sábado, 22 de diciembre de 2012

Vía de los Escalones al Monte Perdido, (PD, IIIº)

Una agitada semana precedió a la salida, no teníamos muy claro el lugar así que decidimos dirigirnos hacia donde nos llevara la meteorología y las ganas de los integrantes. En un principio la idea era pasar la nochebuena fuera pero poco a poco los planes se fueron torciendo y para realizar la actividad al gusto de todos de la coctelera salió 3 días a Ordesa.

Mi motivación especial era terminar los últimos tresmiles del parque, el Marboré y los Picos de la Cascada aunque el resultado final fue bastante diferente debido a la nieve; el Monte Perdido por la Vía de los Escalones.

 
De esta manera partimos en dos coches 6 integrantes del grupo rumbo al Pirineo, el destino de la primera noche era Torla en donde habíamos reservado en el Refugio-Albergue Lucien Briet, sitio cómodo y barato donde los haya.

22 de Diciembre del 2012: Aproximación a Góriz
La mañana siguiente no madrugamos mucho, el subir a Góriz no nos iba a llevar una jornada completa e intentamos alargar la jornada para disfrutar del valle. Los rebecos se nos cruzaron en varias ocasiones por la carretera y la nieve ya poblaba los laterales de la carretera, -así me gusta a mi ver Ordesa no con las aglomeraciones veraniegas-. Aparcamos más bien donde nos quisieron llevar los coches la pista de hielo de la Pradera de Ordesa, incluso no se podía hacer la mochila y nos tuvimos que salir a la nieve fresca a terminar de montarla para la marcha. La temperatura 0ºC.


Partimos por la senda entre matorrales de boj y bosques de coníferas hacia el fondo de Ordesa, las fajas estaba siendo iluminadas por los primeros rayos del sol del Este y entre éstas destacaba el altivo Tozal de Mallo, mientras uno ya se va dando cuenta del porque de Parque Nacional. La nieve acumulada en el valle era mucha a pesar de que por arriba parecía no haber tal acumulación, -la última borrasca caería con mucho viento y mando todo al valle-. Dejamos a un lado el desvío al Circo de Cotatuero y la Virgen del Pilar y continuamos por el fondo del valle tomando la ancha pista y comenzando a ganar altura para llegar a la Cascada de Arripas, que bien merece una parada. La pista comienza a girar a la vez que las hayas comienzan a aparecer, un lugar mágico el Hayedo de la zona del Estrecho.
El valle se estrecha y las paredes salen verticales desde la pista, pasamos por la zona de los abrigos y la Cueva del Frachinal donde el frío suele formar cascadas en invierno y que esta vez están bastante rotas y hechas añicos.

 
El valle cada vez nos va enseñando sus mejores caras, es como un premio a tu fidelidad, cuanto más andas mejores vistas te muestra, llegamos a una de las joyas del valle: las Gradas de Soaso compuestas por saltos de agua provocados por los estratos calizos casi similares en cuanto a formación y que hacen las paisaje una maravilla.

 
Desde aquí la senda se separa algo del Río Arazas y gana altura por donde puede, volviendo nuevamente a unirse ya en las cercanías del Circo de Soaso cuando por encima de todas las fajas sobresale el gran MONTE PERDIDO.
 
 
Es en esos momentos y viendo que la ladera Sur del Monte Perdido no tenía gran acumulación de nieve sino que estaba ésta en las vaguadas fue cuando comenzamos a valorar el no dirigirnos al Marboré y si plantearnos la idea de subir al Monte Perdido por la Vía de las Escaleras que transcurre por su ladera Sur.
La nieve acumulada en la pradera de Soaso era bastante, menos mal a que habíamos elegido buena hora de salida y el resto de las personas que se alojaban en Góriz ya habían pasado por delante para abrirnos huella.
Tras cruzar el llano de Soaso llegamos a la COLA DE CABALLO, otra de las joyas del valle y de todo el Pirineo, lo que para mi hace 20 años era un objetivo ahora era un mero alto en el camino. "cómo cambian las cosas".
 
 
Disfrutamos de su fotogenia y aprovechamos para realizar una parada más larga y comer algo, mientras de reojo mirábamos a las Clavijas de Soaso, próximo obstáculo. Tras la parada nos pusimos en marcha hasta la base de las clavijas donde nos pusimos los cascos y guardamos los bastones, entre todos lentamente nos fuimos leyendo los pasos y fuimos progresando por las clavijas y cadenas para llegar a su parte alta sin más problemas que lo aéreo y expectacular del lugar.
 

