sábado, 8 de diciembre de 2012

La Galana por Cinco Lagunas

Este año como todos los años el puente de Diciembre prometía, cuatro días festivos consecutivos en los que la idea básica era salir a la montaña, donde? pues eso importaba menos. La idea inicial fue al Pirineo Navarro, pero las grandes nevadas de los días anteriores a nuestra llegada nos decían que poco más íbamos a hacer que paseos por bosques nevados. El plan B era Málaga, allí por las Serranías de Ronda y sobre todo el "prohibitivo Caminito del Rey" era la segunda opción pero un Viernes lluvioso y el encarecimiento del viaje tambien me echaron para atrás (aún así algunos compañeros fueron y lo pasaron muy bien).
Habría que mirar más de 10 añós atrás para que un día de la constitución no me pusiera una mochila en la espalda, las cosas son así, ¿estarán cambiando? Por supuesto que no me iba a quedar en casa todo el puente y el Viernes quedé con algunos compañeros del club para dirigirnos a Gredos, ya que no había nevado mucho y daban un fin de semana bastante soleado, eso sí y frío.
A las 6 de la tarde partimos rumbo a Hoyos del Espino, en el coche montados viejos y nuevos amigos (lo de los 27 años del coche de Jacobo merece una mención), llegamos sobre las 9 a "Hoyos" y cenamos unos bocadillos en un bar del pueblo. Desde allí a la cabaña de Pescadores que estaba ocupada y para no montar mucho jaleo ni molestar nos dirigimos a Navacepeda de Tormes en donde encontramos un pequeño techito para pasar la noche los 6.

 
SÁBADO 8 DE DICIEMBRE: Aproximación a Cinco Lagunas
 
Por la mañana temprano y aún de noche nos despertamos para desayunar, recoger y dirigirnos con los coches a la población cercana de Navalperal de Tormes, tras atravesar la población descendimos a la Vega del Tormes donde en unos nuevos aparcamientos dejamos los vehículos para iniciar la ruta, no sin antes organizar las cargadas mochilas para pasar la noche allí arriba en Cinco Lagunas.
 
Con 0º en el termómetro partimos del aparcamiento y atravesamos el Tormes por el puente tomando una pista bastante amplia y con pendiente, bordeamos la Cuerda del Cancho y descendimos nuevamente a la Garganta procedente de la unión de los cauces de las Gargantas de Gredos y del Pinar, cruzamos nuevamente el largo puente y continuamos en ascenso por la pista hasta llegar a una curva cerrada donde nuestro itinerario se separa de la pista.
Desde allí tomamos una senda que mantiene altura entre robles y que en esta época tapiza el suelo de hojas secas para finalmente perder algunos metros y cruzar la Garganta del Pinar entre antiguas fincas de labor separadas por vallas de piedras.
 
 
Llegamos a la separación de gargantas como reza el cartel delante de un gran hito de piedras; a la izquierda a la Garganta de Gredos (Laguna Grande de Gredos) y a la derecha Garganta del Pinar (Cinco Lagunas). Nuestro itinerario nos lleva por la del Pinar (aunque pinos no haya ninguno).
 
Vamos dejando el barranco a la derecha y la senda aunque al principio gana algo de altura discurre paralela al cauce entre los últimos robles y los primeros piornos, ya se van viendo las cumbres nevadas y sobre todo Cabeza Nevada a la izquierda que destaca por su mayor cercanía.
En un par de horas el fondo del valle se ensancha y algunos prados de ganado que ahora pueblan cabras montesas nos reciben con una buena helada.


Ahora apenas ganamos altura y notamos que estamos llegando al final de este tipo de valle abierto y con vegetación donde ha quedado algún resto de nieve, hasta que tras 2 horas y media llegamos al Chozo de la Barranca donde realizamos una parada. El chozo está bastante bien, lo noto algo arreglado desde la última vez y el único pero es que algunos se empeñan en hacer fuego para calentar y lo que hacen es llenar de hollín el interior, tintar de negro las paredes y cogerse un colocón de humo, por no hablar del olor que se te queda durante todo el año en el saco de dormir, ya que como se ve no tiene salida de humos ni chimenea el chozo.

 
Tras comer algo junto al chozo iniciamos la marcha, ahora el camino se torna más vertical y la senda comienza a trazar zetas para ganar altura entre el lecho rocoso de la garganta. Se comienzan a ver los rasguños de los glaciares en todas las rocas tanto de los laterales en las que el valle va tomando forma de "U" como en su base con placas lisas de granito comidas por el glaciar. Hay que tener cuidado ya que no hemos subido de 0ºC y el hielo habita por todos lados, sobre rocas, en las sendas y arroyos.
 
