacia abajo desde la instalación de rápel de la parte derecha (cadena con argolla), fue bonito ver como se perdía David y la luz de su frontal por el reborde rocoso. En cuanto desapareció apagué mi frontal, espectacular estar allí colgado con el cielo estrellado y sin un solo ruido que perturbe nada, por un momento llegué a imaginar lo que podían sentir los alpinistas de grandes paredes invernales, vivaqueando en pequeñas repisas de nieve y con medio firmamento en todo lo alto.

Pronto desperté al tiempo que volvía a encender mi frontal, David me gritó “el libre” y rapelé hasta su posición. Lo primero que me dijo fue: “ha sido precioso ver descender la luz de tu frontal por todo el paredón”, pronto entendí que practicamos la misma religión.

Guardamos las cuerdas en la mochila y mientras se comenzaba a atisbar algo de luz sobre el Cerro de los Machos, descendimos la ladera un tanto peliaguda a 40º, pero por la que la jornada anterior habíamos abierto la huella y no estaba ni la mitad de peligrosa. Llegamos al fondo del Corral del Veleta y siguiendo el track del GPS de David fuimos perdiendo altura por la parte derecha en busca de un característico bloque cuadrado que separa en cierta manera las vertientes W y N de los Machos. Para llegar allí no estaba la cosa nada fácil, se trataba de una pendiente media de unos 25-30 grados pero de puro hielo y en donde los crampones clavaban unos pocos centímetros, una caída allí y ladera abajo mínimo 100 metros hasta parar con rocas.

La pendiente aminoró y nos situamos sobre los 2870 metros, zona en donde se encuentra el mencionado bloque. Desde allí mantuvimos altura atravesando varias canales de roca-hielo un tanto delicadas por la dureza de las placas hasta llegar a salir a la amplia Canal Norte del Cerro de los Machos. Pronto nos dimos cuenta que lo mejor hubiera sido perder altura por mitad del corral y haber cogido la canal desde más abajo (sobre los 2800 metros), y así evitar todos estos tramos de media ladera helados.


La visión desde allí de la canal, la verdad que tenía buena pinta, se trataba de un ancho corredor con una inclinación inicial de 35º en donde no era necesario el uso de cuerda, de igual manera que no te puedes caer ya que el autodetenerte con el estado de la nieve-hielo era imposible. David a lo “Ueli Steck” cogió la delantera (la verdad que no la dejaría en todo el corredor), se progresaba bien clavando puntas delanteras y con ambos piolets usados como piolet-bastón, pero en unos cuantos metros los gemelos echaban humo, a veces había algún tramo de nieve más blanda con costra dura que nos permitía meter más bota y descansar algo las piernas.

En 15 minutos habíamos ganado ya los primeros 100 metros de corredor, David iba como un tiro y como le conozco, preferí seguir a mi ritmo y dejarle marchar unos metros por delante. Después el corredor ganó algo más de verticalidad, unos 40º y se fue estrechando progresivamente hasta llegar a una curiosas construcciones situadas a 3.000 metros no sabemos muy bien para qué, pero que intuimos que para algún aprovechamiento mineral o bien de nieve.


Allí me esperó David sentado y continuamos hacia arriba los dos para llegar a un pequeño resalte en la parte donde se inicia el encajonamiento del corredor. Se trata de un pequeño resalte rocoso de un par de metros en donde hay que tirar de piolet-tracción para superarlo pero que no excede de los 50º por lo que se supera muy bien.



Tras pasar dicho tramo, nos introducimos en la parte más bonita para mí, el corredor se encajona y mantiene los 40º, se alternan tramos de nieve muy dura con otros de nieve menos dura, perfectos para tensar y relajar músculos alternativamente.


Superamos el segundo centenar de metros de corredor y llegamos a una bifurcación que tomamos por la derecha, más arriba vemos que ya el corredor se abre y pierde su forma y verticalidad.


