sábado, 14 de febrero de 2026

Vía Caña al Quasar, Cerro de los Huertos (WI4 / 80º, 110 mts.)


Sumidos en un tren tras otro de borrascas este invierno parecía no estabilizarse nunca, habíamos salido dos veces de Madrid; a Picos de Europa y a Sierra Nevada y la pelea con nieve polvo en los resaltes había sido la tónica habitual en estos macizos. Teníamos un TD3 en rascar en las fisuras, desafilar los piolets y apuntar con las ventanas de buen tiempo, o regulero más bien.

¿Terreno estable?...  eso era una quimera.

No perdíamos la fe de que al invierno le diera por estabilizarse o al menos por salir el sol un par de días para que el manto nivoso tenga su evolución natural y se compacte pero,,,, no sólo de sol se estabiliza el manto, hay otros agentes como la lluvia y el viento que favorecen a ello.

De esta manera, un miércoles lluvioso en todo el Sistema Central (que se llevó mucha nieve) y posteriores días de mucho viento de norte nos hicieron pensar que la Sierra de Gredos podría ser un buen escenario de domingo.

A la vez que asimilábamos esto, nos llegó una foto del Diedro Esteras al Almanzor con un palmo de hielo,, uhmm¡¡ orientaciones norte en altura parecen favorables. En ese momento abrí la carpeta mental de vías por hacer y pronto me vino a la mente "Caña al Quasar" en el Cerro de los Huertos, que por cierto no tiene nada ni de cerro ni de huerto.

Había sido abierta por "la people" de Toledo ya en este siglo, ( y allá por el 2016 fue "trending topic" gredense repitiéndose por varias cordadas, momento en el que llegó a mi radar y fue anotada en la "climbing list"

Orientación norte y expuesta al viento, vamos a probar suerte y así de paso huimos de las masificaciones de las clásicas del circo.

Llegó el fin de semana y el planning era aproximar al refugio el sábado y el domingo el intento, así nos habrían huella de las nevadas del viernes que anunciaban 20 centímetros de nieve, polvo, aunque pronto se encargó de desmentirlo el mismo viernes Morales desde el mismo refugio vía telefónica, -"aquí?, aquí han caído 2 centímetros"-.

Salimos el sábado sin prisa de casa ya comidos, ¡cómo mola la tranquilidad de tener tiempo de sobra!, y con toda la paz llegamos a Hoyos y a la Plataforma, allí coincidimos con nuestros "coleguis" David y Dani con los que este verano viviremos otro buen episodio andino, y entre que te pones el pantalón, te echas una birra, te pones las G5, que viento hace, mira ese con el trineo, llegaron las 16 horas, hora de salir.

Ligeros y con el arnés puesto por falta de espacio en la espalda comenzamos el camino.

Ya en los primeros metros me asombró la cantidad de nieve caída, y además nieve dura con hielo escaso en el camino, no hicimos ninguna zeta para llegar al Prado de las Pozas, la nieve estaba perfecta para progresar y aunque viento de norte leve molestaba algo no era dificultad alguna para la marcha.

Atravesamos el puente de la Garganta de las Pozas y rumbo al Alto de Barrerones a buen ritmo, la nieve se mantenía dura y tras dos giros contados pasamos junto a la fuente para en línea recta coronar la Loma de Barrerones a 2180 metros.

Se abrió antes nosotros la visión del circo cargado de nieve, el viento continuaba soplando de manera leve y el descenso era "a tumba abierta". Nos pusimos los crampones por no acabar abajo en en la Garganta de Gredos y de una manera progresiva descendimos por la ladera muy lineales y ganando terreno al circo de una manera sorprendentemente rápida. ¡Esto pinta bien!.

Terminamos de descender a la laguna helada, mientras los ojos se nos iban en las muchas líneas de hielo/nieve formadas sobre todo en orientaciones norte y en altura; Hoyuelas, Casquerazo, Cuchillar y Almanzor estaban con sus frutos maduros y mañana nosotros con todo el día por delante para recolectar.

Atravesamos la laguna y llegamos a la terraza del refugio, había que bajar a ella debido a la nieve acumulada y allí ya estaban los compis de siempre: Morales y Álvaro, ¡¡qué bueno!! hacía muchos años que no coincidía con Álvaro, que recuerdos allá por los 2000 por ejemplo poniendo el suelo plástico de la terraza en alguna mañana de verano.

La tarde marcho como suele ser siempre en el Refugio de la Laguna Grande; mucha gente, muchas caras, cada uno con su historia y cada vez -"más extranjero en tu agujero"- como diría Robe.


Domingo 15 de Febrero, post-San Valentín

Nos sonó el despertador, no dormí muy bien, pero ya se sabe se trata de descansar y la máquina se conectó. Desayuno minimalista y a ponerse todo antes que las hordas bajen a las taquillas en busca de sus metales pesados.

A las 7:30 salimos del refugio aun de noche, nos pusimos los crampones y comenzamos a caminar por la laguna en dirección norte sin viento para pronto abandonarla e ir ganando altura siguiendo algunos hitos que marcan el camino que se dirige a la Portilla del Rey.

Tras unas cortas zetas subimos por una ladera de 25º a un hombro descendiente del Risco Negro sobre los 2075 metros y descendimos por una ladera orientada al norte hacia el Arroyo del Gargantón que divisábamos más abajo, cruzamos el mismo y comenzamos a ganar altura valle arriba siempre paralelos al arroyo donde tras una corta pendiente ante nuestros ojos apareció allí arriba la línea de la vía que buscábamos. 