Desde la salida de las clavijas, la huella estaba abierta en la nieve pero la soleada tarde la había reblandecido más aún, por lo que penamos un poco para ir superando las diversas fajas por los lugares estratégicos en donde los guardas del refugio habían instalado palos para señalizar el ascenso.

 
Tardamos aún un buen rato en reabrir la huella hacia el refugio que parecía escondido tras las lomas, hasta que por fin apareció su silueta entre mantos blancos. Con solo verlo en la lejanía una sonrisa de oreja a oreja, -ya queda poco- y por fin llegamos a su puerta donde aún tuvimos tiempo de disfrutar de la calidez de los últimos rayos de sol.


 "Los ratos de refugio molan", son tiempos en los que entrelazas comentarios con otros montañeros, explicas tu propuesta de itinerario y ellos explican la suya, los grupos se van posicionando, unos cambian de idea, otros siguen y al final cada uno se monta su estrategia particular. En este caso el 80% del refugio iba al Monte Perdido por la normal, a pesar de tener bastante nieve unos vascos habían abierto huella hasta la mitad de la subida, nosotros nos íbamos por la "vía de los Escalones", más pelada de nieve. Lo de la cena del refugio merece una mención especial; tres platos y postre, ¡toma ya!.

23 de Diciembre del 2012: Vía de los Escalones al Perdido.
La Vía de los Escalones sin ser una vía de alta dificultad presenta en su recorrido tres chimeneas que rondan el grado IIIº de escalada en roca y pueden estar cubiertas con hielo durante el invierno, quizás la clave de la vía es encontrar la primera de las chimeneas entre tanta faja y que te abre el camino a las siguientes, es una forma más elegante de llegar a la tercera cumbre de los Pirineos.

Me levanté, salí a mear, no daba crédito con la temperatura, haría 5ºC a las 7:00 de la mañana a finales de Diciembre y tranquilamente nos fuimos preparando y desayunando sin prisa teníamos todo el día por delante. Así a las 8:00 salimos del refugio, nos aprovechamos los primeros 20 minutos de la huella abierta hacia la normal del Perdido y cuando ganamos los primeros 100 metros de desnivel abandonamos la huella hacia la derecha en dirección Este a una palas de nieve más dura y de mayor inclinación, siempre viendo el refugio más abajo.


Pronto llegamos a la hora de marcha, el sol ya asomó por el Este y paramos para ponernos un poco de crema en una zona algo pelada de nieve desde donde el itinerario realiza un cambio de dirección. Ahora hay que ascender hacia el Norte para introducirnos entre dos pulmones rocosos hacia la primera de las chimeneas, situada a la izquierda de una gran pared caliza.


Yo a pesar de haber realizado dicho itinerario hacía un par de años tuve un error en este punto y en lugar de subir directo a la primera chimenea, mezclé el itinerario al Perdido con el del Soum de Ramond que hice en días contiguos en dicha fecha y nos dimos un paseito extra entre fajas. Nosotros tras subir entre los dos pulmones giramos a la derecha por una faja en dirección Este para llegar a avistar el Circo de la Soum de Ramond.


Tras darme cuenta del error, ascendimos por unas placas calizas cubiertas de nieve de unos 45º para salir bajo la gran pared Sur desde donde ya divisamos la primera y más extensa faja,


 ahora si por una nueva terraza de nieve hacia el Oeste llegamos bajo la primera de las chimeneas situada a 2.900 metros de altitud, no tiene mucha dificultad pero es el único punto débil de toda la gran faja por ello encontrarla es clave. Después la chimenea en sí no tiene demasiada dificultad, no llega a IIIº ya que tiene muy buenas manos pero para no tener problemas tiramos una cuerda para asegurar el paso a todos.

 

Tras superar la chimenea las palas no suben de 35º y situados bajo la cumbre de la Punta de los Escalones tenemos que bordearla por su parte derecha buscando el punto débil de esta nueva barrera caliza, no hace falta caminar mucho para llegar a la parte derecha y antes de perder altura pasar por un tramo calizo fácil que no llega a IIIº y montarnos en el hombro Este de la Punta de los Escalones, ahora ya podemos divisar el resto de vía y las dos siguientes chimeneas.