Se terminan los contrafuertes rocosos laterales y sobre la nieve de la derecha va apareciendo la silueta del Veleta, estamos prácticamente fuera ya. Algunos tramos de roca nos cortan el paso y ahora está un poco dudoso el lugar por donde salir del corredor, parece que por la izquierda de la zona rocosa hay paso y hacia allí nos dirigimos, como siempre David en cabeza.

con el veleta de fondo
una mirada hacia atrás
salida del corredor
 La pala de nieve termina y un par de pasos laterales en algo de hielo y roca salpicada nos llevan a finalizar el corredor y salir a las palas superiores del Cerro de los Machos. Una ladera con 20º de inclinación en donde el viento no deja acumular la nieve y endurece a la vez que suelda las pequeñas piedras salpicadas a lo largo de la ladera.

Ascendemos los últimos 60 metros de desnivel charlando, hasta que comenzamos a ver el sol en el horizonte, esto nos reconforta a la vez que calienta. Vemos el gran hito de cumbre a la izquierda, pero no vamos a subir a pesar de estar a escasos 40 metros, por una pequeña depresión accedemos a la vertiente Sur, sí esa vertiente donde se ve el Mediterráneo, donde hay playas, temperaturas cálidas y climas casi tropicales.


Decidimos perder la altura suficiente como para llegar a la pista que cruza toda la sierra, ya que en altura el viento sopla con fuerza, allí en la pista paramos a comer algo y echar un trago más relajados, el sol de Enero “nevadensi” es abrasador.

Tras la parada, partimos rumbo a Carigüela que está a poco más de 100 metros de desnivel por encima, recorremos el último tramo de pista y ascendemos por la ladera de nieve algo más dura hasta llegar a la terraza del refugio. Allí observamos que nuestros compañeros ya se han ido como era normal y tras rehacer la mochila, cargados partimos por la pista del Águila rumbo a las posiciones, por tercera vez en dos días.

Refugio de Carigüela

La bajada no se nos hizo muy larga, las palas heladas de la subida, esta vez estaban algo más reblandecidas y nos permitían perder altura con rapidez rumbo a la zona del Albergue Universitario.

Centenas de personas, estaban por allí tirándose con plásticos y trineos, y es que era día de Reyes, que día mejor para estrenar juguetes y subir a pisar nieve. Aunque más que nieve era hielo ya que nos quitamos los crampones a 5 metros del propio coche.

En el Albergue Universitario estaban esperándonos David y Esther, no habíamos llegado al final mucho más tarde que ellos, ya que no habían madrugado en exceso y allí en la terraza de la instalación, con el sol en todo lo alto, nos relajamos mientras guardábamos todo el material en las mochilas, nos cambiábamos de ropa, y nos tomábamos una cerveza con una tosta de pan con tomate y jamón.

Aún era pronto y aprovechamos para comer de tapas por Granada antes de pisar “tierras mesetarias”.

domingo, 5 de enero de 2014

Canuto Norte del Veleta (PD+,300mts.)


Como no somos muy de Reyes magos, nuevamente el agradecido sol "nevadensis" nos lleva al Sur de España para aprovechar estas festividades de inicios de Enero. Vamos 4 personas; David Moreno, David Ingeniero, Esther y yo, grupo inédito pero espero que homogéneo.

Somos conscientes que un fuerte frente está barriendo la península de Noroeste a Sudeste, y por ello vamos a salir el sábado tras comer en lugar de el propio viernes, en Sierra Nevada se esperan nevadas débiles de 16:00 a 22:00 horas y un fuerte viento, por lo que esperamos que las previsiones acierten y nos regalen un domingo y lunes soleado.

La salida del sábado desde Madrid ha sido tranquila, el frente ha pasado por la mañana y hemos pasado la meseta manchega con tranquilidad, eso sí a la altura de Sierra Morena nos estaba esperando para ya no dejar de llover hasta las estribaciones de Sierra Nevada. Nuestra primera intención era vivaquear en la Hoya de la Mora una vez cayeran esas nieves esperadas, pero los primeros carteles informativos del puerto nos alertan: "nieve a 2400 metros". Hemos llamado al Albergue Universitario y nos confirman la reserva para esta noche, aunque nos indican que subamos cadenas que la cosa se está poniendo chunga para circular.