 
Antes de llegar a la Laguna de Majalaescoba tenemos que sortear algunos resaltes poblados de hielo siguiendo los hitos y por fin nos dan los primeros rayos de sol de la jornada, cosa que agradecemos de lo lindo. La llegada a la laguna se hace esperar y por fin tras 3 horas y media llegamos a la laguna que se encuentra completamente helada, aunque por los alrededores corre agua. Por momentos nos planteamos la idea de quedarnos allí a dormir y al día siguiente subir a la Galana desde ese punto, ya que el prado aunque está seco, está blandito y siempre es más habitable que la nieve. Tras valorarlo unos segundos decidimos continuar hacia arriba.
 
 
A partir de la Laguna de Majalaescoba el panorama cambia, la nieve es más copiosa y tras superar varias zonas nuevamente heladas de placas graníticas observamos ya que la canal que da acceso a las Cinco Lagunas alberga bastante nieve por lo que nos cambiamos las zapatillas por las botas y las escondemos por la zona para no cargar con ellas.  De frente la sombría Hoya de las Berzas con la Portilla de Cantos Colorados por donde continua la senda y a la izquierda el desagüe de la Laguna Bajera nuestro destino. Giramos 90º la marcha y comenzamos a ascender por la izquierda del desagüe ahora la pendiente si que se acentúa pero la nieve esta bien y los hitos nos van llevando a la primera de las lagunas que siempre se hace esperar ya que son 150 metros de desnivel que no lo aparentan desde el cruce.

 
Aunque la nieve esta muy muy blanda, vamos progresando hasta llegar junto al desagüe desde donde ya tenemos vistas privilegiadas de la primera de las lagunas, la Bajera. Esto es otra dimensión parece que hemos abierto una puerta y hemos salida aquí, el cambio es brusco sobre todo en cuanto a cantidad de nieve.
 
 
Cruzamos la laguna por la mitad, está helada y sólo tiene un metro de profundidad (eso es lo que les dije a los compañeros para no desmoralizarlos), separados unos de otros fuimos cruzándola hasta llegar al otro márgen donde si metimos alguno la bota.

 
Por los bloques que separan unas lagunas de otras fuimos atravesando en busca de la Cimera, la más grande y atravesamos la Brincalobitos, la Mediana y cuando llegamos a la Laguna Galana observamos que la última estaba ya en umbría así que nos quedamos allí a montar todo el tenderete para pasar la noche en dos tiendas

 
Aún antes de que se fuera el sol nos dió tiempo a montar unas reuniones y realizar unos rápeles en un risco cercano, antes de que el termómetro comenzara a caer en picado hasta -5ºC.
 
DOMINGO 9 DE DICIEMBRE: La Galana
 
La noche prometía "toledana" no por el frío que con los sacos y ropas pudimos mitigar, tampoco por nuestro amigo "el Bolo" oriundo de allí, sino por las 13 horas que teníamos que estar metidos en los sacos ya que nos acostamos a las 6 de la tarde ya con la temperatura muy baja para levantarnos a las 07:00. El reloj biológico que llevamos dentro nos hizo agitarnos a las 02:00 de la mañana (claro 8 horas después de acostarnos), uno sale del saco a beber, el otro a mear, el otro hace fotos y al final todos despiertos. La noche estrellada pero bastante frío -2ºC en el interior de las tiendas y frío de ese de Gredos no del de Alpes o Andes, "el de Gredos".
 
Sin casi luna ni luminosidad nos volvimos acostar y acordamos levantarnos una hora antes de lo previsto a las 06:00, aunque andemos algo de noche. Y así a las 06:00 y con las mejores horas de sueño (siempre las últimas) sono el despertador, nos vestimos como pudimos y por lo menos la agitación y calor del interior de los sacos subió la temperatura de la tienda algún grado, desayunamos desde los sacos y nos terminamos de preparar para iniciar la marcha a las 6:45 aún de noche.
 