Para descender de la punta hay dos posibilidades, la más fácil es perder altura por el hombro hasta llegar a una depresión y volver a ascender hacia la 2ª chimenea que ya se avista y la segunda es ascender hacia la cumbre de la Punta de los Escalones y un poco antes de llegar a la misma destrepar una plaquita fácil que con hielo puede suponer un problema más elevado, nosotros hicimos esta última y con cuidado pudimos descender hacia la pala sur del Monte Perdido y caminar hacia la 2ª de las chimeneas a la que llegamos en escasos 10 minutos de marcha y que está situada a 3090 metros de altitud.
Esta segunda chimenea si bien no tiene un paso elevado en roca IIIº, en su salida suele tener hielo y nieve con lo cual los piolets técnicos vienen bien para salir de la misma, es la más larga y tras pasar una primera chimenea se gira a la derecha por un tubo umbrío con hielo algo más fácil pero que se mantienen más duro.


Nosotros realizamos la misma operación y ascendí hasta la salida de la chimenea para ir asegurando a los compañeros uno a uno que disfrutaron de lo lindo del ambiente tan alpino de la vía.

 
Tras salir todos de la segunda de las chimeneas nos pusimos rumbo a la 3ª que teníamos algunos metros más por encima caminando por una ladera fácil y en medio de un día estupendo de Diciembre.
 

En la base de la tercera chimenea a 3200 metros comimos algo y emprendimos la subida de esta última que es la más corta de las tres y la que parece más fácil pero su salida con un pequeño bloque taponando te pone en aprietos, otro nuevo IIIº en roca.


Nuevamente fuimos subiendo uno a uno la chimenea asegurando desde arriba superando la última de las dificultades rocosa de la jornada, ya estábamos en la pala final.


Cuando sales de la última chimenea uno se crece, se piensa que la cumbre está ya ahí, pero cuando miras a la derecha y ves la cumbre del Soum de Ramond bastante más alta que tu altura, te das cuenta que aún queda rato hasta cumbre. Ahora la cosa se empina un poco, unos 35º/40º de inclinación por palas de nieve cambiante, a ratos dura y perfecta para progresar, a ratos blanda.
Progresamos en zetas para que la pendiente y los más de 3.000 metros no nos pasaran factura en la subida y manteniendo un ritmo continuo fuimos dejando cada vez más atrás el Valle de Ordesa para llegar a uno de los grandes del Pirineo.

 
Sabía que llegaba a la cumbre, por que había gente arriba celebrándolo, el vértice geodésico estaba tapado por más de un metro de nieve y sólo asomaban unos centímetros del tubo, por detrás ya no existía montaña más alta. Así todos fuimos llegando a cumbre y celebrando el éxito de la salida.


Teníamos buena parte del pirineo a la vista, desde el Aneto hasta el Vignemale, pasando por Munias, Taillones y picos más mesetarios como el Moncayo o Sierra de Guara. Descansamos por unos momentos sentados en la cumbre y comimos lo que pudimos aislados del mundo y disfrutando de un paisaje como pocos, a pesar de que la mente de algunos ya estuviera pensando en la "temida escupidera".

Tomamos dirección Noroeste por una ladera bastante dura y pronto llegamos a la depresión de la escupidera, en su parte alta presentaba nieve dura pero su inclinación continua de 30º hacían de un lugar poco peligroso, eso sí no te puedes caer. Tras la parte inicial la nieve cambió y ésta se encontraba bastante blanda, lo justo para ir perdiendo altura controlando un poco y bajar incluso con rapidez la zona más expuesta a caídas.


Llegamos a la mitad de la "escupidera" desde aquí ya el camino se torna menos peligroso ya que una posible caída no te escupe hacia el valle sino que te lleva al Lago Helado unas decenas de metros más abajo, pero la huella en lugar de dirigirse al lago por la vaguada, se dirige por la parte alta de la morrena por una afilada arista que por momentos nos recuerda a la de Les Bosses en el Mont Blanc.