Nuevamente la naturaleza nos supera, está nevando bastante y hace un viento muy fuerte. Hemos tenido que utilizar la pala del albergue para quitar nieve bajo las ruedas varias veces y poder aparcar el coche, o más bien quitarlo de mitad de la carretera.
Ya al calor del confortable Albergue Universitario, tomamos la cena y nos alojamos en la 14 comprobando las buenas condiciones del acogedor establecimiento,  http://www.nevadensis.com/albergue.html
observando antes de acostarnos que el frente a pasado y se pueden ver las luces de Granada desde su ventana. "Esto de las web de meteo son increíbles".

Amanece un nuevo día en Sierra Nevada, hemos pedido el desayuno rápido, y salimos del albergue con la intención de dirigirnos al Mulhacén dejando las cosas en el refugio de Carigüela, para volver a dormir al refugio y el Lunes hacer la Norte de los Machos.

Cargados con las mochilas, a los pocos metros nos tenemos que poner los crampones, todas las faldas del Veleta están recubiertas por un buen tomo de hielo, es una gran placa de 4 kilómetros. Ascendemos pasando en numerosas ocasiones la carretera por encima, con las vistas hacia el Veleta que tiene una línea de nubes que no nos deja ver la propia cumbre.


Pronto ganamos altura, dejamos atrás los Panderones mientras a mano derecha los remontes de la estación están subiendo gente a Borreguiles, ya estamos próximos a los 3.000 metros de altitud, en donde el viento del Noroeste nos está helando, además las nubes han bajado, engulléndonos por momentos. Teníamos pensado echar un vistazo a las posiciones del Veleta para ver el estado del Corral pero nos va a ser imposible, ahora mismo la prioridad es llegar al Refugio de Carigüela por la pista del Águila. 


Dejando a la izquierda el Veleta nos dirigimos entre la niebla al Collado de Carigüela, parece que por aquí arriba se ha acumulado algo más la nieve., tras llegar al final de la pista, vemos algunos metros más abajo el refugio y los Tajos de la Virgen.



Llegamos al refugio y comprobamos que la nieve llega hasta la primera hoja de la puerta, abrimos la superior   y nos metemos dentro para comer algo y meter todas las cosas incluyendo sacos y esterillas. Tras un breve descanso parece que en el exterior las nubes están pasando y disipándose, el sol quiere salir entre una fina capa de nubes y mientras el tiempo se acaba de arreglar con la pala abrimos el camino para poder abrir la hoja inferior de la puerta.

Ha pasado más de una hora desde nuestra llegada y a pesar de que hace un viento fuerte de Noroeste que se agudiza en el Collado de Carigüela, vamos a subir al Veleta, ya que la idea de dirigirnos hacia el Mulhacén la habíamos descartado hacía ya algunas horas.


Bien protegidos del viento ascendemos por las cercanías de la divisoria de vertientes, entre placas heladas y acumulaciones de nieve del día anterior para llegar a la cumbre del Veleta en una media hora.


Desde la cumbre del Veleta observamos que las paredes en altura están peladas de nieve por el viento, pero no así algunos corredores. Nuestras últimas referencias de la sierra habían sido en el foro por excelencia de Sierra Nevada ( http://www.nevasport.com ), un buen foro en donde un par de días atrás vimos fotos del estado de la zona con mucho hielo y poca nieve, pero las nevadas del día anterior habían mejorado bastante las condiciones y habían poblado de nieve las canales.

Justo debajo del Tajo del Veleta observamos que el Canuto Norte se encontraba en condiciones aceptables de igual manera que "el veredón", por lo que decidimos dirigirnos al canuto en este caso David Moreno y yo a pesar de ser ya las 13:30.

Descendimos por las laderas occidentales rumbo a las posiciones del Veleta, cerca de las mismas tuvimos que perder algo de altura debido a las placas heladas inclinadas y volvimos a ascender algunos metros de desnivel hasta llegar al mismo borde de los tajos. Desde allí pudimos ver el estado de la cara Norte, la verdad que la pinta "es venenosa", parece mucho más inclinado y difícil de lo que realmente luego es.


Desde la instalación con cadena y argolla, rapelamos 55 metros de cuerda hasta llegar a una pala de nieve inclinada donde hicimos una pequeña repisa,


allí recuperamos la cuerda la guardamos y descendimos la pala de 40º hacia el fondo del Corral del Veleta, había que tener mucho cuidado ya que había nieve blanda asentada sobre hielo y había que buscar el hielo inferior para asegurar con los crampones.

Llegamos al fondo del corral y lo atravesamos rumbo a un corredor que daba acceso a la franja de nieve horizontal, desde aquí ya parecía más sencillo el corredor.


Antes de entrar al mismo y debido a los cambios del estado de la nieve, y sobre todo a la presencia de placas de hielo bajo la nieve caída la tarde-noche anterior, decidimos progresar en ensamble siempre con un par de seguros por medio.

Una vez encordados, ascendimos el corto corredor de 35º para montarnos en la faja de nieve horizontal, la nieve estaba en buenas condiciones y se podía progresar bien por la ladera ahora de unos 25º de inclinación, eso sí con una buena caída lateral y con tajo de roca por arriba y por abajo.


Con rapidez nos situamos bajo el tramo más complicado del itinerario, se trata de un afloramiento rocoso que debido a la poca cantidad de nieve acumulada se tapiza de "verglace", desde allí parte un corredor estrecho a izquierdas que va a salir al tubo o canuto final del Veleta.


En este tramo montamos un largo de cuerda y progresamos protegiendo en roca con 4 o 5 seguros intermedios. El tramo más complicado estaba en buenas condiciones y fue una corta travesía lateral de unos 3 metros a izquierdas con buena nieve dura y hielo con algo más inclinación.


Tras salir del tramo más comprometido en buenas condiciones, continuamos progresando por el corredor hacia izquierdas, zona donde se estrechaba y se quedaba en un par de metros de anchura.


Tras el estrechamiento el aviso que tan sólo me quedan 5 metros de cuerda, ahora hay que subir a meterse al propio canuto y toda la roca está recubierta de fino hielo, así que con piolets en mitad del corredor monto reunión para asegurar a mi compañero, que asciende y me dobla otros 50 de cuerda sin seguros esta vez, para montar una reunión superior donde estar cómodos para guardar las dos cuerdas.


Ya estamos los dos metidos en el canuto final del veleta, este tramo tiene una inclinación mantenida de 40º, con algún corto tramo de 45º y vamos progresando sin cuerda, hay tramos de nieve blanda y otros más dura, que vamos alternando.


Son unos 100 metros de desnivel finales, hay tramos que nos permiten ir con piolet bastón y otros más duros en los que tenemos que clavar la hoja del piolet.


A las 16:45 y tras 2 horas y media desde el rápel salimos del corredor. Ahora teníamos dos posibilidades; una ascender por la Fidel-Fierro hasta la cumbre del Veleta, que se trata de un largo rocoso de IIº+, que ya he realizado en algunas ocasiones y con numerosas terrazas cómodas para progresar, y otra rapelar desde la instalación existente hacia la vertiente Sur para coger la pista que nos llevará al Refugio de Carigüela.

Optamos por esta segunda opción, por no cargarme los nuevos G-14 en el largo de roca y por ser más tranquilo el rápel y la posterior pateada al refugio. Rapelamos los 60 metros de cuerda que nos dejaron en una ladera con poca inclinación, que nos llevó en escasos 5 minutos hasta la pista principal que cruza la sierra. Por ella y ya más relajados fuimos ascendiendo las palas que nos llevaron con un último esfuerzo hasta el Refugio de Carigüela donde nos esperaban nuestros compañeros.

Llegamos a las  17:30, era la hora perfecta para disfrutar de los bellos atardeceres "nevadensis" que llenaron de tonos anaranjados los Tajos de la Virgen, Nevero y Cartujo a la vez que veíamos descender el mercurio hasta los -2ºC.
Nos metimos al resguardo del refugio, una agradable charla de tarde dominical terminó por darnos hambre y sueño, así que hicimos caso a los cuerpos y nos metimos pronto a los sacos con los grupos y objetivos establecidos. Mañana David Ingeniero y yo a la Norte de los Machos, veremos si los Reyes nos han dejado algo a las 5 de la mañana, hora de "tocata".