Quedamos perplejos ante tal visión, ni en nuestros mejores sueños esperábamos que la línea estuviera tan marcada y tan pintada de blanco, tenía continuidad de abajo a arriba, ¡brutal!. Conscientes de la suerte de poder encontrarla en estas condiciones el corazón comenzó a acelerarse de la misma manera que el viento a soplar de norte, y en el rellano del gargantón, justo antes de la cascada del adelantado paramos a cambiarnos de guantes y sacar parte del material.


Tras la parada, comenzamos la ascensión justo a la izquierda de la Cascada del Adelantado, eran laderas de 40º bastante heladas y fuimos progresando hasta tener que pasar a la derecha de la cascada por un tramo a 50º con hielo y llegar a un pequeño descanso con menos inclinación.

Nuevamente cruzamos a la izquierda por un pequeño corredor que nos depositó en las laderas previas a la base de la vía, zonas menos expuestas sobre los 20º-30º. Tomamos aliento y nos dirigimos a un zócalo rocoso situado en la base de la entrada de la canal donde las referencias que llevábamos nos decían de montar la R.0, pero se podía esquivar por la izquierda y con un pequeño rodeo que no divisábamos desde abajo, escalamos otro resalte helado a 50º a derechas para llegar ahora sí al inicio de la parte más difícil, la cascada de entrada.

Montamos la R.0 a la izquierda, justo a los pies de otra amplia canal que salía a izquierdas.

LARGO 1 ( WI4-80º, 25mts. ): se podría decir que es el paso clave de la vía, se trata de una cascada de hielo con algún tramo a 90º en el tramo medio.

Comienza con unos 3 o 4 metros a 70º-80º hasta llegar a una pequeña columna de un par de metros, salir de la misma es el punto delicado, tiene unas barbas a izquierdas un tanto inestables y por encima hay nieve algo más blanda para salir, por lo que hay que ir fino. Luego te montas a un resalte con menos inclinación y finalmente sale de otro más inclinado de metro y medio que te deposita junto a unos bloques donde a la derecha se ve un clavo, lugar donde se monta la R.1 reforzando con un par de friends medianos. (Se podría decir que son unos 10 metros a 80º de media).


LARGO 2, (WI3+, 30 mts.): Se trata de un largo precioso en forma de goulotte. 

Se sale a izquierdas hacia un resalte de 80º se supera y se va ascendiendo por estrecha goulotte a 60º que va cogiendo inclinación hasta llegar a otro tramo estrecho y con más inclinación de otros 80º, tornillos a placer, nosotros metimos 5-6 en todo el largo.

Tras salir del último estrechamiento se sale a izquierdas en busca de rocas donde montar la reunión con fisureros y friends.


LARGO 3, (60º, 55 mts.): Se inicia en un pequeño resalte a 60º-70º donde a nosotros nos comenzó a dar el viento de lo lindo, después se continua por el corredor que se va ensanchando y nos deja proteger con friends, las palas bajan su inclinación a 50º y te permite ir con rapidez, ya se ve la salida y mediante una pequeña cornisa más inclinada se llega a la cumbre norte del Cerro de los Huertos con 2439 metros. La reunión se monta en los bloques de la cumbre, con un anillo grande es factible. 

En la cumbre no tuvimos mucho respiro, la verdad, el viento de norte nos azotaba y parapetados entre dos bloques pudimos guardar las cuerdas y algo de material pero no era el lugar más afable para disfrutar del momento, por lo que decidimos ir descendiendo a un lugar a sotavento donde poder hacerlo.

Descendimos hacia un cercano collado al sur y desde allí giramos al NE hacia amplias laderas esquiables, laderas que tras descender 100 metros nos permitieron parar, evitar el viento para terminar de alimentarnos y beber, cosa que no habíamos hecho en toda la subida.

Como el objetivo era volver al refugio, tras la parada fuimos descifrando laderas un poco a "ojímetro" con el objetivo puesto en la laguna y dimos a parar a la cabecera de una canal profunda, se trataba de la Canal de los Reyes Magos y por su interior a 40º con cuidado fuimos bajando hasta salir de la misma y llegar a las mismas laderas por las que habíamos transitado horas antes.

Desde allí, volver tras nuestros pasos a la laguna y atravesándola al refugio, donde la terraza estaba en ebullición y donde Oscar nos esperaba con unas buenas cerves que abrir para celebrar la actividad realizada.

Trasmitimos la actividad a nuestros compis, nos felicitaron ya que posiblemente tras 9 años se había vuelto a repetir la línea y vimos ahora sí con buena luz que el circo estaba de gala; muchas líneas en el Cuchillar formadas, "Gredos Circus" y otras rarezas brillando y todas las laderas repletas de gente como nunca. 

Fruto del azar, la suerte o el trabajo habíamos elegido el día correcto y con ese dulce que te da el saber que has hecho algo que te vas a guardar en "tu carpeta de favoritos", partimos del refugio rumbo al coche con más hambre que "el que come caracoles". Aun sufrimos los Barrerones, no te puedes ir del circo sin tu postre y justo antes de coronar, casualidades de la vida, me encontré con mi amigo Dani Alonso, gran escalador y repetidor justo de "Caña al Quasar" por aquel 2016.

Nos pusimos al día un buen rato hasta que el tigre del estómago rugió, nos dimos un buen abrazo y nos citamos a espada en algún bar de Toledo

Y me despido aún con el regusto de aquel filete de lomo de vaca que pasta a orillas del Tormes, que nos sirvieron a las 6 de la tarde en uno de los bares de Hoyos del Espino.

Gredos nunca defrauda!!!

Con David Hernández Plaza (fotos y compañero de cuerda).

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