Entre tramos afilados y otros con pendiente brusca llegamos a las cercanías del Lago Helado son las 16:00 por lo que nos quedan un par de horas de luz, las justas como para llegar al refugio, al final hemos cuadrado la jornada perfectamente. Sin parar en el lago decidimos continuar hacia abajo para no perder mucho tiempo y llegar con luz, la nieve está bastante blanda y vamos perdiendo altura por la ruta normal del perdido con rapidez, incluso aprovechamos algunas laderas para tirarnos con el culo y descender por la nieve blanda hasta las depresiones. Así sobre la hora de marcha llegamos a la Ciudad de Piedra, llamada así por los grandes bloques apilados en forma de casas que se sitúan en el barranco.
 
 
Sólo nos queda estirar un poco las fuerzas y con la luna ya en el cielo terminar de descender al refugio por palas fáciles.

 
En frente de nosotros el sol ya se está escondiendo e ilumina las partes altas del valle con colores anaranjados que bien merecen la pena de contemplar.


10 horas de jornada en las que hemos disfrutado y estamos de nuevo en el refugio donde nos hacen una buena cena como el día anterior y los guardas se salen del mostrador para celebrar con nosotros una noche especial rociada con orujo.

24 de Diciembre del 2013: Vuelta a los coches.
Bastante temprano nos levantamos, la motivación a día de hoy es llegar a Madrid para cenar con la familia, así que nos restan 5 de camino y otras 5 de coche. Salimos del refugio a las 8:00 de la mañana como el día anterior, el día se levanta más cubierto y frío pero los colores igual merecen ser contemplados a éstas horas.


No tardamos mucho en perder altura por la huella abierta por unos cuantos durante el fin de semana, además a estas horas y a pesar de no haber descendido mucho la temperatura el manto está helado y se puede caminar bien. Pronto llegamos a las Clavijas de Soaso donde nos juntamos los tres grupos que descendemos de Góriz (ley de Murphy), dejamos pasar y lentamente vamos bajando con cuidado.


Superamos las clavijas y tomamos el itinerario que siguen miles de fieles cada verano en el parque nacional, pero esta vez sobre manto blanco, las nubes hacen del del día algo más invernal y la temperatura es más fría que el el refugio.


Vamos bajando con rapidez, el día está para no muchas paradas y pronto llegamos a las zonas boscosas, primero hayedos y luego abetales.


Para llegar a la Pradera de Ordesa tras cuatro horas y media desde el refugio, hay algunos coches más pero permanece igualmente helada. Nos cuesta un poco sacar el coche de la pradera fundido literalmente con el hielo que ha creado una capa en las ruedas, pero tras salir a buscar un lugar para ganar energías en un día tan señalado. Todo cerrado por el camino, hasta Sabiñánigo no encontramos nada, mejor unas hamburguesas que esta noche ya sacaremos el marisco..

















sábado, 8 de diciembre de 2012

La Galana por Cinco Lagunas

Este año como todos los años el puente de Diciembre prometía, cuatro días festivos consecutivos en los que la idea básica era salir a la montaña, donde? pues eso importaba menos. La idea inicial fue al Pirineo Navarro, pero las grandes nevadas de los días anteriores a nuestra llegada nos decían que poco más íbamos a hacer que paseos por bosques nevados. El plan B era Málaga, allí por las Serranías de Ronda y sobre todo el "prohibitivo Caminito del Rey" era la segunda opción pero un Viernes lluvioso y el encarecimiento del viaje tambien me echaron para atrás (aún así algunos compañeros fueron y lo pasaron muy bien).
Habría que mirar más de 10 añós atrás para que un día de la constitución no me pusiera una mochila en la espalda, las cosas son así, ¿estarán cambiando? Por supuesto que no me iba a quedar en casa todo el puente y el Viernes quedé con algunos compañeros del club para dirigirnos a Gredos, ya que no había nevado mucho y daban un fin de semana bastante soleado, eso sí y frío.
A las 6 de la tarde partimos rumbo a Hoyos del Espino, en el coche montados viejos y nuevos amigos (lo de los 27 años del coche de Jacobo merece una mención), llegamos sobre las 9 a "Hoyos" y cenamos unos bocadillos en un bar del pueblo. Desde allí a la cabaña de Pescadores que estaba ocupada y para no montar mucho jaleo ni molestar nos dirigimos a Navacepeda de Tormes en donde encontramos un pequeño techito para pasar la noche los 6.

