sábado, 7 de diciembre de 2013

Pico Boum, PD+, parte 2

aproximación en: http://pelegrinajes.blogspot.com.es/2013/12/tresmiles-por-el-valle-de-remune-parte1.html

El móvil sonó a 2.500 metros, eran las 8 de la mañana, bastante tarde pero la verdad que no había necesidad real de madrugar más, ya que el objetivo el Pico Boum lo podíamos ver desde nuestro campamento y la aproximación no nos iba a llevar más de un par de horas sólo.


En cuanto nos quisimos vestir e iniciar las tareas de la ingesta matinal, ya teníamos el sol dándonos por el cogote y asomando por encima de los Montes Malditos. La verdad que no lo tomamos con relajación viendo el objetivo tan cercano y hasta las 9:30 no iniciamos la marcha en dirección al objetivo.

Pico Boum en el centro de la imagen
No hacia frío para ser Diciembre en el Pirineo, unos 0º y sin viento. La nieve no había compactado aún lo necesario pero nos dejaba una pequeña tregua y algo rehelada por la superficie nos permitía progresar hacia las paredes sur del Mall Barrat sin hundirnos demasiado.


Ganamos altura bruscamente de un inicio y pronto llegamos a las zonas altas y con menos pendiente del Glaciar de la Graba, cubierto de nieve en su totalidad, sólo nos quedaba llanear un poco evitando las depresiones y dirigirnos hacia el corredor Sur, vía que íbamos a intentar y en donde todas las reseñas que teníamos, explicaba su ascenso en verano, por lo tanto no sabíamos las condiciones reales de su ascenso.


Tras dos horas de aproximación con tramos de nieve de todos los tipos, nos situamos en la vertical de la canal Sur, desde allí pudimos apreciar que estaba cubierta de nieve y que el corredor no parecía tener una dificultad muy elevada, eso sí como habíamos leído la roca estaba muy suelta, la protección era poca y la nieve iba a estar en muy mal estado.


Ascendimos las últimas palas hasta llegar a la entrada de la canal, allí tuvimos que hacer unas plataformas en las rimayas, para poder ponernos de buena manera el arnés y organizar todo el material y cuerdas.
La idea inicial era hacer dos largos de 30 metros hasta la arista y desde allí superar las dificultades que pudiéramos encontrar. Hicimos dos cordadas, una de dos y otra de tres para progresar con dos cuerdas y al estilo de escalada clásica, dejando la primera cordada los seguros puestos a la segunda.

LARGO 1º: (30 mts, 50º):

Iniciamos la escalada por nieve muy blanda, la cercanía de la roca que se calentaba por momentos hacía que toda la nieve se derritiera, ya me costó salir del agujero de la rimaya de la roca, pero tras salir pude progresar mejor por una zona a 40º de inclinación y con nieve más dura.


El corredor se estrechaba y a unos 15 metros, un pequeño resalte de roca, por encima del mismo había algo de hielo, que nos iba a venir perfecto para clavar y superarlo.





Unos 10 metros más de ascenso por nieve blanda a 50º y una nueva franja de roca que cortaba el paso, por la derecha intenté limpiar de nieve un estrechamiento, pero no había nada para asegurar, así que me dirigí a la izquierda y allí metí un friend, para llegar en una corta travesía a derechas a la base de un nuevo resalte donde había dos cordinos en un puente de roca, allí realicé la primera reunión.

LARGO 2º, (30 metros, 60º, M4):

Tras recuperar a Jacobo inicié el segundo largo, se trataba de un muro de mi misma altura, lo protegí con un mini fisurero un tanto precario y en algo de hielo por encima pinché para superar el muro con los crampones en roca chillando. Había un tramo de nieve blanda, bastante cómodo para buscar como asegurar el siguiente paso, los seguros como todo el itinerario son muy malos y no hay casi nada, así que en una fisura muy fina un  clavo metido de aquella manera y aupa!.