 
En las caras de algunos compañeros notaba nerviosismo, primerizos en estos lares, pero la marcha nos relajará así que salimos caminando cruzando la Laguna Galana. El itinerario a seguir era un tanto difuso ya que nos guiábamos por hitos, el track del gps y "el Bolo" que había subido por aquí ya hacía unos años, la mezcla de estas tres fuentes no liaba más que ayudaba, así que fuimos entremezclando las tres para dirigirnos hacia la Muesca de la Galana. Aún de noche en lugar de dirigirnos a la laguna Cimera por el desagüe lo evitamos por la izquierda teniendo que ascender para luego descender, cosa inutil ya que el mejor itinerario que cogimos a la bajada fué el siguiente: tras cruzar la Laguna Galana cruzar el desagüe en dirección a la Laguna Cimera, tan sólo las separan unas decenas de metros por lo que en poco tiempo se llega a la Cimera la más grande de las lagunas, desde allí y en lugar de seguir los hitos de verano, es mejor cruzar dicha laguna por su helada superficie y dirigirnos hacia una marcada vaguada descendente de los barrancos del Circo de la Galana.
Ascender por el fondo de la vaguada (no muy recomendable si está muy cargada la montaña ya que es el cono de deyección), para nosotros la nieve estaba blanda y nos costó más de la cuenta subir por allí ya que si que había tramos con 40 centímetros acumulados.
 

Ascendimos por el fondo del barranco hasta observar que se cerraba en su parte final por diversas cascadas de hielo y aparentemente sin salida tomamos un pequeño resalte fácil a la derecha evitando el cerrado barranco y saliendo así por encima del mismo. Fuimos dejando la laguna cada vez más abajo y por palas de 30º de nieve blanda continuamos el ascenso.


Ahora sí seguimos al dedillo los hitos y pudimos divisar la muesca en la silueta montañosa con el cielo de fondo.

 
Cuando lo normal sería dirigirnos por las vaguadas más a la derecha hacia una nueva canal, el itinerario nos llevó a izquierdas un poco en diagonal a subir por unas placas rocosas cubiertas por hielo y nieve que nos hicieron sacar los piolets por precaución. Las palas nos llevaron a las cercanías de la Laguna del Gutre, cercanías que estaban pobladas por grandes bloques cubiertos de nieve que nos hicieron progresar muy lentos, para ir superando todo el sistema de bloques y dejar la laguna a mano izquierda para salir a un pequeño "plateau".


Realizamos una parada y comimos algo tras 2 horas de marcha, desde allí valoramos la subida y nos quedaba subir a una plataforma superior por un corredor a la izquierda. Nos pusimos manos a la obra y por un corredor a la izquierda de 30º con la nieve muy blanda como la de todo el macizo, ascendimos a una gran terraza situada a los pies de las paredes descendentes de la Galana, allí nos dividimos en tre grupos: en el primero Lopera y yo íbamos hacia cumbre, Juan Carlos y Javi se dirigían a la Portilla del Gutre y Bolo nos esperaba en la plataforma.

De esta manera nos dividimos y nosotros dos tiramos por la gran plataforma bajo las paredes Norte de la Galana hacia la derecha en busca del corredor que da acceso a la muesca invisible desde aquí, aunque de cerca nos seguían Juan Carlos y Javi que compartían itinerario para la Portilla del Gutre.

 
Tras atravesar de izquierda a derecha en leve ascenso llegamos a la base de la canal que da acceso a la "Muesca de la Galana" y ya no había pérdida todo recto hacia arriba.
 
 
Nos costó abrir huella como toda la jornada, ya que era canal de purga y había nieve acumulada pero ascendimos hasta la encajonarnos en ella y llegar al primer resalte, desde allí avisamos a Juan Carlos que no quedaba mucho a cumbre y se vino con nosotros mientras Javi descendió con Bolo hacia la gran plataforma, formando dos grupos.
 
Nosotros nos dirigimos hacia arriba superando el resalte cubierto de hielo que nos facilitó su salida con dos piolets.
 

A escasos 5 metros de éste un nuevo resalte-diedro inclinado a 60º de dos metros recubierto de hielo duro, muy bueno para subir clavando lo justo y tras unos 30 metros de corredor con nieve blanda a 40º el último resalte de unos 2 metros verticales, que se hacen mejor con las manos en la roca y saliendo por nieve dura para llegar por fin a la "Muesca de la Galana", tras un último tramo entretenido y con un ambiente bastante más alpino.