 
SÁBADO 8 DE DICIEMBRE: Aproximación a Cinco Lagunas
 
Por la mañana temprano y aún de noche nos despertamos para desayunar, recoger y dirigirnos con los coches a la población cercana de Navalperal de Tormes, tras atravesar la población descendimos a la Vega del Tormes donde en unos nuevos aparcamientos dejamos los vehículos para iniciar la ruta, no sin antes organizar las cargadas mochilas para pasar la noche allí arriba en Cinco Lagunas.
 
Con 0º en el termómetro partimos del aparcamiento y atravesamos el Tormes por el puente tomando una pista bastante amplia y con pendiente, bordeamos la Cuerda del Cancho y descendimos nuevamente a la Garganta procedente de la unión de los cauces de las Gargantas de Gredos y del Pinar, cruzamos nuevamente el largo puente y continuamos en ascenso por la pista hasta llegar a una curva cerrada donde nuestro itinerario se separa de la pista.
Desde allí tomamos una senda que mantiene altura entre robles y que en esta época tapiza el suelo de hojas secas para finalmente perder algunos metros y cruzar la Garganta del Pinar entre antiguas fincas de labor separadas por vallas de piedras.
 
 
Llegamos a la separación de gargantas como reza el cartel delante de un gran hito de piedras; a la izquierda a la Garganta de Gredos (Laguna Grande de Gredos) y a la derecha Garganta del Pinar (Cinco Lagunas). Nuestro itinerario nos lleva por la del Pinar (aunque pinos no haya ninguno).
 
Vamos dejando el barranco a la derecha y la senda aunque al principio gana algo de altura discurre paralela al cauce entre los últimos robles y los primeros piornos, ya se van viendo las cumbres nevadas y sobre todo Cabeza Nevada a la izquierda que destaca por su mayor cercanía.
En un par de horas el fondo del valle se ensancha y algunos prados de ganado que ahora pueblan cabras montesas nos reciben con una buena helada.


Ahora apenas ganamos altura y notamos que estamos llegando al final de este tipo de valle abierto y con vegetación donde ha quedado algún resto de nieve, hasta que tras 2 horas y media llegamos al Chozo de la Barranca donde realizamos una parada. El chozo está bastante bien, lo noto algo arreglado desde la última vez y el único pero es que algunos se empeñan en hacer fuego para calentar y lo que hacen es llenar de hollín el interior, tintar de negro las paredes y cogerse un colocón de humo, por no hablar del olor que se te queda durante todo el año en el saco de dormir, ya que como se ve no tiene salida de humos ni chimenea el chozo.

 
Tras comer algo junto al chozo iniciamos la marcha, ahora el camino se torna más vertical y la senda comienza a trazar zetas para ganar altura entre el lecho rocoso de la garganta. Se comienzan a ver los rasguños de los glaciares en todas las rocas tanto de los laterales en las que el valle va tomando forma de "U" como en su base con placas lisas de granito comidas por el glaciar. Hay que tener cuidado ya que no hemos subido de 0ºC y el hielo habita por todos lados, sobre rocas, en las sendas y arroyos.
 
 
Antes de llegar a la Laguna de Majalaescoba tenemos que sortear algunos resaltes poblados de hielo siguiendo los hitos y por fin nos dan los primeros rayos de sol de la jornada, cosa que agradecemos de lo lindo. La llegada a la laguna se hace esperar y por fin tras 3 horas y media llegamos a la laguna que se encuentra completamente helada, aunque por los alrededores corre agua. Por momentos nos planteamos la idea de quedarnos allí a dormir y al día siguiente subir a la Galana desde ese punto, ya que el prado aunque está seco, está blandito y siempre es más habitable que la nieve. Tras valorarlo unos segundos decidimos continuar hacia arriba.
 
 
A partir de la Laguna de Majalaescoba el panorama cambia, la nieve es más copiosa y tras superar varias zonas nuevamente heladas de placas graníticas observamos ya que la canal que da acceso a las Cinco Lagunas alberga bastante nieve por lo que nos cambiamos las zapatillas por las botas y las escondemos por la zona para no cargar con ellas.  De frente la sombría Hoya de las Berzas con la Portilla de Cantos Colorados por donde continua la senda y a la izquierda el desagüe de la Laguna Bajera nuestro destino. Giramos 90º la marcha y comenzamos a ascender por la izquierda del desagüe ahora la pendiente si que se acentúa pero la nieve esta bien y los hitos nos van llevando a la primera de las lagunas que siempre se hace esperar ya que son 150 metros de desnivel que no lo aparentan desde el cruce.