Buscando la nieve dura con los piolet para poder subir el nuevo resalte rocoso y salir a un pequeño amontonamiento de nieve sobre una roca, desde allí a izquierdas sube una pala de nieve blanda, que empleamos para progresar mejor, en un inicio tiene unos 55º, pero poco a poco va pendiendo inclinación para salir 20 metros después a la arista, desde donde se puede ver la vertiente francesa.

Jacobo subiendo el segundo largo hasta la arista.
LARGO 3º, (30 metros, 60º):

Desde la arista el panorama no es muy halagüeño, hacia el Este la arista se afila y la nieve blanda no da mucha estabilidad. Me asegura Jacobo y continuo progresando, intento agarrarme a roca con las manos y así tener más confianza, un par de seguros en roca y me sitúo bajo un entrecho corredor cortito con una buena inclinación, no se puede proteger nada y la nieve está muy blanda, así que hay que confiar en la misma.
Poco a poco veo que la huella es profunda y aguanta, así que salgo a la parte alta del Pico Boum, desde donde veo que ya las dificultades han terminado hasta la cumbre. Allí la tercera reunión en un bloque soldado a la nieve con una buena capa de hielo y a recuperar al compañero.


Ya los dos en la reunión, dejo el cordino puesto ya que nos va a venir bien para descender rapelando y continuamos encordados por la arista, ahora primero Jacobo.


Mientras le doy unos metros a Jacobo mis compañeros van llegando a la segunda reunión.

salida del segundo largo, desde la reunión del tercero.
Según las reseñas, había alguna dificultad más hasta la cumbre, una pequeña brecha que en nuestro caso esta tapada por la nieve y sólo nos queda caminar para llegar a la cima del Pico Boum señalizada con uno hito. Desde allí las vistas son increíbles hacia los Montes Malditos.


Tras 10 minutos llegan nuestros compañeros de la segunda cordada a cumbre,


¡alegría!, hemos llegado los 5 arriba, aunque con tanto largo se nos ha ido bastante tiempo entre reuniones, en el planteamiento para la jornada de hoy, habíamos pensado rapelar hacia la vertiente francesa y dirigirnos al Maupás pero por las horas que son esto va a ser imposible.


Y tras comer algo y recuperar fuerzas, iniciamos la vuelta por la arista primero y posteriormente montando tres rápeles que nos depositarán en la base del corredor.


Allí nos volvemos a reunir el grupo y recogemos todo el material para dirigirnos de vuelta a las tiendas, esta vez con la huella abierta ya y de bajada, sólo nos lleva una hora y cuarto llegar a las tiendas.


Se agradece cuando llegas, aprovechar algo de sol para no quedarte destemplado totalmente, lavarte, relajarte o simplemente derretir nieve algo más cómodo que no con el sol tras las montañas.

Para la jornada próxima, estamos dudando qué hacer, finalmente dos de los compañeros van a descender y otros tres intentaremos ascender algunos tresmiles de la zona del Ibón de Maupás, concretamente el Rabadá, Navarro y la Tusse de Remuñe, veremos a ver.......

Jornada siguiente en:
http://pelegrinajes.blogspot.com.es/2013/12/tusse-de-remune-y-pico-rabada-parte-3.html

viernes, 6 de diciembre de 2013

Tresmiles por el Valle de Remuñe, parte1

Por tercer año consecutivo las primeras festividades de Diciembre nos ofrecían tiempo anticiclónico, y por cuarto año seguido el destino iba a ser Pirineos. Esta vez la idea primitiva era montar la tienda en una zona alta sobre nieve y desde allí realizar incursiones hacia varios picos de tresmil metros.

Alejados de la idea de dirigirnos como otros años a zonas más pobladas como Monte Perdido o Vignemale, esta vez el destino iba a ser el pequeño y escondido Valle de Remuñe, empequeñecido por sus grandes vecinos Benasque y Estós.