 
En la muesca nos tomamos unos segundos de respiro disfrutando del sol de la vertiente Sur que no habíamos recibido en las 3 horas y cuarto de subida y nos fijamos en la cercana cumbre situada a 40 metros más arriba.
Lopera pronto nos dijo que nos esperaba allí sentado al sol y Juan Carlos y yo nos dispusimos a ascender a la cumbre: El primer tramo se trata de una placa de granito en la que no hay manos, está recubierta de "verglas", veremos si puede con nosotros ya que la capa es fina, los primeros pioletazos rebotan en la roca de debajo, pero vamos encontrando zonas de hielo más grueso donde el piolet "muerde", con un poco en equilibrio subo las piernas a la placa hasta llegar a una fisura con el piolet, de ahí para arriba vamos progresando en ensamble, son pasos fáciles y soleados en los que el astro rey ha limpiado de nieve y hielo casi por completo.
De esta manera llegamos a situarnos facilmente bajo la cumbre de la Galana (a escasos 5 metros), tenemos dos posibilidades: la primera es ascender por una fisura un tanto atlética que tenemos sobre nuestras cabezas y la segunda es bordear por la izquierda por unas estrechas y aéreas terrazas la cumbre para llegar a una facil canal que nos deposita en la cumbre. Tras ver las terrazas nos decantamos por esta segunda opción (realmente creo que es la más usada y por la que he subido yo las veces anteriores), tras montar reunión Juan Carlos me asegura por la terraza hasta el final de la misma donde hago yo la misma operación,

 
ya sólo nos queda ascender un par de metros hasta la cumbre de La Galana y disfrutar de las vistas,... miramos hacia todas las vertientes, vemos la meseta Sur, la Sierra de Béjar, la madrileña, La Paramera, el Almanzor, el altivo Ameal de Pablo, increible todo.


 No dejamos que las pulsaciones bajen y disfrutamos a la vez que hacemos fotos hacia todas direcciónes, observando un fuerte contraste entre vertientes Norte y Sur, -¡mira desde allí venimos!-.
 
 
Observamos a Lopera sentadito en la muesca esperándonos y nos ponemos con rapidez a rapelar desde la cumbre donde hay varios cordinos lazados, por si acaso nosotros abandonamos otro. Tras un primer rápel a la base de la roca de cumbre, desciende Juan Carlos los 40 metros de cuerda hasta la muesca y yo voy destrepando hasta el último paso de la placa donde monto un minirapel de 5 metros para evitar problemas. Ya estamos los tres en la muesca, soleados, aprovechando para comer y beber que la jornada se nos va a hacer larga.
 
 
Tras coger energías y para no tardar mucho, un nuevo rápel de 40 metros en simple les evita a mis compañeros los tres resaltes y los deposita en la canal de entrada. Yo me las arreglo un poco para destrepar con los dos piolets los cortos resaltes y llegar hasta ellos con la cuerda atada por si acaso la necesitara usar en alguno de los resaltes.  


Ya todos abajo guardamos las cosas y comenzamos el descenso que ahora si nos viene bien con este tipo de nieve para no cargar rótulas, meniscos y ligamentos. Y nos lanzamos hacia abajo perdiendo altura con rapidez.

 
Pronto llegamos a la zona de rocas que vemos que nuestros dos compañeros, que han bajado antes, han evitado un tanto por la derecha y donde ya nos da el sol para casi todo el resto de jornada.
 
 
Todo lo que parecía estar helado en la subida, ahora es más fácil, bajamos con rapidez e incluso en una plaquita de roca Lopera tiene un resbalón que soluciona con rapidez haciendo una autodetención dándose la vuelta como "un gato". Estamos llegando a la Laguna Cimera donde nos quitamos los crampones en su márgen y la cruzamos en busca de la siguiente laguna, la Galana donde tenemos el campamento.
 

Ya podemos ver a nuestros dos compañeros en la laguna esperándonos, "chapeau" para ellos que han desmontados las tiendas y las han puesto a secar junto a los sacos para que esté todo listo a nuestra bajada, eso es un equipo.


Nos tomamos media hora de recogida y aprovechamos para disfrutar del lugar tan soleado y confortable "a estas horas". Pasamos un buen rato recogiendo y aprovechamos para comer algo y ganar las suficientes fuerzas para descender, ya que seguro que se nos va a hacer de noche y la Garganta del Pinar es muy larga.

 
Dejamos el lugar con pena y nos volvemos por nuestra propia huella del día anterior, cruzando las lagunas y llegando a la Bajera en donde antes de salir un pequeño estruendo bajo los pies nos recuerda que estamos sobre una laguna.

 
Desde la Laguna Bajera descendemos por la zona de su desagüe con rapidez y pronto llegamos al fondo de la Garganta del Pinar, en donde tomamos la senda principal del valle para llegar a la zona donde teníamos escondidas las zapatillas de trekk. Nos cambiamos las botas por las zapas y más cómodos entremamos precauciones ya que el hielo por las placas graníticas nos hace verlo sólo al brillar con la luz del sol.


Sólo nos queda aguantar y continuar,,  en el grupo las palabras van decayendo como el sol, la mirada cada vez más gacha, y la mochila pesa más, el grupo se alarga por el valle y por fin van apareciendo los robles señal de que nos queda poco, la última hora de recorrido en donde la montaña nos despide con un par de subidas que nos hace recordar que aún tenemos cuádriceps mientras la oscuridad se apodera de nosotros.
 