 
Aunque la nieve esta muy muy blanda, vamos progresando hasta llegar junto al desagüe desde donde ya tenemos vistas privilegiadas de la primera de las lagunas, la Bajera. Esto es otra dimensión parece que hemos abierto una puerta y hemos salida aquí, el cambio es brusco sobre todo en cuanto a cantidad de nieve.
 
 
Cruzamos la laguna por la mitad, está helada y sólo tiene un metro de profundidad (eso es lo que les dije a los compañeros para no desmoralizarlos), separados unos de otros fuimos cruzándola hasta llegar al otro márgen donde si metimos alguno la bota.

 
Por los bloques que separan unas lagunas de otras fuimos atravesando en busca de la Cimera, la más grande y atravesamos la Brincalobitos, la Mediana y cuando llegamos a la Laguna Galana observamos que la última estaba ya en umbría así que nos quedamos allí a montar todo el tenderete para pasar la noche en dos tiendas

 
Aún antes de que se fuera el sol nos dió tiempo a montar unas reuniones y realizar unos rápeles en un risco cercano, antes de que el termómetro comenzara a caer en picado hasta -5ºC.
 
DOMINGO 9 DE DICIEMBRE: La Galana
 
La noche prometía "toledana" no por el frío que con los sacos y ropas pudimos mitigar, tampoco por nuestro amigo "el Bolo" oriundo de allí, sino por las 13 horas que teníamos que estar metidos en los sacos ya que nos acostamos a las 6 de la tarde ya con la temperatura muy baja para levantarnos a las 07:00. El reloj biológico que llevamos dentro nos hizo agitarnos a las 02:00 de la mañana (claro 8 horas después de acostarnos), uno sale del saco a beber, el otro a mear, el otro hace fotos y al final todos despiertos. La noche estrellada pero bastante frío -2ºC en el interior de las tiendas y frío de ese de Gredos no del de Alpes o Andes, "el de Gredos".
 
Sin casi luna ni luminosidad nos volvimos acostar y acordamos levantarnos una hora antes de lo previsto a las 06:00, aunque andemos algo de noche. Y así a las 06:00 y con las mejores horas de sueño (siempre las últimas) sono el despertador, nos vestimos como pudimos y por lo menos la agitación y calor del interior de los sacos subió la temperatura de la tienda algún grado, desayunamos desde los sacos y nos terminamos de preparar para iniciar la marcha a las 6:45 aún de noche.
 
 
En las caras de algunos compañeros notaba nerviosismo, primerizos en estos lares, pero la marcha nos relajará así que salimos caminando cruzando la Laguna Galana. El itinerario a seguir era un tanto difuso ya que nos guiábamos por hitos, el track del gps y "el Bolo" que había subido por aquí ya hacía unos años, la mezcla de estas tres fuentes no liaba más que ayudaba, así que fuimos entremezclando las tres para dirigirnos hacia la Muesca de la Galana. Aún de noche en lugar de dirigirnos a la laguna Cimera por el desagüe lo evitamos por la izquierda teniendo que ascender para luego descender, cosa inutil ya que el mejor itinerario que cogimos a la bajada fué el siguiente: tras cruzar la Laguna Galana cruzar el desagüe en dirección a la Laguna Cimera, tan sólo las separan unas decenas de metros por lo que en poco tiempo se llega a la Cimera la más grande de las lagunas, desde allí y en lugar de seguir los hitos de verano, es mejor cruzar dicha laguna por su helada superficie y dirigirnos hacia una marcada vaguada descendente de los barrancos del Circo de la Galana.
Ascender por el fondo de la vaguada (no muy recomendable si está muy cargada la montaña ya que es el cono de deyección), para nosotros la nieve estaba blanda y nos costó más de la cuenta subir por allí ya que si que había tramos con 40 centímetros acumulados.
 

Ascendimos por el fondo del barranco hasta observar que se cerraba en su parte final por diversas cascadas de hielo y aparentemente sin salida tomamos un pequeño resalte fácil a la derecha evitando el cerrado barranco y saliendo así por encima del mismo. Fuimos dejando la laguna cada vez más abajo y por palas de 30º de nieve blanda continuamos el ascenso.