El equipo estaba formado por 5 miembros, todos ellos peculiares y cada uno con sus taras y cualidades. Bien definido a posteriori como el ejército de Pancho Villa.

El Jueves salimos el primer coche de Madrid, salimos pronto y llegamos a Benasque sin las prisas de otras veces, tuvimos tiempo de cenar tranquilos y de buscar un lugar secreto donde dormir alejados de la nieve que cubría las calles de Benasque.
Nos levantamos a las 8:00, habíamos quedado a las 9:00 con el segundo coche en la gasolinera de Benasque y pronto surgió el primer contratiempo; nuestros compañeros se habían equivocado de carretera y por si fuera poco los había retenido la Guardia Civil una media hora. Ir por el Pirineo con una citroen express con baca de hierro forjado y de 15 años es lo que tiene.  

A las 10:30 llegaron nuestros compañeros a Benasque como un matrimonio recién discutido y subimos por la carretera dirección a los Llanos del Hospital, bueno nos quedamos en la barrera anterior desde donde salen los dos últimos kilómetros finales de la carretera A-139 del Valle de Benasque que estaba cubierta de nieve.

Aparcamos y le dimos los últimos retoques a las pesadas mochilas, mientras observábamos que en el cielo no había ni una sola nube y que el termómetro marcaba unos 3ºC, algo extraordinario para estas fechas.

Finalmente unos minutos pasadas las 11:00 de la mañana partimos por la carretera en busca del final de la misma donde sale el Valle de Remuñe. El primer contacto con la nieve fue algo negativo, el manto estaba un tanto blando y nos hundíamos bastante, tratábamos de pisar varias huellas de raquetas de nieve que nos permitían mantenernos algo más estables pero pronto nos dimos cuenta que la jornada que teníamos por delante iba a ser de las duras y míticas.

Tras 45 minutos llegamos al final de la carretera, habíamos cruzado minutos antes el Torrente de Remuñe y ahora estábamos ante el indicador del valle que salía a mano izquierda. Hacia la derecha teníamos el Valle de Benasque en todo su esplendor, el hospital abajo en el llano, las pistas de esquí de fondo abiertas y las montañas fronterizas como el Salvaguardia o La Montañeta en su punto.

Cambiamos de rumbo hacia el Oeste y seguimos unas huellas de esquís y de raquetas. Nos adentramos en un bonito bosque de pino negro, en donde el itinerario viraba entre los seres vegetales. Cada tres pasos metíamos la bota hasta la rodilla en agujeros y en arroyos, esto estaba impracticable y nos adelantaron un par de grupos más con raquetas y esquís. Pronto supimos que nuestro destino de esta jornada que era el Ibón de Maupás no iba a estar a nuestro alcance debido al gran espesor de nieve caída y su estado pésimo para progresar. Ahora se nos presentaba una duda: ¿donde acampar?. El Valle de Remuñe se trata de un valle muy profundo en donde en todo su fondo no da el sol en todo el día y vivir allí durante horas de tarde y de mañana puede ser muy duro con temperaturas bajo cero. Veremos a ver.


Nuestra progresión entre pinos continuaba siendo penosa, aunque el paso de más grupos nos había endurecido algo la huella y había creado una especie de senda que en ocasiones aguantaba estable. Nos aferrábamos a salir de la zona de pinos y llegar a los mantos continuos de nieve donde esta se compacta más debido a que la da el sol y se va transformando. Así fue y tras salir del pinar, parece que la cosa mejoró, ascendimos unas pendientes de nieve hasta llegar a un pequeño collado, anterior a los Ibones del mismo nombre.
Realizamos una parada y comimos algo, el viento soplaba bastante fuerte de Este y todas las personas que por el valle paseaban estaban ya de vuelta, eran las 14:00 y los restaurantes de Benasque les esperaban.

Desde allí podíamos ver casi todo el valle en su totalidad; al fondo la característica Forca de Remuñe con su cumbre bífida de casi 3.000 metros y delante nuestra un valle umbrío estrecho y con bastante nieve acumulada.