Por fin tras 11 horas y media de jornada llegamos al aparcamiento junto al Tormes. El cerebro nos pide volver a casa, el cuerpo comer, así que llamada a las respectivas y bocadillos para el cuerpo en el mismo bar de Hoyos que 48 horas antes nos vio pasar.
 
el track en wikiloc:
 
 
 
 

domingo, 25 de noviembre de 2012

Tozal de Cartujo y Cuerda del Nevero y la Virgen.

La noche no se hizo larga, tampoco corta, simplemente se pasó. Habíamos estado unas 12 horas en los sacos metidos y aún el cielo estaba plagado de estrellas, tras unas rocas las lucecitas de Granada, la capital del Reino Nazarí nos volvían a poner los pies a la tierra. Desayunamos desde los sacos y con rapidez nos pusimos a guardar todo para no perder las calorías del desayuno. Sobre las 8:00 partimos hacia arriba por unas palas de 30º con un viento intenso que venía del NW de unos 40 Km/h, abrigados con los plumas ascendíamos mientras por la vertiente del Dílar hacia el Veleta podíamos ver el precioso amanecer que nos iba a deparar esta jornada.

 
Tras los primeros 10 minutos la pendiente de la ladera menguó a escasos 20ºC la llegada a la cumbre era inminente y los Tajos del Peñón Colorado nos mostraron el porque de su toponimia, todo parecía un sueño; miraba hacia atrás y encontraba a mis compañeros con los plumas ascendiendo y las luces rojizas del amanecer en sus rostros, el bufido del viento, esto yo ya lo había visto en la tele en algún capítulo de "al filo" en la llegada a cumbre de un 8.000.


El sueño continuaba, llegamos a cumbre y divisamos la vertiente Sur, el sol que no quería salir nunca y unas luces preciosas que sólo Sierra Nevada sabe colorar a la caída y salida del sol.


Disfrutamos del momento y trepamos el último bloque de la cumbre del "Señor Cartujo" donde nos hicimos la foto antes de iniciar la marcha hacia los Crestones del Nevero y de la Virgen.

 
Llegaba a terreno conocido, había pasado por aquí haciendo la travesía de los tresmiles 10 años antes durante el verano (hecho un zagal con 21 años). Nos dirigimos por la Cuerda de la Dehesa hacia la zona de Elorrieta, terreno fácil y cómodo que fuimos recorriendo con rapidez.
 

Dejamos el Refugio de Elorrieta a la derecha con un "halo" un tanto misterioso provocado por la salida del sol y la nubosidad, y continuamos rumbo a la Cuerda de los Tajos de Nevero por nieve blanda.


Tras salir a la Cuerda, la recorrimos rumbo a nuestro segundo tresmil principal de la jornada, ( Pico de Elorrieta / Tajo del Nevero / o Pico del Cascajar de Elorrieta) según se quiera.


Las vistas desde la cumbre hacia el Sur eran preciosas con todo el Valle del Río Toril,


y más halagüeñas que las que había hacia la cuerda del Veleta, sin duda aún teníamos tela que cortar por la arista no afilada pero si con muchos bloques cubiertos por nieve.


Comenzamos a perder altura y nos introducimos en un mar de grandes bloques llenos de nieve a modo de grietas de glaciar en donde teníamos que mirar mucho donde poner los pies,


 los hitos nos daban las pistas de por donde seguir y antes de llegar a una pequeña aguja éstos nos mandaron a la vertiente Sur por una serie de destrepes.


La continuación del itinerario nos iba a suponer bastante tiempo así que decidimos parar a derretir nieve para coger un par de litros de agua ya que nos habíamos quedado sin nada una hora antes, por lo menos estábamos en vertiente Sur en zona de roca cómodos y el sol ya comenzaba a calentar como sólo sabe aquí en Andalucía. Tras la parada reiniciamos la marcha siguiendo los hitos, estos nos llevaron en ascenso hacia una nueva cota secundaria antes de llegar al Fraile de Capileira, aunque más que silueta de fraile parece un montañero con mochila

 
Pasamos el Fraile por la derecha y continuamos por la fácil loma hacia el mayor punto de altura de todos los tajos e itinerario de la jornada, con los Tajos del Nevero hacia la vertiente Sur. Era el tercer tresmil de la jornada y ya podíamos ver las fantásticas Nortes de la Alcazaba y Mulhacén hacia el Oriente.



Pero lo que en principio parecía que ya no presentaba más dificultades, desde esta última punta nos asustó., unos paredones cortaban en seco la vertiente Sur y Oriental, sólo había un camino: la vertiente Norte y con los bloques cubiertos hubiera sido toda una peripecia pasar por allí si no es por la huella abierta de subida de algún montañero el día anterior. Iniciamos el descenso por dicha vertiente siguiendo la huella y bajo nosotros los Tajos de la Virgen nos decían que esta vez la caída no iba a ser sobre nieve blanda.

 
Algunos destrepes rarillos y con nieve blanda nos tentaron a sacar la cuerda, pero al final vas tirando y pudimos salir por unas terrazas nuevamente a la cuerda ya más fácil. En frente parecían que los ascensos no se iban a terminar nunca, el Pico del Collado de Carigüela, otro tresmil que si no fuera por la huella abierta perfecta con 7 zetas en su pala Occidental nos hubiera terminado de desmoralizar.

 
Por fin a las 12:40 tras casi 5 horas desde el vivac, llegamos al Collado de Carigüela, a esas pistas de esquí que criticamos en otros momentos y que ahora nos iban a venir de maravilla para llevarnos hasta la Hoya de la Mora.


En una hora y media más estábamos ya en el coche entre turistas y contentos por la actividad tras los últimos fines de semana con mal tiempo. Ni que decir tiene que comimos en Pradollano unos huevos revueltos,,,,"hidratos".
 
 

sábado, 24 de noviembre de 2012

Arista Norte del Tozal de Cartujo AD/IVº (1500mts.)

Con las primeras nevadas en los macizos españoles y la finalización de nuestras escaladas, buscamos actividad para realizar durante el fin de semana. Una borrasca entrada por Galicia nos envió hacia el lugar contrario a realizar montaña, a Sierra Nevada. Allí nos queríamos resarcir del par de últimas salidas que con las lluvias otoñales no nos habían permitido hacer actividad y buscábamos algo que nos llenara y que nos hiciera emplearnos a fondo, además la motivación iba por las nubes tras ver a los Hermanos Pou el Miércoles en la Casa del Reloj.
La actividad que salió del viejo listado de itinerarios fue la Arista Norte del Tozal de Cartujo, ¿Por qué?. Pues porque llevaba años vislumbrando desde la pista de esquí que se dirige hacia el Collado de la Carigüela una línea bastante estética de uno de los picos principales de Sierra Nevada y una de las aristas junto a la de los Crestones de Ríoseco más abruptas de toda la "serranía nevadensi".


Hacia allí nos dirigimos Juanjo, Cordeiro y el que escribe ("buen grupo dos montblanes y una aconcagua este año"), el camino se hizo llevadero ya que era el reencuentro de Cordeiro y Juanjo tras su Mont Blanc y tenían muchas cosas que hablar y "que agradecerse". Pronto llegamos a la estación de Pradollano donde cenamos unos bocadillos que nos costaron algo menos que la botella de Ribera que cayó por medio. Desde allí y con las calorías a flor de piel nos dirigimos a la Hoya de la Mora situada un poco más arriba a 2500 metros de altitud, lugar donde íbamos a dormir y donde iba a empezar nuestra aclimatación a la altitud para el día siguiente.

Tras una noche apacible pero con algo de viento de Norte nos levantamos dispuestos a realizar la actividad, con el sol saliendo tras el Veleta y un cielo despejado que nos auguraba una buena jornada de montaña siguiendo el itinerario de un track bajado de wikiloc.


Desde la Hoya de la Mora mantuvimos altura en dirección a Borreguiles (epicentro de la estación de esquí) y desde allí avistamos la gran antena de la Estación Radioastronómica, había que superar la Loma del Dílar y decidimos ascender por una serie de pistas hacia el Collado anterior a la antena, aunque visto a posteriori nos teníamos que haber dirigido hacia el Collado de las Yeguas más arriba.

 
Llegamos a la Loma del Dílar desde donde obtuvimos la primera visión de la Arista del Tozal de Cartujo,


 nos quedamos un poco impactados ya que aún estaba lejos y además repleta de nieve fresca, ahora el siguiente paso era llegar hasta su inicio y para ello perdimos altura hasta llegar a una pista limpia de nieve y caminar en dirección SE hasta las cercanías de unas nuevas instalaciones de la la estación de esquí.

Cruzamos el arroyo de Dílar y con la vista fija en la base de la arista nos dirigimos en línea recta hacía allí, cometiendo un nuevo error, ya que desde el Collado de las Yeguas el itinerario no sube y baja numerosas veces comos nos ocurrió a nosotros, que tuvimos que superar los diferentes arroyos procedentes de los Borreguiles de Dílar por nieve blanda,


cosa que nos desgastó bastante antes de llegar al pie de la arista tras 3 horas y media de aproximación.

 
 
ARISTA NORTE DEL TOZAL DEL CARTUJO (AD / IVº, 1500 mts.)
 
A los pies de la arista a 2.700 metros comimos algo y nos pusimos todo el material duro, crampones, casco, arnés, etc.., el primer objetivo era montarnos sobre las estribaciones más bajas de la misma y para ello ascendimos por una ladera de unos 30º ganando unos 60 metros de desnivel y asomándonos a la vertiente Occidental de la arista donde se situa la laguna del Carnero en un paraje conocido como los Cascajares. 
 
 
Progresamos por la arista que en esta zona es loma aún y poco a poco ésta se fue estrechando a la vez que la roca de micaesquisto de Sierra Nevada iba poblándola, afilándola y haciéndola más aérea. 

 
Con unas trepadas fáciles continuamos progresando (IIº) por el filo, el patio ya era considerable y la mala nieve blanda cubría parte de los bloques, así que exigía toda nuestra atención. Pasamos una acumulación de bloques y pudimos divisar la expectacular arista que nos restaba, es decir toda. Tambien vimos en la siguiente aguja un diedro con bastante nieve que iba a ser nuestra próxima dificultad.


Descendimos por los bloques hasta una depresión o brecha desde donde llegamos a la base del diedro, allí decidimos continuar en ensamble, aunque no era muy inclinado la nieve cubría toda una placa de roca en la que los crampones chirriaban al pisar, así que preferimos continuar en ensamble a partir de este punto.


Superamos el diedro no sin problemas debido al mal estado de la nieve ayudados de los agarres de la pared derecha y tirando de mixto con los piolets salimos a un corredor en el flanco Occidental de 40º por donde ascendimos nuevamente hasta la arista y desde allí por la misma a una nueva cota rocosa.

 
 
Continuamos en ensamble ahora abriendo yo por terreno bastante fácil hasta llegar a la base de un buen mogote rocoso, el itinerario normal transcurre por la derecha del mismo, pero la nieve fresca tapizaba la roca y no podía ver apoyos de pies, lo intenté de primeras pero viendo que bajo la nieve había varias placas de roca, preferí dirigirme por unas terrazas horizontales hacia la vertiente Oriental del Dílar.
 

Se progresaba bien incluso la nieve había transformado algo en esta vertiente, por si acaso fuí metiendo cacharros por toda la pared desplomada del bloque de cumbre hasta llegar al final de las terrazas, allí un buen Tajo rocoso cerraba el paso, así que no había más ascender por una chimenea amplia formada por varias placas. El primer resalte bien con buenos agarres pero el segundo era otra cosa, sin agarre alguno de manos, un cepellón de hierba era buen seguro para el piolet derecho y para el izquierdo una fisura en la roca me dió la posibilidad de meter bastante el pico del piolet.,,"ale hup", un apretón y ya estaba arriba ( un mixto en toda regla M4 ), sin el piolet de la fisura la cosa estaba chunga para subirse así que lo dejé para mis compañeros metido en la fisura.

observando el paso de mixto para salir de las terrazas
Desde lo alto del promontorio, por las vistas parecía que la arista se volvía más amplia y fácil pero no era así y allí Juanjo tomó los mandos y los cacharros, el terreno nos llevó por unos destrepes, con el último paso de IIIº hasta una nueva brecha donde para salir de la misma había que superar una plaquita con nieve blanda y un resalte que superar de IIIº gorileando un poco en un buen cazo
 
 
Esta vez sí, continuamos la progresión por una ladera fácil de nieve, relajándonos un poco de las tensiones de los pasos anteriores y a la espera de toparnos con el famoso rápel y su posterior chimenea. Tras algunos minutos de marcha llegamos al rápel, eso sí realizando antes un destrepe de un par de metros algo delicado con los crampones puestos. 

 
La instalación se trataba de varios cordinos abrazando un buen bloque y todos ellos con un maillón triangular, bastante seguro y unos 10 metros por debajo de una pared un tanto desplomada.
 
 
Rapelamos y caímos a una placa bastante tumbada, así que aprovechamos la cuerda del rápel para cruzar la placa y situarnos bajo la famosa chimenea de IVº. Hasta allí llegamos los cuatro y cuando me disponía con todos los cacharros colgados a inciarla me di cuenta que me faltaba un piolet. "¡arrea!", pensando un poco me acordé que me lo había dejado arriba en las cercanías de la instalación del rápel, "Ufff". Eran las 15:30, por delante 2 horas y media de luz e ir a buscarlo iba a suponer mínimo media hora y eso si lo encontraba a la primera. Por momentos pensé dejarlo allí ya que tampoco sabía si iba a poder volver por la vertiente occidental al lugar de la pérdida. Sólamente el pensar en los 200 euros de la herramienta me hizo volver a por él, estaba claro que por el muro del rapel imposible, así que me descendieron por las placas rocosas hacia la vertiente occidental los 40 metros que dieron de cuerda y por allí trepe un murete fácil para salir a un corredor de nieve blanda por donde fuí subiendo aún atado a la cuerda, hasta que me gritaron final de cuerda. En ese punto me desaté de la cuerda y la até a un friend que metí en una fisura,  Continue por un estrecho y corto corredor para salir a la parte alta de la cresta donde vi el "amado / odiado" piolet, volví a descender el estrecho corredor para llegar nuevamente a la cuerda que me até al arnés y me dirigí al rápel por la parte alta de unas placas. Allí recuperé toda la cuerda y rapelé nuevamente para volver con mis compañeros. A pesar de llegar con las pulsaciones altas tras el error quise desquitarme en la chimenea y mientras mis compañeros recuperaban la cuerda del rápel descansé unos segundos para iniciar la escalada.
 
Se trata de una chimenea de unos 8 metros con un estrechamiento inicial, una zona de agarres media y un bloque empotrado final, que con las condiciones que tenemos de nieve los piolets los vamos a usar sólo para ganchear en la roca. 
 
 
Con seguro en una fisura de la pared de la derecha de la chimenea inicio la escalada, la limpio de nieve con el piolet y no aparece nada con lo que ganchear ni progresar, así que en oposición asciendo un metro hasta el estrechamiento, allí ya hay algún cantillo para la mano, así que en oposición continuo para superar el estrechamiento, tras salir del mismo se puede lazar un bloque como seguro, ya que la cosa está pelada de fisuras o están cubiertas de nieve.
El segundo tramo es una rampa con rocas, cubierta de nieve en donde ni los piolet te dan seguridad porque no ves donde clavarlos, hay algunas regletillas en la pared de la derecha y cuando subes los pies ya te puedes estabizar y progresar ya que no es muy vertical, así un par de metros hasta llegar bajo un bloque empotrado donde se puede descansar.
 
 
Bajo el bloque intenté superarlo por su izquierda por una pequeña terraza, pero la nieve cubría la roca y me pareció tentar a la suerte, así que justo por encima aunque tira un poco hacia atrás hay muy buenos agarres, que te permiten subir la pierna derecha a una pequeña terraza y ya levantarte casi por completo sobre el paso para salir del mismo.
 
 

 Para montar reunión hay unos bloques excelentes para lazar, eso sí con cintas largas o empalmando 2 de 80, además te dan buena perspectiva de toda la canal y de la progresión de los compañeros. Desde allí aseguré a los compañeros helados de frío que llevaban una hora de espera entre olvidos de piolet y canales, y que ascendieron hasta superar el paso no sin pasar dificultades con las manos heladas.


Así finalmente superamos la canal que no creo que en verano suponga muchas difiltudes para los habituados a moverse por terreno alpino.

Desde ese punto desaparecieron las dificultades, tán solo era superar unas palas de 30º, esó si de 20 a 30 centímetros de nieve blanda que nos agotaron, además sólo nos quedaba una hora de luz, así que a cumbre íbamos a llegar atardeciendo y al Refugio de Elorrieta una hora más tarde.
 

Podíamos llegar si nos lo proponíamos, pero pensando un poco friamente a sabiendas del estado ruinoso del Refugio Elorrieta y tras superar los 3.000 metros de altitud la luz comenzó a menguar con rapidez, no íbamos muy bien físicamente y para sufrir metidos bajo los plumas 1hora y media más de noche, con -2º de temperatura y un viento de Noroeste helador, decidimos quedarnos a vivaquear a unos 3.050 metros, a unos escasos 100 metros de desnivel y 200 de longitud de la cumbre. En un nicho, bajo una pared que nos cubriría de los azotes de viento de Norte, allí preparamos el terreno y tardamos en meternos en los sacos lo que tardamos en estirar las esterillas y adecentar en hueco.
 


 
Poco a poco el odioso hueco de nieve se fue convirtiendo en una acojedora morada al mismo tiempo que nuestros cuerpos iban tomando temperatura, cogiendo calorías, alimentándose y los músculos relajándose. Con el tiempo esta noche seguro que no la cambiamos por ninguna otra de este año.