Ahora sí seguimos al dedillo los hitos y pudimos divisar la muesca en la silueta montañosa con el cielo de fondo.

 
Cuando lo normal sería dirigirnos por las vaguadas más a la derecha hacia una nueva canal, el itinerario nos llevó a izquierdas un poco en diagonal a subir por unas placas rocosas cubiertas por hielo y nieve que nos hicieron sacar los piolets por precaución. Las palas nos llevaron a las cercanías de la Laguna del Gutre, cercanías que estaban pobladas por grandes bloques cubiertos de nieve que nos hicieron progresar muy lentos, para ir superando todo el sistema de bloques y dejar la laguna a mano izquierda para salir a un pequeño "plateau".


Realizamos una parada y comimos algo tras 2 horas de marcha, desde allí valoramos la subida y nos quedaba subir a una plataforma superior por un corredor a la izquierda. Nos pusimos manos a la obra y por un corredor a la izquierda de 30º con la nieve muy blanda como la de todo el macizo, ascendimos a una gran terraza situada a los pies de las paredes descendentes de la Galana, allí nos dividimos en tre grupos: en el primero Lopera y yo íbamos hacia cumbre, Juan Carlos y Javi se dirigían a la Portilla del Gutre y Bolo nos esperaba en la plataforma.

De esta manera nos dividimos y nosotros dos tiramos por la gran plataforma bajo las paredes Norte de la Galana hacia la derecha en busca del corredor que da acceso a la muesca invisible desde aquí, aunque de cerca nos seguían Juan Carlos y Javi que compartían itinerario para la Portilla del Gutre.

 
Tras atravesar de izquierda a derecha en leve ascenso llegamos a la base de la canal que da acceso a la "Muesca de la Galana" y ya no había pérdida todo recto hacia arriba.
 
 
Nos costó abrir huella como toda la jornada, ya que era canal de purga y había nieve acumulada pero ascendimos hasta la encajonarnos en ella y llegar al primer resalte, desde allí avisamos a Juan Carlos que no quedaba mucho a cumbre y se vino con nosotros mientras Javi descendió con Bolo hacia la gran plataforma, formando dos grupos.
 
Nosotros nos dirigimos hacia arriba superando el resalte cubierto de hielo que nos facilitó su salida con dos piolets.
 

A escasos 5 metros de éste un nuevo resalte-diedro inclinado a 60º de dos metros recubierto de hielo duro, muy bueno para subir clavando lo justo y tras unos 30 metros de corredor con nieve blanda a 40º el último resalte de unos 2 metros verticales, que se hacen mejor con las manos en la roca y saliendo por nieve dura para llegar por fin a la "Muesca de la Galana", tras un último tramo entretenido y con un ambiente bastante más alpino.

 
En la muesca nos tomamos unos segundos de respiro disfrutando del sol de la vertiente Sur que no habíamos recibido en las 3 horas y cuarto de subida y nos fijamos en la cercana cumbre situada a 40 metros más arriba.
Lopera pronto nos dijo que nos esperaba allí sentado al sol y Juan Carlos y yo nos dispusimos a ascender a la cumbre: El primer tramo se trata de una placa de granito en la que no hay manos, está recubierta de "verglas", veremos si puede con nosotros ya que la capa es fina, los primeros pioletazos rebotan en la roca de debajo, pero vamos encontrando zonas de hielo más grueso donde el piolet "muerde", con un poco en equilibrio subo las piernas a la placa hasta llegar a una fisura con el piolet, de ahí para arriba vamos progresando en ensamble, son pasos fáciles y soleados en los que el astro rey ha limpiado de nieve y hielo casi por completo.
De esta manera llegamos a situarnos facilmente bajo la cumbre de la Galana (a escasos 5 metros), tenemos dos posibilidades: la primera es ascender por una fisura un tanto atlética que tenemos sobre nuestras cabezas y la segunda es bordear por la izquierda por unas estrechas y aéreas terrazas la cumbre para llegar a una facil canal que nos deposita en la cumbre. Tras ver las terrazas nos decantamos por esta segunda opción (realmente creo que es la más usada y por la que he subido yo las veces anteriores), tras montar reunión Juan Carlos me asegura por la terraza hasta el final de la misma donde hago yo la misma operación,

 
ya sólo nos queda ascender un par de metros hasta la cumbre de La Galana y disfrutar de las vistas,... miramos hacia todas las vertientes, vemos la meseta Sur, la Sierra de Béjar, la madrileña, La Paramera, el Almanzor, el altivo Ameal de Pablo, increible todo.