Como placas solares, acumulamos unos minutos de sol y es que iban a ser los últimos del día, y continuamos con las pesadas mochilas en la espalda, pensando que íbamos a plantar la tienda donde ellas nos hicieran clavar la rodilla.


El itinerario nos adentro en la estrechez del valle, dejamos un puente de madera a mano izquierda y continuamos manteniendo altura mientras la temperatura descendió bajo cero. 

Eran las 15:00 y teníamos claro que el fin de etapa tenía que ser como mucho a las 17:00 para poder montar las tiendas con luz natural, con dos horas por delante poco se puede progresar en el valle con la nieve en un estado tan pésimo y más a estas hora de día. Nos encontrábamos a la altura del Ibón de Remuñe (éste esta escondido tras una morrena y no era visible desde el camino) y hacia la derecha ascendía una gran canal por donde la línea del sol y sombra ascendía con rapidez.

Propuse ascender por allí, a pesar de que ningún itinerario ni de mapa, ni balizado con hitos lo hiciera, me parecía una canal muy amplia que no superaba los 40º y el montar la tienda a 2.200 o 2.300 en el valle nos iba además de helarnos sin sol a dejar los objetivo muy lejos para las jornadas próximas.

La idea se aceptó bien el el grupo y comenzamos a hacer relevos para abrir huella trazando amplias zetas en la canal, fue un trabajo muy duro con todo el peso y cada uno aportaba lo que podía mientras el Pico de Alba y su cresta con sus 7 gendarmes nos observaba aún iluminada.




Tras una hora de trabajo, habíamos ganado 300 metros de desnivel, estábamos a 2.500 y sobre el  mapa observamos un poco más arriba unas cotas de altura situadas a 2.560 que podían ser un lugar bueno para montar las tiendas. El grupo ya estaba tocado, en una primera depresión quisimos quedarnos, ya unos con calambres, otros desfondados, pero ascendimos un poco más en busca del punto exacto indicado en el mapa y bien que acertamos.

Llegamos a un par de depresiones, protegidas por dunas de nieve, con vistas al Pico Boum, aún iluminado,  al Aneto, Maladeta e incluso Perdiguero un lugar precioso e ideal, hasta donde había merecido la pena ascender.




La cuerda del grupo se estiró, y pasaron unos minutos hasta que llegaron los últimos con todo el material para poder realizar tareas de campamento; primero con la pala de nieve hicimos los huecos y alisamos el suelo dejando la nieve sobrante como parapeto lateral, después montamos las tiendas y las aprovisionamos con todo el material subido.


Tras las tareas disfrutamos con los últimos rayos de sol hacia las Maladetas y con el Perdiguero siendo venteado desde el Este. La temperatura era fría y decidimos meternos a los sacos ya, para entrar un poco en calor y descansar de la paliza del ascenso con mochilón. Nos vino bien el descanso, charlamos y nos relajamos un poco antes de salir de nuevo de los sacos y deshacer nieve para hacer un par de litros de agua por cabeza y terminar la jornada con una cálida cena pirenaica.  


jueves, 28 de noviembre de 2013

Vía Emilio al Pico la Miel (6a/6a+, 130mts.)

Había ganas de una clásica antes de que el invierno se metiera con ganas en la sierra, ha caído ya una borrasca gorda y ha dejado nieve, pero habrá que esperar a que esta asiente. "El veranillo de San Martín" ha dado una tregua a finales de Noviembre y no podemos desperdiciar estos días sin escalar.

Llevamos unos cuantos meses sin hacer escalada clásica, el himalaya se ha llevado su parte, otra parte la boda de Juanjo y para rematar la construcción de la sala búlder, todo ello no nos ha permitido sacar los cacharros de paseo, pero nos ha aportado otras que seguro que nos dan alas para hacerlo ahora.

Nos dirigimos a la Cabrera un día entre semana a las horas centrales del día, estábamos aparcando a las 11 de la mañana con un día radiante, nada de viento y el sol calentando las paredes Sur. ¡perfecto!.

Con la vista puesta en la Vía Emilio al Pico la Miel nos metimos entre las encinas rumbo a su base, las trepadas te van poniendo a punto y la pendiente te calienta para llegar a pie de vía en condiciones óptimas.



Aproximación: Desde la gasolinera repsol de la Cabrera ascender en dirección al Callejón Soyermo, tras media hora de aproximación y antes de entrar a la umbría del Callejón tomar senda hacia la izquierda primero se asciende y después se destrepa junto a una encina para salir a una gran plataforma de granito inclinada. Desde allí salen la Ezequiel, Jose-Andrés y la Emilio.

Largo 1º (6a+, 30mts.): El largo comienza por el diedro inicial de la Ezequiel, tan sólo comparte con ésta los dos primeros metros ya que desde allí sale una fisura fina de dedos, es bastante corta y pronto se ciega, tenemos una chapa a izquierdas para asegurar el paso de 6a y salir. Unas fisuras horizontales fáciles IVº nos llevan a una nueva placa 6a+ algo lavada, tiene dos chapas para asegurar y tiende un poco a izquierdas. Desde allí nos queda superar un corto muro donde está la primera reunión de la vía Durruti 6a+ y continuar unos metros más fáciles hasta la reunión final que comparte con la Ezequiel, unos 5 metros por debajo de la característica cueva de esta vía.

Con nuestro sofisticado método de la pajita más larga, echamos a suertes quien empieza,... le toca a Juanjo jejeje. Mientras se cuelga todos los cacharros voy estirando las cuerdas. Ejercicios de calentamiento y comienza la escalada, se mete con decisión a la fisura, es una fisura de dedos un pie por cada lado en adherencia y llega al final de la misma, aquí chapa en el seguro fijo y tirando de regleta con mano derecha saca el paso de 6a.


 Continua ascendiendo por la zona fácil hasta llegar a la placa de arriba, ¡esto ya es otra cosa!, intenta primero sin aceramientos pero no puede, luego pone el pie en la chapa de abajo y no llega a la de arriba, le faltan pocos centímetros para chapar, lo intenta pero está algo lavado el granito y cae algunos metros por la placa hacia abajo.


 Lo intenta de nuevo pero imposible, entre sus quejidos comenta que las placas de la Pedriza son más benévolas que las de la Cabrera y nuevamente la montaña nos pone en nuestro sitio, ¡esto de la adherencia es otra cosa y no se entrena en ningún rocódromo!, además de coco vamos justos, 5 meses sin escalar clásica son muchos.
Le descuelgo y me cede el paso para probar, a fin de cuentas con tanta chapa esto es prácticamente deportiva, llego a la famosa placa con la cuerda por arriba, desde allí me toca abrir, a la primera de cambio no veo ningún canto para pies la placa está inclinada y no me parece ni de lejos de Vº+ como pone en algunas reseñas. Acerando en la chapa inferior me equilibrio en ella con el pie e intento varias veces subir, no, no, no me quedo así que voy a intentar con un salto agarrarme de la chapa superior (ya se que el método  dice nunca hacer ésto, pero son tan sólo 10 centímetros) así que a fin de cuentas no está muy lejos.  Me tiro a por ella, logro agarrarme y meto express y cuerda, ya estoy asegurado y salgo por la izquierda de la misma a una terraza con una reunión, donde meto otra express y continuo superando el muro por la parte derecha. Ascendiendo y llego a otra reunión equipada, esta es la correcta, pero como Juanjo me había dicho que tenía que ir hasta la cueva, soy obediente y continuo hasta la entrada a la cueva por terreno fácil.
Pronto me doy cuenta que tenía que haber montado la reunión abajo, así que monto una "a cañón" con 4 friends y subo a Juanjo hasta la reunión buena. Ya él desde allí me descuelga los 4 o 5 metros hasta la terraza donde se encuentra la "oficial". ¡Vaya larguito chapucero que nos ha salido!, pero bueno, la esencia de la escalada clásica es ascender usando diferentes métodos y solucionando los diversos problemas que te vas encontrando.

Largo 2º (Vº, 25mts.): Se sale de la reunión superando un primer murete, hay un gran bloque encima y se supera por la derecha para subirse en el mismo a una cómoda terraza. Desde allí sale una fabulosa fisura (de las imprescindibles de la cabrera), es estética y entra todo tipo de aseguramientos, además tiene diferentes regletas laterales para progresar más cómodamente. Tras la fisura se sale a izquierdas a una nueva terraza cómoda donde comparte reunión con la Ezequiel.

Ya en la reunión comienzo el segundo largo con ganas de meterme en la fisura, pero antes de ello tengo el corto muro que había superado antes, en lugar de pasar el bloque por la derecha, tengo que hacerlo por la izquierda para ir a por los friends de los que me había descolgado Juanjo para volver a la reunión. Con una corta travesía a derechas me monto en el bloque y ya estoy en la base de la fisura, tiene una pinta estupenda y es bastante vertical.


La parte inicial es la más dura y en lugar de entrar por la misma me aúpo por la parte derecha apretando un poco en regletas de dedos para ya montarme en la pared, ahora sí voy en busca de la fisura, se protege perfectamente con fisureros medianos. A unos cuatro metros del inicio hay un paso de empotre de manos en la fisura para progresar, pero tras el mismo la dificultad va descendiendo y van apareciendo buenos agarres que te llevan a una cómoda plataforma a la izquierda donde está la reunión compartida con la vía Ezequiel.

Largo 3º (6a, 30 mts.):  Se trata de un largo poco evidente. Se sale por unas chapas blanquecinas situadas a la derecha de la reunión, hay un paso un tanto atlético de 6a para montarse en un reborde e iniciar la escalada, tras las dos chapas el largo tiende a izquierdas hacia la fisura de la Ezequiel para posteriormente ascender hacia derechas y llegar a un muro vertical protegido por una chapa. Es un paso alto de Vº+ que nos saca de la zona vertical y a pocos metros de la reunión.

Le tocaba a Juanjo, el primer paso se las trae, menos mal que se puede chapar la primera desde abajo y te quita la caída, es un paso de subir el pie muy alto e ir equilibrando el peso para montarte en un pequeño reborde.


Ahora a pesar de que el largo te lleva a izquierdas, es mejor buscar los buenos agarres de la parte derecha y una vez subidos, realizar una travesía de dos metros hacia una fisura invertida situada a la izquierda. Te montas en el bloque de la fisura y continuas a izquierdas hasta la canal de la Ezequiel, allí se puede proteger bien pero cuidado porque nos hemos salida de la vertical del largo y la cuerda puede pesar cuando llevemos unos cuantos metros más, así que conveniente meter un cordino largo.


Ahora hay que salir a derechas, no hay pies buenos, así que la confianza es fundamental para salir Vº de la canal de la Ezequiel, un paso lateral y llegamos a buenas manos que nos permiten ascender más cómodamente hasta situarnos bajo un muro muy vertical.


Hay una chapa alta para proteger el paso, tan alta que casi tienes que hacer el paso delicado para poder chaparla, tiene buenas manos pero muy bajas y tienes que apretar en una regleta de mano superior mientras chapas Vº+. Se sale del muro por la parte derecha y se continúa ya por terreno fácil hasta llegar a la reunión.

Largo 4º ( Vº+/6a, 30 mts.): Para el cuarto largo enlazamos con el último del Espolón Manolín. Es un largo bonito, se ascienden un par de metros con buenos pies y excelente protección con friends medianos. Una fisura ancha a la izquierda y una estrecha a la derecha por las que hay que ascender. Tras salir, se llega a un nuevo paso un tanto raro: un corto muro de poco más de un metro sin agarres, en adherencia o equilibrio se asciende por terreno fácil para llegar a una brecha formada entre dos grandes bloques, hay que subir por su fisura y salir sobre el bloque de la derecha, ascender ya facilmente por sus numerosas setas y llegar a la última reunión con un gran cable de acero.

Me toca a mí, por delante un buen largo, ya lo he hecho en otras ocasiones de primero y de segundo. Voy subiendo pies cómodos lo más alto posible para meter doble seguro en la fisura ancha, lo que me dará la suficiente seguridad como para poder echar el cuerpo a la derecha y en bavaresa ir ganando centímetros a la roca y salir de la fisura, tiene un corto apretón que se hace bien.


Tras salir de la fisura llego al "paso tonto", se trata de un pequeño murete de poco más de un metro, se protege regular con un friend mediano y la caída es mínima, pero en adherencia andará por el 6a+, soy consciente de que las veces anteriores lo he sacado de otra manera, pero no la encuentro por momentos. Casi un minuto me lleva el jugar con los pesos y oposiciones y sacarlo para continuar por terreno fácil hasta dos grandes bloques.
Entre los dos forman una fisura ancha, tan ancha que no vale ni el más grande friend que llevo, con una cinta se asegura la caída en una seta baja que nos servirá además para poner el pie en cuanto nos aupemos al bloque. Sólo me queda ascender por setas fáciles y llegar al cable de acero que forma la última de las reuniones de la vía.

Sube Juanjo y ambos caminamos ya por zona fácil hasta la cumbre del Pico de la Miel, hay que hacerse la típica foto de ascenso. Son las 16:00 horas de un día entre diario de otoño y aunque el leve viento de Norte nos incomoda, estamos contentos, no todo el mundo puede en el mismo día trabajar y practicar escalada clásica.


Tras las fotos, iniciamos el descenso, la luz del día es corta y tenemos que "laborar" así que bajamos a toda prisa por el Callejón Soyermo, donde se encuentra el típico IIIº de destrepe, que aún te hace sudar antes de llegar a tus mochilas.


Junto a las mochilas disfrutamos de los últimos rayos de sol débiles de Noviembre y guardamos todo para bajar al coche, aunque hemos empezado mal, la vía ha sido bonita y muy variada, además nos hemos encontrado bien tras algunos meses de parón clásico, así que no se puede pedir más y contentos en el restaurante donde tenemos el coche planeamos la siguiente y un calendario para el 2014 lleno de ilusiones y escaladas.



domingo, 24 de noviembre de 2013

Por los bosques de Valsaín

Las primeras nieves de la temporada han caído en nuestra sierra, además desde el pasado verano es el decimo quinto Parque Nacional de España, así que hay que ir a apreciarlo en su máximo esplendor invernal.

La ruta propuesta era ascender a Peñalara (la mayor altura) desde la Granja de San Ildefonso, se trata de un itinerario de 20 kilómetros y 1.300 metros de desnivel, idóneo para una buena jornada de montaña. Todo este itinerario recorre los pinares de Pino Silvestre de la vertiente Norte de la Sierra de Guadarrama, bosques explotados y regulados desde años inmemoriales.

El domingo partimos algunos miembros del club a tierras segovianas, había ganas de pisar nieves, sabíamos de la gran nevada pero no éramos conscientes de que ésta había caído en cotas tan bajas en la vertiente Norte por esta zona. Ya bajando del Puerto de Navacerrada hacia Valsaín con el coche, vimos que iba a ser imposible llegar a Peñalara.

Aparcamos junto al muro de los jardines de la Granja y desde allí partimos entre robles por sendas y pistas paralelos al Arroyo de la Chorranca,


como la idea inicial de ascenso se había truncado, pues disfrutamos de una ruta circular, uniendo, pistas, sendas, arroyos y tramos donde atrochamos por donde quisimos abriendo huella.


Tardamos unas tres horas en llegar a las proximidades del Chozo Aranguez, nos quedamos a unos 50 metros de desnivel del mismo pero la cantidad de nieve acumulada, unos 30-40 centímetros, mas la niebla nos quitaron la motivación de llegar a algún lugar.




Con ver la cantidad de nieve caída en la zona ya salimos contentos, así que nos bajamos  por la pista hacia el Cerro del Moño de la Tía Andrea


 y continuamos por el Arroyo de los Neveros y su pista hasta llegar a la zona baja de robledal donde parece que la nieve ya escasea.


Así empleamos algo más de 6 horas en una bonita ruta circular, donde hemos matado un poco la "gusa" de pisar nieve y vamos haciéndonos una idea de lo que nos espera en este invierno.

martes, 5 de noviembre de 2013

Bosque de Zabaleta, Irati

Con un equilibrio mental poco usual a estas alturas de año, tras la recién llegada del Himalaya apetece dar una vuelta esta vez algo más solitario por nuestra geografía. Aprovechamos unas festividades entre semana y marchamos al Norte en familia.

La zona elegida es Navarra, los valles pirenaicos nos habían enamorado casi 10 años atrás y nos apetecía volver por esas tierras y más repitiendo en esta época del año como es el otoño, los bosques mixtos de hayedos y abetos han sido cuidados desde hace muchos años, ya que madera de estos bosques fue empleada para la construcción en el siglo XVI de buques para la armada invencible, y gracias a ello podemos disfrutar en nuestros días de uno de los bosques más bellos de España si no el que más.

Partimos de Madrid con la intención de hacer paradas, la primera fue la Plaza del Pilar de Zaragoza y la segunda el Parque Natural de las Bárdenas Reales, merece una visita este semi-desierto de tonos ocres situado a tan sólo 10 kilómetros de uno de los ríos principales de España, como es el Ebro.


La segunda para tras la comida fue Olite, villa medieval que su castillo conserva aún un ambiente feudal imponente.


Con las luces del atardecer nos dirigimos al área pirenaica navarra, más concretamente al Valle de Salazar y a sus últimos pueblos Ochagavía, Ezcároz y Oronz. Alojamiento rural al canto para disfrutar de la zona.

Tras madrugar nos dirigimos a la selva de Irati desde Ochagavía, su acceso se realiza cruzando la Sierra de Abodi por el Puerto de la Tapla situado a 1360 metros, zona por donde ya no hay ni árboles, desde el puerto un descenso acusado nos va introduciendo en toda la "selva" comenzando a apreciar la belleza del paraje hasta llegar al aparcamiento junto a la Ermita de las Nieves.



SELVA DE IRATI, BOSQUE DE ZABALETA

El sendero elegido fue el 63A, balizado en verde y blanco, y que nos introduce por el bosque de Zabaleta en el interior de la Selva de Irati. No es muy duro y se trata de un paseo de corta duración (3 horas y media) por la parte Este de la selva. Su longitud es de 12 kilómetros y su desnivel de 650 metros. Eso sí pero su belleza es el principal incentivo y más aún en estas fechas cuando las hojas se reparten por igual en el suelo como en los árboles.


puedes pasear entre pequeños arroyos,


agradables sendas,



mucha humedad por todos lados,


bosques de cuento,


tranquilos cauces rocosos, 


bosques mixtos,


grandes extensiones de hayas autóctonas,


siempre siguiendo las marcas del itinerario,


algunos tramos de pista,


Todos estos parajes no tienen que ver nada con los del himalaya, pero te aportan una paz y tranquilidad similar a las de aquellas tierras.

Tras el itinerario nos dedicamos a tareas culinarias por la principal población del valle Ochagavía para degustar el típico "ajorriero", "judías con almejas" y "cuajada con miel", todo ello bañado con un vino de la "ribera baja navarra".


Aún nos quedaba por disfrutar del viaje con los paisajes de los bosques de la Sierra de Abodi,


los bosques de galería del Río Esca,


 los cortados de la "foz de Arbayún"


y el románico soriano.