 No dejamos que las pulsaciones bajen y disfrutamos a la vez que hacemos fotos hacia todas direcciónes, observando un fuerte contraste entre vertientes Norte y Sur, -¡mira desde allí venimos!-.
 
 
Observamos a Lopera sentadito en la muesca esperándonos y nos ponemos con rapidez a rapelar desde la cumbre donde hay varios cordinos lazados, por si acaso nosotros abandonamos otro. Tras un primer rápel a la base de la roca de cumbre, desciende Juan Carlos los 40 metros de cuerda hasta la muesca y yo voy destrepando hasta el último paso de la placa donde monto un minirapel de 5 metros para evitar problemas. Ya estamos los tres en la muesca, soleados, aprovechando para comer y beber que la jornada se nos va a hacer larga.
 
 
Tras coger energías y para no tardar mucho, un nuevo rápel de 40 metros en simple les evita a mis compañeros los tres resaltes y los deposita en la canal de entrada. Yo me las arreglo un poco para destrepar con los dos piolets los cortos resaltes y llegar hasta ellos con la cuerda atada por si acaso la necesitara usar en alguno de los resaltes.  


Ya todos abajo guardamos las cosas y comenzamos el descenso que ahora si nos viene bien con este tipo de nieve para no cargar rótulas, meniscos y ligamentos. Y nos lanzamos hacia abajo perdiendo altura con rapidez.

 
Pronto llegamos a la zona de rocas que vemos que nuestros dos compañeros, que han bajado antes, han evitado un tanto por la derecha y donde ya nos da el sol para casi todo el resto de jornada.
 
 
Todo lo que parecía estar helado en la subida, ahora es más fácil, bajamos con rapidez e incluso en una plaquita de roca Lopera tiene un resbalón que soluciona con rapidez haciendo una autodetención dándose la vuelta como "un gato". Estamos llegando a la Laguna Cimera donde nos quitamos los crampones en su márgen y la cruzamos en busca de la siguiente laguna, la Galana donde tenemos el campamento.
 

Ya podemos ver a nuestros dos compañeros en la laguna esperándonos, "chapeau" para ellos que han desmontados las tiendas y las han puesto a secar junto a los sacos para que esté todo listo a nuestra bajada, eso es un equipo.


Nos tomamos media hora de recogida y aprovechamos para disfrutar del lugar tan soleado y confortable "a estas horas". Pasamos un buen rato recogiendo y aprovechamos para comer algo y ganar las suficientes fuerzas para descender, ya que seguro que se nos va a hacer de noche y la Garganta del Pinar es muy larga.

 
Dejamos el lugar con pena y nos volvemos por nuestra propia huella del día anterior, cruzando las lagunas y llegando a la Bajera en donde antes de salir un pequeño estruendo bajo los pies nos recuerda que estamos sobre una laguna.

 
Desde la Laguna Bajera descendemos por la zona de su desagüe con rapidez y pronto llegamos al fondo de la Garganta del Pinar, en donde tomamos la senda principal del valle para llegar a la zona donde teníamos escondidas las zapatillas de trekk. Nos cambiamos las botas por las zapas y más cómodos entremamos precauciones ya que el hielo por las placas graníticas nos hace verlo sólo al brillar con la luz del sol.


Sólo nos queda aguantar y continuar,,  en el grupo las palabras van decayendo como el sol, la mirada cada vez más gacha, y la mochila pesa más, el grupo se alarga por el valle y por fin van apareciendo los robles señal de que nos queda poco, la última hora de recorrido en donde la montaña nos despide con un par de subidas que nos hace recordar que aún tenemos cuádriceps mientras la oscuridad se apodera de nosotros.
 
Por fin tras 11 horas y media de jornada llegamos al aparcamiento junto al Tormes. El cerebro nos pide volver a casa, el cuerpo comer, así que llamada a las respectivas y bocadillos para el cuerpo en el mismo bar de Hoyos que 48 horas antes nos vio pasar.
 
el track en wikiloc: